el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 11 de septiembre de 2014

11/09: HISTORIETAS DEL SOTANO Vol.3

Nueva entrega de la antología coordinada por Federico Grunauer y Juan Bobillo. No entendí un detalle: las OCHO páginas en blanco del final… ¿Qué onda? ¿Les faltó material? ¿Calcularon mal los pliegos? Muy raro, no? Pero veamos qué hay.
A modo de prólogo y entre las distintas historietas, Bobillo abre la puerta para ir a jugar con un estilo muy lindo, muy efectivo, casi sin narrativa, en esos gags delirantes, esos monólogos bizarros de Francisco Sótano, quien oficia de “anfitrión”, al mejor estilo Uncle Creepy. Entre las historietas proopiamente dichas, la primera es una aventurita muy menor pero correcta, de Iñaki Aragón y Nahuel Amaya. También en clave de fantasía épica, pero con un giro más interesante, le sigue otra breve historieta, firmada por Grunauer y Cutro. Siempre en el género de la fantasía épica, Fernando Baldó se anima con un relato más extenso, un dibujo excelente (que pierde un poquito en el pasaje a blanco y negro) y un guión atractivo, que banca el misterio hasta el final. La de Emmanuel Ortiz… no la leí, porque no me gustó el dibujo. Y la de David Rodríguez y Diego Aballay ya la había leído, creo que en una Términus.
El segundo bloque abre con otro aporte de Iñaki Aragón muy breve, casi sin margen para desarrollar personajes y conflictos, con un dibujante que tampoco me gustó. La de Mariano Petrecca y Nacho Vega no está mal, pero se vería mucho mejor con una o dos páginas más para desarrollar mejor todo y que se luzca más el dibujo. Le sigue una historia bizarra, atrapante, escrita por Pablo Galfre y con unos dibujos fastuosos de Franco Viglino, que explora un estilo más cercano al de algunos trabajos de Lucas Varela y le queda MUY bien. Y después hay una historieta MARAVILLOSA de Rodrigo López que ya leí en su libro de historias cortas, La Mano Izquierda.
Para inaugurar el tercer bloque, otra historieta fuerte, linda, interesante, esta vez escrita y dibujada por Hurón. Le siguen Alejandro Farías y Leo Sandler (dupla afianzada si las hay), con una comedia chiquita, pasatista, pero de algún modo satisfactoria. La de Valentina y Aleta Vidal es una idea muy loca, muy bien desarrollada. Como el dibujo es excelente, uno quisiera que durara más páginas, pero así está bien. Con más páginas, hubiese perdido solidez. La de Matías Santellán y Daniel Mendoza compite holgadamente por el primer puesto, por el título de Mejor Historieta de esta antología. El guión tiene un vuelo increíble y el dibujo está muy, pero muy bueno. Para compensar, le sigue la de Ignacio Bustos, que es de las más flojitas, con un dibujo al que le falta originalidad y solvencia. Y levantamos con una historieta oscura, melancólica, muy interesante, escrita por Javi Hildebrandt y dibujada por Santiago Miret.
De postre, una historia cortita, bastante zarpada y muy graciosa, escrita por Lubrio. Y como cereza del postre, unas tiras de Coca, Ramón y Fernet, también de Juan Bobillo, pero en un estilo totalmente distinto al de Francisco Sótano. Tanto las tiras de Bobillo como la historieta de Lubrio pierden un poquito al publicarse en blanco y negro.
Todavía por debajo del radar de muchos fans de la historieta argentina, Historietas del Sótano es una propuesta atractiva, con mucho y muy variado material, y con la posibilidad de descubrir a nuevos autores interesantes, o de ver historias cortas de autores que normalmente trabajan en relatos más extensos, o en tiras cómicas, o en fanzines, o en comics para la web, o para editoriales del exterior. Es un espacio ecléctico, dinámico, donde está bueno que todos estos autores puedan mostrar lo suyo con total libertad. Ah, y prefiero autores chotos a páginas en blanco, así que para la próxima, de última dibujo una historieta yo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

18/ 09: HISTORIETAS DEL SOTANO Vol.1


Hace ya un tiempo, alumnos y profesores de la escuela Sótano Blanco (fundada por el ídolo Juan Bobillo) empezaron a subir historietas a la web, en un blog llamado Historietas del Sótano. Y hace un tiempito, una selección de los trabajos subidos al blog se convirtió en el primer tomo de una antología, que hoy se consigue en comiquerías.
Como sucede muchas veces, los autores suben al blog historietas pensadas y realizadas a color, y el libro, al editarse en blanco y negro, nos muestra otra cosa, que muchas veces no está a la altura de lo que concibieron los artistas. Acá hay varias historietas que sufrieron bastante el paso de color a grises y bueno, es algo contra lo cual habrá que remar, cada autor con las armas que tiene a mano. Pero eso no es el punto débil de esta antología. Lo más flojo son (como suele suceder) los guiones. Porque son demasiado fumados, porque en poquitas páginas no logran desarrollar las consignas, o simplemente porque están mal escritos, con una redacción confusa o faltas de ortografía.
Veamos qué se puede rescatar.
La de Marcelo Sosa (dibujante de inmenso talento) sufre de las cosas ya mencionadas: guión flojo y difícil pasaje a blanco, negro y grises. Además, la narrativa tiene serios problemas. La de Rodrigo Luján, en cambio, es un lujo: la pérdida del color casi no jode, el dibujo es hermoso y el guión cierra por todos lados y hasta te logra conmover. Un lujito.
Otro guioncito redondo es el de El Moro Blanco, una historieta muda de Juan Bobillo, a la que el blanco y negro le resta muchísima onda, pero igual es hermosa. La de Feliciano García Zecchín es otra con buen guión, buen dibujo y casi intacta tras el pasado a grises. Muy buen material, lástima las faltas de ortografía. Y cierran las tiras de Coca, Ramón y Fernet, otra maravilla de Bobillo que espero ver pronto recopilada en álbum y a color.
Después tenemos varias historietas pensadas para blanco, negro y grises. La de Cutro es casi buena. La de Keki Unpuntito tiene (creo que por primera vez en la trayectoria de esta heroína del under) un buen guión. La narrativa es complicada, pero por lo menos la historia te atrapa. La de la dupla Ricardo Ferrari-Diego Aballay (consagrada en Italia) funciona bárbaro porque tiene pocas pretensiones. Las seis páginas alcanzan perfecto para contar la historia, la narrativa es cristalina, los textos están buenos y el Chueco Aballay dibuja en blanco y negro puro, con clase y de taquito. Las de Salvador Sanz y Pedro Mancini están my, my bien dibujadas, pero los guiones son medio etéreos, cercanos a la mera paja visual. Y el resto, es todo bastante olvidable.
Por ser el primer número de una antología, se re-banca. Estamos frente a un proyecto que vale la pena apoyar, porque de pronto nos permite leer a tipos muy grossos como Bobillo, Sosa, Aballay, Sanz, El Bruno, Feliciano… y además descubrir a autores nuevos, chicos y chicas del siempre fértil semillero nacional. Un semillero que lamentablemente da más dibujantes que guionistas, pero bueno… vamos de a poco, que de a poco también se llega.