miércoles, 11 de febrero de 2026
NOCHE DE MIÉRCOLES
Sigo a full, leyendo ATR, y no solo hoy hay reseñas sino que, si no pasa nada raro, mañana también.
Empiezo en Francia, año 2005, en pleno auge de la colección Poisson Pilote, donde daban cátedra todos los autores que fueron protagonistas del comic galo de las dos primeras décadas del siglo. En "Total souk pour Nic Oumouk", el grossísimo Manu Larcenet nos trae una nueva creación, que no se había serializado previamente en ningún lado. Nic Oumouk es un francés hijo de árabes, que vive en un suburbio bastante heavy, donde el crimen parece ser la principal salida laboral para los adolescentes, en su mayoría pertenecientes a minorías raciales. Y si bien se trata de una historieta humorística, con diálogos muy graciosos y varias situaciones realmente desopilantes, el núcleo de la obra pasa por el afecto y la contención que necesitan estos jóvenes de familias muy humildes, nacidos y criados con muchas desventajas respecto de los típicos pibes europeos de clase media. No es fácil hacer humor con el tema de los chicos a los que les toca crecer en un ambiente hostil, pero acá Larcenet lo logra, y pela una comedia muy efectiva, con gran ritmo y con espacio para momentos más profundos.
Antes de la mitad de la obra, Nic ya se convenció de que lo mejor para él va a ser convertirse en un delincuente, un integrante más de una pandilla de jóvenes gangsters tiene en vilo a todo el barrio, pero va a suceder algo imprevisto: la aparición de un justiciero enmascarado, Edukator, que va a confrontar con los pandilleros. Nic, que es pobre pero no boludo, va a deducir la identidad secreta del Edukator, y eso va a forjar un vínculo entre ambos que va a reformular la relación del petiso anteojudo con los jóvenes criminales. Pero hasta que eso suceda a Nic lo van a cagar a palos, lo van a humillar, le van a robar hasta su último centavo y va a quedar como un idiota frente a su familia y varios de sus amigos del cole. Hay una dosis importante de mala leche en el periplo que Larcenet traza para Nic, que tiene que ver por un lado con las decisiones erróneas que toma, y por el otro con lo que señalaba yo antes de las carencias afectivas que padecen todos estos chicos.
El dibujo de Larcenet acá está totalmente fuera de escala. Probablemente sea el mejor dibujado de todos los álbumes del ídolo que vimos en estos 16 años que lleva el blog. Larcenet trabaja en su estilo más caricaturesco, pero le agrega a todo una cantidad de detalles casi digna de Robert Crumb. Las sombras y las masas negras tienen una importancia poco frecuente en una comedia que pareciera apuntada a un público adolescente, los movimientos de cámara son continuos, no paran un segundo, y le dan mucha onda a páginas divididas en cuatro tiras en las que Larcenet nunca mete menos de 10 viñetas. Su hermano Patrice asiste a Manu en el coloreado de la historieta, con excelentes resultados. Tengo sin leer la adaptación que hizo Larcenet de La Carretera (ya llegaremos), donde podremos apreciar su otro estilo. Pero dentro del estilo "en joda", me cuesta pensar en un trabajo suyo mejor que Nic Oumouk.
Y como ya es costumbre, me toca hablar de una publicación de 2025 a cargo de autores argentinos, en este caso la antología Croma Cómics Especial Superterror. Si seguís a Croma en las redes, sabés que la mayoría de las historietas que publican tienen que ver con los superhéroes, pero como este especial salió para Halloween, la idea es que estas historias cortas jueguen también con elementos típicos de los relatos de terror. Veamos cómo les fue.
Quique Alcatena lleva al Dr. Talismán (el Dr. Fate del universo de Dr. Paradox) a los escenarios creados por Howard P. Lovecraft para Las Montañas de la Locura (ver reseñas del 26/12/24 y el 06/01/25), en una historia bastante emotiva y muy bien dibujada. En su aporte a la antología, Max Fiumara la rompe toda con el dibujo, le pinta la cara groseramente a todos sus colegas en una demostración de técnica, de puesta en página, de ritmo narrativo, de diseño de personajes, de color... todo al servicio de una historia con ínfimos vestigios de guion. Al ver trabajos como este, resulta especialmente frustrante que en Croma Cómics no haya guionistas...
Manu Loza trae de regreso a El Chtulo, con una linda historia ambientada en el mundo del catch, con buen ritmo, buenos dibujos, buenos textos y un color precioso a cargo de El Santa. En apenas seis páginas, Jules Mamone (antes conocida como Femimutancia) hace lo posible por presentarnos a dos personajes importantes y desarrollar una trama que los va a cambiar para siempre, pero resulta claro que en tan poco espacio no se puede ir tan lejos como se lo propuso la autora. El dibujo, exquisito.
Patricio Oliver y Dolores Alcatena ya estuvieron en la última antología que me tocó reseñar, y reinciden en esta. El aporte de Pato tiene un guion un toque confuso, con muchos personajes, pero unos dibujos y un color del hiper-carajo. En la de Dolores, por su parte, el guion parte de una consigna atractiva pero rápidamente se enrosca demasiado, mientras que el dibujo y el color están buenísimos. Dolores entiende posta los códigos del comic de terror y acá pone todo para inquietar al lector y hacerlo cagar en las patas.
Ignacio Minaverry y Luciano Vecchio ofrecen algunas de las páginas mejor dibujadas de todo el libro, pero las suyas no llegan a ser historias: son secuencias gancheras, atractivas, con mucho impacto visual, sin demasiada intención narrativa. Pedro Mancini casi se anima a prescindir del color, y la verdad que su historieta está tan buena que no lo necesita. El atractivo está claramente en el guion y en el inverosímil dibujo. Y me queda para el final la de Pablo Vigo, dibujada en un registro muy atractivo, con influencias de Gilbert Hernández, Basil Wolverton y Fletcher Hanks, pero con un guion confuso, que perdió mi interés en la segunda o tercera página. Otro artista de la San Puta al que le vendría bien trabajar en dupla con un guionista.
O sea que, como balance general, a nivel gráfico tenemos a diez bestias salvajes fagocitándose las unas a las otras, sin piedad. Los diez dejan la vida y demuestran a las claras por qué están entre los mejores dibujantes de nuestro país (y otros países). Y por el lado de los guiones, la cosa es mucho más despareja y nos encontramos con una mezcla entre hallazgos y tropiezos, algo bastante inevitable cuando los dibujantes se ponen la pilcha de artista integral y dejan afuera a los guionistas. La edición, a cargo de Black Cat y Meridiana, impecable. Ojalá este año haya otro especial de Croma Cómics en papel, con este mismo elenco de dibujantes y tres o cuatro guionistas de los que la tienen más o menos clara.
Y nada más, por hoy. Mañana, nuevas reseñas acá en el blog.
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