el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 25 de mayo de 2011

25/ 05: PLASTIC FORKS


Esta es una serie de 1990, cinco libritos prestige que alguna vez se reeditaron en un lujoso hardcover, al cual jamás vi ni tuve acceso. Pero encontré la portada en internet para ilustrar la reseña, así que a disfrutarla…
Esta debe ser una de las obras más enfermas del alucinante Ted McKeever y eso es mucho decir. El argumento es bastante sencillo: Henry Apt, un notable científico que experimenta cosas raras con animalitos es engañado, traicionado y termina convertido en sujeto de una de sus propias experimentaciones. Zafa de pedo, y se prepara para tomar venganza y a la vez para salvar a su esposa, para quien los villanos también tienen planes bastante macabros. Es un planteo lindo, ganchero, con varias aristas para explorar. Pero, ¿se bancaba 300 páginas? Nah, ni en pedo.
Y eso es lo único criticable de Plastic Forks: la brutal descompresión narrativa. Páginas y páginas con una o dos viñetas en las que no pasa absolutamente nada. El ritmo predominante es pachorro, pero guarda, que cuando estalla el kilombo, estalla de verdad, con todo. Y si lo querés ver del lado positivo, en todas esas páginas en las que pasa poco o nada, se recontra-luce el dibujo de McKeever y su talento inhumano para crear climas angustiantes y perturbadores. La narrativa está descomprimida, pero el autor la controla de taquito. Sabe perfectamente cuándo estirar y con qué. Sabe qué efecto tiene mandar 32 páginas al hilo con una o dos viñetas y poquísimo texto. Y por supuesto, lo aprovecha a full para lograr lo que se propone.
En esta obra, lo que busca McKeever es hundirte una especie de sacacorchos en el cerebro, algo punzante, retorcido, algo que te invade y te sacude. Y lo hace con escenas tremendamente violentas, con momentos tristes, con breves chispazos de esperanza, con algunos chistes, con dilemas éticos que carcomen a los personajes, y por supuesto, con la bizarreada, que es condimento infaltable en sus historietas. Además de Harry Apt, hay tres personajes más elaborados con mano maestra, algo que no habíamos visto en sus primeras obras (Transit y Eddy Current). Los diálogos llegan cuando no se los puede obviar y están realmente bien escritos, si bien algunos globos se hacen gigantescos de tan extensos que son algunos soliloquios. Si alguna vez se reedita Plastic Forks, estaría bueno también reemplazar el rotulado original (de Phil Felix) por letras más chicas, que le disputen menos espacio a los dibujos.
Y ya que nombro a los dibujos… este es uno de los poquísimos comics de McKeever realizados en color directo. Y no sólo se parece poco a sus trabajos en blanco y negro. No se parece a nada. Es como esas obras a color del Viejo Breccia (me acuerdo de la de Drácula, o la de Lope de Aguirre) que rompen totalmente con su estética tradicional y se disparan en direcciones totalmente nuevas, siempre imbuídas de un expresionismo visceral, incandescente, fuera de control. En Plastic Forks aparece otro McKeever, uno al que el color le abre posibilidades expresivas impredecibles y le permite pelar efectos y texturas que en la era pre-photoshop eran absolutamente alienígenas. Hay viñetas en las que la línea normal, el trazo de tinta, conserva el protagonismo de siempre. Y momentos en que no, en que el color, la luz, la textura, estallan y se comen a la línea, y el dibujo pasa a ser algo que se intuye, que se sospecha, pero que no se ve. Esto hay que verlo para creerlo.
¿Cómo hizo Marvel para publicar algo así en el sello Epic? Digo, no sólo por la violencia, o por los chistes que involucran penes y eyaculaciones… Visualmente esto es más extremo que lo más jugado que se había publicado en Epic hasta ese entonces (que casi seguro fue Stray Toasters, del glorioso Bill Sienkiewicz) y le hace el aguante a lo más vanguardista que publicaban las editoriales más chicas… La verdad, un misterio. Por ahí les pareció que al tener un argumento lineal, casi de fábula, nadie se iba a espantar con el dibujo salvaje, casi surrealista, muchas veces al filo del mamarracho. Pero bueno, esto salió, seguramente vendió decentemente (esto lo sospecho simplemente porque el siguiente trabajo de McKeever también lo editó Epic) y hoy, esa historieta excesiva y desmesurada ya no es una rareza adelantada a su época, sino un gran comic de autor, en el que un genio indiscutido nos detona el cráneo con un arsenal que hasta ese entonces no le conocíamos. Si sos fan de McKeever lo tenés que tener, y si no sos fan de McKeever, seguramente lo tuyo no es la historieta, sino el hockey sobre patines, la repostería, o la otorrinonaringología.

8 comentarios:

Iván Riskin dijo...

Andres
Hablemos de negocios
Venis al crack bang boom?
Tenes algun numero para venderme de "la noche del apocalipsis" o de "falsalarma"?
te pregunto si venis al cbb porque soy de rosario
ah, otra cosa
el regreso de daigar lo hizo minaverry?

Andres Accorsi dijo...

Falsalarma está agotadísimo.
La Noche del Apocalipsis te lo puedo llevar, no hay drama.
El Regreso de Daigar lo hizo Minaverry, si, en 1999.

Azraelito dijo...

Jaaaaaaaaaaaaaa

Me alegro mucho que te haya gustado el regalo de cumpleaños.

Saludos....

Iván Riskin dijo...

buenisimo, reservame uno que me lo llevo
yo creo que voy los 4 dias
cualquier cosa, buscame en facebook, que soy fan de 365 por año

Iván Riskin dijo...

ahora, una pregunta al andres reseñador
de gegika, solo lei algunas obras de tatsumi, venga saca las joyas, goodbye y la gran revelacion
estan bunas las cosas de JIRO TANIGUCHI? son mas o menos de ese estilo?
gracias

Andres Accorsi dijo...

Las novelas gráficas de Taniguchi no se parecen en nada a las de Tatsumi. Pero las historias cortas sí, tienen más elementos en común. Sin sonar a refrito, por supuesto, porque encaran los temas desde distinta óptica. Taniguchi es un poco más tierno, más ingenuo, cree más en los sentimientos, en la bondad del ser humano, baja una línea de esperanza. Y Tatsumi nada que ver: para él, el mundo actual es una fosa séptica llena de gente de mierda que vive vidas de mierda y se asegura de que el prójimo tenga una vida todavía más de mierda.
Es un lindo contrapunto. Si ya leíste esos libros de historias cortas de Tatsumi, clavate El Olmo del Cáucaso, o Tierra de Sueños (de Taniguchi) y lo vas a ver muy clarito.

Anónimo dijo...

Ya que estas reseñando la obra del amigo Teddy, podras reseñar The extremist del sello vertigo? Con eso solo me compraria el nuevo volumen del compilado de 365. Gracias

Andres Accorsi dijo...

No se aceptan extorsiones, Anónimo.
Además el próximo volumen del libro llega hasta el 31/12/10...