el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 11 de noviembre de 2020

CRIMENES Y CASTIGOS

Qué grosso tener todo este material en libro… Yo lo tenía disperso en un montón de números de Fierro, encima de la época más floja de la etapa clásica de Fierro, que es esa del medio, entre los nºs 30 y 60. Tenerlo todo en álbum, así editado, es un placer increíble. Hay 10 páginas sin historietas sobre un total de 56, lo cual es un poquito mucho, pero es realmente una edición preciosa, muy cuidada, a la altura de la chapa de un genio del Noveno Arte como fue Carlos Nine. ¿Qué me pasó leyendo las historietas? Primero, descubrí que no me acordaba un carajo de cuando las leí por primera vez, allá por los ´80. Fue como leer algo 100% nuevo, como si Nine hubiese escrito y dibujado este material el año pasado. En parte porque es un material que no envejeció en lo más mínimo. Hoy probablemente los historietistas lo piensen un poco más antes de introducir tantos personajes sexópatas y tantas mujeres golpeadas, ultrajadas o asesinadas en un comic, pero básicamente Crímenes y Castigos es una historieta muy moderna, muy actual. Y lo otro que me pasó no está tan bueno: me encontré por un lado con unos textos exquisitos, escritos por un tipo que no sólo entiende perfectamente las convenciones y lugares comunes del hard boiled, sino que las sabe satirizar con ingenio y con talento, que logra hacer impredecibles historias que parten de premisas muy, muy remanidas. La faz literaria de Crímenes y Castigos me pareció brillante, intachable. Y los dibujos, por otro lado, son alucinantes. Es Nine en estado puro, decidido a detonar todo su arsenal de recursos plásticos, en un festival desenfrenado de imaginación, grotesco, sensualidad y delirio, técnicamente asombroso, originalísimo, cautivante. Pero nunca llega a producirse ese click, esa comunión entre el texto y el dibujo. O por lo menos yo no la sentí nunca. Editás este libro sin los dibujos, y te quedan unos cuentos cortitos y geniales. Editás este libro sin los textos y te queda un artbook alucinante, repleto de ilustraciones y viñetas majestuosas. Pero texto e imagen nunca se acoplan, no necesitan el uno del otro. Nine no sólo se arriesga a no delimitar los bordes de las viñetas, no sólo deja de lado ese elemento gráfico formidable que tiene la historieta que son los globos de diálogo, no sólo te clava cada tres o cuatro páginas una splash page que fuerza un cambio en el ritmo de la narración. También hace una con la que yo particularmente no comulgo, que es prescindir casi por completo de la secuencialidad. Veo poca conexión, poca interacción, poco juego entre cada viñeta y la siguiente. Muchas veces, si no fuera por la reiteración de algún personaje, parecen viñetas de distintas historietas, o peor aún: ilustraciones realizadas para distintos medios, o distintos proyectos, hilvanadas de un modo medio forzado para integrarlas a una misma página y a una misma narración. Se le ven un poco las costuras, se nota que por momentos cada historia es un Frankenstein de dibujos gloriosos que no nacieron en función de estas historias, sino de otros trabajos de Nine. Y la verdad que las imágenes son tan hermosas y tan potentes (a veces tan perturbadoras) que no importa demasiado. Pero si venías más acostumbrado al Nine de Fantagás o de El Patito Saubón, es probable que esto te haga un poco de ruido. Como en todo relato hard boiled, no hay mucha indagación en la personalidad de los detectives protagonistas, que están ahí más como artificios de la narración que como personajes que nos tienen que transmitir la sensación de ser personas (o algo así). De hecho, hasta es al pedo que haya tres investigadores distintos, porque no interactúan entre ellos, pero sobre todo porque Nine no les da distintas personalidades o distintas formas de encarar el relato en primera persona de cada uno de los casos. Felizmente los casos son muy atractivos y están resueltos con finísima mala leche y hasta cierto vuelo poético. Un nuevo libro de Carlos Nine en el mercado argentino siempre es motivo de festejo y se vive como un acto de justicia, como una forma de pagar la deuda que nuestro país tiene con uno de sus artistas más brillantes, y que mejor nos hizo quedar en el exterior. Al comiquero que nunca se enganchó con las historietas de Nine, no le recomiendo empezar por Crímenes y Castigos, ni a palos. Como puerta de entrada a este universo descontrolado, seguramente funciona mejor Fantagás, por ejemplo. Pero al fan de Nine, o de la historieta argentina menos convencional, o al fan de la literatura hard boiled que se banque la parodia y el manoseo de los tópicos del género, estoy seguro de que Crímenes y Castigos le va a volar la cabeza. Nada más por hoy. Seguimos recorriendo historietas argentinas en este Noviembre temático en futuras reseñas que aparecerán muy pronto acá en el blog.

2 comentarios:

saito dijo...

andres leiste chainsaw-man, lo va a sacar ivrea, no va a ser muy largo y esta bastante bueno.

Andrés Accorsi dijo...

No, no lo leí.