lunes, 31 de marzo de 2025
OTRA VEZ DE A TRES
Hacía mucho que no se me juntaban tres libros para reseñar, pero es medio un engaña-pichanga, porque sobre uno de los tres pienso escribir un parrafito muy breve.
Empiezo con un masacote de casi 400 páginas titulado Mi Vida Sexual y otros relatos eróticos, un compilado de historias cortas del infinito Shotaro Ishinomori, con material originalmente publicado en distintas revistas japonesas entre 1969 y 1975. En las reseñas de Hokusai (28/03/23) y Kuzuryu (21/10/24) mencioné el tema del sexo, y cómo aparece representado (o metido a presión) en las historietas de Ishinomori, así que una antología en la que el sexo y el erotismo ocuparan los roles centrales me pareció más que seductora.
Hasta que leí las historias... La verdad que, salvo alguna que otra excepción, los guiones me parecieron flojos. Más allá de que la mirada sobre la sexualidad y la mujer atrase (es lógico, son obras escritas hace más de 50 años en un país que por entonces era sumamente conservador y pacato en materia de sexo), esperaba encontrar algo más potente en materia de guiones. En las primeras historias se repite mucho la fórmula de un tipo que se topa con una mina espectacular, que parece regalada, y tras unos cuantos garches se revela que la mujer es en realidad... un androide, una alienígena, una masa de protoplasma que cobró vida, una sirena... en fin, todo un repertorio que parece sacado de las revistas tipo Strange Tales o Tales of the Unexpected que publicaba DC en los ´50 y ´60.
Después, cuando Shotaro se despoja un poco de los elementos fantásticos, la cosa mejora bastante. El Carmesí de un Lejano Día es una historia fuerte, shockeante, pero muy adulta y muy original, a la que solo le falta un final más redondo. Utamaro es, probablemente, la más heavy del tomo, y esta sí, tiene un final impactante e impredecible. ¡Ahi va el caballo! se sostiene en una serie de casualidades un toque inverosímil, pero logró atraparme y tenerme en vilo hasta que -al final- se resuelve el misterio de manera satisfactoria. Y de la última tanda de historias, todas aparentemente reales, llamadas (como el libro) "Mi Vida Sexual", rescato una sola, Sexo Aberrante, porque hay un personaje MUY bien desarrollado y porque Ishinomori se mete con un aspecto de la sexualidad que hasta ese punto no había explorado.
Si me dejás elegir las mejores 120 páginas de este libro, te armo un LIBRAZO, porque me quedo con esas cuatro historietas, que me parecieron tremendas. Y si no, bueno... es un tomo en el que el principal atractivo pasa por lo visual, porque estamos hablando de un autor tocado con la varita mágica, que dibuja y narra a un nivel inconmensurable. Acá vamos a ver al Rey del Manga afianzado en un estilo espectacular, con puestas en página maravillosas, un ritmo totalmente hipnótico para contar las historias, un trazo versátil, donde conviven personajes definidos de manera más caricaturesca (por momentos me parecía estar leyendo una de Piturro, del maestro Julio Olivera) y escenarios majestuosos, retratados con un nivel de detalle que (como suele suceder en los mangas de Ishinomori) te hiela la sangre. Costumbrismo light, costumbrismo más sórdido, ciencia ficción, fantasía, relatos de ambientación histórica... a Shotaro no lo asusta nada, y detona en todas las historias un arsenal de recursos gráficos y narrativos solo comparables al del mejor Osamu Tezuka.
Mi Vida Sexual y otros relatos eróticos es un libro lujoso, caro, al que lamentablemente pocos lectores tendrán acceso. Tranqui, ya se publicarán en nuestro idioma trabajos mejores de Shotaro Ishinomori que justifiquen más la inversión de guita, tiempo y espacio. Este tomo, con sus altibajos, sirve por lo menos para descubrir que entre los ´60 y los ´70 había un autor de un virtuosismo descomunal que no le sacaba el culo a la jeringa y abordaba, desde distintas ópticas, la temática del sexo en sus mangas. No es poco.
Hora de reencontrarnos con Fréderic Bézian, aquel impactante autor francés al que vimos en la reseña del 31/08/23. Pero ahora nos vamos mucho más atrás en su bibliografía, a 1989, cuando publica en Les Humanoïdes Associés un álbum que lo tiene como autor integral y se titula Adam Sarlech. Luego vendrán más álbumes de este mismo personaje (que nunca vi), pero este no solo es 100% autoconclusivo, sino que no desliza ni la más mínima sospecha de que es el puntapié inicial de una serie.
Adam Sarlech es un drama intenso, incandescente, ido al mega-carajo, que se desarrolla en el seno de una familia acomodada de algún lugar de Europa, probablemente en el último tercio del Siglo XIX. Drama intenso, pero a nivel William Shakespeare, eh? Con personajes complejos, secretos fatídicos, gente que no es quien dice ser, y hasta un elemento fantástico, que son los supuestos poderes de los mellizos Ralph y Raphaelle para comunicarse con los muertos, y el trance en el que la familia tiene sumidos a sus sirvientes, para que no registren (no difundan) todas las atrocidades que se perpetran puertas adentro de la mansión. El guion está un poco sobrecargado, le sobren personajes y conflictos para un comic que tiene que resolverse en 56 páginas. Y evidentemente, este Bézian temprano (no primerizo, porque sus primeras obras son de 1982) todavía no tenía muy dominado el equilibrio que logrará más tarde. Entonces tenemos unas secuencias mudas, o con poquísimo texto, que son maravillosas, seguidas de otras en las que el autor nos bombardea con páginas de ocho viñetas chiquitas en las que todos los personajes hablan hasta por los codos y tiran en cada globito extensos soliloquios... que explican cosas que hubiese estado bueno mostrarnos de manera más visual.
Algunas torpezas eran evitables (con menos personajes, por ejemplo), y casi todas quedan eclipsadas por lo mejor que tiene el álbum que es... el momento final, donde se revelan los secretos ocultos y nos enteramos quién es Adam Sarlech, de qué juega y cómo se conecta con esta extravagante familia. Y a la vez todo eso queda eclipsado por el dibujo de Bézian, que es fastuoso. El Bézian de fines de los ´80 una especie de Andreas pasado de rosca, con cosas del primer Lorenzo Mattotti, del primer Nicolás De Crecy, y hasta momentos aún más brutales, más para el lado del José Muñoz más zarpado o de Santiago Sequeiros. Fondos impactantes, personajes esperpénticos, hiper-expresivos, todo muy personal, muy deforme, muy raro y a la vez muy cautivante. Lo único que no me copó de la faz gráfica son esas viñetas en las que Bézian colorea todo el fondo con un rojo oscuro que a veces cubre también a los personajes. Eso le resta mucha claridad a la página, y hasta en algunos pasajes complica el fluir de la narrativa gráfica. No sé si preferiría leer la obra en blanco y negro, pero puede ser... En general a los monstruos del claroscuro se los disfruta más en blanco y negro, y acá Bézian tira mucha más magia con el pincel y la tinta que con la paleta de colores. Prometo más Fréderic Bézian para más adelante.
Y finalmente, en 2024 tuvimos un nuevo tomito de La Caja, la colección de libros que recopilan los chistes de Esteban Podetti, esta vez en una entrega más breve, con 96 páginas. Como había sucedido con el tomito dedicado a chistes sobre la pandemia de COVID-19 (reseñado el 18/10/22), esta vez hay un tema central que es la llegada al poder y el primer año de gobierno de "las fuerzas del Cielo", ese mamarracho de ultraderecha, ignorante, bizarro, violento, cruel y despiadado que rápidamente se convirtió en verdugo de su propia base electoral. Como todo idiota con poder, como todo delirante al que la gente encuentra carismático, Javier Milei resulta un blanco muy fácil para el humor afiladísimo de Podetti, quien tampoco exhibe la menor piedad para con estos lúmpenes de la política. Y sí, también hay muchos chistes con Adolf Hitler, pensados para resonar en el contexto argentino actual. A lo largo de chistes perfectamente autoconclusivos (hábilmente elegidos y puestos uno atrás de otro) el autor desarrolla una analogía -preocupante por lo acertada- entre el presente de nuestro país y la Alemania nazi, en clave de humor, pero del humor que te retuerce las tripas. Y después, muchos chistes sobre el impacto de las ideas libertarias en nuestra sociedad, sin personajes recurrentes, pero sí con estereotipos muy reconocibles, y casi siempre muy repudiables.
Gran compilado de este capo absoluto del humor gráfico, al que jamás se le acaban las ideas, ni las ganas de ir a fondo con un mensaje -totalmente contrario al de Milei, sus esbirros y sus patrones- que comparto plenamente.
Y ahora sí, nada más. Me fui al choto con la extensión de esta entrada, y prometo callarme la boca por unos días. Gracias y hasta pronto.
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Esteban Podetti,
Frederic Bézian,
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