el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 11 de octubre de 2026

SABADINGO

Supuestamente hoy es domingo, pero como mañana es feriado, también tiene esa vibra de sábado. Y además, finalmente encontré un rato para reseñar comics, lo cual no es poco.
Apenas diez años tarde, me enganché con Ether, una serie de Matt Kindt y David Rubín que empezó allá por 2016 y de la que me compré varios tomos de un saque. El Vol.1 (Death of the Last Golden Blaze) me pareció una exquisitez. Por el ritmo trepidante, por lo limado de los conceptos, por la profundidad de los vínculos entre los personajes, por la sutileza del humor y obviamente por el dibujo de Rubín, que es sencillamente maravilloso. La trama gira en torno a Boone Dias, un humano que encuentra la forma de viajar una y otra vez a una dimensión alternativa llamada Ether, donde la magia y la fantasía imponen la lógica y la mecánica de absolutamente todo. Pero Boone es un tipo sumamente racional, que se propone encontrarle al mundo que descubrió una explicación científica de las que usamos para entender el nuestro. Todo lo que vive y conoce Boone en Ether es una evidencia incontrastable de que existen millones de cosas vinculadas a lo sobrenatural, regidas por otras reglas, pero a él no le importa. Su mirada escéptica lo convierte, de paso, en un buen analista de lo que pasa en Ether, y cuando muere asesinada una especie de diosa guerrera/ mito viviente, la forma en que Boone piensa y estudia podría ser la ideal para descular el misterio. No hace falta haber leído mucha fantasía para deducir que el mundo de Ether le provee a los autores una fuente inagotable de aventuras bizarras y atractivas que -combinadas con personajes bien delineados y bien presentados- alcanzan y sobran para mantenernos entretenidos todo lo que dura el TPB. Pero además, Kindt y Rubín mechan una buena cantidad de secuencias ambientadas en nuestra realidad, donde van a indagar en el personaje central, su pasado, su psiquis, sus motivaciones, y con eso le van a dar a la historia un relieve dramático y una tridimensionalidad que por ahí no tienen las fabulosas peripecias que Boone vive en Ether. Ese plus es realmente importantísimo, y me parece que es lo que más me gustó de este primer TPB. Eso y el dibujo, que es impresionante a todo nivel. Los paisajes, las expresiones faciales y corporales, la forma de mostrar la acción, las onomatopeyas, la planificación de las secuencias, obviamente el color... todo en esta obra tiene el gancho adictivo que hace que los que leemos comics de Rubín nos volvamos fans incondicionales del guerrero de Galicia. Alguna vez alguien para hablar de historieta usó la frase "la imaginación al cuadrado". Bueno, se aplica perfectamente a Ether. Esto es un despliegue de talento y creatividad por dos autores enormes, que arranca muy arriba y que prometo revisitar pronto, a ver cómo sigue.
Esta otra obra se emparenta con Ether porque acá también hay gente obsesionada con mapear y entender un mundo regido por lógicas que no son las del mundo real. Se llaman a sí mismos psicoanalistas, y buscan explorar el subconsciente de sus pacientes para ver si así resuelven alguno de los complejos con los que cargan estos. El Pacto de Freud (originalmente serializada en Fierro allá por 2012, pero corregida y expandida para esta edición) tiene como principal atractivo estar escrita por un psicólogo, pero no irse al carajo por ese lado. Gervasio evidentemente sabe de lo que habla, sin embargo no pretende usar el comic para dar cátedra ni para exponer sus teorías acerca del psicoanálisis. El background científico (ponele) de su profesión le sirve para darle un marco realista, verosímil y complejo a un thriller de suspenso. En general, uno asocia el psicoanálisis con dos personas quietas, que dialogan entre sí. Con esa consigna, las posibilidades de crear un comic dinámico y atractivo son menos que las de Estudiantes de Río Cuarto de quedarse en Primera. Pero felizmente, El Pacto de Freud le abre la puerta al misterio, el enrosque, la violencia, alguna que otra pizca de humor y algo de sexo. Los diálogos son excelentes, la obra tal como se presenta en el libro tiene muy buen ritmo, y si hay algo para criticarle al guion es que no siempre estuve de acuerdo con Gervasio en los momentos que elige para frenar la acción del "presente" (en realidad la acción transcurre en los años ´60) para clavarnos un flashback. Un detalle sumamente menor, que no me impidió disfrutar de la lectura. Por el lado del dibujo tenemos a Jok, en una versión atípica, que no se parece mucho al Jok que habitualmente trabaja para el mercado de EEUU (que es el mismo al que vimos trabajar mucho también para la revista británica Aces Weekly). Hay bastante de su estilo habitual, no es que cambió brutalmente de un día para el otro, pero este es un Jok más tranqui, más "naturalista", como si buscara seducir a otro público (¿el mercado francés, quizás?). Me gusta este Jok, sin dudas. Por el tratamiento del color, por la fluidez del relato, porque se anima a dibujar cosas distintas... Por ahí la obra quedaría mejor, o más consistente, si no alternara páginas resueltas en cuatro tiras de viñetas (más europeas) con páginas planteadas en tres tiras (más americanas), pero la verdad es que la puesta en página es muy correcta y dentro de cada viñeta está todo muy bien organizado. Veo cositas del maestro Oswal en este trabajo de Jok, y no tengo dudas de que El Pacto de Freud es un guion que a Oswal le hubiese encantado dibujar. Si tenés amigos o amigas que laburen en el campo de la psicología, acá tenés un regalazo para hacerles, que (en una de esas) los ceba como para querer conocer más de la historieta argentina contemporánea. Nada más, por hoy. Nos vemos el miércoles a las 22:30 en el canal de YouTube de Comiqueando, con una subasta especial que va a detonar la internet. Gracias y hasta pronto.

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