el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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viernes, 7 de agosto de 2026

NOCHE DE VIERNES

Esta semana leí poquísima historieta, pero bueno, algo tengo para reseñar. Cumplí con la promesa de no dejar pasar mucho tiempo sin entrarle al Vol.4 de Parker, la serie de IDW en la que el glorioso Darwyn Cooke llevó al comic los relatos que Donald Westlake escribió bajó el pseudónimo de Richard Stark. El cuarto y último libro se titula Slayground y contiene dos historietas: una más extensa (la que le da título a la publicación) de 2011 y una más breve (The Seventh), de 2013. Imaginate que estás solo, en un parque de diversiones estilo Disneyland, en pleno invierno y con un bolso lleno de billetes que acabás de sustraer de un camión de caudales. La policía sabe que estás ahí adentro y va a entrar a buscarte. Con esa consigna, Stark primero y Cooke después ponen en marcha la apasionante Slayground, una historia en la que Parker se convierte en la presa de una cacería sin tregua en un escenario tan atípico como un parque de diversiones cerrado porque está prácticamente tapado por la nieve y el hielo. Si alguna vez nos sentimos un poco "raris" al hinchar por Parker (que es, básicamente, un ladrón profesional carente de todo escrúpulo) esta vez no hay lugar para la culpa: todo el tiempo querés que Parker zafe, que salga con vida (aunque sea sin un mango) de ese escondite convertido en trampa mortal. La tensión se acumula a lo largo de 80 páginas en las que el experto en robos audaces va a tener que desplegar un ingenio colosal, una planificación minuciosa y brillante, como la que siempre usó para chorear, pero esta vez para sobrevivir. Esta vez no hay diálogos memorables, no hay personaje secundarios descollantes, pero hay muchas emociones fuertes. Acción a raudales, violencia y un clima opresivo que te pone muy nervioso, potenciado por el propio frío polar que tiene en jaque a Parker y por los innumerables yeites narrativos que pone en juego el maestro Cooke. Desde la elección de la limitadísima paleta de colores hasta el más mínimo detalle de la puesta en página, todo está pensado por el autor canadiense para que el relato nos atrape y nos impacte mucho más. Hay un poco más de relato en off que en otras aventuras de Parker, en bloques de texto a cargo de un narrador omnisciente que también es parte de esta conjura para llevar la tensión y el suspenso a límites insospechados. Y por supuesto está el dibujo, descomunal de punta a punta, con un Cooke en estado de gracia, más cerca de Alex Toth que en los tomos anteriores y con la magia intacta. La historia corta es sencilla pero está muy bien. Por ahí si en vez de 11 páginas tenía 16 ó 20 se lucía más el dibujo, pero es un buen complemento, porque lo vemos a Cooke narrar en otro ritmo, con otra cantidad de viñetas por páginas, otros recursos y otra paleta de colores, muy distintos a los de Slayground. El Parker de Darwyn Cooke es la cima de la belleza noir, la demostración de que no hay géneros agotados sino autores que no están a la altura. Imposible recomendarlo lo suficiente.
Este año, para aprovechar la manija del Mundial, se publicó en Inglaterra y EEUU el libro Soccer Kicks, que reúne más de 60 de las Historias Futboleras, esas páginas de humor (a menudo sin texto) que Emiliano Migliardo publica habitualmente en las páginas de la revista Genios. Es muy loco que esto nunca se haya recopilado en Argentina, pero bueno, ya sabemos cómo es esto. Las Historias Futboleras son chistes que se desarrollan a lo largo de una página para llegar (como los delanteros) a un remate. Están apuntadas al segmento infantil, pero la verdad que (como sucede con Grandes Amigos, la tira de Migliardo que sale en Genios y en el sitio web de Comiqueando) también funcionan entre los lectores adultos. No es un humor retorcido ni sofisticado, pero sí muy eficaz. De hecho, me sorprendí a mí mismo riéndome con varios de los chistes del libro, incluso algunos que ya conocía por seguir a Emiliano en sus redes sociales. El dibujo de Migliardo, clarito, amistoso, fresco, es irresistible para los más chicos. Pero si lo mirás bien, también tiene elaboración y complejidad como nos gusta a los grandes. Cuando el chiste lo requiere, el autor se mata en los fondos, y siempre se nota que la puesta en página está definida en función del timing que pide el humor para que el remate se clave en el ángulo. Son historietas de muy fácil comprensión, que al ser mudas reproducen de alguna manera el ritmo y la plasticidad de los dibujos animados, de una factura impecable. Solo un autor muy sólido y muy curtido en la profesión puede limitarse a sí mismo a generar solo chistes de una página con temática futbolera y ametrallarnos a lo largo de más de 60 páginas, sin repetirse ni aburrir nunca, con todo este despliegue de colores, escenarios y personajes, uno más lindo que el otro. Hasta hoy, las Historias Futboleras de Migliardo eran patrimonio exclusivo de los pibes y pibas que compraron la revista Genios y la conservaron. Por suerte ahora se sumó también la opción de conseguir este libro, en la edición yanki o británica, para disfrutar de este material y guardarlo en nuestras bibliotecas junto a los buenos libros de humor gráfico. Los que somos fans de Migliardo hace mil años, lo festejamos con una vuelta olímpica. Y hasta acá llegamos. Gracias a tod@s l@s que vieron el último Opiniones Meméticas y dejaron todos esos comentarios repletos de buena onda, y a tod@s l@s que descargan la Comiqueando Digital en https://comiqueandoshop.blogspot.com. Buen finde y hasta pronto!