el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 14 de diciembre de 2011

14/ 12: PIJAZOS DE PERFIL, parte I


Tanta manija me dieron con el tema Perfil, que al final van a ser varios posts, no uno sólo, como para repasar todas mis desventuras en aquella editorial. Y con continuará diario, no salteadito entre reseñas.
A ver... que no se malinterprete: yo, dentro de todo, le estoy agradecido a Editorial Perfil por esos cinco años en los que me dio laburo de traductor. No tanto a la editorial en sí, que siempre me trató tirando a mal, sino a los distintos coordinadores del área Proyectos Especiales con los que me tocó trabajar y muy especialmente al maestro Osvaldo Tangir, que además de bancarme en más de una transgresión, me enseñó un montón de cosas que me hicieron mejor periodista, mejor escritor y mejor persona. Antes de que Hugo García me llevara a Perfil, yo era un oscuro escriba de la Skorpio y la Comic Magazine (revistas de las que también guardo buenos recuerdos). A lo largo de esos cinco años en Perfil, me hice muy conocido (para bien o para mal) en el ámbito del comic, y me queda claro que laburando en cualquier otro medio, hubiese requerido el doble de años para generar algo así como un reconocimiento, un apoyo popular que fue lo que hizo posible –entre otras cosas- que en 1994 saliera la Comiqueando.
Pero –te soy sincero- con mis ingenuos 22 añitos (23 cuando se empezaron a publicar las cuatro series más conocidas de DC/ Perfil) nunca imaginé que por laburar ahí me iba a comer tantos pijazos. En cinco años me comí más pijazos que muchas chicas de Vivid en toda su carrera. Algunos afectaron al fan de DC, otros al traductor y otros al laburante, así, en general.
El primero llegó temprano. En algún momento de 1990, Hugo García me dice “Te necesito para que me traduzcas al castellano los comics de Batman y los Outsiders”. -¿Outsiders?- le digo yo. -¿Le van a dejar el nombre en inglés?. –Sí –dice Hugo- para ahorrarnos kilombos. Si no se entiende, mala leche. Necesito los dos primeros números para ayer. Ooookey. Me rompí las pestañas y entregué los dos primeros números en fecha. ¿Y el tercero? –No- me dice Hugo. –Conseguimos que nos mandaran los guiones traducidos de México. No sé cómo los de DC tenían una copia y nos los mandaron. Pero vamos con esa traducción, no da para pagar otra teniendo esta.
-Siamo fuori della copa, é una giornatta trisitíssima- pensé yo. Así me agradecen estos turros por haber sacado en tiempo y forma el laburo urgente de los primeros números... Igual les cobré caro: cuando Hugo me pidió que le recomendara a un letrista (trabajaba en editoriales desde que tenía memoria pero no conocía a ninguno), yo, ingenuo y copado como era hace 20 años, le recomendé a Pablo Muñoz, que era compañero mío en Skorpio. El apodo “Muñones” nació a raíz de esas letras de Batman y los Outsiders, un espanto abominable, sólo atribuible a alguien que tuviera los dedos cortados por la mitad.
A los poquitos meses, otro llamado de Hugo: Che, uno de los comics de Outsiders viene con un back-up, y las traducciones que tenemos son de la historieta de adelante. ¿Me traducís el back-up?. –Y bueno, dale- dije yo, que andaba muy corto de guita. Y esa agachada de cabeza garpó. Ahí es cuando Hugo me dice que están negociando un contrato por cuatro títulos, que los va a coordinar él y que me quiere de traductor fijo para toda la línea, forever and ever. –Joya- dije yo. –Avisame cuándo arrancamos, así cuelgo algún otro laburo para agarrar este. Esto fue a fines de 1990.
El siguiente llamado de Hugo fue tipo Abril de 1991: -Me cambian de sector, no voy a seguir en la línea de comics. Venite a la editorial a conocer a mi jefe, así ya te tiene en cuenta cuando se sepa cuándo y con qué coordinador se reactiva el proyecto ese del que te hablé. Ahí conocí a Héctor Chevalier, el Jefe del sector Proyectos Especiales (que eran básicamente las revistas de crucigramas, la Playboy y los comics), el típico garrrca de saco y corbata con apariencia de tipo simpático. Tuvimos una conversación tan bizarra que me extrañó mucho que, cuando finalmente se designó a quien sucedería a Hugo como coordinador, me volvieran a llamar.
Pero eso queda para mañana.

martes, 13 de diciembre de 2011

13/ 12: BLOG! HISTORIETA PATAGONICA Vol.2


Segundo tomo de esta antología editada por la Duendes que tiene por objeto recopilar en libro algunos de los mejores trabajos que suben día a día al blog de Historieta Patagónica.
Esta vez, primó un criterio a mi jucio más acertado que en el Vol.1: no hay cachitos de historietas. hay muchas historietas cortas, pero completas. Alguna es un prólogo a otra cosa, pero casi todas se desarrollan y terminan en las páginas que aparecen en este libro.
Como pasa muchas veces, el tema de las poquitas páginas afecta mucho menos a los autores que van para el lado del humor. Y la verdad es que entre chistes de una única viñeta y breves historietas cómicas, el librito saca la diferencia. Entre los más destacados están el siempre críptico (pero virtuoso) Taro, el gran Claudio Kappel, Toto, un Tom inspiradísimo, con muchos logros en la narrativa, Tavo, el Rey Arlequín, el prócer Alfredo Grondona White (con una historieta republicada), el glorioso Elenio Pico (radicado hace muchos años en España) y el cada vez más enorme Edmunds, de quien me gustaría tener un libro solista. También hay dibujos sueltos, muy variados, que van desde el maestro Osvaldo Laino hasta chicos que recién empiezan y muestran un nivel bastante precario.
Y después están las historietas de corte más “serio”, entre las cuales se repite bastante la combinación Buen Dibujo + Guión Flojo, o su inversa, Buen Guión + Dibujo Flojo. El Cuidador, por ejemplo, tiene un guión aceptable y un dibujo menos que flojo. La del Clan Nahualli (¿qué les pasó a estos muchachos, que pintaban tan bien?) es floja por donde se la mire: guión y dibujo. Por ahí la salvaba el color, pero acá está editada en blanco y negro y tira mucho para atrás. La de Javier Gallo es una buena idea, bien desarrollada, pero al dibujo le falta bastante. Lo mismo se aplica a la de Guillermo Ortiz, un tipo con muchos trabajos mejores que este. Lo de Fer Gris va para el lado contrario: los dibujos son excelentes y lo que tiene para contar es intrascendente. Lo de Edu Molina, brillantemente dibujado, tampoco se entiende. ¿Son chistes? ¿Son publicidades de biciicletas disfrazadas de comics? Ni idea... Daniel Mendoza es un dibujante interesante, con cositas para mejorar, pero por la buena senda. Necesita urgente un guionista que le haga la segunda. Lassie es otro guión de Pablo Barbieri (autor de El Cuidador) que no encontró un dibujante que le hiciera justicia. Bien dibujado, zafaba. Así, no. Hasta el mismísimo Alejandro Aguado, coordinador de la antología y del blog, tuvo mala suerte: se dibuja la vida en una historieta que naufraga por culpa de un guión muy apretado, mucho más ambicioso de lo que se puede contar en tres páginas.
Y por suerte hay un puñado de historietas que arman el combo Buen Dibujo + Buen Guión. La de Ricardo Ferrari y Diego Aballay (dupla ya muy aceitada, que rara vez falla), la perturbadora y maligna Angelitos (del gran Chelo Candia), la de José Massaroli (donde el guión, sin ser maravilloso, cumple decorosamente) y mi favorita del tomo, Residuos Circulares, cuatro bellísimas páginas escritas por Matías Santellán (hijo del recordado Eduardo) y dibuajdas por el cada vez más maravilloso Serafín, sin dudas un genio al que la gente de La Duendes hizo aparecer frotando lámparas herrumbrosas en alguna caverna de la Patagonia. Quiero YA una novela gráfica a todo color dibujada por Serafín, con guión de Santellán, o de quien él quiera.
El resto es bastante olvidable, así que no lo voy a analizar en detalle. La conclusión es que hay unas cuantas cosas lindas para leer, otras que sólo da para mirar y otras muy, muy logradas en todos los aspectos. Más prolija, más regular, menos errática en el rubro humorístico que en el dramático, estamos ante una antología que se anima a combinar maestros de épocas pasadas, jóvenes promesas a futuro y grossos del aquí y ahora que no son los obvios. No está mal.

lunes, 12 de diciembre de 2011

12/ 12: GROO: DEATH & TAXES


Parece una joda, pero el año que viene Groo cumple 30 años! Tres décadas de excelencia pura, en las que el guerrero subnormal repartió espadazos por cinco editoriales distintas y Sergio Aragonés cosechó toneladas de premios a ambos lados del Atlántico. No es poco para una serie que empezó como una parodia de Conan...
Y lo otro que parece una joda son las propias historietas de Groo. Uno hojea el libro, ve los dibujos, y enseguida supone que va a leer una historieta cómica, que se va a cagar de risa un rato. Es así, por supuesto. Con este tomo (que recopila una saga de 2002 que yo nunca había leído) me reí mucho y en voz alta (en un bondi, encima). Death & Taxes tiene momentos muy, pero muy cómicos, orquestados con un timing y unos diálogos brillantes. Pero detrás de esa apariencia ingenua, el humor con el que nos convidan Aragonés y su eterno cómplice Mark Evanier es más negro que el ojete de Mike Tyson. Cuando te querés dar cuenta, te estás riendo de los pobres tipos que van a morir en una guerra absurda mientras los ricos y poderosos se llenan aún más los bolsillos.
Death & Taxes, en los papeles, responde la pregunta “¿qué pasa si Groo jura no volver a matar y cumple con su juramento?”. Obviamente la respuesta es graciosísima. Groo sin matar sería algo así como Macri sin mentir, algo a esta altura impensable. Pero eso es el plot, la consigna que guía la trama. El tema del que habla la historia es la guerra: cómo se financia, qué efectos tiene, a quiénes beneficia. Y da la casualidad de que esto se escribió a fines de 2001, justo cuando el “ataque terrorista” a las Torres Gemelas le dio al borracho-genocida-retrasado mental de George W. Bush la perfecta excusa para llevar adelante una nueva guerra, en la que miles de chicos murieron y en la que unos pocos avechuchos la levantaron en pala.
O sea que el atractivo es doble: hay una historia divertidísima de Groo, que sabés que va a terminar muy mal, y hay una bajada de línea inteligente, atrevida, punzante, que nos invita a reflexionar acerca de uno de los temas candentes de nuestros días. La última vez que visitamos a Groo (Octubre de 2010) nos encontramos con un manual que nos explicaba las crisis cíclicas del capitalismo, en Hell on Earth el tema es el medio ambiente y acá, los mecanismos económicos y financieros de la guerra. Parece una joda (repito mil veces) pero una historieta humorística de ambientación fantástica puede tocar esos temas y además lo puede hacer con altura, con clase, y sin resignar su comicidad.
Con casi 30 años a sus espaldas, el equipo de Groo está aceitadísimo: Evanier, además de asistir a Aragonés en el armado de los guiones, la descose en los diálogos. Tom Luth se luce a la hora de colorear los complejísimos y laburadísimos dibujos de Sergio, y el sensei Stan Sakai (al que conocimos este año en Mendoza) rotula todo a mano con una calidad con la que sueñan varios de los rotulistas digitales.
Por supuesto, por encima de todos está la sombra del Más Grande, de un Sergio Aragonés gigantesco que domina el dibujo humorístico con una solvencia cada día más impresionante. Lo más impactante son los detalles: esas escenas con cientos de soldados, cada uno con su uniforme, sus armas, sus cascos y escudos llenos de dibujitos, calaveritas, joyas incrustadas, detalles microscópicos que Sergio conserva y cuida viñeta a viñeta y que podrían tranquilamente no estar. Hace ya muchos años que el estilo de Aragonés no cambia, ni evoluciona, pero es que ya no hay nada por mejorar. Ya el universo de Groo es eso, se ve así y está perfecto. Así lo queremos, así lo sentimos, así nos parece creíble.
Death & Taxes no es Historieta Perfecta por un sólo motivo: si nunca antes leiste comics de Groo, no entendés un par de cosas importantes en la trama. Pero para los fans del errante, esta es una saga absolutamente imprescindible, gloriosa de punta a punta.

domingo, 11 de diciembre de 2011

11/ 12: PEPLUM


Esta es una obra de Blutch muy poquito anterior a Blotch, aquella maravilla de fines de los ´90 que visitáramos allá por Febrero de este año.
El dibujo está a ese mismo e inverosímil nivel. La magia que hace Blutch con la pluma no se puede siquiera describir. Esto hay que verlo para creerlo. Blutch combina el festival del cross-hatching y los sombreados finitos, elegantes, las texturas sutiles por un lado; y por el otro un claroscuro radical, jugadísimo, tipo David B., con imágenes que parecen grabados, más que dibujos. El combo produce alucinaciones, te deja idiota (o más idiota, en mi caso). El décimo capítulo, que está narrado prácticamente sin textos, tiene momentos que recuerdan además al Enrique Breccia más experimental, el de las historias cortas de principios de los ´70. Todo está obscenamente bien dibujado, con un expresionismo al límite, un balance perfecto entre negros y blancos, unos efectos gloriosos de raspado sobre las masas negras y un cuidado pasmoso en la ambientación histórica y en las expresiones faciales. Si comprás historietas por el dibujo, Peplum tiene que estar HOY en tu biblioteca, porque de verdad, es majestuoso.
Ahora, si lo tuyo son los guiones, esta es una obra de la que se puede prescindir. No es que estemos ante un bofe irredimible ni mucho menos. Pero el guión tiene puntos flojos, básicamente en su estructura dramática, que parece ir medio a la deriva, o conformarse con generar cada x páginas momentos impactantes, tensos, que después se resuelven medio así nomás. Tiene varios puntos a favor, también, como la construcción del personaje central. Tiene mucha acción, intensa, dura, inquietante. Tiene varios garches, tanto heterosexuales como homosexuales, todos muy cuidados, sin margen para la pornografía ni para el grotesco. Tiene algunos diálogos bellísimos, conmovedores. Y de nuevo, un gran esfuerzo por reproducir una época histórica (la del Imperio Romano bajo Julio César) con fidelidad y con habilidad para sacarle buen provecho.
Con todo eso a favor, esta historia de obsesión, de identidades usurpadas y amores traicionados, no llega a sostenerse con firmeza a lo largo de sus 112 páginas. Le sobran varias escenas intrascendentes y algunos personajes menores, abusa un poco de las casualidades y llega a un epílogo muy, muy notable, pero después de dar mil vueltas y unos cuantos saltos al vacío. Por momentos Blutch juega a la epopeya, por momentos a meterse a full en la psiquis del protagonista, por momentos sale a shockear, a impactar con la crueldad y la violencia de algunas escenas, y si bien cosecha algunos aciertos, en el resultado global apenas araña el empate.
Desempata el dibujo y ahí sí, Blutch te agujerea la red más veces de las humanamente concebibles. Si no te ahuyenta un guión que se queda a mitad de camino, el banquete que se van a hacer tus retinas con Peplum va a ser memorable.

sábado, 10 de diciembre de 2011

10/ 12: ALGUNAS NOTICIAS INTERESANTES (O NO)


Hoy no tengo tiempo para leer nada y mucho menos para reseñar. A veces pasa... Así que aprovecho para contarles algunas cosas referidas al blog, los libros, etc.
Primero lo primero: Atención amigos uruguayos. El próximo viernes 16 de Diciembre vamos a estar presentando los libros del blog en Montevideo, como parte de un evento en el que se celebra el primer aniversario de la creación de la AUCH (Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta). Esto va a ser a las 20 hs. en el Bar 36 (Convención 1152, esquina Maldonado) y va a contar con la participación del maestro Rodolfo Santullo (guionista, editor y autor del prólogo del segundo libro del blog). Si sos de Montevideo no te lo pierdas, porque los libros NO se distribuyen en Uruguay y sólo se van a poder comprar ese día en la presentación.
Por otro lado, ahora es MUY fácil conseguir el Vol.1 de 365 Comics, ya que gracias a un acuerdo entre Llanto de Mudo y la famosa cadena de librerías Cúspide, el libro está disponible tanto en los locales de la cadena como en su sitio web. Vivas donde vivas, podés entrar a http://www.cuspide.com/isbn/987265512X , encargar el libro y recibirlo en tu casa. Seguramente el año que viene estará disponible también el Vol.2.
¿Qué onda la presentación en Capital del Vol.2? Tranqui, ya va a llegar. No está descartada, en absoluto. Ni bien haya data confirmada la vamos a compartir. Por ahí incluso la hacemos antes de fin de año. Mi idea es organizar una reunión de lectores del blog, como para agradecerles personalmente por haber hecho el aguante estos dos años. Veremos si se puede concretar.
Y lo más importante... ¿qué onda el 2012? ¿Hay blog o no hay blog? Yo creo que va a haber blog, pero todavía no estoy seguro de cómo lo vamos a implementar. No sé si estará todos los días o qué otros cambios puede llegar a sufrir, pero la idea es seguir online otro año. Cuando esté confirmada la dinámica de la Tercera Temporada, también habrá un post sobre eso.
En paralelo a 365, voy a estar trabajando en otro blog diario, en el que me toca coordinar la subida de los posts (por esto de estar canchero en el tema después de 700 y pico de días), pero que está pensado y escrito en conjunto con varios amigos, entre ellos algunos bastante conocidos como Lucas Varela, Diego Agrimbau, Laura Vázquez y Pablo Túnica. También habrá escribas invitados de Argentina y de otros países. Ese nuevo blog diario debuta también el primer día de 2012 y va a acompañar durante 365 días a todos los fans de... Nah, esperá unos días más para enterarte de qué va el nuevo blog.
Y no mucho más. Mil gracias por los muchísimos comentarios, los más de mil “me gusta” en el Facebook, los casi 300 seguidores y los muchísimos libros del blog vendidos en lo que va de estos años. Mañana, una nueva reseña power y así seguiremos, hasta el 31 de Diciembre.

viernes, 9 de diciembre de 2011

09/ 12: NORTHLANDERS Vol.5


Nuevo tomo de la excelente serie de vikingos creada por Brian Wood (otro de los fetiches de este blog) y una vez más nos encontramos con varias historias: dos cortas y una larga.
La primera historia corta es magistral: En apenas 22 páginas, Wood nos mete en profundidad en la psiquis y en la historia de Dag, el capitán de un barco mercante que un día se decide a explorar nuevas rutas y termina en Norteamérica. Es una joyita redonda, intensa, con gloria y tragedia, heroismo y miseria. Y además dibuja como los dioses la increíble Fiona Staples.
La otra historia corta tiene dos episodios, dibujados por Becky Cloonan, habitual co-equiper de Wood. El dibujo es muy bueno, pero el guión no daba ni en pedo para 44 páginas. Eso mismo, contado en 22 páginas, pegaba mucho más.
Y la historia que da nombre al tomo, Metal, se desarrolla en cinco episodios, a cargo del italiano Riccardo Burchielli, el principal dibujante de DMZ, la otra gran creación de Wood para Vertigo. No me preguntes por qué, pero acá Burchielli está mucho, mucho mejor que en DMZ. Acá aprovecha mucho más las posibilidades de lucirse en las páginas con pocos cuadros y –sobre todo- se suelta mucho más cuando pinta la machaca. Parece un dibujante con mil años de trayectoria en los comics de acción, con un laburo de líneas cinéticas digno de un gran mangaka y un dinamismo espectacular. Por momentos se parece al Keith Giffen de sus mejores trabajos, pero sin chorear con el truquito de repetir varias veces las mismas viñetas. Para la mitad de la saga hay una escena breve, de dos paginitas, un sueño de Ingrid, que parece dibujada por Jorge Zaffino. Lejos, lo más impactante y lo más hermoso de todo lo que imaginó Burchielli para este, su mejor laburo publicado hasta hoy en EEUU.
El guión de Metal es raro. Hay dos personajes protagónicos perfectamente planteados y desarrollados, hay un marco socio-político perfectamente aprovechado, pero de golpe, por la ventana, se cuelan los elementos fantásticos, hasta ahora ausentes en Northlanders. Ahora tenemos a una diosa nórdica que toma cartas en la trama y a un guerrero que muere y resucita como una especie de zombie mega-poderoso. No está mal, porque la historia es buena, potente, con buen ritmo... pero no puedo evitar pensar que se podría haber resuelto sin incorporar elementos sobrenaturales. Lo más grosso de Metal es cómo Wood muestra la expansión del cristianismo por las tierras de los nórdicos, allá por el año 700 de nuestra era. Con rigor histórico y mala leche ácida, el guionista se hace un festín con el choque entre culturas, religiones y éticas. Los noruegos aparecen retratados como tipos básicos, toscos, de pocas luces, violentos al pedo. Y los cristianos, como soberbios, obsesivos, inescrupulosos y codiciosos, maestros de un doble discurso que trae nefastas consecuencias a los que lo compran. Entre esos curas ricos, astutos, bien organizados y el rústico, bestial e ingenuo herrero Erik Thorsson va a estallar una guerra desigual, improbable, repleta de salvajadas de ambos lados. También se podría haber narrado en menos páginas, pero las escenas tranqui están muy bien aprovechadas por Wood para darle profundidad a los personajes y los conflictos, y además el dibujo de Burchielli es tan pulenta, que querés que siga 50 páginas más.
No sé si este tomo me gustó tanto como el Vol.3, el otro de historias cortas. Creo que no. Pero igual es muy, muy recomendable para todos los fans de las aventuras con ambientación histórica y temáticas fuertes, duras, sin pochoclo ni papillas pre-masticadas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

08/ 12: EL PREVIEWS DE FEBRERO


Hora de repasar el material que supuestamente saldrá a la venta en EEUU durante Febrero (y algunas cositas seguramente en meses posteriores), como para hacerle el pedido a mi dealer y de paso orientar a los que anden buscando merca rara y nueva para comprar y disfrutar.
Marvel me saca en tapa blanda el Nemesis de Mark Milar y Steve McNiven y me lo cobra u$14.99. Venga. La que no me decido a pedir es la recopilación de AVENGERS 1959, la mini escrita y dibujada por Howard Chaykin. Ya sé... es Chaykin. Pero no sé por qué no le siento olor a papa fina. Veremos qué hago...
Por el lado de los imprints de DC, la ex-WildStorm recopila todos los unitarios y minis de dos numeritos de ASTRO CITY en un mega-broli de 208 páginas. Hay dos episodios que ya los tengo en revistita, pero los reviento, no hay drama. Por u$16.99, me cierra mucho más el libro, que trae todo. Se llama SHINING STARS, por si lo querés buscar.
Vamos a Vertigo, donde me espera el sexto (y creo que último) TPB de Northlanders. Son sólo 128 páginas y a los dibujantes no los conoce ni su vieja, pero es Brian Wood y con eso no se jode. Pongo calladito la boca los u$14.99 que vale el tomo. También de Brian Wood, pero con dibujantes de primera, llega el Vol.11 (y creo que anteúltimo) de DMZ. Son 168 paginolas a u$19.99 y ya juré seguir esta serie hasta el final, así que adentro.
Image recopila en un hiper-TPB de 424 páginas todo KING CITY, una serie originalísima y muy atractiva, creada por Brandon Graham y muy recomendada por amigos cuyos gustos casi siempre comparto. Se garpan los u$19.99 sin chistar.
Y para no fundirme, bajo la persiana con FRIENDS WITH BOYS, la esperada novela gráfica de la increíble Faith Erin Hicks que edita First Second. Son 224 páginas a u$15.99, que seguro voy a disfrutar a pleno.
Me quedan afuera tres papongas impresionantes: Humanoids saca un hardcover de lujo de 200 páginas, con TODO Le Bibendum Celeste, obra fundamental de Nicolas De Crécy, que es difícil de conseguir incluso en Francia. Me voy a flagelar forever por no pedirlo, pero no lo puedo pagar u$ 70.
NBM publica otra joya: ROHAN AT THE LOUVRE, del maestro ponja Hirohiko Araki. Pero se zarpan con la edición lujosa en tapa dura y 128 páginas terminan costando ingarpables u$19.99. Si saliera en edición popular, cuentan conmigo.
Y finalmente, la británica Rebellion recopila en un mega-tomo de 208 páginas dos sagas de Judge Dredd escritas por Mark Millar, una de ellas en colaboración con Grant Morrison. No es caro (u$16.99), pero entre que los dibujantes son de la B (el más digno es Carlos Ezquerra) y que ya vengo medio excedido de merca, lo dejo pasar. Si sos fan de Judge Dredd (yo no soy, pero seguro hay muchos) no te lo pierdas ni en pedo.
En Marzo empiezan a salir los TPBs de los New52 de DC, así que volveremos a consumir superhéroes. Mientras tanto, la mano viene de mucha diversidad estética y temática.
Che, así, en confianza... ¿alguien me regala u$ 70 para pedirme el de Nicolas De Crécy?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

07/ 12: ICARO Vol.2


Hace un par de semanas, cuando me tocó reseñar el Vol.1 de este manga de los gloriosos Moebius y Jiro Taniguchi, repetía como un retrasado mental (o un funcionario del PRO) la frase “veremos qué onda en el segundo tomo”. Buena parte del éxito o el fracaso de este team-up entre genios del Noveno Arte se iba a dirimir acá, en la mitad final de la obra.
Y evidentemente, tengo que concluir que Icaro es una obra fallida. No en el sentido de que sea chota, para nada, sino en el sentido de que claramente los autores pensaron desarrollarla en muchísimas más páginas que las que componen estos dos libros. Uno de los dos plots más importantes del Vol.1 (el de la Teniente General, Tanaka y la gente con el poder de auto-detonarse) se come banco de suplentes casi todo el Vol.2 y cuando los autores se deciden a reactivarlo... se acaba la historia! Pero no en un final abrupto ni apresurado. Termina de redondearse el único plot al que le dan bola en este tomo, el del romance entre Icaro y Yukiko, y la vida en cautiverio del chico que vuela, y ese cierre “de episodio” resulta ser el cierre de la saga, porque todo lo que debería pasar después de eso, no pasa nunca. Andá a saber por qué, pero estos dos monstruos le pusieron fin a su colaboración unas 200 páginas antes de terminar de desarrollar los excelentes conceptos que pelaron en el primer tomo.
La casi totalidad de las 130 páginas de este tomo giran en torno a lo mismo: Icaro está enamorado de Yukiko y no va a parar hasta estar con ella. Si para eso tiene que enfrentarse al poderosísimo complejo científico-militar que lo tiene cautivo hace 20 años, ningún problema. Va y confronta. El amor de este chico por la científica que lo observaba funciona como detonante para un montón de secuencias de acción impresionantes, de machaca al palo, vibrante y de altísimo impacto, que son las que bancan el interés a lo largo del tomo. Por reencontrarse con Yukiko, el chico que vuela va a romper sus cadenas. O sea que buscando el amor se va a encontrar con la libertad, no sin antes sufrir como un condenado, porque tiene que pelear con una fuerza paramilitar muy jodida, que además conoce la debilidad de Icaro por Yukiko y la va a aprovechar. Fuera de la machaca y el romance, hay diálogos maravillosos, tensos y filosos, entre el Director Endo y el Doctor Kimura y no mucho más. El resto de los personajes tienen mínimo peso en la trama.
Pero claro, la machaca -protagonista indiscutida de este tomo- no es machaca común y corriente, sino que está dibujada por Jiro Taniguchi. Esto es rarísimo en el contexto de la obra de este autor. No hay ni por casualidad otras obras de Taniguchi en las que la acción y las peleas tengan tanta importancia. Incluso pareciera que Taniguchi leyó y estudió para este trabajo las obras de Jack Kirby, abanderado de los comics repletos de peleas entre gente con superpoderes. Esas splash-pages deslumbrantes, sobrecargadas de detalles y de líneas cinéticas parecen un híbrido entre un manga de acción (Akira, ponele) y un comic clásico de superhéroes.
Para Moebius eso no es nuevo: estudió en detalle a Kirby y a otros clásicos del género superheroico (Gil Kane, John Buscema, etc.) cuando tuvo que dibujar la saguita del Silver Surfer y su obra inmediatamente posterior (el sexto y último episodio del Incal) está tan impregnada de la narrativa y la estética que uno asocia con la Marvel clásica, que en Francia lo putearon de lo lindo (“te vendiste, traidor al Metal... Hurlant”). Taniguchi no se si se vendió, pero se animó a cambiar el caviar por el pochoclo. Y sin bajarse los lienzos, porque el nivel del dibujo del sensei es escalofriante. No sólo mete más y mejores líneas cinéticas que nunca, también se mata en las expresiones faciales, en las coreografías de las peleas, en la aplicación de las tramas mecánicas y en el diseño de un montón de artefactos tecno-futuristas, cosa muy infrecuente en la obra de Taniguchi (en oposición con Moebius y Kirby, que abusan de eso más que yo de la Levité de manzana).
O sea que, si bien parte de la historia nunca llega a cobrar forma, Icaro te devasta desde la faz gráfica, que ofrece lo mejor de dos mundos. Si había alguien a quien no nos imaginábamos incursionando en las temáticas superheroicas era a Taniguchi, pero acá vino, vio y venció. Ojalá algún día los próceres se reúnan para darle un final bien power a esta cautivante epopeya.

martes, 6 de diciembre de 2011

06/ 12: PALE HORSE


Acá me morfo seguro un “Cero Comentarios”, pero bue. Me hago cargo de que el western es un género con poquísimos adeptos, y menos cuando se trata de una obra sin autores conocidos. Por ahí tenés el ojo muy entrenado y deducís que la portada es del prócer Leonardo Manco. Pero es sólo la portada: adentro dibuja un tal Christian Dibari, sobre un guión de Michael Alan Nelson, dos tipos absolutamente ignotos, con menos fans que la leucemia.
Lo más loco es que la historieta está muy buena. Hojeada muy por encima, parece una versión de Lone Wolf & Cub, pero en el Oeste (Castelar, Ituzaingó, esa onda). Y hay algo de eso: hay un tipo fuera de la ley que reparte su tiempo entre criar a un hijito y cagarse a tiros con otros forajidos o con agentes de la ley que lo quieren ver muerto. Pero el amigo Nelson gambetea las obviedades (y los achacos al magnum opus de Koike y Kojima) mediante dos recursos fundamentales.
Uno tiene que ver con la construcción de Cole, el personaje protagónico, que está sumamente lograda. Como los típicos duros de cualquier género, Cole habla poco y tira frases tajantes que más que frases parecen bisturíes. Pero el tipo reflexiona, se cuestiona cosas, logra evolucionar. Al final del tomo no es el mismo Cole que en la cuarta página y eso está muy bien.
Por otro lado (y al igual que los grandes guionistas de mangas de samurais), Nelson echa mano al contexto histórico y le saca muchísimo jugo. La historia arranca cuando una banda de muchachones viola y deja al borde de la muerte a la mujer de Cole, que es una chica Sioux. Cole es negro, fue esclavo y peleó en la Guerra de Secesión. Imaginate cómo responden las autoridades cuando un negro hace justicia por mano propia y mata a cuatro blancos, en 1862. La novela arranca con Abraham Lincoln todavía vivo y más adelante logra intersectar el plot de los “villanos” que quieren boletear a Cole con el asesinato del presidente de los EEUU que puso fin a la esclavitud. Nelson explica (y entiende) mejor que la mayoría de los guonistas el contexto de la Guerra de Secesión, sus consecuencias en la política, la sociedad y hasta la economía de su país. Pero explica sin predicar y –lo más importante- sin aburrir. Esto no es un texto histórico. Es una “de comboy” donde se recagan a tiros, piñas y a cuchillazos.
Y sí, hay una especie de contraste, de contradicción típicamente yanki entre una acción al palo, salvaje, con muchísima sangre y violencia bastante extrema, y por otro lado diálogos que esquivan prolijamente a las puteadas y prostitutas vestidas. Hasta la mujer de Cole, que acaba de ser brutalmente ultrajada, está vestida. O sea que es perfectamente aceptable mostrar cómo un cuchillo se clava en una nuca y reaparece atravesando la tráquea de un chabón, pero ni hablar de mostrar una teta, o de que alguien diga “shit!”.
El dibujo de Christian Dibari es raro. Se le notan las limitaciones, se ven todo el tiempo los hilos de la marioneta, pero por algún extraño motivo funciona bien, por lo menos en el contexto de esta historia. Su dibujo está a medio camino entre un dibujante intencionalmente extraño, tipo Jeff Lemire, y dibujantes más personales del estilo pseudo-realista, como podrían ser un Phil Hester o un Kevin O´Neill. Pero no te imagines una cruza entre Lemire, Hester y O´Neill, porque no da ni ahí. El color (de otros amigos argentos, Andrés Lozano y Javi Suppa) lo levanta un montón, sin lograr ocultar nunca estas limitaciones que mencionaba antes. No esperes reencontrarte pronto con Dibari en un título hot de Marvel. Más bien buscalo en proyectos raros, con poco olor a mainstream.
Está muy bueno que Boom!, entre tanto comic de licencia, se haya jugado a publicar un western original, bravo, fuerte, muy bien planteado y muy bien resuelto por autores que en cualquier otra editorial comerían banco de suplentes en el partido de reserva. Si te interesó o intrigó el concepto del Lone Wolf & Cub del Oeste, largate a cabalgar las praderas junto a Pale Horse antes de que Hollywood la convierta en una peli chota con Denzel Washington.

lunes, 5 de diciembre de 2011

05/ 12: DECIME CUAL-CUAL-CUAL ES TU NOMBRE


Me quedaba por responder algunas de las cuestiones planteadas por los lectores del blog respecto de las traducciones, más precisamente en lo referido a los nombres de los personajes.
Sebastián Píriz decía con buen criterio “¿Cuál es la necesidad de traducir un nombre? Si yo voy a USA no me van a decir John en lugar de Juan”. Totalmente de acuerdo. Por eso son tan aberrantes las traducciones donde Bruce Wayne es Bruno Díaz, Dick Grayson es Ricardo Tapia y así, hasta llegar a que Guy Gardner se llame Gil Garza (no es chamuyo, en México lo tradujeron así). Los nombres hay que traducirlos sólo si dicen algo acerca del personaje. Bruce Wayne no dice nada acerca de este tipo, Groo tampoco, Mafalda tampoco.
El problema es que en el comic de superhéroes los nombres casi siempre definen a los personajes, nos hablan de quiénes son y de qué hacen. Punisher no se llama así porque sí, porque a su mamá le parecía un lindo nombre. Se llama así porque castiga, y si no sabés inglés, ¿cómo sabés que Punisher significa Castigador? Necesitás que el nombre del personaje se traduzca a tu idioma. Para el que no sabe inglés, llamarse Punisher o Wolverine no es muy distinto de llamarse Bulanfredo o Garnóculo. Son letras puestas al azar, soundbites que en castellano no dicen nada.
Como bien dice Gustavo Ippolito (que coincide conmigo más que yo mismo), “personajes como Green Arrow, Wonder Woman o Spider-Man son perfectamente traducibles y me parece imperdonable no hacerlo. Cabe destacar que no son nombres propios, sino alias, y me parece que se pierde algo de sentido al no traducirlos”. Me gustó lo de “alias”. Los nombres de los superhéroes son como los sobrenombres: a diferencia de los nombres, dicen algo de quien los porta. A uno no le dicen “Gordo” si no es gordo, ni “Negro” si es blanquito, ni “Freak” si parece un ser humano. Y si dicen algo sobre la persona, es importante entender qué dicen. Mirá hasta qué punto esto es así que en Italia, cuando publicaron El Negro Blanco, le pusieron Bruno Bianco. El personaje en realidad se llamaba Roberto, pero los tanos entendieron la importancia del apodo y le pusieron Bruno, que en italiano significa “morocho”.
O sea que para mí, lo ideal sería que los superhéroes tuvieran todos nombres en castellano (o en el idioma que se use donde se publican). No pretendo aplicar esto a Batman o Superman, que son marcas recontra-establecidas, porque uno también es mínimamente realista. Pablo Zambrano dice “El nombre de Superman es perfectamente traducible, de hecho allá por los ´40 creo que acá salía publicado como "el Superhombre". Sí, es así. De hecho, acá al ladito, en Brasil, aún hoy se lo publica como Super-Homem. Pero en Brasil hay desde siempre una fuerte tradición de resguardo de su idioma. Acá no. Acá nos hacemos los guachos-winner y queremos Star Wars, Walking Dead, Spider-Man y Green Lantern. Llegás a publicar un comic o a estrenar una peli donde a Superman le digan “Superhombre” y no te banca ni el loro, por bueno que sea el producto.
A veces te madruga el cine, por ejemplo, y ahí cagaste. Hoy ya no se puede traducir Hellboy, por ejemplo. Ya está impuesto así, en inglés, gracias a la hiper-campaña publicitaria de las películas. Lo mismo pasa con Wolverine, el eterno ejemplo del superhéroe cuyo nombre requiere urgente una buena traducción castellana (no Lobezno, ni Guepardo, ni –Dios nos libre- Topo). La costumbre y los años hacen todo más difícil. Hoy se complicaría, por ejemplo, traducir bien a Beast, que no es Bestia, sino Fiera (de hecho, en Brasil se llama Fera). O los Wonder Twins, que acá les dicen Gemelos Fantásticos y en realidad son mellizos, no gemelos. Ni hablar de Joker, Green Lantern o Hawkman, que acá se conocen con traducciones erróneas, una heredada de la serie de TV de los ´60 y las otras dos de la nefasta editorial Novaro, la de Bruno Díaz y Gil Garza. Estos tres últimos personajes tienen que ver con la época de DC que me tocó traducir a mí en Perfil, así que me los guardo para ese post que prometí, dedicado a esas traducciones en particular.
Para el que disfruta leyendo los nombres de los personajes en inglés, están los comics en inglés. Uno supone que el que compra una versión traducida (casi siempre cara y/o berreta) es porque necesita que la historieta esté en un idioma que pueda entender. Y escatimarle a ese tipo la explicación de por qué cada héroe o villano se llama como se llama es meterle la mano en el bolsillo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

04/ 12: ETNICA Vol.2


Como saben todos los que leyeron este blog el 28 de Mayo de este año, Etnica es una revista/ libro dedicada a nuclear a los autores de toda Latinoamérica en una publicación gestada en Venezuela pero con alcance continental. La propuesta combina historieta con algo de ilustración y con artículos, entrevistas y noticias, siempre centradas en la producción de los autores latinoamericanos.
Lo más notable de esta segunda entrega es lo holgadamente que superó a la primera, por lo menos en el rubro más sensible, que era la calidad de los dibujantes. En aquel primer número había un puñado de dibujantes realmente precarios, sin nivel para compartir las páginas de una antología con autores de primer nivel, que también los había. Este número, en cambio, es sumamente placentero para la vista, excepto por las páginas de texto, en las que se insiste con un diseño gráfico chato, anticuado, que no refeleja el interés que revisten los artículos.
Pero lo importante, que son las historietas, están mucho mejor. México aporta dos de las historias mejor dibujadas: El Devorador de Almas y Xantico, una a cargo de Andrés Esparza Ramírez y la otra a cargo de José Luis Pescador, dos dibujantes realmente excelentes. Pescador podría ajustar un toquecito más la narrativa, pero los dos son verdaderos virtuosos y Esparza Ramírez está, además, apoyado por muy buenos coloristas.
Este número tiene autores de menos países (no hay material de Colombia, Chile y Uruguay) pero... hay un ecuatoriano! No me pregunten cómo, pero Etnica hizo aparecer a un historietista del país de Sudamérica con menos tradición historietística, y encima es MUY bueno! De nuevo, tiene que ajustar cositas de la narrativa, pero Paco Pincay se perfila como un referente ineludible en su propio país, siempre ausente cuando se habla del Noveno Arte. Perú, por su parte, encontró en Javier Quijano a un representante mucho más competente que los que vimos en el primer número. Paraguay vuelve a jugar su as de espadas, el maestro Roberto Goiriz, y lo mismo hace Bolivia, desde donde llega la mejor historieta del tomo, una auténtica joya de Joaquín Cuevas (a quien vimos hace poquito protagonizar su propia antología).
Venezuela, el local, ofrecía muchos dibujantes realmente pobres en el primer número. Esta vez, con Francisco Villoria y Sammy Rodríguez levanta bastante la puntería, mientras Iván Santiago sigue en busca de una identidad gráfica más personal, menos derivativa. Por lo menos narra bien, que no es poco. Argentina desembarcó fuerte en el Vol.2 con una tropa integrada por Alejandro Aguado (Episodios Patagónicos), Taro (Alter Ego) y la dupla Ricardo Ferrari-Diego Aballay (Los Hermanos), todos autores vinculados al grupo La Duendes y todos con un nivel más que competente.
Entre las ilustraciones hay trabajos realmente magníficos de César Carpio Guerra (de Perú) y Jorge Lucas (uruguayo/ argentino), más la gloriosa portada del brasileño Rafael Albuquerque y varios artículos bien escritos. Como siempre, el rubro artístico más endeble es el de los guiones, un poco porque es difícil narrar buenas historias en pocas páginas y otro poco porque en la mayoría de los países de Latinoamérica no hay una tradición fuerte de guionistas. Nunca hubo fuera de Argentina un Oesterheld, un Trillo, un Robin Wood, un tipo que brillara por encima de los dibujantes y definiera (o redefiniera) la forma en la que las dsitintas generaciones leyeron historietas. Aún así, hay pocos guiones malos y varios muy buenos, obviamente con el de Joaquín Cuevas a la cabeza, sin texto pero con un mensaje, un clima y una estructura brillantes.
O sea que el Vol.2 de Etnica marca una evolución tan importante respecto del Vol.1 que hasta se le puede recomendar al que leyó aquel primer tomo y no quedó satisfecho. Por supuesto, se la recomiendo también a todos los interesados en la historieta latinoamericana contemporánea, ese fenómeno en constante crecimiento del cual este blog se hizo muchísimo cargo a lo largo de estos dos años, pero que todavía está básicamente inexplorado por los viñetófilos argentinos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

03/ 12: GOTHAM CENTRAL Vol.2


Segundo hiper-TPB con 12 números de aquella maravillosa serie que supo jerarquizar al mainstream de DC en la primera mitad de la década pasada. Y la verdad es que es un libro largo, denso, con mucho para leer. Esta no era la típica serie en la que en cada numerito mensual no pasaba un carajo y eso se nota mucho al leer 12 episodios seguidos. Acá sí, el TPB normal, el de seis numeritos, también garpaba. Y el de 12 directamente te devasta.
Arranca con unitario muy lindo centrado en Stacy, la recepcionista que tiene entre sus funciones la de encender la bati-señal cuando se pudre todo. Después viene una saga larga contra el Joker, por ahí la más impactante del tomo, pero seguramente no la mejor. Está muy buena porque te pone muy nervioso, nunca sabés quién puede llegar a ser boleta, ni cómo. Pero siempre sospechás que al final va a tener mucho peso Batman y eso, si bien no es trampa (porque es parte de la consigna de cualquier serie ambientada en Gotham), no es lo ideal. En realidad lo ideal sería que los canas se las rebuscaran para ganarle a los villanos, pero como eso les restaría mucha chapa a estos últimos, los guionistas siempre se guardan al bati-oreja como último recurso. Por supuesto, este es un Joker malo de verdad, extremadamente jodido, y los costos que va a haber que pagar para frenarlo van a ser altísimos.
Después viene una trilogía muy, muy buena, Life is Full of Dissapointments, que tiene varias particularidades. Por un lado, no aparece ningún villano disfrazado, es el típico caso policial donde lo importante es la investigación, el procedimiento. Y por el otro, los guionistas pelan un truco muy lindo gracias al cual el protagonismo va pasando de mano en mano y varias duplas de inspectores tienen la oportunidad de lucirse. Ah, y aparece unas paginitas Huntress, pero no revolea una sóla patada.
Para terminar, otro arco extenso, esta vez con dos villanos implicados (aunque uno resulta no tener nada que ver con el crimen que investiga la cana) y esta vez con protagonistas mucho más definidos: casi todo pasa por la dupla integrada por Marcus Driver y Josie MacDonald. Pero aún así, ambos inspectores son eclipsados por una figura del pasado del G.C.P.D., el glorioso Harvey Bullock, que reaparece luego de su expulsión de la fuerza (algo que sucedió antes del inicio de esta serie) y cumple un rol absolutamente central (e impredecible) en la saga.
Con estas tramas y estos personajes, Ed Brubaker y Greg Rucka vuelven a dar cátedra acerca de cómo se cuenta un policial bien pensado, creíble, rico y jugado en un universo donde existen los superhéroes. Casi no aparece Renée Montoya, que era la que más chapa tenía en los primeros números, hay poco Maggie Sawyer, poco Crispus Allen, cero James Gordon, pero aún así el elenco conjurado por Rucka y Brubaker demuestra su enorme potencial, su profundidad, su carnadura humana, esa complejidad que los hace ver más de carne y hueso que de papel y tinta.
Y si hay algún pero, pasa por el lado de los dibujantes. En el tomo anterior nos malacostumbramos a tener en todos los episodios al maestro Michael Lark, y acá el ídolo dibuja apenas un puñadito de páginas. De los que vienen del banco de suplentes, el único que no da lástima es Stefano Gaudiano, que por suerte dibuja bastantes episodios. Los otros dos, Brian Hurtt y especialmente Greg Scott, son dibujantes limitadísimos, a los que les falta tomar hectolitros de sopa para aspirar siquiera al nivel de Lark. Con un Lark inspiradísimo, un Gaudiano más que correcto, un Hurtt al que se le notan las limitaciones y un Scott casi impresentable, la faz gráfica del tomo termina por verse bastante despareja, pero por suerte, las dos sagas más largas tienen a Lark, a Gaudiano e incluso a los dos juntos, los dos compenetrados en darle sentido, contenido y belleza a la grilla de cuatro tiras (sumamente infrecuente en los comic-books yankis) y en pintar una Gotham mucho menos estridente y más real que la que en esos mismos años (2003-04) mostraba –por ejemplo- Jim Lee en la saga de Hush.
Más allá de los dibujos, este es un comic de autor de gran nivel, que recontra-merece ser descubierto, o re-descubierto por los lectores de hoy, sobre todo ahora que está tan de moda ser fan de Brubaker.

viernes, 2 de diciembre de 2011

02/ 12: EL ESCORPION Vol.7


A falta de gitanos, buenos son los escorpiones. A esta altura del partido, el suizo Enrico Marini se sumó a la lista de las figuritas archi-repetidas, de los fetiches de este blog, y bueno, por suerte tenía un par de tomos de El Escorpión sin leer.
La última vez que lo visitamos (el 13/11 de 2010, hace más de un año) llegamos justo para el final de una saga compleja y ambiciosa, la de la cruz de San Pedro, saga que además le sirvió al guionista Stephen Desberg para presentarnos a los principales héroes y villanos de esta serie que ya lleva más de 10 años de éxito en Europa, pero que no sé si en Argentina tiene muchos fans. Lo cierto es que en este tomo se inicia una nueva saga, que tiene más que ver con el pasado del propio Escorpión, más precisamente con su madre y su padre. Como los grandes guionistas de superhéroes (pienso ahora en un Roy Thomas), Desberg aprovecha ese momento sensible, de vulnerabilidad histórica, el momento de meterse con las raíces del personaje, para pegar un retro-sacudón mortal, gracias al cual nada es lo que parece ser, pero no desde ahora, sino desde el primer día de vida de Armando, el Escorpión, el protagonista de la historia.
La revelación es más shockeante para el Escorpión que para los lectores, que ni bien Desberg sugirió cierta vaguedad en la explicación del pasado de Armando, supusimos por dónde podía venir la mano. Lo cual habla bien del guionista, porque quiere decir que ese volantazo no es un delirio de trasnochados, sino algo que venía construyendo sutilmente, con pistas que los lectores pudimos decodificar sin que los personajes explicitaran absolutamente nada. A partir de ahí, la relación entre el héroe y el villano (el maligno noble romano Trebaldi, convertido en un papa cruel y despiadado) va a cambiar forzosamente y seguramente el rumbo de los próximos tomos se disparará en direcciones muy distintas a la de la saga que abarcó las seis primeras entregas.
Ya de movida, en este tomo todo sucede en Roma, ya no galopamos junto al Escorpión y sus amigos por locaciones exóticas. Con el jodido de Trebaldi atrincherado en el cargo de mayor jerarquía de la Iglesia Católica, la mano va a venir por el lado de la intriga palaciega, me parece, y no tanto por el lado de la aventura onda Indiana Jones. Por supuesto, Desberg no desaprovecha el hecho de que el papa es el villano. Por el contrario, lo usa a full para bajar línea a cuatro manos acerca del oscurantismo, la crueldad, el machismo y la hipocresía de esos señores que dicen ser representantes de Dios en la tierra. De pronto, además de las peleas y los garches, hay más atención al entorno socio-cultural del Escorpión y eso se agradece muchísimo.
Y como tantas veces repito, todo eso podría ser reemplazado por un guión más choto que los que le escribe Durán Barba a los oligofrénicos del PRO, porque el dibujante es Enrico Marini, y si dibuja Marini está todo bien. Este tomo salió en Francia en 2006, cuando el estilo del ídolo ya estaba recontra-afianzado, a años luz de aquellos coqueteos con Katsuhiro Otomo que veíamos en los primeros álbumes de Gypsy, con esa sana influencia del comic yanki muy bien combinada con la narrativa europea, ciertos detalles que me recordaron a Eduardo Risso, unos primeros planos electrizantes, un homenaje a Las Siete Vidas del Gavilán... y por sobre todo eso, un color sencillamente majestuoso, en el que los engamados varían para acompañar a los distintos climas que sugiere el guión y donde cada escena tiene sus tonalidades propias. Hay páginas de muchos cuadros, en las que vemos varias escenas distintas, y sin embargo Marini pilotea el color con maestría para que nada parezca un pastiche, ni un tapiz bizarro, sino que todas las escenas se integren armónicamente sin perder identidad. Un trabajo realmente formidable de este suizo hijo de tanos.
Tengo otro tomito sin leer, así que por ahí antes de fin de año le entro. Aguante el Escorpión!

jueves, 1 de diciembre de 2011

01/ 12: LOS MAS VENDIDOS DE NOVIEMBRE


Tal vez por última vez (todavía no sé si sigue el blog en 2012) repasamos los títulos más vendidos durante el mes que se acaba de terminar y a través de mi pequeña distribuidora.
Noviembre es tradicionalmente un mes flojo y este año se respetó la tradición: si bien no fue desastroso, se vendió un poco menos que en Octubre (y esperemos que mucho menos que en Diciembre). Veamos cuáles fueron los hitazos de uno de los meses no-hitazo.
1) Gaturro Vol.18 (De la Flor)
2) Peter Kampf lo Sabia (Ojodepez!)
3) Edgar Allan Poe: Cuentos (Ojodepez!)
4) Correrías del Sr. y la Sra. Rispo (Llanto de Mudo)
5) La Invención de Morel (De la Flor)
6) Bife Angosto Vol.2 (De la Flor)
7) Comiqueando Extra n.17 (Freakshow)
8) Cine Superheroico (Fan)
9) Lule le Lele: 10 Años (Deux)
10) Cosas que te Pasan si Estás Vivo (Común)

Y no, la Komikku no salió y ya no creo que vaya a salir, con lo cual el primer puesto se lo llevó el nefasto Gaturro, sin pelearlo siquiera con ningún otro lanzamiento. Esto permitió que De la Flor (que el mes pasado se quedó afuera del ranking) volviera, y con todo: el primer puesto y dos más, uno de ellos para otra novedad de Noviembre que anduvo bien (aunque dudo que se mantenga varios meses en el ranking) y que fue la adpatación al comic de La Invención de Morel a cargo del francés Jean Pierre Mourey.
Fan volvió al ruedo con dos libros de los cuales uno sólo (Cine Superheroico) entró al Olimpo de los más vendidos y Editorial Común salió muy cerca de fin de mes con el recopilatorio de las historietas autobiográficas de Liniers que –no tengo dudas- este mes va a vender mucho más que en Noviembre, sobre todo porque el Vol.9 de Macanudo va a salir recién en Marzo o Abril. El resto de las novedades no entraron al ranking, o bien porque salieron casi a fin de mes, o bien porque no suscitaron en interés de las comiquerías.
Los dos títulos con los que volvió Ojodepez! perdieron la punta, pero no las buenas ventas. La Comiqueando que salió en Septiembre sigue aguantando decorosamente allá arriba, al igual que el libro de Lule le Lele, y los dos puestos restantes se los quedaron dos hitazos insumergibles como son el Bife Angosto de Gustavo Sala y el Sr. Rispo de Diego Parés. El Vol.2 de 365 Comics por Año no figuró, pero por poquito. Por suerte, se sigue vendiendo dignamente. En Noviembre, incluso, se vendió bastante el Vol.1.
Veremos qué onda Diciembre. En los papeles, tendría que ser un mes de excelentes ventas. Y también en los papeles, tendremos un nuevo número de La Murciélaga y nuevos libros de los inolvidables Trillo y Meglia, la uruguaya Maco, Jorge Limura, Pupi Herrera, una antología coordinada por Alejandro Farías repleta de nombres grossos y seguramente alguna pulenta más de la que me estoy olvidando.
Ahora que miro el calendario, el 31/12 cae sábado, así que si ese día termina el blog, igual puedo repasar los más vendidos de Diciembre (o de 2011, mejor) porque ya voy a tener las cifras definitivas. Si el blog sigue, lo haremos –como este año- durante los primeros días de Enero.