martes, 28 de julio de 2026
MARTES DE EXPERIMENTOS
Quise postear estas reseñas ayer, pero se me hizo tarde para escribirlas... así que las comparto hoy.
Can´t Get No es, sin ninguna duda, la obra más extraña en la carrera del inverosímil Rick Veitch, y una de las historietas más raras que leí, en general. Ya desde el formato, te avisa que te prepares para lo inusual: 352 páginas en blanco y negro, en un librito de 18,5 x 14 cm que Vertigo publicó (con escasísima promoción) allá por 2006. Dentro de esa caja sumamente atípica, Veitch prueba de todo en materia de puesta en página. El juego con la secuencia, con la forma y el tamaño de las viñetas, arranca temprano y no para hasta el final. Para contar la historia de Chad Roe y su viaje por Estados Unidos, Can´t Get No prescinde por completo de los diálogos. Todo el relato se entiende a la perfección con solo prestarle atención a los dibujos. Pero además, para hacerla todavía más extraña, Veitch incorpora bloques de texto, MUCHISIMOS bloques de texto que no necesariamente conectan con lo que sucede en las secuencias a las que están integrados. Acá el autor despliega una prosa poética, con tintes surrealistas, de una gran sofisticación y un vuelo alucinante. Tanto es así que, cuando se tradujo al francés para publicarlo en ese mercado, la editorial contrató a un poeta, para que creara textos que conservaran la musicalidad y la cadencia presentes en la versión original de Veitch. Y sí, debe haber sido una ordalía traducir todo ese texto, y que quede algo más o menos igual de bello que lo que aparece en la edición yanki. Ahora, la pregunta es... ¿era necesario? ¿Hacía falta meter todo ese texto que -como decíamos- muchas veces va EN PARALELO a la narración gráfica? Yo creo que no. No me animo a decir que Can´t Get No sería una mejor historieta si le sacáramos los bloques de texto, pero sí afirmo que sin toda esa prosa (extraña, inquietante, por momentos cautivante) la historia se disfrutaría a pleno, porque el dibujo y la narrativa de Veitch son a prueba de balas.
Resumo groseramente el argumento: Chad Roe, importante ejecutivo de una agencia de publicidad, ve cómo de golpe, su vida y su altísimo status social se van al carajo. Abrumado por el sacudón, y por ciertos desequilibrios mentales que lo obligan a vivir empastillado, sale a la ruta, a recorrer un Estados Unidos que no conoce... y que acaba de sufrir el ataque del 11 de Septiembre de 2001. Al desequilibrio de Chad se le suma la confusión y el caos que generó el 9/11 en todo un país, más el hecho de que -por motivos que no voy a exponer acá- este tipo tiene todo el cuerpo dibujado con un marcador indeleble, que él mismo ayudó a publicitar. Veitch habla de sueños rotos, de violencia, de discriminación, de sexo, de paranoia y también de amor, comprensión y solidaridad. Todo esto en el contexto de una especie de aventura, que es exterior si leés los dibujos, e interior si leés los textos. Una bizarreada realmente extrema, que vale la pena descubrir sobre todo si sos fan del maestro.
Otro experimento, menos limado pero no por eso menos atractivo, es el que llevaron a cabo Diego Agrimbau y Rodolfo Santullo durante el momento más heavy de la pandemia de COVID-19, cuando estábamos todos confinados en nuestras casas. Primero cada uno de ellos reclutó a un dibujante: Dante Ginevra se sumó a Agrimbau y Diego Greco a Santullo. Y a partir de ahí, cada dupla empezó a mandarle a la otra fragmentos de una historieta. Cuatro páginas que la dupla "de enfrente" debía continuar sin desviarse del argumento pautado por ambos guionistas. Así se armó Doble Par, un libro en el que cada cuatro páginas cambian el guionista y el dibujante, pero la historia nunca deja de avanzar de manera consistente hacia un final muy bien resuelto.
La historia también está ambientada en pleno confinamiento, alrededor de una plaza del barrio de Palermo, y tiene acción, suspenso, violencia, bizarreadas, unos cuantos diálogos brillantes y ese costumbrismo argento bien marcado, casi al límite del grotesco que tanto nos gusta a los que vimos varias veces Esperando la Carroza. Al principio, un equipo creativo se centra en Víctor y el otro en Agustín, pero al transcurrir al mismo tiempo y en el mismo espacio, lógicamente las dos líneas argumentales en algún momento empalman y el propio bolonqui se los lleva puestos a unos y otros por igual.
Para distinguir mejor los cambios de equipo creativo, las páginas de Agrimbau y Ginevra están coloreadas en tonos turquesas y las de Santullo y Greco, en tonos rosados. Pero la verdad es que los estilos de Ginevra y Greco, sin ser exactamente opuestos, no se parecen tanto y es muy obvio cuándo dibuja Dante y cuándo dibuja Diego. Los dos hacen un gran trabajo, pero a mí las páginas de Dante me pegaron más fuerte, porque me hicieron revivir otras obras que hizo con Agrimbau y que banco a full, como El Asco y El Muertero Zabaletta.
Doble Par es una especie de thriller urbano con altas dosis de comedia, que por momentos roza el absurdo. Y lo peor es que se nutre de una situación tan extrema (el pico de contagios en pandemia, el confinamiento estricto) que lo que tienen que exagerar Agrimbau y Santullo para acercarse al absurdo es muy, muy poquito. Esta es una historieta argentina (o rioplatense, para que no se enojen los hermanos uruguayos) con ínfimas chances de publicarse en Europa o EEUU, pero que nos toca muy de cerca, nos trae recuerdos tan recientes como tragicómicos, y tiene el atractivo irresistible de ver a cuatro animalitos de esta jerarquía autoral en un único libro. Loco Rabia la publicó en una muy linda edición, que abre con un excelente prólogo de Grisel Pires Dos Barros y que recomiendo enfáticamente.
Nada más, por hoy. Nos vemos mañana a la noche en una nueva emisión en vivo de Agenda Abierta, en el canal de YouTube de Comiqueando.
Etiquetas:
Dante Ginevra,
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