el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 9 de mayo de 2015

09/ 05: CLITORIS: SEX(T)UALIDADES EN VIÑETAS

Después de una experiencia en formato revista que duró cuatro memorables números, Mariela Acevedo llevó a Clítoris al siguiente nivel: de la mano del Hotel de las Ideas convirtió su proyecto en una antología en formato libro, que retiene la esencia de la anterior encarnación y a la vez resulta un poco más atractiva para otro tipo de público.
Lo único que no me cierra de este Clítoris es que las ocho historietas tienen ocho páginas. ¿Por qué la restricción, o la estandarización? Por ahí algunas de estas historias funcionaban mejor en más páginas, o en menos. Esto de que todas las historietas tengan la misma extensión es algo que ya vimos en otras antologías del Hotel de las Ideas y habitualmente resta más de lo que suma. Paso por alto los artículos (descarto que deben ser interesantes para la discusión de temas vinculados al género, la sexualidad, el feminismo y demás “banderas históricas” de Clítoris) para repasar una por una las ocho historietas.
La primera es un fuerte alegato en favor del derecho al aborto, escrita por Carina Maguregui, con muy buenos dibujos (y una puesta en página arriesgada, inquietante) de Muriel Frega. Le falta una vueltita al final, para trascender el testimonio, la bajada de línea. Pero no está mal. La de Gato Fernández (también vinculada al tema del aborto) está muy bien dibujada, muy bien narrada y la bajada de línea -si bien es obvia, notoria, por momentos estridente- está muy bien integrada a la trama, que te mantiene intrigado hasta el final. Gran trabajo de esta joven autora.
Eleonora Kortsarz se mete con el tema de la transexualidad, en una historia que arranca desde los lugares comunes y se va enrareciendo hasta llegar a una séptima página casi desopilante. Lamentablemente en la última, el remate también viene por el lado de lo obvio y lo trillado. El dibujo, correcto, con una narrativa clásica y una tipografía que ya se usó demasiado. Martín Rodríguez Redondo plantea un experimento narrativo muy inteligente, muy jugado, perfectamente ejecutado con la complicidad de Daniel Perrotta (un abonado a las antologías del Hotel), que pela los mejores dibujos de su carrera. Tiene dos páginas MUY cargadas de texto, pero cierra por todos lados.
La mejor historia del tomo es la que escribe Javi Hildebrandt y dibuja Erica Villar, otros dos pilares del Hotel. “Noche de Stand-Up” es graciosa, zarpada, honesta, muy realista, con muchas instancias de identificación entre el personaje y el lector, y además no falla (ni nos subestima) a la hora de transmitir un mensaje potente que tiene que ver con la percepción socialmente aceptada de la belleza femenina. Si te digo que la siguiente historia se llama “La Balada del Mar Salado Beta” y que tiene unos dibujos de Fernando Calvi para caerse de orto, capaz que salís corriendo a comprar este libro. Pero bancá, porque más allá del título y los dibujazos, la idea que propone Calvi no llega a ponerse interesante en las exiguas ocho páginas de la historieta. Una pena.
Emiliano Maitía y Esteban Cánepa abordan el tema de la prostitución en ocho páginas que podrían ser el inicio de una buena novela gráfica. Pero en el apuro por llegar a un final en la octava página, apretan mucha información, el dibujo (técnicamente logradísimo) se desluce un poco por la gran cantidad de viñetas, y los personajes no tienen espacio para desarrollarse más allá de lo mínimo. Para el final, otro clásico del Hotel, Santiago Sánchez Kutika, escribe una linda historia a la que también le falta una vueltita más en el final, para que no sea tan abrupto. El dibujo de Lucía Borjas es más raro que bueno, pero dentro de todo zafa.
Ya desde la magnífica portada de Alejandra Lunik, Clítoris se propone como una antología distinta, y la verdad es que ofrece temas que no vas a ver en otras historietas. Por suerte ese “riesgo” en la temática está bastante respaldado por unos cuantos hallazgos en las propias historietas, en las que el nivel de los dibujos alcanza un muy buen promedio y el de los guiones… un poco menos. Como siempre, tratá de encontrar el Clítoris, que garpa.