el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 2 de junio de 2015

02/ 06: LOS AUTOMATAS DEL DESIERTO

Y ya me van quedando sin leer pocas historietas de autores argentinos editadas en 2014.
Esta novela gráfica de Diego Agrimbau y Fernando Baldó (la afianzadísima dupla de Los Canillitas) resultó ganadora de un concurso organizado por una institución española y se suponía que se iba a publicar primero allá. Pero a la editorial involucrada se la comió la crisis y la obra terminó por salir a la luz en Argentina, a fines del año pasado.
Los Autómatas del Desierto es bastante más extensa que las novelas a las que nos tiene habituados Agrimbau (La Burbuja de Bertold, El Gran Lienzo, Fergus, Edén Hotel, Cieloalto, etc.) pero conserva un rasgo identitario que engloba a varias de ellas: lo que más le interesa al guionista es la exploración del mundo, la explicación de cómo y por qué existe un elemento fantástico en un mundo que se parece mucho al nuestro. Esta vez es una ciudad mecánica, poblada por autómatas, que existe en el desierto del norte de Africa en plena Segunda Guerra Mundial. ¿Quién la creó? ¿Cómo se pobló? ¿Cómo se mueve, cómo se abastece, quién la gobierna, qué rol juega en el conflicto bélico? Las respuestas a esas (y otras preguntas) constituyen lo más interesante de la obra.
El conflicto, en cambio, es menor. Hay una tensión, hay una curva dramática, hay un problema a resolver, pero no es lo más relevante. Los personajes que supuestamente son los protagonistas están ahí básicamente para hacerse las preguntas que nos hacemos los lectores y poner cara de “wow, qué grosso“ cuando escuchan las respuestas. Hay también una leve historia de amor y un volantazo cerca del final que redefine a uno de los protagonistas, pero los roles que les reserva Agrimbau tanto a Onur como a Helmut pasan a un segundo plano comparados con las maravillas y los secretos que esconde la ciudad de Axedra.
El guión, si bien puede parecer una mezcla entre una aventura de tono bélico y una de ciencia-ficción, se anima a ir más allá. Acá hay historia, filosofía, metafísica, ciencia dura, política, religión... Toda la fascinación que podés llegar a sentir cuando descubrís una cultura nueva, condensada en 100 páginas de historieta. También en segundo plano, perceptible para el lector que se proponga hilar más fino, Agrimbau ensaya (no sé si a propósito) un catálogo de las obsesiones de Jorge Luis Borges: acá tienen su importancia los laberintos, los espejos, el tiempo, el ajedrez... todos elementos muy presentes en la obra del genio máximo de nuestra literatura fantástica. Incluso Agrimbau ensaya un recurso típico de Borges (y más tarde de Neil Gaiman): un tramo del relato consiste en una historia que un personaje le narra a otros, en este caso una ingeniosa reversión de la famosa anécdota del tipo que inventó el ajedrez y la recompensa que le pidió al emperador chino que lo “sponsoreaba“.
Fernando Baldó aprovecha a fondo una posibilidad mágica que le da este guión y que los dibujantes argentinos que no laburan para EEUU rara vez tienen: pocos cuadros por página. Una narrativa descomprimida, la posibilidad de armar splash pages, algunas incluso dobles, de pensar la puesta en página de un modo atípico, de jugar, de incluir esas guardas ornamentales que parecían propiedad privada de Quique Alcatena... Baldó se ve muy sólido en su estilo realista, se mata en los fondos y en las máquinas, se luce en las expresiones faciales, no falla en la documentación histórica y nos muestra a muchísimos personajes distintos, todos con rasgos propios que no se repiten. Lo que más me gustó de la faceta gráfica es cómo Baldó combina blancos, negros y varias tonalidades de grises, logradas con el Photoshop. Ese recurso, perfectamente manejado, le da al dibujo una sensación de profundidad y resulta fundamental tanto a la hora de separar bien los planos como cuando hay que pelar efectos de iluminación. Un gran laburo de Baldó, de punta a punta.
Y sí, a Los Autómatas del Desierto le falta un poco de emoción y de machaca para ser una “clásica aventura pasatista” y le sobra un poquito de pochoclo para pasar por historieta “artísticamente comprometida y profunda”. Está ahí, en esa zona gris. Pero lo importante es que está buena, es entretenida, tiene muy buenas ideas, muy buenos textos y muy buenos dibujos. Y a diferencia de otras obras de Agrimbau, tiene una portada muy linda y muy ganchera. Si sos fan de este notable e inagotable guionista, dale una posibilidad, que la vas a disfrutar.

2 comentarios:

jcarlosv dijo...

Me encantó LOS AUTÓMATAS DEL DESIERTO. Ojalá hubiera más obras como ésta.

Damián dijo...

Acabo de leer esta historia y me hizo acordar porque me parecía tan groso Agrimbau la primera vez que leí algo suyo. Sigo considerando que es el mejor escritor de historieta hoy en día en Argentina.