el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 10 de septiembre de 2011

10/ 09: ELIAS Y EL PERRO DE LA ESQUINA


La historieta argentina actual da para todo, y hoy nos volvemos a meter con el material infantil, de la mano de la editorial Comiks Debris que –al igual que en 2010- lanzó dos libritos de la Colección Toing!. Este está dedicado a El Perro de la Esquina, la tira que sale hace más de 10 años en la revista Billiken, creada por el maestro Leo Arias y amada por varias generaciones de borregos.
La tira tiene un planteo muy básico: Elías pasa todos los días por una esquina donde hay un perro que lo sorprende y asusta con sus ladridos. Con esa consigna básica, Leo genera una infinidad de situaciones y gags que hacen las delicias de los chicos. A veces agrega otro elemento muy clásico de los dibujos animados: un plan de Elías para pasar por la esquina sin ser sorprendido por el perro… que por supuesto fracasa, porque la gracia es esa viñeta en la que el perro ladra y Elías pega un salto de estupor. Esa imagen se repite una y otra vez, como la del Coyote cayendo de un precipicio, y aún así siempre resulta efectiva como remate, o como build-up para el remate de la tira.
El otro recurso al que apela Leo para mantener fresca la tira es la incorporación de otros personajes: un amiguito de Elías, dos gatos, una rata, pajaritos, un búho… cada criaturita hace su aporte al mecanismo cómico que propone el autor y, de a poco, se arma un micro-mundo, un universito cerrado, con sus propias reglas, sin adultos (como el de Peanuts) y sin más límites que los de la imaginación de Leo.
El dibujo es minimalista, con pocos detalles y una gran plasticidad. Acá Leo renuncia al virtuosismo que le viéramos en Apu para concentrarse en lo que le llama la atención a los más chicos: los personajes y el chiste. No tiene mucho sentido colgarse dibujando unos fondos alucinantes, y el formato de tira des-estimula la experimentación en materia de puesta en página. ¿Y qué hace Leo? No experimenta con la puesta en página, no se calienta en dibujar más fondos que los recontra-indispensables, y le pone toda la fuerza al chiste, a los personajes y a otro elemento que fascina a los chicos: el color. En el color Leo también la rompe, ahí sí, tiene margen para arriesgar. De hecho el protagonista tiene el pelo violeta oscuro y su amigo turquesa oscuro, casi gris. Andá a saber si los chicos reparan en ese detalle, o si el power icónico del dibujo de Leo hace que lo digieran fácilmente, como si fuera algo normal.
Y no es mucho más lo que se puede decir sin ponernos a contar los chistes. Simplemente, decir que envidio a los jóvenes lectores de Billiken, que pueden disfrutar todas las semanas del trabajo de Leo Arias, mientras que los grandes lo vemos de modo mucho más espaciado, cuando algún editor recopila sus trabajos. El Perro de la Esquina no tiene el vuelo poético ni la imaginación incandescente de Apu, pero cumple sobradamente la misión de arrancarle una sonrisa a los más chicos sin caer en la boludez. No es algo fácil de lograr y mucho menos de sostener a lo largo de los miles de años que lleva Leo al frente de la tira.

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