el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 10 de diciembre de 2013

10/ 12: DELPHINE

Vuelvo a visitar al maestro Richard Sala y me encuentro con una obra increíble, que se postula para ser el mejor trabajo de la carrera de este genio (no tan reconocido como debiera) del Noveno Arte.
Delphine recrea muchos de los tópicos de los cuentos de hadas: la bella joven dormida a la que sólo el príncipe que la ama puede despertar, la madrastra turra, el bosque prohibido en el que habitan horrores indecibles, espejos extraños, personajes crepusculares y misteriosos... La gracia es que Sala cuenta su historia en el presente, como una especie de transplante a nuestra era del mito de Blancanieves o La Bella Durmiente. Por supuesto a Sala le interesa llevar al límite el lado oscuro de este tipo de relatos, de enfatizar la onda sombría, tétrica, por sobre la onda mágica, idílica y limpita que asociamos (Disney mediante) con estas historias.
El personaje protagónico, al que nunca nadie llama por su nombre, ocupa el lugar que en los cuentos ocupa el Príncipe. Pero claro, al Príncipe en los cuentos se lo ve poco, se ahonda poco en sus motivaciones. Y en Delphine, en cambio, la gran mayoría de la novela gráfica pasa por las peripecias que vive este muchacho en la búsqueda de su amada. Con eso y con varios flashbacks al pasado, a cuando Delphine y su novio compartían la adolescencia, Sala llena las primeras 100 páginas de la obra. Y a primera vista, o en realidad a primera lectura, todo ese tramo no difiere mucho de las típicas historietas de este autor. En general son chicas las que se pierden en bosques siniestros, entran a casas embrujadas o interactúan con freaks deformes y contrahechos, y esta vez es un varón. Pero la onda es esa, la del típico comic de Richard Sala, entrelazado con los clásicos relatos en los que el Príncipe llega al rescate de una chica víctima de un hechizo heavy metal. El giro del final es sencillamente brillante y termina de confirmarnos que Sala, además de ser un monstruo insuperable en el dibujo, el rotulado, la narrativa y la ilustración, es también un gran guionista.
Y ya que menciono las virtudes gráficas del maestro, dejame decirte que la faz visual de este libro es increíblemente bella. Sala detona todo su arsenal, no deja “salismo” sin poner en juego, y logra un resultado majestuoso. De modo 100% intencional, se ajusta por un lado a una grilla clásica de seis viñetas (a veces cinco, cuando hay una doble), y por el otro a una paleta limitada a distintas tonalidades de ocre, a la que el maestro les saca un jugo virtualmente ilimitado, al combinarla con su descomunal manejo de la línea, la mancha, las aguadas y las texturas. En las ilustraciones que separan a los capítulos (es decir, las portadas de las cuatro revistas en las que se pre-publicó Delphine) nos recuerdan que si a Sala lo dejás jugar con TODO el espectro cromático, te pinta la cara, mal. Esas imágenes son de una belleza inusual y muestran con tanta fuerza la impronta del autor que cualquiera que intentara siquiera lograr esas mismas tonalidades, esos mismos efectos, enseguida quedaría expuesto como un vil imitador de Sala.
Con las puteadas, la violencia y un grado de bizarreada jodida y malalechística que rara vez vas a encontrar en un cuento de hadas clásico, Richard Sala urdió una historieta exquisita. Delphine te cautiva en la primera página, te hace dar vueltas como un infeliz por un laberinto extraño y perturbador digno de esos cuentos de Lovecraft en los que el protagonista desciende hacia las fosas sépticas de la demencia, y te suelta de a poquito a medida que se acerca el final y todo se empieza a explicar un poco más. ¿Hay un final de esos en los que todos comen perdices y viven felices para siempre? No te lo puedo contar. Simplemente te cuento que Delphine es una historieta hermosa y fascinante y que todo esfuerzo que hagas por conseguirla va a ser más que remunerado por un rato (no muy largo) de inmejorable lectura. La edición de Fantagraphics en tapa dura está demasiado buena para ser real y ni siquiera es cara. El año que viene habrá más Richard Sala acá en el blog.

3 comentarios:

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

uuuuf...pinta Buenisimo!, Andres recuerdas algo de Sala editado en español?...si no habra que aplicarse en ingles nomas.

Saludos.

Andres Accorsi dijo...

Debe haber algo de Sala en castellano. No creo que los editores españoles sean tan miopes e ignorantes como los de nuestra región, donde seguro que NADIE NUNCA editó a Sala...

Anónimo dijo...

Aggordi, siempre hablas de lo que no se edita aca, pero cuando vos fuiste editor, sin contar la Comiqueando, lo que editaste de comics, sacando el libro de Gustavo Sala y Makabre, fue de mediocre para abajo, sos un caradura...