el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 6 de mayo de 2015

06/ 05: BONE MACHINE Vol.1

Hacía mucho que no leía nada nuevo de la dupla integrada por Diego Cortés y Nicolás Brondo que tan buenos resultados dio en obras como Séptimo Círculo. Bone Machine es una serie, pensada en entregas de 22 páginas (como los comic-books americanos), de la cual este libro recopila un primer arco argumental de cuatro episodios. ¿Hay otros? La verdad que nunca pregunté. ¿Da para que haya otros? Seguro. Por lo que se puede leer en estas páginas, es obvio que esto recién empieza y que los conflictos, el desarrollo de los personajes y la exploración de este mundo post-apocalíptico todavía están muy lejos de alcanzar su máximo potencial.
La consigna de Bone Machine no puede ser más ganchera. Un mundo en el que –por algún motivo- desapareció la civilización tal como la conocíamos, ahora es un interminable desierto de ruinas y muerte. Todo escasea para los pobres, no así para los ricos y poderosos, atrincherados en suntuosos palacios, donde lo único que los acecha es el aburrimiento. Y como no hay electricidad, la mejor diversión es leer libros. El protagonista recorre los despojos de la civilización en busca de libros para venderle al Gusano Blanco, uno de estos opulentos señores. Pero el Gusano se da cuenta de que los libros son finitos y en algún momento se van a terminar. Es más estimulante capturar a un escritor y tenerlo ahí, siempre a mano, para que invente nuevas historias cada vez que el Gusano tenga ganas de escuchar alguna. Bone Machine sale, entonces, a cazar a un escritor, a un tipo que se gana la vida (y la birra) contando historias que pergeña en sus viajes por el desierto hostil.
El conflicto se produce porque una secta de críticos literarios, que se propusieron la misión -o en realidad la cruzada- de rescatar sólo lo más selecto de la literatura, considera que este escritor es un mediocre y decide matarlo. Bone Machine tendrá que salvarle el pellejo para poder vendérselo al Gusano y con eso se justifica la abundante acción que estalla entre la parte final del tercer episodio y el inicio del cuarto. Pero, ¿se justifica? Más o menos. Con menos páginas de machaca, con menos violencia estridente y menos gore, quizás esto me impactaba menos y me gustaba más. Es lo único que tengo para criticarle a esta historieta: la pelea es larga, la truculencia es innecesaria y las habilidades extraordinarias que pela Bone Machine a la hora del combate no están bien explicadas.
El resto es original, es atrapante, es adictivo. ¡Y el final! El final me hizo acordar a Carlos Trillo, me dejó ese sabor agridulce que me dejaban los finales de Trillo. Es el mejor momento del libro, donde la sofisticación literaria rompe el capullo, despliega las alas y levanta vuelo en forma de poesía. Después el epílogo vuelve a la cosa prosaica, con un garche muy hot y muy perturbador. Pero el final es realmente conmovedor y le da un cierre glorioso a este primer arco argumental.
El dibujo de Brondo es increíble de punta a punta. Cuando quiere, coquetea con el expresionismo y hasta se pasa de feísta. Cuando quiere, se vuelve realista y te impacta con su preciocismo académico. A veces hay rayones y texturas en vez de fondos, como en los comics de Ben Templesmith, y a veces hay unos fondos recontra-laburados, casi con excesivos detalles. El color (una novedad en la obra del cordobés) es original, arriesgado, a tono con la intensidad del relato. La narrativa es impecable, con muchos y muy variados recursos. Y lo mejor de todo: son páginas repletas de pasión, de amor por el dibujo y la historieta. Se nota, se siente, se ve a un dibujante comprometido, cebado, dispuesto a dejar hasta la última gota de transpiración en el trabajo que está encarando. Y supongo yo que esto tiene que ver (además de con la amistad que une a Brondo y Cortés) con la libertad que transmite todo el tiempo Bone Machine, con las infinitas posibilidades expresivas que tiene el dibujante, al que –me parece- nunca nadie le dijo “esto hacelo así”, o “acá tratá de que se parezca a tal cosa de tal autor”. Esto es Brondo Unchained, y se disfruta muchísimo.
Reitero: no sé si hay más Bone Machine. Pero yo quiero más, quiero ver más de este mundo y de estos personajes. Y de esta dupla autoral que, una vez más, me deja sumamente satisfecho con su trabajo, vibrante, cautivante, rarísimo en el contexto de la historieta argentina actual.

4 comentarios:

Brondo dijo...

Muybieeeen!!!
Hacia una bocha que esperaba ansioso esta reseña!
Gracias, mostro, Da mucho gusto laburar y que pegue de esta forma. Recibir estas devoluciones es impagable!
Y como adelanto pongo que estamos laburando en el Vol. 2 de Bone (por que siempre fueron tres)
Gracias de vuelta, Andrew!!!!!!

Alejandro Pablo dijo...

Hola Andrés: si te querés fijar sobre lo que te pregunté ayer (Grotesque de Sergio Ponchione) lo vi en el Facebook de LocoRabia.

Abel S dijo...

Estamos hablando de Cortes/Brondo... no hay forma de que no sea excelente!!!!
Aguante Bombachin!!! yo lo vi crecer! el laburo que hay atras se nota, y mucho!

Hernán González dijo...

JOJOJOJO, Bonemachine, LA historieta de estos tiempos!!