el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 18 de agosto de 2012

18/ 08: BELL´S THEOREM Vol.1

Claro, pero no. Me entero de que esto es un Vol.1 y no un tomo autoconclusivo cuando llego al final. Nadie me lo avisa ni en la portada, ni en ningún lado. Por suerte son tres tomos y los otros dos están editados en inglés, francés y hasta en idiomas que no leo ni leeré jamás como el alemán. Pero estaría bueno que avisaran: “Man, acá EMPIEZA una serie, no es un tomo único”, como para que uno decida si se engancha o no.
Hablando de alemanes, Bell´s Theorem es una serie creada en los ´80 por el alemán Matthias Schultheiss, con quien ya nos topamos en los albores de este blog, allá por Febrero de 2010. Si no te dicen que es el mismo autor de aquel tomo de adaptaciones de Bukowski, no tenés forma de darte cuenta. Esto y aquello no se parecen en lo más mínimo: uno es a color y el otro en blanco y negro, el estilo de dibujo y la narrativa cambian radicalmente, Schultheiss pasa de adaptar cuentos a crear una novela y el mundo en el que esta transcurre... y lo más bizarro es que Bell´s Theorem es apenas dos años posterior a las últimas adaptaciones de los cuentos de Bukowski.
Vamos a lo que importa: ¿está buena? Más o menos. Por ahí levanta cuando uno lee la obra completa, pero estas primeras 48 páginas dejan cierto gusto a poco. Las primeras... 32 páginas son un compendio de lugares comunes. En un futuro distópico y cercano, Shalby está encerrado en un presidio, condenado a cadena perpetua y eternamente en la mira de una horda de presos violentos que lo cagan a trompadas y sodomizan sin piedad a la mascota sexual del protagonista. Cuando le ofrecen la libertad a cambio de prestarse como conejito de indias para un proyecto científico, Shalby duda, pero agarra viaje. Eventualmente (y con la ayuda de un personaje que Schultheiss no explica ni desarrolla) logra escapar de sus captores, pero el daño ya está hecho: su cuerpo está lleno de horrendas cicatrices y su mente es un corso a contramano, un kilombo cósmico que sólo se aguanta a fuerza de drogas.
De alguna manera, Shalby gambetea a sus perseguidores y se recluye en las costas de Labrador, en Canadá, donde –último lugar común- se encuentra el cadáver, las anotaciones y una valija con mucha guita que pertenecieron a un científico alemán... que es idéntico a él. Cuando sus perseguidores lo ubican, Shalby adopta la identidad del científico muerto y vuelve a huir, de nuevo con la inexplicable ayuda de un personaje que no se sabe quién es ni de qué juega. Fin.
No pinta muy original, pero tampoco es irredimible. No descarto que Schultheiss se guarde un par de ases bajo la manga para los próximos tomos, que ya veré cómo carajo consigo. Lo que sí se destaca en esta primera entrega son los cambios de ritmo, el equilibrio muy logrado entre las escenas tranqui, pachorras, de descanso y contemplación, y las más trepidantes, en las que se impone el vértigo, la urgencia y una violencia por momentos bastante perturbadora. Lo más choto es que Shalby está solo en la mayoría de las secuencias y entonces habla en voz alta... para sí mismo! En realidad para los lectores, pero ¿y si le ponían globitos de pensamiento? ¿No era más coherente? Podemos zafar diciendo que el experimento lo dejó chapita... y puede ser, algo de eso nos sugiere Schultheiss sobre el final. Pero verlo monologar página tras página me hizo un poco de ruido.
El dibujo, por su parte, no está al nivel de los mejores trabajos del alemán. Probablemente este sea su debut en el manejo del color y eso explique algunas desprolijidades, que obviamente no se ven en sus obras posteriores. Acá hay algunos hallazgos dignos del mejor Schultheiss, pero también titubeos y escenas que parecen coloreadas por el Pepe Moreno de la peor época, el de Gene Kong y Generation Zero. El dibujo está todo resuelto con una línea finita, intencionalmente chunga, y a la vez muy expresiva. Acá el autor encuentra una síntesis con la que ni soñaba en aquellas páginas de Bukowski que explotaban en millones de rayitas y crosshatchings. El balance general de la faz gráfica sin duda es positivo, pero no esperes las maravillas que vimos en su obra en blanco y negro ni las que veremos en futuros trabajos a color.
Veremos si logro leer las secuelas y para dónde va la historia que acá recién empieza. Hasta ahora todo está muy manchado de misterio y de violencia y hay muchísimo por explicar. Como me gusta el clima que logra y la línea que baja (y estoy seguro de que el dibujo mejora grosso), le quiero dar una oportunidad más. Schultheiss se lo merece.

viernes, 17 de agosto de 2012

17/ 08: EL NEGRO BLANCO Vol.10

Casi 20 años tarde, me entero cómo terminó esta serie de Carlos Trillo y Ernesto García Seijas que nació como tira diaria en el Clarín y terminó como historietas de 8 páginas para los semanarios tanos de la Eura. Y bueno, más vale tarde que nunca.
Este tomo arranca al alto nivel que nos obsequió el Vol.9 casi de punta a punta. Las primeras 42 páginas giran en torno al inminente casamiento de Chispa y Trillo no desaprovecha la oportunidad de cerrar a lo grande ese conflicto nunca resuelto entre el Negro y la rubia de pelito corto. Todo este tramo combina a la perfección comedia de enredos muy bien orquestada, romance, introspección y erotismo (porque hay un par de garches bastante subidos de tono). Lo mejor son las extensas secuencias mudas, muy bien mechadas y con un García Seijas muy afilado, que resuelve la falta de textos con una solvencia inapelable.
En las siguientes 20 páginas, el Negro no aparece. Vemos algunas escenas de la luna de miel de Chispa (y algunas de las cosas que le pasan por la cabeza a la rubia) y reaparece Flopi, para poner en marcha un nuevo plot que nunca llega a integrarse del todo a la trama central porque a la serie ya le quedan muy pocas páginas por delante.
Y hasta que vuelva a aparecer el Negro faltan otras 10 páginas en las que Trillo le da un protagonismo increíble (y una chapa inmensa) a Angel, el advenedizo encargado del edificio en el que vive el protagonista, y además nos presenta a Morgana Liberty. Morgana era quien debería ocupar el lugar que dejaron vacante Chispa y Flopi cuando le cortaron el chorro al Negro, pero antes de que eso sucediera, Clarín decidió cortar la publicación de la tira y los autores decidieron darle un final que acá se conoció a través de las ediciones de Ivrea. Sin las 32 últimas páginas, que son las que Trillo y García Seijas hicieron exclusivamente para Italia, la historia se terminaría en cualquier parte, con el misterio de Morgana apenas comenzando a esbozarse y un personaje más (Lola) recién presentado y cuyo potencial quedará sin explorarse.
Como saben que esas 32 páginas son las últimas, los autores no dejan que levante vuelo el romance entre el Negro y Morgana. Aún así, esas páginas son muy atractivas, con mucho humor, y un poquito más zarpadas (tanto en el lenguaje como en la forma en que García Seijas muestra a chicas de cuerpos esculturales con escasísima vestimenta), como para aprovechar que esto ya no saldría en un diario al alcance de los chicos. Al final, el Negro termina solo, una vez más disponible para vivir nuevas correrías sentimentales, sólo que con minas a las que nunca nos presentará.
Me da la sensación de que Trillo le había logrado dar a los conflictos (sobre todo el de Flopi) la magnitud suficiente como para poderlos ordeñar bastante tiempo más, para que de ahí salieran un puñado más de buenas historias. No pudo ser. Nos quedamos con las ganas de ver reaccionar al Negro frente a la osada movida de Flopi, de ver a Chispa blanquear ante su marido que sigue enganchada con el Negro y de verlo a este langa entre los langas romper el maleficio de Morgana y hacerle comer... una goleada histórica.
Nos queda lo que hay: unas 1000 páginas de historieta dibujadas como la hiper-concha de Dios por el inmenso García Seijas, en las que Trillo da cátedra de comedia costumbrista y –casi sin querer- retrata a la Buenos Aires de 1987-1993, a su gente, a sus miserias, sus obsesiones y sus fantasías. No es poco. Al lado de lo que vino después (el insulso Nene Montanaro), es muchísimo.
Y ahora que terminé con El Negro Blanco, la corto con la historieta argentina hasta Septiembre, ya que para ese mes tengo pensado priorizar el material de autores argentos y dedicarle no menos de 15 ó 20 reseñas.

jueves, 16 de agosto de 2012

16/ 08: iZOMBIE Vol.3

Vampiros, zombies, fantasmas, inmortales, un pibe que se transforma en terrier, una especie de Frankenstein soviético, un cerebro que vive dentro de una cafetera, un viejo cuya mente habita en el cuerpo de un chimpancé, una agencia gubernamental secreta integrada por freaks sobrenaturales y una corporacion con su propio ejército de cazadores de monstruos, armado con ninjas, francotiradores y artistas marciales. ¿No será mucho? ¿No nos habremos ido demasiado al carajo?
Y no, la verdad que no. De alguna manera, Chris Roberson se las ingenia para que por los costados de este incesante desfile de criaturas una más bizarra que la otra, avance un argumento lineal, fácil de seguir, con conflictos bien definidos, e incluso para que entre medio de todo el kilombo avancen sub-argumentos como el del romance entre Gwen (la protagonista) y Horatio, o el misterio de Gavin (el hermano de Gwen), o las extrañas vueltas de tuerca en la trama que involucra a Galatea (la villana), Claire y el cadáver de Francisco.
Es una especie de milagro irrepetible, porque casi cualquier otro guionista se armaría tanto kilombo con tantos elementos, tantas facciones cruzadas y tanto para explicar (como para que cada bizarreada resulte mínimamente digerible) que la serie sería imposible de seguir. Por ahora, y a dos tomos del final, todo parece muy coherente, todas las sub-tramas parecen avanzar hacia un desenlace bien pensado. Claro, en este devenir de las tramas también hay giros sorprendentes, como el que Roberson le pega en este tomo a Amon, o a la relación entre Gwen y Horatio y entre este último y Diógenes. La idea –creo yo- es que no nos distraigamos de lo fundamental: esto está lleno de criaturas extrañas, pero en el fondo, son todos humanos, y siempre por encima del kilombo y las luchas (bastante sangrientas, cabe aclarar) se imponen los conflictos que tienen que ver con los sentimientos, con las pasiones. En función de eso, Roberson cuida muchísimo los diálogos, cuyo realismo contrasta brillantemente con lo estrambótico de los personajes y de ciertos aspectos de la trama.
Este por ahí es el tomo más virado a la machaca de los tres que leí hasta ahora, pero hay un equilibrio muy logrado entre la acción, el misterio, el romance y la comedia. Incluso hay bastante machaca en el episodio que habitualmente Roberson le dedica a la exploración del pasado de algún personaje secundario. Esta vez elige revelarnos el origen de Diógenes en una historia fumadísima y muy intensa, ambientada en Brasil, con vampiros, ninjas y hombres-jaguar en la que el Carnaval de Río –por contraste- casi parece una escena de rutina, de algo normal que se ve cualquier tarde de Agosto caminando por Florida.
El flashback al pasado de Diógenes cuenta –una vez más- con un invitado de lujo: el inmenso Jay Stephens, un tipo al que se le dio poca bola en sus años de historietista y después optó por la animación, un campo en el que se consagró con su serie The Secret Saturdays. Stephens (cuyas historietas son todas de muy buenas para arriba) dibuja este episodio en su estilo más “superheroico”, limpito, sintético, muy dinámico, y a la vez con una impronta más rara, más oscura, tipo Beto Hernández. Una belleza.
El resto del tomo está todo dibujado por el cada día más grosso Mike Allred, el dibujante más groovy, más cool y encima uno de los más facheros que tiene el mercado yanki. Allred vuelve a lucirse en el dibujo y en la narrativa como si los guiones los escribiera él y como si tuviera cuatro meses para dibujar cada episodio. En una de esas tiene 134 asistentes, ni idea. Lo cierto es que en cada viñeta de iZombie el ídolo pone todo y mucho más. Y sin repetir! Por ahí en X-Statix las escenas de combates entre seres superpoderosos nos remitían al toque a cosas (maravillosas) que ya habíamos visto en Madman o The Atomics. Acá no. Yo soy muy fan de Allred, lo sigo a todas partes y nunca lo vi dibujar escenas de machaca ni remotamente parecidas a las que pela en esta saga. Monstruoso lo suyo.
Y bueno, iZombie se termina en el Vol.5 y no está mal. Las revelaciones jodidas de este tomo seguro van a servir para que el desenlace sea impactante, impredecible, bien climático. Veremos cómo se las ingenia Roberson para cerrar tantas puntas y encauzar a tantos personajes hacia un final satisfactorio. Por lo visto hasta ahora, le tengo mucha fe.

miércoles, 15 de agosto de 2012

15/ 08: EL PREVIEWS DE OCTUBRE

Otra vez me mandaron al descenso, estos hijos de puta.
Pero guarda: hay tres libros que me ceban y que, según Amazon, salen recién en Marzo o Abril del año que viene. ¿Quién tendrá la posta? ¿A quién le creo? En principo, le voy a creer a Amazon. Entonces, anoto “para más adelante” estos tres libros:
Batman: The Black Mirror, versión en tapa blanda del mega-broli de 304 páginas con un montón de material escrito por Scott Snyder y dibujado por Jock antes del reboot. Vale míseros u$ 16.99 y pinta bárbaro.
Por el mismo precio, DC ofrece también el softco de la novela gráfica de los Teen Titans, Games. Son muchas menos páginas (144) pero sigue sin ser un choreo y además los autores son Marv Wolfman y George Pérez. Se le puede dar una oportunidad.
Marvel ofrece el softco de Kick Ass Vol.2, 208 páginas a muy garpables u$ 19.99. Mark Millar y John Romita Jr. me hicieron pasar buenos momentos con el Vol.1, así que lo espero ansioso.
Acá me están tratando de cagar: sale un TPB llamado Journey Into Mystery/ New Mutants: Exiled. Son 120 páginas a u$ 16.99 (muy caro) y encima trae sólo dos episodios de la serie regular de JIM, que es la que a mí me gusta. Así que con las debidas disculpas, paso.
Igual me abrocharon con un choreo igual o peor: el primer TPB de Moon Knight de Brian Michael Bendis y Alex Maleev traía 176 páginas a u$ 20 y me tiré de cabeza. El segundo trae sólo 112 páginas, al mismo precio. Me empomaron, no me quiero perder el tramo final de la serie...
Ah, y me queda un librito de Vertigo! El Vol.1 de Saucer Country. Le quiero dar una opotunidad a la serie de Paul Cornell, con Ryan Kelly y el gran Goran Sudzuka. Son 144 páginas a u$ 14.99, un super-precio.
Dark Horse se zarpa: me saca Grandville: Bete Noire, lo nuevo de Bryan Talbot, en un hardcover de u$ 19.99. Por 104 páginas es muchísimo. Espero el softco.
Image lanza el primer TPB de Saga, la serie de Brian Vaughan y Fiona Staples a precio hiper-amigable: u$ 9.99 por 160 páginas. Obviamente cuentan conmigo.
BOOM! Studios tiene dos libros interesantes, que en un mes menos lapidario por ahí quedaban adentro: la nueva historieta de Charlie Brown y Snoopy (It´s Tokyo, Charlie Brown) es una novela de 112 páginas, que a u$ 13.99 no es cara. Pero no conozco a las autoras y no me quiero clavar. El otro libro es de una autora a la que amo, Carol Lay. Se llama Illiterature y recopila una tira humorística, Story Minute. Es un hardco de 112 páginas a u$ 14.99 (casi razonable), pero no conozco el material y tengo miedo de comerme un garrón. Lo tendría que tener en la mano para decidirme.
Fantagraphics se decidió a darme el golpe letal, con tres libros. Dejo pasar Julio´s Day (de Beto Hernández), porque es un hardco de sólo 104 páginas a u$ 19.99. Cuando salga el softco, lo pido. Pero me tirás un hardco de Richard Sala y me derrito de la emoción: Delphine trae 120 páginas a u$ 25 y yo ya lo estoy buscando en Amazon para pagarlo un poco menos. También salen en un único hardco los dos primeros álbumes de Ralph Azham, una serie de Lewis Trondheim que arrancó muy bien en Francia. El libro yanki ofrece 96 páginas por u$ 14.99 y yo entro como un caballo.
Como todos los años, Houghton-Mifflin-Harcourt ofrece el Best American Comics, esta vez coordinado por Françoise Mouly. Para no romper la tradición, pongo u$ 25 por este masacote de 352 páginas, lujosamente editadas.
Quiero bajar la persiana y no me dejan: Pantheon saca Hive, la continuación de X´Ed Out, del ídolo Charles Burns en un lujoso hardco de 56 páginas que vale u$ 22. En Amazon está mucho más barato, así que me lo re-pido.
Y cierro con una bizarreada: Tharg´s Creepy Chronicles parecen ser historias cortas de terror creadas para la 2000 A.D. por Mark Millar y Frazer Irving. Rebellion las recopila en un broli de 144 páginas a u$ 19.99, un toque caro, pero me interesó como para la timba porque soy fan de ambos autores.
Con el futuro hipotecado pero feliz, sólo me queda esperar que empiece a llegar este material para leerlo y reseñarlo. Y después buscar dónde carajo guardarlo, porque ya no tengo espacio en ningún lado...

martes, 14 de agosto de 2012

14/ 08: COMANCHE Vol.3

Me cebé mal con el western francófono, nomás. Me pegó tanto Bouncer que empecé a buscar para atrás y me encontré con Comanche, una serie emblemática de la década del ´70, que salía en el Journal Tintin, siempre de a poquitas páginas por semana, y después se recopilaba en lujosos tomos de tapa dura. En total, y con varios parates en el medio, la serie se publicó hasta 2002, pero la pulenta –dicen- son los 10 primeros tomos, que son los realizados por la dupla creadora, integrada por dos belgas de lujo: el guionista Greg y el dibujante Hermann (la dupla sin apellidos, de acá en más). Cuando Hermann dejó la serie, Greg escribió cuatro tomos más, pero no era lo mismo.
En una comiquería de Rosario me encontré varios tomos de Comanche originales, editados en Bélgica en los ´70, obviamente en francés. Compré dos, leí uno, y me guardé otro para el año que viene (sí, ya estoy comprando material que no voy a poder leer antes de fin de año). Yo había leído alguno en castellano, cuando Billiken los editaba como un suplemento dentro de la revista en épocas de verano, allá por el ´77 o ´78, no recuerdo bien (posta, era muy chico). Obviamente no me acordaba nada, excepto que había cowboys y unos dibujos de la San Puta, que en su momento me parecían un poquito más pedorros que los de Antonio Hernández Palacios, cuyos westerns conocía por la revista Trinca. No es que ahora sean mejores (difícil superar a Hernández Palacios a la hora de dibujar un western realista), pero como en los ´80 me hice fan de Hermann, estoy en condiciones de disfrutar mucho más esos dibujos en los que ya se insinuaban muchas de las genialidades que el belga nos regalaría en las décadas posteriores.
Este tomo, Les Loups du Wyoming, es el tercero de la serie, editado en álbum en 1975. La protagonista es Comanche, una chica valiente y un poco cabeza dura que –nunca supe cómo- está al frente del rancho 666. Pero es la protagonista hasta ahí nomás. Está muy claro que la idea es repartir el juego entre Comanche y sus empleados, cinco tipos a las órdenes de una minita, cosa que en el duro far west no sé si era tan frecuente. De los cinco, el que más chapa tiene, o por lo menos al que más bola le da la dupla sin apellidos es Red Dust, el guacho recio y fachero, quien en buena parte de la aventura eclipsa por completo a Comanche. De todos modos, el verdadero artífice de la derrota de los villanos será un personaje creado sólo para esta aventura: Braggshaw, un sacerdote poco ortodoxo, que predica la paz y el amor pero no duda a la hora de pelar el chumbo y disparar. Paradójicamente, es Red Dust quien menos se copa y más choca con quien tendrá el rol más destacado de esta saga.
El argumento de Greg es bastante lineal. No tonto, ni siquiera predecible, pero ni por casualidad tan oscuro, complejo y realista como los dibujos de Hermann. Hay malos muy malos, buenos muy buenos y un montón de guita que no puede caer en las garras de los villanos para que no se paralicen las construcciones en un pueblo vecino al rancho, en las inmensas planicies de Wyoming. Y por ahí pasa el subtexto más sutil propuesto por Greg: se viene el progreso, muchachos! Hasta los majestuosos bosques de Wyoming pronto dejarán de ser terreno salvaje para integrarse a un país moderno, pujante y civilizado. La reacción frente a eso no es igual en Comanche que en Red Dust, y mucho menos en los hermanos Dobbs, los malos de esta película. Por ahora, ese punto está apenas sugerido, pero por ahí más adelante Greg se decide a explorarlo a full. Como en todo western “serio” va a morir mucha gente, más que en cualquier otra historieta de las que recuerdo haber visto en los ´70 en las revistas para chicos. Por lo menos no hay torturas ni gente morfada por los lobos, como en Bouncer, Blueberry y otros franco-westerns un toque más jodidos.
Del dibujo de Hermann ya hablé bastante y me queda por destacar una cosa: que no es tributario del de Jean Giraud, una especie de milagro en el comic de cowboys made in Europe. En todo caso, Hermann mira más a Jijé (el maestro de Giraud) y obviamente a Hernández Palacios. El resultado es muy atractivo, con una narrativa muy ágil y un dibujo que combina rigor documental con mucho margen para darle expresividad y onda a los rostros de héroes y villanos. Lo único lamentable es el color, muy precario para los standards actuales y que desluce mucho el dibujo de Hermann, especialmente en las (extensas) secuencias que transcurren en la oscuridad de la noche.
Greg no tiene ni medio fan en Argentina (creo), pero Hermann seguro que sí. Si sos uno de ellos, fijate si se puede conseguir de algún modo Comanche en castellano (o en el idioma que te guste) y jugale unas fichas, que además de mostrarte cómo dibujaba el ídolo en sus años mozos, te va a entretener con una aventura intensa, con muy buen ritmo y personajes sumamente atractivos.
Ah, en cuanto a lo que decía antes de que ya estoy acovachando material que voy a poder leer recién en 2013, sé que es un poco temprano, pero te tiro igual la bomba atómica: El año que viene hay SEGURO cuarta temporada para este blog.

lunes, 13 de agosto de 2012

13/ 08: LARVA Vol.15

Bueno, esta vez nos cobraron barato: a Powerpaola le dejaron dibujar la tapa, que no está nada mal, y a cambio no hay historietas suyas dentro de la antología. Aún así, el balance no da ni por error tan positivo como en el número anterior.
Hay muchos argentinos: están Camila Torre Notari, Otto Zaiser, Clara Lagos, Liniers... ninguno de ellos aporta nada demasiado sustancioso. Nuestro país sale bien parado gracias a los esfuerzos de Agustín Paillet, que se manda una historieta chiquita, poco ambiciosa, 100% basada en los diálogos... pero qué diálogos! Excelentes, de punta a punta. Otros destacados compatriotas son Alejandro Farías y Marcos Vergara, que la vuelven a descoser en una historia muy cortita, y Nacha Vollenweider, que rema un guión poco atractivo de Diego Cortés, algo raro en la trayectoria del gran escritor cordobés. Y Decur! No me puedo olvidar de Decur que logra contar una mini-historia dentro de una ilustración demasiado maravillosa para ser real.
Un cuasi-argento, Ernán Cirianni, me hizo cagar de risa con sus dos paginitas. Y después... ¿qué más se puede rescatar? Cambio y Sustracción, de los colombianos Erizo y Keco, no está mal. Es un chiste largo, que se podía comprimir en una página en vez de tres, pero como el dibujo es muy bueno, no molesta. Luis Echevarría, muy buen dibujante, necesita urgente un guionista. Está la continuación de la historieta de elseñorjuanito que empezó la vez pasada, muy, muy bien dibujada. Por supuesto, como acá tampoco hay un final, no la lei. Ojalá algún día se recopile, porque pinta muy grossa.
Jim Pluk, al que la vez pasada vimos fracasar en un osado experimento, esta vez está mucho mejor. Su estilo combina a Jason, Bryan Lee O´Malley y Ariel López V., o sea que es muy, muy atractivo. El guión no se sostiene demasiado, pero bueno, es una historieta pensada en clave de joda, de bizarreada medio extrema, entonces se banca. Y de nuevo sube al podio John Joven, esta vez con una historieta costumbrista, urbana, chiquita y muy real, que tiene lo que estas historietas rara vez tienen: buena construcción de personajes y un giro impredecible y copadísimo al final, en las últimas tres viñetas. Ya está, ya me hice fan incondicional de John Joven, que además dibuja bárbaro, en un estilo que reinterpreta en clave más luminosa y amistosa a los dibujantes que siguen la línea del pintor Egon Schiele, como Teddy Kristiansen, Dave McKean, Filipe Abranchis o algunos laburos de Gipi o Nicolas De Crécy.
Y el resto, que tampoco es tanto, no merece ni la más mínima mención. Los artículos están bien, está todo muy bien presentado, con una edición de gran calidad, pero sigue fallando la selección de autores. Uno sospecha un cierto amiguismo, que cierta gente está ahí no por su talento, sino porque se junta a tomar cerveza con los directores. En la historieta latinoamericana (y sobre todo cuando no hay plata de por medio) son frecuentes estas cosas, la onda camarillera, o la de un autor importante que es convocado a participar de una antología y responde “Sí, bueno, pero llamá también a este, este y aquella que son amigos míos y dibujan bárbaro”.
Y ahí se da una situación de “el huevo o la gallina”. ¿Cómo es? Si la excusa para publicar a cualquier muerto amigo del que dirige es “No tenemos un mango, por eso agarramos cualquier cosa que nos den de onda”, ¿no se les ocurre pensar que con mejores autores la revista vendería mucho más y generaría guita para pagarles a todos, aunque sea unos pesitos? ¿Ponemos autores de la B Metropolitana porque vendemos poco, o vendemos poco porque ponemos autores de la B Metropolitana? ¿Sirve hacer una revista con esta calidad de edición, pero con material juntado “a la gorra”? Por ahí sí, porque nos permite descubrir a autores nuevos, o medio oscuros, de gran nivel a los que de otra forma nadie publicaría. Pero por otro lado nos tenemos que fumar cosas como esa historieta sosa, hueca y dibujada a los pedos que entregó Liniers (que de oscuro principiante no tiene nada) y que seguramente, si se la hubiera encargado una publicación que le pagara por su trabajo, habría tenido una calidad un poco menos bochornosa. Da para pensarlo. Sobre todo en mercados menos incipientes que el colombiano (el nuestro, sin ir más lejos) donde el vicio de la antología armada “a la gorra” también cunde más de lo recomendable.

miércoles, 8 de agosto de 2012

08/ 08: CERRADO POR QUIEBRE, BALAZO Y EXPLOSION

Y sí, una vez por año nuestra vida se convierte en una onomatopeya, o en realidad en tres: el Crack de algo que se quiebra, el Bang de un corchazo y el Boom de algo que explota en mil pedazos. Una vez por año, los fans de la historieta tenemos nuestra cita obligada, nuestra misa, nuestro encuentro impostergable con los otros fans de todo el país y con destacadísimos autores y editores argentinos y extranjeros. Los rosarinos tienen suerte: juegan de local. El resto, bolsito o valija, micro o tren, hotel o hostel, pero tenemos que viajar todos hasta allá a celebrar lo que más nos gusta.
Entre 9 y el 12 de Agosto, Rosario nos espera con los brazos abiertos. La hermosa ciudad santafesina abre un montón de espacios culturales a las actividades propuestas por este tercer Crack Bang Boom, que como ya es costumbre incluyen muestras, charlas, clínicas, talleres, presentaciones de libros y editoriales, revisión de carpetas y proyecciones. Y la posibilidad de encontrarnos con los autores, claro. Entre los invitados de este año se destacan Robin Wood, Max Aguirre, Quique Alcatena, Eddy Barrows, Alfredo De La María, Decur, Ernesto García Seijas, Tomás Giorello, Dante Ginevra, Carlos Gómez, Rafael Grampá, Renato Guedes, Dave Johnson, Horacio Lalia, Sergio Langer, Francis Manapul, Carlos Pedrazzini, Ivan Reis y Ervin Rustemagic, entre otros. Y además, vos sabés que se acercan hasta Rosario un montón de artistas más, que van por la suya, simplemente a pasarla bien con los colegas y amigos de todo el país.
Los años anteriores, me la banqué: laburé mil horas en mi stand, participé en varias charlas y aún así, todos los días clavé una reseña en el blog. Este año, ni a palos. Es mucho sacrificio. Sobre todo porque para leer y escribir uno necesita estar solo y durante una convención así uno NUNCA está solo. Te levantás tarde, desayunás en el hotel con los otros invitados, te vas a dar una vuelta por la ciudad, almorzás con los otros invitados, te metés en el predio de los stands a laburar, de ahí te volvés al hotel (son viajes cortos, no son horas y horas de bondi como en Buenos Aires, o Lima), te bañás y te vas a cenar con los otros invitados. Después seguro pinta alguna actividad de trasnoche (que es la cancha donde se ven los pingos, porque a morfar van todos, pero a los boliches, sólo los grossos de verdad), y así. No está bueno perderse nada de eso para leer comics y reseñarlos. Así que hasta el lunes, no tenemos nada más acá en el blog.
Para los que quieran acercarse a saludar, yo voy a estar los cuatro días en mi stand, desde que abre hasta que cierra el CEC (Centro de Expresiones Contemporáneas). Ahí vas a poder comprar toneladas de historieta argentina a excelentes precios e incluso los libros de este blog. Mañana jueves a las 15:30, sin salir del CEC, voy a conducir la charla con Ervin Rustemagic (el editor y agente europeo) orientada a los que van a presentar carpetas. El viernes a las 18:30 en el mismo lugar, me toca conducir la charla con Francis Manapul, guionista y dibujante de Flash. El sábado a las 15:30 voy a estar en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia (Peatonal San Martin 1080), charlando con el maestro Dave Johnson, el portadista de 100 Bullets y dibujante de casi toda Superman: Red Son y aquellas maravillosas miniseries de SuperPatriot. Y el domingo a las 15, en ese mismo lugar, vamos a estar junto al maestro Eduardo Risso repasando la vida y la actividad de Ervin Rustemagic, un personaje lleno de sorpresas.
La programación completa de Crack Bang Boom, día a día y sala a sala, está en http://www.crackbangboom.com.ar. Si sos un verdadero militante de la viñeta, la programación te chupará un huevo: vendrás al evento no porque se realiza tal actividad o viene tal invitado, sino porque ya es parte de la religión, ya es ESE momento del año en el que lo único que importa es juntarnos para festejar que en este país hay un evento 100% comiquero, enorme, amplio, coherente, donde no te masacran con la entrada y donde todo está cuidado para que artistas, expositores y asistentes la pasemos 10 puntos. Todo lo demás, no importa nada.
Nos vemos en Rosario!

martes, 7 de agosto de 2012

07/ 08: THE BIG BOOK OF THE UNEXPLAINED

Años y años, 15 para ser exactos, buscando este libro, el hermano del fundamental, descatalogadísimo e inconseguible Big Book of Conspiracies. Esta vez, el maestro Doug Moench nos invita a bucear en un montón de fenómenos paranormales, de esos que la ciencia rara vez esclarece y que las autoridades se niegan a aceptar.
Yo tengo un problema, que es que creo en todo. Creo que existen los OVNIs y que son tripulados por seres de otros planetas u otras dimensiones, creo en los sasquatch, en el monstruo del lago Ness, en los poltergeist, creo que en las pirámides de México, Centroamérica y Egipto metió mano una civilización de humanoides hiper-evolucionados (que probablemente hayan desaparecido cuando se hundió la Atlántida), me cierra cualquier teoría conspirativa que involucre a los Templarios, a la CIA, a los propios aliens... En este sentido, me deja bien cualquier bondi, el tren y el subte, como si viviera en el Puente Pacífico. Me falta creer que una señora virgen tuvo un hijo, nomás...
Lo que hace Moench en estos dos libros es aportarnos toneladas de datos a los que elegimos creer. Por supuesto, no arroja conclusiones definitivas: sobre todo en este libro, deja abierta la puerta para que todo sea chamuyo, para que sea todo un delirio de mentes trastornadas. Vos elegís: esto puede terminar como una aventura de Scooby-Doo, donde el sasquatch/ monstruo/ alienígena/ fantasma es un viejo garca disfrazado, o puede terminar como un comic de Hellboy, donde todos los fenómenos paranormales (momias, brujas, criaturas inclasificables) son posta. Lo bueno es que la data está. Y Moench la pone sobre la mesa, le da entidad a estos temas y los trata –básicamente- en serio, no es un “nah, escuchate esta bizarreada, que te vas a cagar de risa”. El tipo investigó, leyó, buscó y armó un andamiaje de argumentos no sé si 100% posta, pero por lo menos atendibles. El efecto para el lector normal que se topa con este libro es buscar más información sobre estos temas y preguntarse por qué tan poca gente se hace cargo de que estos fenómenos existen, por qué los gobiernos los niegan sistemáticamente. Si en vez de un lector normal sos un guionista de comics, el efecto más lógico es chorear ideas a mansalva: de estas historietas seguramente habrán salido (y seguirán saliendo) muchas más.
Si alguna vez viste un Big Book, sabrás que en estas páginas rara vez los dibujantes encuentran espacio para narrar. Generalmente, los dibujos ilustran (muchas veces en son de joda) algún aspecto de lo que narran los bloques de texto. Acá hay algunas excepciones, pero poquitas. El peso de llevar adelante las historietas lo carga Moench y lo hace con una cancha impresionante. Obviamente, tiene la complicidad de algunos dibujantes realmente excelentes, que se bancan, por esta vez, no ser los protagonistas. Veamos:
Un Eric Shanower preciosista y un poquito frío se luce en el prólogo y el epílogo. El glorioso Sergio Aragonés pone su inconfundible sello de calidad en Ancient Man. Randy DuBurke experimenta con éxito en In no Space-Time Flat. Russ Heath, Paul Gulacy, Rick Parker y Hunt Emerson son otros de los que rara vez fallan y acá la rompen. Bob Fingerman, Joe Staton (otro que experimenta un cambio de estilo) y el nunca bien ponderado Rick Geary también se lucen con muy buenos aportes. Ted Naifeh dibuja en un estilo que nunca le había visto antes, muy interesante. Dos dibujantes a los que no conocía me volaron la peluca: Donald Davis y Graham Higgins. Grossísimos ambos. Por debajo de lo que uno esperaba de ellos están los trabajos de D´Israeli, Steve Lieber, Brent Anderson y un muy joven J.H. Williams, a años luz de lo que dibuja hoy en día. Y el mejor laburo –por lo menos para mi gusto- es el de Joe Sacco. The Goatsucker es una de las historietas más extensas (11 páginas) y seguro la mejor dibujada. El demente de Sacco incluso se encargó de rotularla él mismo.
Por una cuestión de onda, de premisa copada, yo te diría que todos los Big Books están buenos. Creo que hubo uno sólo que no me enganchó para nada. Pero en ese contexto, no hay dudas de que los dos Big Books de Doug Moench están por encima de todos los demás, son los primus inter pares, los títulos por los que vale la pena pagar lo que te pidan, de una, sin chistar. Esa lista zarpada de dibujantes es un bonus track, casi un detalle menor. Lo inexplicablemente grosso es el laburo de Moench, absolutamente consagratorio y totalmente a trasmano del insostenible mainstream yanki de los ´90. Un fenómeno.

lunes, 6 de agosto de 2012

06/ 08: BOUNCER VOL.3

Mirá si todas las series fueran así... Este tercer tomo de Bouncer arranca un nuevo arco argumental (después de aquella magistral saga con la que arrancó la serie, repartida entre los dos primeros tomos) y lo hace de tal manera que no necesitás en lo más mínimo haber leído los álbumes anteriores. Si este es tu primer libro de Bouncer, ni vas a sospechar que antes hubo otros dos. Por ahí te preguntarás por qué le falta un brazo, pero bueno, no es lo importante. Alexandro Jodorowsky te presenta a los personajes que vienen desde el Vol.1 de la misma manera que a los nuevos, y de la misma manera que al conflicto que los va a envolver en este tomo y en el próximo. Todo da la sensación de empezar acá y eso es realmente muy, muy notable.
Por supuesto, lo grosso es que la nueva trama también está bárbara: Bouncer se convierte casi por accidente en el verdugo de su pueblo y recibe la orden de ejecutar a la mujer a la que ama y al marido de esta, un ex-esclavo negro que encontró oro y se convirtió en minero. Por algún motivo, Bouncer está seguro de que la pareja es inocente, y ahora va a tener que demostrarlo. En el medio, hay un enfrentamiento muy heavy con los muchachones de un peso pesado, un millonario que de a poco se quiere comprar todo el pueblo, incluyendo el saloon donde labura Bouncer. Y además hay un subplot que avanza poco e intriga mucho: los hombres importantes del pueblo que mueren envenenados por la picadura de una serpiente coral. Seguramente en el próximo tomo esto se integrará al tronco central de la trama.
El villano, el soberbio y desalmado Clark Cooper, es el personaje más opaco de este tomo. Es demasiado obvio, tiene pocos matices, tanto él como sus matones. Y el personaje mejor trabajado, lejos, es Noemie, la puta del saloon que tiene la mejor onda con Bouncer pero a la hora de los bifes, lo deja en banda para... no te lo puedo contar. La secuencia de la juventud de Noemie, su secret origin que termina con ella ya convertida en prostituta, es probablemente la más estremecedora de un tomo en el que las emociones fuertes se acumulan como las puteadas contra Macri por el paro de los subtes. Así como en los dos primeros álbumes sorprendían la crueldad, la violencia, lo escabroso de las atrocidades que veíamos perpetrar a los personajes, acá sorprende lo conmovedor de las escenas, cómo Jodorowsky juega todo el tiempo a exaltar sentimientos de lealtad, de amor, de amistad, de dignidad, pero también de codicia, de lujuria, de odio e intolerancia.
El otro integrante de la devastadora dupla de Bouncer, el maestro François Boucq, también hace, a su manera, una especie de “borrón y cuenta nueva”. No le cambia los rasgos al personaje principal, ni mucho menos, pero sí encuentra la vuelta para desprenderse del omnipresente fantasma de Jean Giraud, que tanto se notaba en los primeros tomos. Acá hay “giraudismos” sólo en las tomas amplias de los paisajes, esos cañones y desfiladeros semi-desérticos que sí, parecen copy-pasteados de algún álbum del Teniente Blueberry. Pero todo el resto es mucho más Boucq que en las entregas anteriores. Sobre todo las expresiones faciales (más extremas, más zarpadas) y las peleas, tienen cero Giraud y muchísimo Boucq. En el Vol.2, el creador de Jerónimo Puchero la descosió con una secuencia onírica, en la que uno de los personajes flasheaba bajo los efectos del peyote. Esta vez, el guión encuentra la forma de meter otra escena en esa onda y de nuevo, el lucimiento de Boucq es prodigioso.
Si no conseguís los dos primeros tomos de Bouncer, no te calentés: arrancá con el Vol.3 y dale para adelante. Yo ahora tengo que conseguir el Vol.4, a ver cómo catzo termina esta saguita, que arrancó con un tomo brillante, que no bajó ni un milímetro el altísimo listón propuesto por los dos anteriores. Aguante el buen western!

domingo, 5 de agosto de 2012

05/ 08: DC COMICS PRESENTS ELSEWORLDS

Trece años tarde, por fin pude leer aquel famoso especial de Elseworlds que Paul Levitz mandó a destruir antes de que se distribuyera, para evitar kilombos a raíz de una de las historietas de la antología, la de la babysitter de Superbaby, una genialidad de Kyle Baker y su esposa Liz. Tan genial era esa historieta que fue la que terminó por generar la gloriosa movida de Bizarro Comics. Por supuesto, al lado de esas 10 páginas, todo lo demás parece bastante mediocre. ¿Todo? No, también están las 18 páginas de Berlin 1939, aquel fastuoso Elseworlds de Batman escrito y dibujado por Paul Pope, que no estaban en la fatídica edición de 1999, pero que DC ya había republicado en el libro de Batman: Year 100 (lo comentamos en Abril de 2010 y está en la página 101 del primer libro del blog). O sea que las mejores 28 páginas de este TPB para pobres son material que yo ya había leído en otras ediciones. No resta puntos a la hora de recomendarlo, pero para mí fueron varias emociones menos.
Veamos qué onda el resto del material, el que fue rescatado del olvido para esta ocasión: Las primeras 10 páginas son interesantes. No tanto el dibujo, que es de Aaron Lopresti a media máquina, pero sí el guión de D. Curtis Johnson (el de Chase), que propone una mirada onda cuento de Lovecraft a una historia en la que dos inspectores de la policía de Gotham, Bruce Wayne y Harvey Dent, se enfrentan a unos extraños seres que se estiran y cambian de forma. Así aparecen (vinculados al origen de Two-Face) Elongated Man, Madame Rouge, Plastic Man, Elastic Lad y Metamorpho en roles absolutamente impredecibles. Con otro dibujante, me hubiera gustado que durara más de 10 páginas, porque daba para un poco más.
La siguiente historieta es muy graciosa: Bronwyn Carlton nos invita a revisitar la historia del DCU en un apócrifo documental de Darkseid TV, que es una parodia de MTV. Porque en este Elseworlds, los héroes no son héroes, sino bandas y solistas de rock y pop. Y Luthor es el principal magnate de la industria discográfica. Con esa premisa y con guiños y palos para las dos industrias (la de la música y la de los superhéroes) se sostienen 10 páginas muy ingeniosas, aunque dibujadas para el orto por el ineptísimo Greg Luzniak.
Chuck Dixon y Enrique Villagrán reinterpretan a las Birds of Prey en clave de tira diaria con onda comedia romántica, una onda Sally Forth o El Negro Blanco, pero con gente disfrazada que trabaja de justiciero urbano o de chorro enmascarado. Podría haber sido peor...
El pope de la Verdul Age y rey de las historias imposibles de encajar en cualquier continuidad, el incombustible Bob Haney, reaparece con una aventura de los hijos de Superman y Batman (que aunque no lo creas, protagonizaron muchas historias en las páginas de la revista World´s Finest de los ´70), por supuesto sosa, intrascendente y traída de los pelos. Y dibujada así nomás por Kieron Dwyer. Lejos, lo más flojo del TPB para pobres.
Tom Peyer y Ty Templeton nos invitan, en apenas dos paginitas, a imaginar a Superman presidente de los EEUU, con muy mala leche. Y Dixon se une al gran Trevor Von Eeden con una linda historia que une de modo macabro y jodido los orígenes de Superman y Batman. Lo más gracioso de la antología no son historietas, sino splash pages apócrifas credas por Mark Waid, Dan Raspler y Templeton a modo de parodia de las de la Silver Age. Espectacular.
Y la última historieta es una de ocho páginas escrita por Tom Peyer, una especie de gaste a Kingdom Come (de la que en 1999 la gente todavía se acordaba bastante) y a su secuela, The Kingdom. Pero no se termina de entender, no es una sátira obvia, sino medio retorcida. O por ahí hace referencia a alguna otra cosa que yo no pesqué. Lo cierto es que resulta más rara que buena, o que graciosa. El dibujo es del prócer porteño Ariel Olivetti, parejito, lindo, sólido.
Si no tenés el Bizarro Comics (o sea, si nunca leíste la historia de Letitia Lerner, la babysitter de Superman), y si no tenés ni aquel Batman Chronicles lleno de Elseworlds, ni el TPB de Batman: Year 100 (o sea, si todavía sos virgen de Berlin 1939), corré a buscar este TPB para pobres. Si no, entrale con recaudos, no le juegues todas las fichas, porque las historietas restantes tienen una calidad despareja y ni siquiera las buenas entran a la categoría de imprescindibles.

sábado, 4 de agosto de 2012

04/ 08: LA HISTORIA DEL BLUES

Este es un comic muuuy raro. Para empezar, hay que decir que en realidad es un producto accesorio de otro: un disco de la banda española Siniestro Total, editado en 2000 (al igual que el libro). En esa placa, la banda nos invita a creer que allá por los años ´30 existió un gran músico de blues cuasi-desconocido, llamado Jack Griffin, luego transformado en predicador tele-evangelista. Supuestamente, los españoles se cebaron mal al descubrir la música de este ignoto bluesman y, bajo su influencia, grabaron estas 12 canciones, todas ellas covers de grandes músicos yankis poco conocidos en España. En realidad, ni Griffin existe, ni los temas son covers (las bandas “homenajeadas” son todas apócrifas), ni el disco La Historia del Blues es un disco de blues: los temas recorren los diversos géneros de la música negra estadounidense del Siglo XX, del gospel al rap.
Entre tanta bizarreada, se coló este álbum, cuyos 12 capítulos responden a los 12 temas del disco, por lo menos en los títulos (no escuché las canciones). El elenco de dibujantes reunidos por el coordinador Óscar Palmer es acojonante, pero no todos los temas suenan bien. Veamos...
Arrancamos con unas maravillosas ilustraciones de Juan Del Peral Pineda, verdaderos dibujazos para contemplar días enteros, aunque casi sin intención narrativa. El primer track está a cargo del increíble Santiago Sequeiros, a quien siempre es placentero leer, haga lo que haga. Entre lo más destacado del libro está el segundo corte, obra de Víctor Aparicio, un relato breve, pero vibrante y perfectamente orquestado. Le siguen dos bellísimas ilustraciones del inmenso Xulio Daspastoras, que no tienen demasiada relación con nada de lo sucedido hasta ese momento en las historietas que –aclaremos- parecen querer contarnos la vida de Jack Griffin, el gran bluesman olvidado por la historia del blues. Las siguientes cuatro páginas desbordan de agua y de la magia de Javier Olivares, un dibujante prodigioso, con un grafismo hipnótico, un expresionismo fuera de control y una plasticidad digna de Lorenzo Mattotti. A Juan Carlos Pérez no lo conocía y me sorprendió gratamente: es un dibujante tranqui, sin estridencias, con un gran manejo de los climas y las expresiones faciales.
Para el sexto corte, la idea de contar la vida de Griffin se empieza a disolver entre otros delirios. Ahí aparecen las tres páginas a cargo del salvaje Bernardo Vergara, un genuino sucesor del estilo más zarpado de Gallardo y Mediavilla en la época en que estos le prendían fuego a las páginas de El Víbora. Esto es muy gracioso, pero no encaja ni ahí con lo que nos venían contando hasta ese punto. Las siguientes cinco páginas inauguran la sección a color con un hermoso trabajo, sin textos, de Álex Fito, el Chris Ware español. Esto engancha levemente con la historia de los primeros episodios, y aunque no lo hiciera, importaría poco, porque es una joyita. Afina la viola y sale escena el maestro Miguelanxo Prado, que nos ofrece seis páginas magníficamente dibujadas, que conectan más con la historia de Siniestro Total que con la de Griffin. Grossa, mal. Las siguientes cuatro páginas son un demencial experimento narrativo del gran José Luis Ágreda, un salto al vació complicadísimo, pero muy divertido, muy original y obscenamente bien dibujado. El interesantísimo Calo cuenta una muy buena anécdota que podría haberle pasado a cualquier músico negro. De nuevo, la conexión Griffin se disuelve, pero la historieta está muy bien.
Y ya cerca del final, nos quedan unas indescifrables ilustraciones de Antón Patiño, totalmente pasadas de rosca, y la historieta de Miguel Ángel Martín, donde se retoma en clave de rap algo que se contó en las primeras historias, que es el pacto entre Griffin y Satanás. Hay que prestarle mucha atención para pescarla, pero está la conexión con la historia que amagó con ser el hilo conductor del libro.
La clave, entonces, está en tratar de leer estas historietas como si fueran unitarias, en descartar la pretensión de unidad que les da el hecho de aparecer dentro de un mismo álbum. Olvidate del chamuyo de la vida de Griffin y leé las historias en un orden distinto al que aparecen en el libro. Así seguro se disfruta más. Sobre todo los dibujos, obviamente, porque en ese rubro, el elenco que reunió Palmer para este libro es imbatible. Faltó un poquito más de coordinación para que todos contaran más o menos la misma historia, aunque en una de esas, la onda era recrear un cierto eclecticismo que ya se veía claro en las canciones del disco homónimo. No descartemos esa posibilidad.
En definitiva, si sos fan de la historieta española, tenés que tener Historia del Blues. Si sos fan de Siniestro Total, también. Si no, seguí de largo sin prestarle mayor atención, a menos que andes con ganas de conocer a nuevos y asombrosos dibujantes por afuera del “más de lo mismo”.

viernes, 3 de agosto de 2012

03/ 08: THE UNWRITTEN Vol.5

Ufff... pasan dos semanas sin leer un comic de Vertigo y ya se me anquilosa el cerebro. Necesitaba esta dosis de historieta inteligente, compleja, punzante, incómoda y a la vez maravillosa y desbordante de fascinación. El tomo anterior por ahí fue más raro que bueno. Este es definitivamente brillante.
Tengo una sóla cosa desfavorable para decir: el recopilatorio trae seis episodios y todos están integrados al tronco de la serie. No hay un unitario descolguetti, como esos del conejo que estaban tan buenos. La verdad, me hubiese gustado que Mike Carey retomara esa punta, porque me intriga muchísimo saber cómo se va a integrar eso a la trama principal de The Unwritten. Además, en esos unitarios la serie pela dibujantes invitados muy interesantes, con mucha más onda que el dibujante titular, Peter Gross, que a mí me resulta apenas tolerable. Acá me tuve que fumar todo un tomo de Gross, o sea, todo un tomo sin un mínimo intento de lucimiento por parte de un tipo que tiene un techo muy bajito, que se limita a cumplir con lo justo. Por suerte hay muchos flashbacks a la década del ´30 y en esos pasajes aparece Vince Locke (quien ya metiera mano en varias secuencias del tomo anterior), a terminar con su estilo los bocetos de Gross. Obviamente, Locke levanta mucho los dibujos, le gana por goleada a la chatura del dibujante y logra páginas que desentonan menos con la altísima calidad de los guiones de Carey. Y por suerte están esas portadas zarpadas de Yuko Shimizu, demasiado buenas para ser reales.
Pero vamos a la historia. En el primer tramo, Tommy y sus amigos deben frenar una de las movidas más osadas del Cabal: una subasta de todas las pertenencias de Wilson Taylor, el papá de Tommy. Es un arquito corto, con algo de acción y bastante runfla, pero sobre todo muy jugado a la caracterización y a explicar o pasar en limpio algunas cosas de las que pasaron en los tomos anteriores.
Acto seguido se desencadena una saguita más extensa (cuatro episodios), que se llama On To Genesis, igual que el TPB. Esto arranca casi como un delirio: Wilson Taylor viaja de algún modo misterioso a una fecha anterior a la de su nacimiento, a mediados de los años ´30, adopta una identidad falsa y entabla una relación muy intensa (y muy bien orquestada) con una minita quien resulta ser la guionista y dibujante de The Tinker, un personaje de comics que preanuncia por algunos meses a Superman. Lo más raro de todo esto es que Wilson hace todo esto... confabulado con el Sr. Pullman, la cara más visible (y más violenta) del cónclave de villanos al que se viene enfrentando Tommy desde el inicio de la serie. ¿Qué está pasando acá?
De todo. Posta, son cuatro episodios complejísimos, en los que pasa de todo. En el presente, sin ir más lejos, el Cabal hace boleta a toda la gente que alguna vez conoció a Wilson o a Tommy: agente literario, novias, servidumbre, la amante de Wilson... no quedó ni el loro. En el pasado, vemos la génesis de un “hermano mayor” de Tommy (hoy ya anciano) que también se parece demasiado a un personaje de ficción. Por supuesto, todo el tramo de los años ´30 recupera el tono de las novelas hard boiled de la época, y a la vez se mete (dialoga, diría mi amigo Federico Reggiani) con The Adventures of Cavalier and Clay, la gran novela de Michael Chabon ambientada en los albores de la industria del comic de superhéroes.
Y claro, Carey no se pierde la oportunidad de bajar línea acerca de lo que yo llamo “El Pecado Original” (ver post del 4 de Febrero). Los malos se quedan con los derechos sobre este primer proto-superhéroe y declaman “Ya no se trata de los escritores. Ahora el medio es el mensaje. Ahora el plan es olvidarse de los autores y controlar el producto. Estas historias son como bombas. Bueno, si el copyright es nuestro bien pueden ser Nestum. Alcanza con chuparles la esencia a los peligrosos y mantener todo prolijito y seguro. Y si el guionista se queja, rajarlo y conseguir a algún otro pelandrún para que siga adelante”. Creo que nunca vi un comic acerca de los orígenes de la (mal llamada) Golden Age tan lúcido, tan agudo y además con tantas agallas, porque esto lo editó DC, la pionera en el arte de estafar a los pobres giles que allá por los años ´30 y ´40 crearon a la gallina de los huevos de oro.
En fin, una saga de The Unwritten absolutamente memorable y repleta de puntas que seguramente Carey seguirá explorando en los tomos futuros. Lo dije mil veces y lo repito: esta es una serie de lectura imprescindible para cualquier fan de la literatura y del comic de alto vuelo. Que no se corte. Nunca.

jueves, 2 de agosto de 2012

02/ 08: SETON Vol.2

Vuelvo con el naturalista viajero cuyas historias (basadas en hechos reales) nos narran Yoshiharu Imaizumi y Jiro Taniguchi, el mangaka fetiche de este blog. Cabe aclarar, porque en la reseña anterior no lo hice, que Ernest Seton existió de verdad: nació en 1860, murió en 1946 y pasó por todas las vivencias que nos narra este manga.
Para la segunda entrega, los autores nos proponen arrancar un poco más de atrás, desde antes de que Seton viajara a París a probar suerte en el mundo de las artes plásticas. En esta historia, Ernest tiene apenas 15 años y de pronto queda a cargo de una cabaña perdida en el medio del bosque de Ontario, a kilómetros y kilómetros de la civilización, junto a una chica y una nena que están gravemente enfermas, sin comida, sin balas para su rifle y sin fuerzas para resistir el ataque de un lince hembra, que también está cagada de hambre y sospecha que los humanos pueden ser un rico alimento para ella y sus crías.
Pero ese es el climax de la obra, el lince se decide a morfarse a los moradores de la cabaña cuando ya van 220 páginas del relato. Hasta ese punto, lo vimos a Ernest familiarizarse con el bosque, los animales de granja, sus primos (que son los que habitan la cabaña); vimos cómo el que hasta un punto era “el hombre de la casa”, el responsable del bienestar de la familia, se ve obligado a abadonar ese rol, y sobre todo vimos cómo la mamá lince no deja riesgo sin correr con tal de conseguir comida para ella y sus cachorritos, en una época de vacas sumamente flacas para los animales salvajes del bosque.
Como sucediera en el tomo anterior con aquel lobo pulentoso, Imaizumi no ahorra esfuerzos a la hora de convertir a esta lince en un personaje con todas las letras. No es una mera amenaza, no es un problema a resolver por Ernest: es un personaje posta, bien trabajado, construído, explicado y sobre todo entendido por el guionista. De hecho, las secuencias en las que la felina no aparece (todo ese largo fragmento que nos muestra cómo Ernest se construye una casita secreta en el bosque) pierden interés, no cumplen su función (que, supongo, debería ser la de descomprimir un poco la tensión que genera el relato). Por ahí sirven para poner algo de espacio entre una incursión de la lince por el terreno de los humanos y la siguiente. No mucho más. Sin la lince en escena, la historia se desinfla, mal.
Y como en el primer tomo, se hace inevitable una confrontación final entre el hombre (en este caso, el pibe) y la fiera. No te puedo contar cómo termina, pero sí advertirte que Imaizumi te va a pegar un golpe más bajo que todos los que nos pegaron las películas de Disney en nuestras largas y sufridas vidas. Una patada en las bolas tremenda, tomando 50 metros de carrera y con borseguíes recién estrenados. Jamás me imaginé que, a dos páginas del final, el guionista podía llegar a proponer un giro semejante en el argumento. Increíble, de verdad.
Por supuesto, el trabajo que hace Jiro Taniguchi en la faz gráfica es devastador. Acá hay menos olor a western y por ende se siente menos la influencia de Jean Giraud. Por ahí un toquecito en los cabellos de Ernest, pero el resto es todo re-Taniguchi. El realismo fotográfico de paisajes, construcciones y animales combinado con el estilo mucho menos realista para los personajes (especialmente Kate, la nena del grupo) genera un contraste riquísimo, muy típico del manga, pero que acá (no sé por qué) resalta más, se luce más, se disfruta más. A partir de la mitad, El Joven y el Lince (que así se llama la obra) es una historia de desesperación, en la que el instinto de supervivencia le gana por goleada a la inteligencia de Seton, a su agudeza para la observación de la vida salvaje e incluso a su inocencia cuasi-infantil. Taniguchi refleja ese proceso, ese tránsito hacia el borde del abismo con sublime maestría, con un trabajo formidable en los rostros de los personajes y con climas cada vez más oscuros y ominosos, logrados casi siempre con su prodigioso manejo de las tramas mecánicas. Una gloria más, para este incansable hacedor de maravillas.
Si no te ahuyenta el tema del golpe bajo sobre el final, entrale de una a este tomo de Seton. Te vas a encontrar con una historia al límite, muy original, muy bella y que a mí logró ponerme muy nervioso.

miércoles, 1 de agosto de 2012

01/ 08: LOS MAS VENDIDOS DE JUNIO Y JULIO

Como ya conté en su momento, en Junio mi mini-distribuidora se tomó vacaciones un par de semanas, por lo cual las cifras de venta no fueron demasiado representativas. Pero en Julio laburamos a lo pavote y ahí sí, se armó un combo interesante. Veamos cuáles fueron las publicaciones más vendidas en el último mes y medio:
1) Regreso a Arkham (Agua Negra)
2) Mecachendié (De la Flor)
3) Cybersix Vol.1 (Napoleones sin Batallas)
4) La Murciélaga Vol.9 (MacPulenta)
5) Dengue (Belerofonte)
6) Yo, Vampiro Vol.3+4 (Puro Comic)
7) Reparador de Sueños (De la Flor)
8) Coca, Ramón y Fernet (Agua Negra)
9) Hormigas en el Culo (Noviembre)
10) Peter Kampf lo Sabía (Ojodepez!)

Muy loco, no? Los dos priimeros puestos se lo llevaron títulos que no eran novedades. Lo grosso es que, si bien en Junio las novedades fueron pocas (una de ellas, Hormigas en el Culo, de Brian Janchez, logró mojar en el ranking) en Julio salieron un montón y sólo cuatro de ellas se colaron entre las más vendidas del cuasi-bimestre: Cybersix salió alrededor del 10/7 y no paró un minuto de vender. Yo, Vampiro y Coca, Ramón y Fernet salieron bien tempranito, la primera semana de Julio. Y La Murciélaga salió ya pasado el 20 y aún así, arrasó y entró cómodamente al top ten.
La otra mitad del ranking quedó en manos de un clásico del 2011, el insumergible Peter Kampf, y de cuatro novedades de Mayo (el mes record en la historia de la distribuidora) que se resisten a ceder terreno: Mecachendié, Dengue, Reparador de Sueños y ese fenómeno imparable que resultó ser Regreso a Arkham. De hecho, este fue el título más vendido de Julio! Muy, muy notable lo que está pasando con este libro que de la noche a la mañana puso a Agua Negra en el mapa de las editoriales a ser tenidas muy en cuenta.
Hablando de editoriales... ¿dónde están Llanto de Mudo y Loco Rabia? Preparando algunos de los lanzamientos más impactantes del 2012, todos ellos prometidos para Agosto, supongo que para aprovechar el impulso de Crack Bang Boom. Si no sale todo para el orto, este mes tendremos nuevos libros de Frank Arbelo, Diego Cortés, la dupla Mosquito-Reggiani, Lucho Saracino, Horacio Lalia, Liniers y la dupla Eduardo Mazzitelli-Quique Alcatena, entre otros. Todo indica que se viene un mes devastador en materia de novedades.
Veremos cuántas logran colarse en el ranking. En Julio hubo muchísimos lanzamientos (tres de Pictus, dos de V&R, uno de La Duendes...), pero la mayoría no arrimó al top ten. Por ahí sumando envión para el segundo mes , algunas levantan.
Ahora falta un nuevo libro de Gustavo Sala y ahí sí, estamos todos.