el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 21 de julio de 2015

21/ 07: EL GATO PERDIDO

Por si vivís en un iglú, te cuento que el noruego Jason es uno de los invitados ya confirmados, que en menos de dos meses va a estar en Buenos Aires en la próxima edición de Comicópolis. Gran momento, entonces, para hacerse de alguna de las obras que componen su vasta bibliografía.
A mí se me dio por probar qué onda los relatos más extensos, qué pasa cuando lo sacás a Jason del nicho en el que se lo ve más canchero, que es el de las historias de entre 24 y 48 páginas. Y me jugué por esta novela de casi 150 páginas sin tener la menor idea del argumento. Lo que uno ya intuye cuando le entra a una obra de Jason es el tono, la impronta, esa sensación de que las cosas se mueven lento, de que todos los personajes son gente triste, aburrida de su propia mediocridad. Para un tipo que hizo un culto del dibujo minimalista y que desenfatiza totalmente las expresiones faciales, la verdad que lo que logra transmitir es muchísimo.
La trama nos invita a presenciar el caso más raro en la carrera de Danny Delon, un oscuro detective privado especializado en cornudos y divorciados que buscan pruebas fehacientes de que sus esposas o ex-esposas se acuestan con otros. Un episodio circunstancial hará que Danny entre en contacto con la enigmática Charlotte y su vida no volverá a ser la misma. Lo que empezó como un coqueteo, un chichoneo a ver qué onda, va a crecer hasta convertirse en una obsesión para el detective, sobre todo cuando Charlotte desaparezca sin dejar rastros. Casi toda la novela se centrará en eso, en las averiguaciones y las pistas que consigue Danny para tratar de deducir a dónde está Charlotte.
Al final, cuando Jason revela el misterio, decís “nah, se fue a la mierda”. Y es cierto, la solución al enigma contrasta bastante con el clima que generó la novela desde la primera página. Pero a) desorientar al lector para después sorprenderlo es un recurso válido y b) si releés la novela vas a encontrar pistas sutiles (y no tanto) de para dónde se puede llegar a resolver. ¿Está un poco estirada? Sí, pero no jode, porque no hay escenas en las que no avance la trama o no se construya clima. Y en ningún momento se hace pesada, siempre hay algo interesante que sucede o un amague de que algo interesante está por suceder.
Además el dibujo de Jason fluye con tanta naturalidad, que te engancha de una. Acostumbradísimo a narrar sin texto, el noruego se cuida mucho de no poner más diálogos que los indispensables y eso también contribuye al clima y sobre todo al ritmo de la obra, en el que los silencios cobran un peso que no tienen en las historietas mudas del autor. El dibujo está firmemente alineado a ese minimalismo prolijo, un poco distante, un poco frío, que transmite emociones de un modo bastante poco convencional. Jason elimina el factor “puesta en página” al ceñirse de punta a punta a una grilla de cuatro viñetas iguales, dibuja poquísimos fondos (algunos realmente laburadísimos) y añade toques de color muy sutiles, detallitos, sombritas, logradas con un lápiz de color rojo común y corriente. Si te copa la estética de Jason, acá lo vas a disfrutar muchísimo y vas a alucinar viendo cómo convierte todas estas limitaciones y restricciones en elementos que juegan a favor del relato.
El Gato Perdido es una de las obras más recientes de Jason y una de las más ambiciosas. Está editado en castellano por Astiberri y en inglés por Fantagraphics y las dos ediciones son excelentes. No sé si es un buen punto de partida para el que nunca se acercó al universo del noruego, pero si ya estás a full con Jason no lo dejes pasar.

1 comentario:

El flaco que nerdea dijo...

Y me decidí nomas por "El gato perdido" como tercer obra de Jason que voy a leer. Muy buena reseña !!