el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 15 de enero de 2015

15/ 01: EL GATISIMO

Creado en 1983 por el actor de teatro y conductor de TV Philippe Geluck, Le Chat es aún hoy uno de los personajes más importantes de la historieta humorística franco-belga. Quizás porque Geluck sigue vigente en los medios, y hace muchas cosas de perfil muy alto, además de escribir y dibujar las historietas y los chistes de este gato que de gato sólo tiene el nombre.
Lo cierto es que este libro reúne material de la primera época, de mediados de los ´80, cuando Le Chat asomaba en el diario Le Soir con una atractiva combinación de tiras, chistes de un sólo cuadro e historietas cortas. De todo el material que ofrece este álbum, lo que más me gustó es casualmente la historieta más extensa, que tiene tres páginas y es maligna y genial.
También hay muchos hallazgos en las tiras y los chistes, incluso en chistes en los que el gato no aparece y Geluck se limita a ponerle diálogos cómicos a fotos o ilustraciones antiguas. La estructura es sencilla: el gato, un hombre común, sin profesión estable, puede aparecer haciendo cualquier cosa que permita avanzar hacia un remate gracioso. A veces el chiste está en los globos, a veces es un gag visual, y la comicidad llega por distintos caminos: el humor absurdo, alguna reflexión más sarcástica sobre nuestra sociedad, a veces mediante juegos visuales que tienen que ver con el lenguaje del comic… y a veces la comicidad no llega y el chiste queda ahí, en la intención de ser gracioso. Pero generalmente hay algo que cuaja, que enciende la chispa del humor y le pone onda a algo que, gráficamente, es bastante poco atractivo.
No voy a ahondar en los chistes, porque no tiene mayor sentido. Quiero referirme un toque al dibujo de Geluck, que es más gracioso que bueno. Olvidate del virtuosismo de André Franquin y la escuela de Marcinelle. Acá tenemos un belga que controla perfectamente el timing de sus tiras (cercano por momentos al de Alberto Bróccoli), pero que no tiene la menor intención de que sus dibujos deslumbren, o que transmitan esa sensación de movimiento tan típica de Franquin y sus seguidores. Geluck, consciente de sus limitaciones, desarrolló un estilo frío, distante, con una línea clara apenitas chunga, siempre del mismo grosor, muy pensada para el color. La variedad, imprescindible para que el lector no se aburra, está dada por los distintos planos que elige Geluck para contar estas pequeñas historias. Y en las tiras en las que decide contar todo sin cambiar de planos, más vale que el chiste sea gracioso, porque no hay otro recurso más que el de los diálogos y los silencios. Para hacerla más fácil. ¿Sabés qué hace Geluck con Le Chat? Lo mismo que Tom Wilson con Ziggy, pero con ideas un poco más filosas, con un poco más de cinismo posmoderno.
No mucho más para decir. Me gustaría tener un álbum de Le Chat en francés (ya salieron 19), como para ver qué tan graciosos son los textos en el idioma original. La curiosidad de ver qué onda la serie ya está satisfecha con este tomo y con las páginas que publicaba la revista Cairo a fines de los ´80.

2 comentarios:

Pablo Zambrano dijo...

a que te referis con "lo mismo que ziggy" puntualmente? hace viñetas con el personaje diciendo fracesitas citables o algo asi? o te referis a algo mas general en la onda

Andres Accorsi dijo...

Hay viñetas con el personaje diciendo frasecitas citables, sí.
Y chistes que se parecen a los de Ziggy, que también tiene su tira cómica, donde Tom Wilson intenta arrancarnos una sonrisa, no siempre con éxito.
La onda ya aclaré que es distinta, porque Geluck tiene más mala leche.