lunes, 2 de febrero de 2026
NOCHE DE LUNES
Otra vez perdió Racing contra un equipo que a priori parecía bastante inferior, y ya nos empezamos a acostumbrar de nuevo a la derrota y la desazón. Por lo menos nos quedan los comics, así que vamos con las reseñas de lo último que leí.
Nevermore es una antología producida por la editorial británica Self Made Hero, y más tarde replicada por su par estadounidense Sterling. Se trata de nuevas versiones de los relatos clásicos de Edgar Allan Poe, reinterpretados por autores actuales, y con la libertad de tomar solo algún elemento de las versiones originales y modificar el resto a gusto y piaccere. Olvidate de las fieles adaptaciones onda Horacio Lalia o Bernie Wrightson: esta antología juega a otra cosa. Veamos cómo le va.
Dan Whitehead y Stuart Tipples (que por momentos parece un Kelley Jones del Ascenso) reformulan The Raven, sin dejar de lado el hecho de que se trata de un poema escrito en rima. No está mal. La segunda adaptación (The Pit and the Pendulum) tiene un dream team: Jamie Delano y Steve Pugh y, si bien se cae un poquito al final, tiene unos textos y unos dibujos magníficos, con un Pugh que hace magia con el combo blanco/ negro/ gris. Realmente muy elegante y sofisticado todo. En cambio, a la hora de adaptar The Facts in the Case of Mr. Valdemar, un dibujante habitualmente correcto como es John McCrea aprovecha el blanco y negro para probar cosas nuevas, con resultados bastante chotos. El guion de Jeremy Slater no está mal. Después llega otro dream team: Ian Edginton y D´Israeli, que le meten una extraña ambientación futurista al clásico The Murders in the Rue Morgue. El clásico cuento que dio origen al subgénero de misterios de cuarto cerrado, combinado con elementos de ciencia ficción, se vuelve bizarro e impredecible, y por supuesto D´Israeli le incorpora una impronta visual fascinante. Para adaptar The Fall of the House of Uhser lo tenemos de nuevo a Dan Whitehead, ahora junto a un dibujante espectacular aunque no muy conocido: Shane Ivan Oakley, un salvaje del claroscuro que obviamente estudió a Mike Mignola, Alberto Breccia y otros referentes del palo, y que entendió todo. Hermosas páginas, posta.
Y en las cuatro últimas, baja un poco la vara. The Black Cat no tiene prácticamente nada que ver con el cuento de Poe. Es un guion de John Reppion y Leah Moore (la hija de Alan), dibujado por un desparejo James Fletcher, que tiene una muy buena planificación de la página y un gran laburo de tramas mecánicas, pero muchos altibajos en el dibujo. The Oval Portrait tal vez sea la peor historia del libro, a cargo de David Berner y Natalie Sandelis, también muy alejados de la esencia del cuento original. El mítico The Tell-Tale Heart también agarra para otro lado, cortesía del reincidente Jeremy Slater, quien ahora cuenta con los excelentes dibujos de Alice Duke. Está bien, es medio falopa el desarrollo, casi un chiste largo, pero disfrutable. Y cerramos con una versión de The Masque of the Red Death, en la que el guionista Adam Prosser toma un pedacito de la obra original para embarcarse en una intensa y potente bajada de línea progre, dibujada sin mucho impacto por Erik Rangel.
En síntesis, una antología interesante no tanto para el fan de Poe (porque le meten tantos cambios a los cuentos que son prácticamente irreconocibles, como si le diéramos partituras de Astor Piazzola a Trueno, WOS o la Joaqui) sino para el fan de la historieta británica contemporánea. Por ese lado, el del descubrimiento de nuevos artistas, o nuevas facetas de los autores clásicos, llega el disfrute de Nevermore.
Y si, tengo más libros de autores argentinos publicados en 2025, y más obras escritas por Rodolfo Santullo, un pulpo prendido fuego. Un ya lejano 28/05/17 vimos por acá El Dormilón, una excelente historia en la que Santullo y Carlos Aón combinaban una ambientación post-apocalíptica con una trama de misterio tipo "whudunnit". El Dormilón se convirtió en un merecido éxito en varios países, y en 2025 llegó la inevitable secuela, titulada "La Caravana". Y lo único choto que tiene esta segunda parte, es que deja un montón de puntas abiertas para resolver en una eventual tercera parte. Lo cual a su vez es una buena noticia, porque quiere decir que en algún momento saldrá un tercer libro de esta misma dupla.
Sin la urgencia de rematar la trama en 100 ó 110 páginas, Santullo orquesta un relato pausado, con margen para la contemplación, la reflexión y el desarrollo de los personajes, tanto del Dormilón de la primera parte como del elenco de secundarios que lo apuntala en esta nueva aventura. Aventura que, felizmente, va para otro lado: no regurgita los mecanismos narrativos (ni siquiera la ambientación) del primer arco. Sin dudas el gran hallazgo de Santullo en esta secuela es presentarnos a otro tipo de monstruos humanoides: no son zombies, no son antropófagos, pero son garcas. Y a los garcas, si los dejás, te morfan crudo con tal de salvarse a ellos mismos. Acá aparece de modo muy explícito uno de los slogans de la serie de El Eternauta que vimos el año pasado en Netflix: nadie se salva solo. Los nuevos villanos de El Dormilón encarnan la ideología contraria, la de "yo me salvo, y a vos que te ayude Magoya". Por supuesto, todo garca recibirá su merecido, y la solidaridad dará sus frutos a aquellos que eligen jugarse por el prójimo, sobre todo en situaciones extremas como las que viven el Dormilón y sus aliados.
El dibujo de Carlos Aón es excelente, absolutamente funcional a la narración, tanto en la puesta en página como en la elección de paletas de colores que acompañen a los distintos climas y las distintas locaciones por las que transitan los personajes. El trazo de Aón se acerca de a poco al de un ídolo absoluto como es Frederik Peeters, pero sin robarle. El guion le ofrece a Carlos la posibilidad de lucirse en unas cuantas secuencias mudas, y el dibujante las aprovecha plenamente, en unas páginas memorables (sobre todo la del Dormilón solo en los túneles).
Gran trabajo de una dupla de comprobada eficacia, que hace gala de una química increíble y que encontró en este post-apocalipsis un gran vehículo para contar historias fantásticas, pero que intersectan de un modo sumamente ingenioso (y hasta por momentos incómodo) con los aspectos más hostiles y desoladores de la realidad que transitamos los lectores. Muy recomendable... si leíste el primer libro. Si no, tratá de empezar por ahí, no por La Caravana.
Y nada más. Acá me informan por cucaracha que parece que mañana también hay reseñas, así que nos vemos muy pronto, acá en el blog.
Etiquetas:
Carlos Aón,
Edgar A. Poe,
Rodolfo Santullo
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