el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 24 de diciembre de 2014

24/12: TORTAS FRITAS DE POLENTA

Hacer historietas sobre la Guerra de Malvinas después de Tortas Fritas de Polenta es como hacer historietas de judíos en los campos de concentración después de Maus: totalmente al pedo.
Esta novela gráfica, originalmente publicada de un saque en un número de Fierro, está co-escrita por Ariel Martinelli (ex-combatiente de Malvinas) y el historietista Adolfo “Fuchi” Bayúgar, que además se encargó de dibujarla. Entre los dos consensuaron cuáles de los recuerdos de Martinelli podrían trasladarse a la historieta, y las propias idas y vueltas entre ambos se ven plasmadas en la novela. Varias secuencias están protagonizadas por los propios Bayúgar y Martinelli, que tratan de pasar en limpio las vivencias de este último en aquel lejano otoño de 1982.
Pero en definitiva el protagonista es Ariel, el joven soldado marplatense a quien veremos sobrevivir milagrosamente a una ordalía que le costó la vida a muchos chicos argentinos. Tortas Fritas de Polenta tiene muchas virtudes, pero quizás la más notable sea la ambición: en apenas 80 páginas, los autores nos cuentan algo de la vida de Ariel antes de la guerra, toda su estadía en las islas, su regreso al continente, su trabajo -30 años después- en conjunto con Bayúgar y un epílogo en el que vemos qué le pasa cuando finalmente lee la historieta. O sea que, además de la crónica desgarradora del conflicto bélico, Tortas Fritas cuenta también otras cosas: retrata a la sociedad en la que vivían estos soldaditos en 1982, nos cuenta cómo se divertían esos pibes antes de darse cuenta de que estaban en una guerra de la que muchos no iban a volver, cómo los trató el gobierno militar cuando volvieron, cómo la dictadura manipuló (con la complicidad de los medios) la información que nos llegaba al resto de los argentinos, cómo sufrían los padres la ausencia de sus hijos… Esto es mucho más que “una de guerra” en la que al final pierden los buenos.
Dentro de todo este amplio abanico de emociones que nos propone Tortas Fritas de Polenta, a mí la que más gustó fue la de la joda. Uno, que en la época de la guerra era muy chico, se imaginaba a los soldados argentinos como superhéroes, como esos comandos re-grossos de las películas yankis. Y no, eran pibes de 19, 20 años, que hacían las boludeces que hace un pibe normal a esa edad: ir a la cancha, jugar al truco, cargar a los compañeros, tratar de “pasar” a los superiores, hacerse la paja, dar la vida por un pucho… Eso está muy bien plasmado en la historieta. Es como un oasis, como un descanso (y también como un espejismo) entre la desolación y la bronca que te genera que uno de ellos te cuente cómo se cagaban de hambre y de frío mientras trataban de hacerle el aguante a una fuerza militar infinitamente más poderosa. Sin comida, con armas chotas, sin instrucción, sin la guía ni el apoyo de los militares de mayor rango, sin tener la más puta idea de nada, de pronto estos pibes que tendrían que estar bailando en una disco estaban bailando en una tierra extraña, donde jugaban MUY de visitante, gambeteando bombas que llovían en la gélida noche de Malvinas. Bayúgar y Martinelli nos lo cuentan con una honestidad brutal, atravesada por la sensibilidad a flor de piel de un pibe que estuvo ahí y sobrevivió para contarlo, y la verdad es que es un relato conmovedor, por lo impactante, por lo vital, por lo descarnado.
Para que eso funcione y pegue como tiene que pegar, es importantísimo el dibujo, y ahí cobra otro relieve la figura de Fuchi Bayúgar, el crack de Tres Arroyos, que tradujo los testimonios de su amigo en imágenes que no sólo captan sino que además potencian todos esos aspectos que subrayamos del guión. La estética de Bayúgar es muy rara, muy personal, una especie de Angel Mosquito entintado con el pincel bien cargado, con la tinta que hace esas lagunas a lo José Muñoz. Caricaturesco y expresionista en los primeros planos y minucioso en la documentación, Bayúgar maneja muy bien el tempo de la narración. Se hace fuerte en la grilla de tres viñetas widescreen, pero sabe romperla, alterarla o simplemente ignorarla cuando el ritmo del guión así lo indica. Dosifica bien los textos para que no se conviertan en masacotes ilegibles y sabe pasar del horror a la comedia, de la ternura a la picardía, del bajón a la esperanza sin que su trazo resigne polenta ni identidad.
Tortas Fritas de Polenta es un clásico instantáneo de la historieta argentina, que además ya tiene edición en España. Es un testimonio valiosísimo sobre un tema que todavía duele y cuesta explorar, pero sobre todo es una historieta magistral, repleta de pasión y talento. Quiero leer muy pronto otras novelas gráficas de Fuchi Bayúgar.


7 comentarios:

Pablo Zambrano dijo...

una de las mejores historietas de los ultimos años. bah, de las ultimas obras de cualquier cosa del pais en los ultimos años, y aun no ha recibido la repercusion que merece, ni dentro ni fuera del ambiente historietil. Estamos ante el maus vernaculo en cuanto a relevancia, en mi opinion.

oenlao dijo...

totalmente de acuerdo...la mejor hta argentina de los ultimos tiempos.

Obi Bujannie dijo...

Donde se consigue Andres?

Andres Accorsi dijo...

Tendría que estar en cualquier comiquería del país...

Gabriel dijo...

En el podcast de Comiqueando de fin del año pasado dijiste que cuando salió en Fierro no te había interesado en lo mas mínimo. Pensé que no la ibas a reseñar. Hubiese sido una lástima, porque está muy buena. Saludos!

Andres Accorsi dijo...

Tal cual. Menos mal que uno escucha y aprende. Cuando la vi en Fierro no me llamó para nada la atención. Y después, charlando con el maestro Sasturain, me recomendó que le diera una oportunidad, cosa que hice cuando me pidieron una cita para incluir en el libro. Y ahí me enganché a full.

elporonga dijo...

Que raro metiendo tu bocadillo oficialista"complicidad de los medios",te aviso que hasta los ingleses se cagaban de frio y hambre,en una guerra no se almuerza y cena como en tu casa