sábado, 14 de febrero de 2026
NOCHE DE SÁBADO
Hoy es el Día de los Enamorados, y acá estamos los enamorados de las viñetas, de un lado y del otro de la pantalla, todos juntos para comentar los últimos comics que me tocó leer.
Hacía bastante que no leía mangas del sensei Jiro Taniguchi (¡cómo se lo extraña, la puta que lo parió!) y ahora le entré a Cielos Radiantes, una obra publicada en España en 2021, pero que data de 2005. O sea que es parte de ese período de mediados de los 2000, un período de enorme producción por parte de Taniguchi, años de una increíble fertilidad creativa en el que del tablero del mangaka no paraban de salir una obra maestra atrás de la otra.
En la tónica de Barrio Lejano, Cielos Radiantes es una historia dramática en la que tiene mucho peso un elemento fantástico. Hay un accidente de tránsito, terminan en coma tanto el señor cuarentón que manejaba una camioneta como el pibe de 17 que manejaba una moto, y por circunstancias que no tiene sentido explicar (de hecho, Taniguchi no lo hace), la conciencia del señor cuarentón despierta en el cuerpo del adolescente. Y empieza toda un gigantesca confusión, porque el pibe vuelve a vincularse con su familia, su noviecita, etc., pero en realidad no es el pibe... o sí, es el cuerpo del pibe, pero con la mente del señor... que ansía reencontrarse con su esposa y su hijita, no con los padres del chico de la moto.
En algún momento, a todos les cae la ficha de que la mente del pibe va a volver a tomar el control de ese cuerpo, y que la mente del señor (al igual que sucedió con su cuerpo) se va a ir al descenso. Pero mientras eso sucede, Taniguchi explora a fondo ese conflicto de "mente en un cuerpo ajeno", trabaja sobre el contraste entre la vida y los vínculos afectivos de los dos personajes, y ahonda en una arista más, hoy sumamente actual: Kazuhiro Kubota, el padre de familia que manejaba la camioneta, no era ni remotamente feliz, porque en la empresa donde trabajaba lo negreaban fuerte, le exigían cada vez más sacrificios y ya estaba tan quemado, que la situación en el laburo le impedía disfrutar de su esposa y su hija en el escasísimo tiempo libre que le dejaban sus obligaciones. A través de Kubota, el autor del manga pone arriba de la mesa el tema de la explotación laboral, los excesos que cometen las empresas con empleados que compraron ese modelo, y están mentalizados de esa manera: primero el laburo, exija cuanto exija, y después todo lo demás. El final va a traer una caricia al alma de la viuda y la hijita de Kubota, porque la empresa va a reconocer su rol en el desarrollo de un producto que le va a dar mucha guita, y algo de eso le va a tocar a la familia.
Dibujada a un nivel sublime, Cielos Radiantes tiene como único "pero" la extensión. Es un manga de 300 páginas, y por ahí con 60 u 80 páginas menos pegaría más fuerte. Pero sabemos lo bien que descomprime Taniguchi y es al pedo hablar de lo bien que dibuja y lo bien que narra, o sea que más páginas equivalen a más placer. No la pongo entre las obras absolutamente fundamentales del maestro, pero sin dudas la recomiendo a cualquiera que haya disfrutado de Barrio Lejano, y a cualquier fan del manga para adultos (o no pochoclero), en general.
Me meto en el infaltable libro de autores argentinos publicado en 2025, y esta vez es el turno de Tangos en Rojo, tercera antología al hilo que tiene una colaboración de Dolores Alcatena. Esta vez se trata de un libro breve, con pocas páginas de historieta, en el que Sergio Salgueiro imagina ocho historias cortitas de terror, y las entrecruza con una atmósfera tanguera, de modo que los guiones intersecten con letras de tangos, algunos clásicos indiscutidos y otros medio oscuros, que solo conocen los eruditos (imposible no imaginarme a mi abuelo Beto, el "tangólogo" más capo que conocí en mi vida, explicándome de qué época es cada tango, quién lo compuso y quién lo grabó).
Repito conceptos ya más viejos y gastados que zapatos de linyera: 1) es muy difícil que en una antología el nivel de las historias sea parejo, siempre hay mejores y peores, aciertos y pifias; y 2) qué difícil es plantear, desarrollar y rematar una historia en cuatro, cinco o seis páginas de historieta. Para hacer eso hay que estar MUY canchero, y Salgueiro -si no me equivoco- no tiene una trayectoria previa como guionista de historietas. Dicho eso, breve repaso por las ocho historias.
La primera, con unos dibujos hermosos de Hernán González, trabaja sobre una buena idea y se luciría mucho más con menos cuadros por página. La segunda, con dibujos de Ariel Pogonza, no se siente tan apretada, pero tampoco me pareció demasiado atractiva. La tercera, con unos dibujos maravillosos de Rodrigo Luján, parece el prólogo de una novela gráfica zarpada, o de una serie regular de Vertigo. Lástima que es solo eso: un planteo de algo muy impactante que no se llega a desarrollar. La cuarta, con dibujos de Dolores Alcatena, se queda en una anécdota bien narrada, pero muy chiquita.
La quinta tiene seis páginas, en las que pasan un montón de cosas. Se ve que a Pablo Burman se le fueron las ganas de dejar el alma en cada trazo cuando dedujo cuántas viñetas tenía que dibujar en cada página para que le entrara todo eso que pedía el guion, y así es como nos ofrece un trabajo por debajo de su nivel habitual. Nacho Lázaro, en cambio, pone el alma y más en la mejor historieta del libro, la más redondita, la que parece mejor pensada para seis páginas y la mejor ejecutada desde el guion por Salgueiro. La séptima también es una muy linda historia, fuerte, brava, con unos dibujos espléndidos de un Matías De Vincenzo tocado con la varita mágica. Sin dudas Matías es el dibujante que mejor aprovecha la incorporación del color rojo como complemento del blanco y negro. Y la octava y última historia se nutre como ninguna otra de la "leyenda negra" que rodea al tango que elige Salgueiro, un mito que tiene tanta fuerza dramática que prácticamente le "sirve" el guion ya resuelto. Los dibujos de Nicolás Brondo acompañan sin descollar.
Tangos en Rojo tiene unas cuantas ideas atractivas (ya de por sí la consigna de combinar el terror con el mundo del tango es MUY ganchera) y los guiones de Salgueiro, incluso con poquísimo espacio para desarrollarse, lograron inspirar a unos cuantos dibujantes para que aportaran algunas páginas de gran potencia y belleza visual. Esto mismo, con historietas más extensas y guiones más elaborados, podría ser un libro del recontra-carajo.
Nada más, por hoy. Disfruten a full el finde extra-large, aprovechen para leer muchas historietas, y si les pinta, bájense de https://comiqueandoshop.blogspot.com algún numerito de la Comiqueando Digital, que está prendida fuego. Ah, y ganó Racing. Gracias totales y será hasta pronto.
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