sábado, 25 de abril de 2026
TARDE DE SÁBADO
Sigo leyendo poco y lento, pero en parte "le echo la culpa" al material que me toca leer.
El recopilatorio de Boner´s Ark publicado en 1986 por Blackthorne, por ejemplo, tiene 72 páginas con cinco tiras por página. Son casi 350 tiras, una bestialidad que no tiene sentido leer toda de un saque, por buena que sea la tira. La propia lectura te exige un ritmo más pausado, para no saturar.
Boner´s Ark es una tira más que decente, en el formato "actual" de las historietas que se producen para los diarios yankis: chiquitas, con no más de tres viñetas (una o dos de build-up y una de remate) y con un dibujo lo más sintético posible. Dentro de estos parámetros, el trabajo de Frank Johnson es realmente notable. Yo conocía a Boner´s Ark por las planchas dominicales a color, que acá las publicaba (si no me equivoco) el diario La Nación, en su suplemento infantil, y que estaban realizadas por el creador de la tira, el maestro Mort Walker, que en este caso firmaba como "Addison" (para mucha más info acerca de Mort Walker y su cosmogonía comiquera, recomiendo el artículo que escribí hace ya unos cuantos años para el nº3 de la Comiqueando Digital). Leída con ojos de niño, y filtrada por una traducción que seguro metía bastante mano en los chistes, Boner´s Ark me parecía una historieta maravillosa.
Ahora, en mi primer contacto con las dailes (más breves, en blanco y negro y a cargo de Johnson desde 1981), me encuentro con autor que recrea de manera milimétrica el estilo inconfundible de Walker y nos entrega un dibujo preciso, dinámico y sumamente carismático, donde se destaca la composición de las viñetas, puesta 100% al servicio de la efectividad de los chistes. Las ideas que trae Johnson a la tira son producto de la Factoría Walker, compuesta por un grupo de cuatro o cinco autores (casi todos ellos tenían su propia tira... o más de una) que se pasaban días enteros generando chistes, y después decidían en qué tira usar cada uno. Así, algunos de los chistes de Boner´s Ark solo tienen sentido en una tira que transcurre en una especie de Arca de Noé, repleta de animales y perdida hace años en un océano infinito, y otras se podrían usar en cualquier tira en la que haya un matrimonio, por ejemplo. La tira apela al humor visual, al basado en juegos de palabras, al absurdo, al que surge de las personalidades de los personajes y hasta (de vez en cuando) hay algún chiste con u leve tinte político. En general, es un humor sencillo, directo, pensado para agradar a todos y no ofender a nadie... en los ´80. Hoy, que cualquiera se ofende por cualquier boludez, capaz que Boner´s Ark resulta más jodida. Pero no creo, en general es una lectura bastante light. Agradable y entretenida, pero light. Si alguna vez me encuentro con un tomo que recopile las planchas dominicales realizadas por Walker/ Addison, le entro sin dudarlo.
Dos detalles interesantes: a diferencia de la mayoría de las tiras humorísticas, que un día se terminan y chau, Boner´s Ark tuvo un final: una última tira publicada (en poquísimos diarios) el 27 de Mayo de 2000, en el que el arca llegaba, por fin, a tierra firme y Johnson cerraba la epopeya iniciada por Walker en 1968 con un cartelito que decía "The End". Nadie le dio demasiada pelota al final de Boner´s Ark, porque esa misma semana llegó a su fin la otra tira que Frank Johnson dibujaba todos los días: nada menos que la imprescindible Bringing Up Father, creada por el legendario Geo McManus allá por 1913. Verla despedirse tras 87 años seguramente tuvo más impacto mediático que ver cómo Boner y sus animales encontraban tierra firme y ponían fin a su viaje, divertido pero menor en el contexto de la Historia Grande de las tiras para diarios de EEUU.
El otro libro que tardé siglos en leer fue Cauchemars ex Machina, una novela gráfica lanzada en 2022 por una dupla que prometía un montón: Thierry Smolderen en guion y Jorge González en dibujos. Y se quedó en promesas, lamentablemente. El guion de Smolderen es de los más aburridos que leí en mi vida, una trama anodina, lastrada por sus propias pretensiones, en la que naufragan incluso un par de personajes que a priori parecían interesantes. Cauchemars ex Machina es una historia de espionaje y conjuras que vinculan al nazismo con la literatura policial y de misterio de la manera más embolante y poco atractiva que te puedas imaginar. De verdad, en más de 120 páginas es muy poco lo que se puede rescatar del trabajo de Smolderen. Encima el libro padece una tipografía malísima, chiquita, finita, con poquísimo espacio entre una letra y la de al lado, lo cual dificulta (aún más) la lectura. Un pijazo.
El dibujo de González tiene sus momentos, sobre todo cuando puede dibujar páginas de seis o siete viñetas un poquito más grandes. Pero cuando le tocan todas esas páginas de 12 o 13 viñetas, encima con bastante texto, el argentino radicado en España pone lo mínimo. De todo lo que me gusta ver en los trabajos de González, lo único que le pide el guion de Cauchemars ex Machina es un cierto protagonismo de los climas misteriosos y sugestivos que tan bien maneja el autor. Pero después, algo que le vi hacer a Jorge en este libro, y que no vi ya mil veces en otros trabajos suyos, es esa secuencia resuelta con colores planos y figuras muy sintéticas, que me hizo acordar a cuando el Viejo Breccia hacía historietas recortando papelitos de colores. Una secuencia breve, pero fascinante. Y lo otro que no recuerdo haber visto en trabajos anteriores de Jorge es una escena de romance entre varones, también muy bien resuelta, aunque con escasa injerencia en ese laberinto del terror que es la trama del álbum.
Yo suelo preguntarme con qué criterio en Argentina se publican las obras de Jorge González con guion propio y no aquellas en las que colabora con guionistas europeos. En este caso, el criterio es obvio: el guion de Thierry Smolderen hace lo imposible para que Cauchemars ex Machina resulte un bodrio prácticamente ilegible, al que ni los dibujos de González pueden rescatar del olvido.
Nada más, por hoy. Espero poder recuperar algo de ritmo y meter nuevas lecturas (y nuevas entradas en el blog) a la brevedad. Mientras tanto, ya saben: hay mucho y muy buen contenido sobre comics de todo el mundo en el sitio web de Comiqueando, en el canal de YouTube, y en la demoledora Comiqueando Digital, cuyos 12 primeros números se pueden descargar por chaucha y palitos en https://comiqueandoshop.blogspot.com/. ¡Gracias y hasta pronto!
Etiquetas:
Boner´s Ark,
Frank Johnson,
Jorge González,
Thierry Smolderen
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