el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 2 de diciembre de 2011

02/ 12: EL ESCORPION Vol.7


A falta de gitanos, buenos son los escorpiones. A esta altura del partido, el suizo Enrico Marini se sumó a la lista de las figuritas archi-repetidas, de los fetiches de este blog, y bueno, por suerte tenía un par de tomos de El Escorpión sin leer.
La última vez que lo visitamos (el 13/11 de 2010, hace más de un año) llegamos justo para el final de una saga compleja y ambiciosa, la de la cruz de San Pedro, saga que además le sirvió al guionista Stephen Desberg para presentarnos a los principales héroes y villanos de esta serie que ya lleva más de 10 años de éxito en Europa, pero que no sé si en Argentina tiene muchos fans. Lo cierto es que en este tomo se inicia una nueva saga, que tiene más que ver con el pasado del propio Escorpión, más precisamente con su madre y su padre. Como los grandes guionistas de superhéroes (pienso ahora en un Roy Thomas), Desberg aprovecha ese momento sensible, de vulnerabilidad histórica, el momento de meterse con las raíces del personaje, para pegar un retro-sacudón mortal, gracias al cual nada es lo que parece ser, pero no desde ahora, sino desde el primer día de vida de Armando, el Escorpión, el protagonista de la historia.
La revelación es más shockeante para el Escorpión que para los lectores, que ni bien Desberg sugirió cierta vaguedad en la explicación del pasado de Armando, supusimos por dónde podía venir la mano. Lo cual habla bien del guionista, porque quiere decir que ese volantazo no es un delirio de trasnochados, sino algo que venía construyendo sutilmente, con pistas que los lectores pudimos decodificar sin que los personajes explicitaran absolutamente nada. A partir de ahí, la relación entre el héroe y el villano (el maligno noble romano Trebaldi, convertido en un papa cruel y despiadado) va a cambiar forzosamente y seguramente el rumbo de los próximos tomos se disparará en direcciones muy distintas a la de la saga que abarcó las seis primeras entregas.
Ya de movida, en este tomo todo sucede en Roma, ya no galopamos junto al Escorpión y sus amigos por locaciones exóticas. Con el jodido de Trebaldi atrincherado en el cargo de mayor jerarquía de la Iglesia Católica, la mano va a venir por el lado de la intriga palaciega, me parece, y no tanto por el lado de la aventura onda Indiana Jones. Por supuesto, Desberg no desaprovecha el hecho de que el papa es el villano. Por el contrario, lo usa a full para bajar línea a cuatro manos acerca del oscurantismo, la crueldad, el machismo y la hipocresía de esos señores que dicen ser representantes de Dios en la tierra. De pronto, además de las peleas y los garches, hay más atención al entorno socio-cultural del Escorpión y eso se agradece muchísimo.
Y como tantas veces repito, todo eso podría ser reemplazado por un guión más choto que los que le escribe Durán Barba a los oligofrénicos del PRO, porque el dibujante es Enrico Marini, y si dibuja Marini está todo bien. Este tomo salió en Francia en 2006, cuando el estilo del ídolo ya estaba recontra-afianzado, a años luz de aquellos coqueteos con Katsuhiro Otomo que veíamos en los primeros álbumes de Gypsy, con esa sana influencia del comic yanki muy bien combinada con la narrativa europea, ciertos detalles que me recordaron a Eduardo Risso, unos primeros planos electrizantes, un homenaje a Las Siete Vidas del Gavilán... y por sobre todo eso, un color sencillamente majestuoso, en el que los engamados varían para acompañar a los distintos climas que sugiere el guión y donde cada escena tiene sus tonalidades propias. Hay páginas de muchos cuadros, en las que vemos varias escenas distintas, y sin embargo Marini pilotea el color con maestría para que nada parezca un pastiche, ni un tapiz bizarro, sino que todas las escenas se integren armónicamente sin perder identidad. Un trabajo realmente formidable de este suizo hijo de tanos.
Tengo otro tomito sin leer, así que por ahí antes de fin de año le entro. Aguante el Escorpión!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Andrés:

Vi un comentario en la nota de Cage que quisiera retomar como un pedido al Dios de los comics... Por qué nadie edita en Argentina a Robert Crumb!!! Mandás una nota en la revista Ñ y se vende como pan caliente!
Saludos.
Matías-

Andres Accorsi dijo...

No hay respuesta para eso, Matías...
Hay sólo dos libros de Crumb editados en el país y eso debería llenarnos de vergüenza.

H A R R Y G O A Z dijo...

Have a SUPER weekend !

Anónimo dijo...

¿El otro que no es la biblia sería el de Kafka?

Andres Accorsi dijo...

Exactamente, Anónimo. Un libro que tuvo la rareza de publicarse en Argentina muchos años antes que en España, donde Crumb es infinitamente popular y le publican hasta la lista de los mandados.