el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 29 de junio de 2015

29/ 06: JONAH HEX: LEAD POISONING

Ahora sí, último tomito de los que recopilan la serie de Jonah Hex que arrancó en 2005 y que llegó milagrosamente hasta el reboot de 2011. Esta es la serie capaz de convertir en hardcore fans del personaje incluso a aquellos que nunca en su vida le hayan dado la más mínima bola. Jimmy Palmiotti y Justin Gray, respestuosos al mango de las bases del personaje sentadas en los ´70, encontraron la forma de reimaginar un Jonah Hex en perfecta sintonía con lo que uno espera de un antihéroe en el Siglo XXI.
Este tomo es de los más interesantes, de esos que ofrecen mucha variedad: cuatro unitarios y una historia narrada en dos episodios. Son historias que pueden ser leídas en cualquier orden, sin el lastre de la continuidad o de ese “efecto serial” que requiere de un montón de lecturas previas para entender o disfrutar cada relato. Vamos a repasarlas una por una.
La primera no es gran cosa. Parece un artificio creado por Gray y Palmiotti para presentarnos a tres chicas, tres artistas de circo a las que las circunstancias convierten en cazadoras de recompensas, que creo que nunca volvieron a aparecer. El rol de Hex es menor y lo que hace entretenido al episodio es el tono de comedia, presente en varias de las historias que dibuja (como los dioses) el maestro Jordi Bernet. No me voy a extender en esta reseña con loas para el prócer catalán, porque su trabajo acá no se diferencia para nada de otros trabajos ya reseñados acá en el blog. Dicho esto paso al segundo unitario, también dibujado por Bernet, que es sencillamente fastuoso. Tenso, enroscado, con sorpresas shockeantes, con un manejo de los flashbacks brillante y con un nivel de mala leche que te corroe el alma.
El siguiente episodio también es autoconclusivo y con dibujante español, en este caso el increíble Rafa Garrés. El guión está muy bueno; de hecho, los tres personajes con los que interactúa Hex en este unitario tienen pasta para convertirse en secundarios recurrentes si Hex se quedara muchos números en el pueblito de Blackburn… algo que en esta serie Gray y Palmiotti se cuidaron mucho de no hacer. Pero lo más asombroso es el dibujo de Garrés. Debajo de ese color rarísimo, con todas las páginas engamadas en tonos de marrones y ocres, aparece un dibujo alucinante, en el que parecen enfiestarse obscenamente todos los yeites clásicos del maestro Antonio Hernández Palacios (uno que de western la manyaba lunga) y todas las tropelías expresionistas de Richard Corben, esas deformidades setentosas, siempre al filo del terror y del grotesco. Son páginas visualmente hipnóticas, con tanto para disfrutar en el dibujo que hasta corrés el riesgo de desengancharte de la trama.
El cuarto y último unitario, también con Bernet al frente de la faz gráfica, parece un cover de un episodio de Torpedo 1936, de esos en los que Bernet y Sánchez Abulí nos tiraban flashbacks a la cruenta infancia de Luca Torelli. Con ese mismo recurso, Gray y Palmiott logran otra pequeña gema de la mala leche, con un agregado que las historias de Torpedo rara vez tenían: unas secuencias mudas poderosísimas.
Y cierro con la aventura en dos partes, Sawbones, que es más impactante que buena. El principal atractivo de esta historia es ver al villano cometer actos de increíble crueldad, una guachada aberrante atrás de otra, hasta dejarte al borde del vómito. El resto es muy obvio. Gracias a su aguante sobrehumano y alguna casualidad medio forzada, Hex va a sobrevivir a todo (como siempre) y no va a parar hasta tener la oportunidad de vengarse, con métodos tan despiadados como los del villano. Fin. Por suerte, para darle a algo tan básico una cierta pátina de sofisticación, están los dibujos de David Michael Beck. Beck (a quien ya vimos en otros unitarios de esta serie) es un dibujante de estilo muy clásico, con una técnica de coloreado casi pictórica y muchos recursos para que ese realismo tan acentuado no transmita la sensación fría y chota de estar mirando fotos apenas retocadas. Por ahí no es un experto a la hora de diseñar la puesta en página, ni llama mucho la atención con la composición de las viñetas, pero el dibujo, el color, los recursos que pela para resolver la iluminación de las escenas, están muy bien.
Bueno, listo. Ya leí completa esta gran serie. Me faltan un par de TPBs para llegar al final de All-Star Western, y después sólo quedará esperar que DC publique un par de Showcases más con viejas aventuras de Jonah Hex en blanco y negro. No estoy tan desesperado como para salir a comprar ese material en revistitas… pero no me tienten.