lunes, 5 de enero de 2026
A TODO RITMO
Desde que terminé con la Comiqueando Digital nº12 (que pueden descargar por muy poca plata en https://comiqueandoshop.blogspot.com/) recuperé el tiempo libre, y como en Enero no tengo tantos compromisos sociales, lo estoy usando para leer bastante historieta y bajar los grotescos pilones de material pendiente de lectura que se acumulan en mi habitación.
Hoy empiezo en EEUU, año 2018, cuando se recopila un arco de Captain America muy atípico, titulado Promised Land. Son cuatro numeritos, nomás, escritos por Mark Waid y dibujados por Leonardo Romeo, y califico a la historia de "atípica" porque no aparece el Captain America. De hecho no aparece ningún superhéroe. La historia está ambientada en un futuro en el que no parecen existir los justicieros enmascarados. Aún así es un comic de superhéroes, básicamente porque hay un supervillano muy conocido en un rol muy destacado. El protagonista es un historiador llamado Jack Rogers, que es descendiente del glorioso Steve Rogers. Y si bien está orgulloso del legado de su ¿tatarabuelo?, no se siente para nada afín a la vida de peligros y aventuras. Pero, incluso en este futuro armónico y utópico, su hijo padece una enfermedad que resulta imposible de curar, vinculada al suero del super-soldado, que ahora se le inocula a toda la población como si fuera una vacuna. Jack está dispuesto a todo para salvar a su hijo y así es como mete la nariz donde no debía: esto lo lleva, por un lado, a liberar a un peligrosísimo villano que va a intentar (una vez más) someter a la humanidad, y por el otro a descubrir que detrás de este mundo feliz hay una mano negra (azul, en este caso), que también tiene su plan secreto para convertir a los humanos en armas al servicio de sus intereses imperialistas.
Sumémosle a esto un puñado de flashbacks a distintos momentos del pasado en los que Steve era el Captain America (que podrían tranquilamente no estar) y enseguida se nos fueron las 81 páginas que dura Promised Land. Eso es sin dudas lo mejor que tiene el arco: todo avanza rápido, sin colgarse en boludeces. Como en toda saga de ciencia ficción, hay conceptos futuristas impactantes y sutiles guiños a nuestro presente. Como en todo comic de Waid, hay buenos diálogos y un toque de originalidad que le da otro sabor a los personajes clásicos. Y como en todo comic de Marvel, son sagradas la continuidad y la machaca, que no puede faltar nunca. Pero lo más importante es lo nuevo: los personajes, la ambientación y las situaciones que Waid inventa en Promised Land y que no habíamos visto nunca (y no sé si los guionistas posteriores alguna vez revisitaron).
También es raro el dibujo de Romero, que se sube a la estética de Chris Samnee (dibujante del arco anterior a este, que no tengo y me interesa conseguir) pero le suma un trazo más geométrico, como si la combinara con la de Daniel Torres. Además de esas páginas muy atractivas de Romero, en los flashbacks al pasado hay invitados de la jerarquía de Howard Chaykin, Alan Davis, J.G. Jones y Adam Hughes, así que estamos hablando de un tomito visualmente maravilloso. Se le puede perdonar que incluya más de 20 páginas de relleno, entre portadas y bocetos, porque todo ese material extra también se ve espectacular, aunque no nos aporte mucho a los que compramos libros para leer.
Un par de años después, se publicó en EEUU la que hasta ahora es la última novela gráfica de Decur, y en 2025 finalmente tuvo edición argentina. Al principio, Cuando Levantas la Mirada me pareció medio ladri, por todas esas páginas dobles con un solo dibujo y un puñadito de palabras, páginas sin dibujos ni textos... ¿Qué carajo es eso?!? Pero una vez que me sumergí en la lectura, el ritmo que propone Decur me llevó de la tapa hasta la contratapa sin ninguna queja, ningún WTF?!?, ningún sobresalto. Este libro es armonía pura, es un mimo al alma que te deja mucho más feliz de lo que eras antes de abrirlo. Y además baja línea contra la dependencia de las pantallitas de los celulares, algo que yo -que soy uno de los pocos freaks sobre la faz de la Tierra que no usa celulares- valoro inmensamente. A través de la historia de Lorenzo, Decur nos cuenta que cuando se apaga el telefonito, se enciende la imaginación. Aparecen la curiosidad, la creatividad, la empatía, incluso compañeros más reales y cercanos que aquellos que cada tanto nos ponen un "me gusta" en las redes sociales.
La historia es muy sencilla y obviamente se me ocurren mil formas de contarla en menos de 180 páginas. Pero no está mal: tiene mucho desarrollo del personaje principal, y un giro argumental (20 páginas antes del final) que le da mucho más sentido, más profundidad y más belleza a la obra. Decur dibuja en un estilo mucho más elaborado que en sus obras anteriores, mucho más cercano a las artes plásticas, con la expresividad intacta, un talento indescriptible para crear climas y un buen gusto increíble para las paletas de colores. Por si esto fuera poco, en varios pasajes de la obra incorpora ilustraciones que combinan técnicas de dibujo tradicional con papelitos de colores recortados.
Cuando Levantas la Mirada es una novela gráfica realmente preciosa, un gran trabajo del autor rosarino, que puede emocionar a chicos y grandes, y que sin dudas merece un lugar en la biblioteca de cualquier fan de la historieta argentina.
Y hasta acá llegamos, por hoy. Ni bien tenga más libros leídos, nos reencontramos con nuevas reseñas acá en el blog.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario