martes, 20 de enero de 2026
HOY Y MAÑANA
Sí, vengo leyendo a muy buen ritmo y tengo material para reseñar hoy y mañana. Vamos con las de hoy.
Retomé la lectura de The Unbeatable Squirrel Girl con el Vol.4 (vimos el anterior el 14/12/23) y esta vez sí, no podía fallar: hay un episodio en el que Erica Henderson le deja su lugar a un dibujante suplente. Y no precisamente uno bueno: el trabajo de Jacob Chabot es tirando a mediocrón, sobre todo comparado con la magia que le pone a cada viñeta la dibujante titular. Con estos cinco episodios me reí un poco menos que con los anteriores, no porque sean malos, sino porque ya sé para dónde van a ir los chistes. Ryan North no para un minuto de jugar al límite, y de imaginar nuevas formas de sorprender a sus lectores. El ejemplo más claro es el primer episodio del TPB, que está armado como si fuera un libro de Elige Tu Propia Aventura, con distintas secuencias que se abren según el camino que vos elijas. Después tenemos una trilogía con Mole Man que explora un aspecto hasta ahora soslayado de la vida de una chica adolescente: sus citas románticas; y finalmente el número que dibuja Chabot, que tiene un guion muy atractivo.
De nuevo, North y Henderson le sacan un jugo riquísimo a la posibilidad de contar con un número ilimitado de personajes invitados de todos los rincones del Universo Marvel, y un poco eso es lo que me dan ganas de colgar la serie. ¿Por qué, si está buenísima? Porque, como hincha de los villanos, me frustra un poco ver a todos esos antagonistas grossos humillados por Squirrel Girl en un comic que es claramente una comedia para divertirse un rato. Me parece genial que North y Henderson nos inviten a reirnos de las convenciones del género superheroico, que se lo tomen 100% en joda y demás. Pero si para reirnos tenemos que poner en roles bochornosos a personajones como Galactus, Dr. Octopus, Nightmare, Count Nefaria o el propio Mole Man, el chiste dura poco. Porque en algún momento, otro guionista (o el propio North) va a querer usar a esos villanos en un contexto dramático, y yo voy a pensar "¿En serio les parece una amenaza temible Nightmare? Si perdió por goleada contra Squirrel Girl...". Hay que tratar de hacerse a la idea de que este comic transcurre en una realidad alternativa, en la que Doreen Green es la Recontra Number One y todos los villanos de esta iteración del Universo Marvel pasan vergüenza cuando la enfrentan... y NO SON los mismos villanos que después pelean contra los otros superhéroes. Si nos convencemos de que son los mismos, cagamos.
No sé si seguir comprando los TPBs. La serie es larga, llega hasta el nº 50, y con lo que leí hasta ahora voy por el nº11, o sea que me falta un montón. Veremos. Por ahora no tengo más tomos comprados, pendientes de lectura. Intentaré resistirme el día que vea a buen precio el Vol.5, pero no prometo nada, porque me encariñé con los personajes, y sobre todo porque Ryan North y Erica Henderson juntos son un combo alucinante, que te garantizan diversión de la buena.
Como ya es costumbre, cierro con la reseña de un libro de autores argentinos publicado en 2025. Esta vez es el turno de El Arte del Fuego, con guion de Néstor Barron y dibujos de Marcelo Valentini. Dos de los primeros capítulos transcurren en Gent (o Gante) y Brugge (o Brujas), las dos ciudades más hermosas que visité en mi vida, así que eso me predispuso muy favorablemente para leer el comic.
Como buen discípulo de Alberto Salinas, Valentini se inscribe en una estética académico-realista sin titubeos, sin concesiones. Quiero suponer que todos los fondos están trabajados a partir de fotos, porque hasta el paisaje más despojado tiene una complejidad infernal. Y como siempre, mis problemas con el foto-realismo empiezan cuando los personajes parecen personas. En estas páginas hay personajes con las caras de Rodolfo Ranni, de Mauricio Macri, de Eduardo Mazzitelli... no sé si a Valentini le salieron parecidos de casualidad, o si tomó las caras de fotos de estas personalidades del mundo real, pero a mí eso no me copa. Yo quiero que el fraile sea "un fraile", no "el fraile con la cara de Rodolfo Ranni". Cuando el guion hace entrar en escena a gente que existió en el mundo real (Martín Lutero, Paracelso, Erasmo, etc.) no me molesta que la resemblanza sea muy marcada. Pero los personajes ficticios me gustan más si son simples dibujos, no retratos foto-realistas de gente conocida. La ambientación medieval está muy bien lograda por el dibujante, que se ve que conoce el tema, y además muy bien acompañada por una paleta de colores opaca, donde los marrones y ocres tienen tanto predominio que hasta hay viñetas en las que el cielo es marrón.
El guion de Barron tiene dos carriles. Por uno, avanza la historia de Thierry Gheel, el descendiente de poderosos banqueros europeos obsesionado con el conocimiento de la química, la medicina y la alquimia. Ahí hay una historia muy atrapante, centrada en lo complicado que era buscar el saber científico en una época dominada por el oscurantismo y la ignorancia más brutal. Barron hace avanzar de a poco este aspecto de la trama, sobre todo a través de diálogos y de encuentros con personas y con libros que van a ayudar a Thierry a expandir sus conocimientos. Pero lamentablemente, los autores plantean esta saga como "una de aventuras", supongo que para que fuera fácil de vender en el mercado italiano. Y ahí, cuando la historia es atravesada por el otro carril, es donde pierde fuerza. El aspecto aventurero de El Arte del Fuego, esos momentos en los que las investigaciones, los debates filosóficos o las reflexiones de Thierry son interrumpidas por sucesos violentos, por gente que lo quiere matar a él o a sus interlocutores, o derrocar a tal o cual caudillo militar o líder político, o quemar en la hoguera a tal o cual miembro de un culto religioso acusado de hereje... ahí la trama pierde interés. De alguna manera, Barron se queda a mitad de camino en su intento por ensamblar las dos vertientes del argumento, la más intelectual y la más agonal, la que más depende de la violencia. Sobran las muertes, las torturas, las violaciones... o no sobran, sino que llevan la historia para otro lado, como preparando el terreno para que aparezca en escena un héroe más tradicional (Dago, ponele), cosa que no sucede, porque Thierry no es un héroe, y menos uno tradicional. Entiendo que si nos quedamos solo con la búsqueda del conocimiento y la rosca política, el resultado es un comic más difícil de vender... pero algo no salió bien a la hora de ensamblar ese planteo más ambicioso y ese personaje más atípico con los tropos clásicos de la aventura.
Nada más, por hoy. Habrá nuevas reseñas mañana, acá en el blog. Y si no podés esperar, ya sabés: entrás a https://comiqueandoshop.blogspot.com/ y por muy poquita plata te descargás la Comiqueando Digital nº12, que viene con 364 páginas de artículos inéditos, un video y un podcast exclusivos. Gracias y hasta mañana.
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1 comentario:
No se por que se me borran los comentarios en los que pregunto eso pero como se va a llamar la nueva columna de comiqueando online que se estreno hoy?
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