sábado, 7 de febrero de 2026
TRIPLETE DE SABADO
Hermosa tarde en Buenos Aires y encima ganó Racing. Hora de reseñar algunos libros que leí en estos últimos días.
Sigo a full con East of West, de Jonathan Hickman y Nick Dragotta. Y en el Vol.8, otra sorpresa: así como en el tomo anterior casi todo pasaba por Archibald Chamberlain, esta vez este garca inescrupuloso prácticamente no aparece. Hickman reparte el protagonismo entre varios de los integrantes de su vasto elenco, uno de los cuales no va a llegar vivo a la última página. En la primera mitad, tenemos unas secuencias hermosas, de las más disfrutables de la serie, protagonizadas por Death y su hijo Babylon. Está todo tan bien escrito que hasta Dragotta se esfuerza por dibujar mejor en esas páginas. También hay bastante desarrollo para Prophet Wolf y su entorno, y más tarde cobra relieve el asesino a sueldo que se hace llamar Justice, quien se cobrará la vida de uno de los personajes que (hasta ahora) amagaban con ser protagonistas. Este último tramo del Vol.8, con la intriga palaciega que culmina con el asesinato de... alguien (no quiero spoilear) también nos muestra a un Hickman muy afilado, muy convencido de que no hace falta recurrir a la machaca para impactar fuerte en el lector.
Me llama la atención que, tan cerca del final de la serie, el guionista "esconda" a Xiaolian, la princesa de la dinastía de Mao y madre de Babylon. Lo más probable es que se la esté guardando para un rol definitivo en el desenlace de la serie, que ya se palpita en casi todas las secuencias de este Vol.8. Y lo más lindo es cómo Hickman se permite saltar de un género al otro. Por momentos East of West trabaja con los tropos del western, por momentos se va para el lado del drama palaciego tipo Hamlet, por momentos vemos un clásico cyberpunk donde una resistencia medio crota atenta contra la hegemonía de un sistema opresor, por momentos vemos una gigantesca partida de TEG entre hijos de puta y en el tramo centrado en Death y Babylon hasta tenemos una especie de comedia familiar. Todo esto en un mundo complejo, repleto de tecnología, criaturas y estructuras políticas y hasta religiosas, imaginadas por Hickman y Dragotta para abrir más posibilidades narrativas.
El dibujo de Dragotta está bien, el color de Frank Martin es espectacular y lo único realmente choto es la cantidad de páginas del TPB que no incluyen historieta. Retomamos pronto la lectura, porque está el Vol.9 ahí, pidiendo pista.
Nos vamos a Francia, año 2020, cuando el maestro Marc-Antoine Mathieu (fiel a su estilo) presenta la obra más rara que leí en lo que va del año. En el álbum titulado L´Hyperrêve (el hipersueño), regresa Julius Corentin Acquefacques, protagonista de unos cuantos álbumes de Mathieu, para una aventura que -una vez más- desafía la lógica y la gramática de la historieta. Esta vez Julius comparte protagonismo con su vecino Hilarion y el profesor Igor Ouffe (recordemos que Julius habita un universo donde no existen las mujeres) en una epopeya que empieza en la retiración de tapa y termina en la contratapa del álbum. Por si esto no fuera lo suficientemente bizarro, entre las páginas 40 y 42 hay DOCE páginas más, que se van haciendo cada vez más chiquitas. Pero no es que el dibujo se reproduce en tamaño más chico, sino que las propias páginas del álbum son más chicas. O sea que entre las páginas normales tenemos otras de menor tamaño, hasta llegar a una especie de estampillita de 5,5 x 6,5 centímetros. Y si esto no alcanza, el capítulo 7 abre con algo que parece una página normal, con dibujos, globos y bloques de texto, pero en una lámina que viene plegada, y cuando la desplegás aparece OTRA imagen, de la que forma parte todo lo que vimos en esa página incial, pero además incluye un montón de elementos más. Esto es una locura total, hay que verlo para creerlo, y estudiarlo AÑOS para entender cómo corno Mathieu logró ese efecto, y cómo carajo se le ocurrió plantear una cosa así.
El argumento es cualquier fumanchereada, con un vórtice infinito que amenaza con comerse al sueño, y los personaje son hojas en el viento, que no tienen la menor chance de frenar lo que está sucediendo. Tampoco importa. Lo maravilloso del álbum son estos experimentos formales de Mathieu, y obviamente el dibujo, que está fuera de escala. L´Hyperrêve nos invita a visitar la esencia del sueño, en un laberinto onírico fascinante, traducido por este genio del Noveno Arte en un claroscuro de altísimo impacto, en páginas en las que la imaginación toma el poder y no lo suelta ni dormida. Es muy difícil explicar en palabras la fascinación que provocan las obras más locas de Mar-Antoine Mathieu... como también es difícil entender que nadie publique esto en castellano...
Y cierro con una breve mwnción para Crónicas del Bombardeo, una obra escrita por Emiliano Maitía y dibujada por Fede Di Pila. Es una obra bastante breve, con apenas 59 páginas de historieta, que nos propone revisitar los trágicos acontecimientos del 16 de Junio de 1955, cuando las Fuerzas Armadas argentinas bombardearon la Plaza de Mayo, en el hecho terrorista más salvaje de nuestra historia.
Como documento histórico, Crónicas del Bombardeo funciona bien. Como historieta, mucho menos. Me quedo con el tramo del medio, esas páginas en las que Di Pila alterna entre una grilla fija de seis viñetas y una de ocho. Ahí es donde los autores logran transmitir con fuerza la sensación de caos y confusión que reinó en la Plaza durante esas horas cruciales y realmente generan tensión e impacto en el lector. Pero no hay exactamente un hilo conductor, recién sobre el final entra en escena un personaje con el que nos invitan a identificarnos (el joven fotógrafo), y el resto de los personajes o son claramente "villanos" o no llegan a desarrollarse.
El aspecto visual es extraño, porque el estilo de Di Pila, más cercano a la historieta infantil o humorística, no parece conectar con la onda más circunspecta del relato, sobre todo en el primer tramo. Pero el dibujante acierta con la paleta de colores, que resulta especialmente atractiva y en sintonía con el guion en el tramo del medio que (repito) es lo mejor del libro. Me voy con la sensación de que la temática daba para más: más páginas, más complejidad, más riesgo a la hora de construir alrededor del hecho histórico un andamiaje narrativo más potente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario