viernes, 16 de enero de 2026
TARDE DE VIERNES
Vamos con otros dos libros que leí en estos días.
Stan Caïman contre les Pin-Up! es el cuarto álbum recopilatorio de esta serie de François Thomas que -si no me equivoco- salía en la revista Pilote. El personaje es, como su nombre lo indica, un caimán antropomórfico, en un mundo donde todos los demás son seres humanos, al estilo Howard the Duck. La diferencia es que Stan es un personaje despreciable: un multimillonario sofisticado, amante de las artes, borrachín empedernido, adicto al glamour, los lujos y el sexo con mujeres voluptuosas a las que maltrata de unas maneras tan extremas que prácticamente ninguna de estas historietas se podría publicar hoy en día.
El álbum reúne varias historias cortas autoconclusivas que van de las tres a las diez páginas, en las que Stan y su mayordomo Nicephore protagonizan estas peripecias vertiginosas, desenfrenadas, con altísimos niveles de incorrección política. El hecho de que Thomas dibuje a todas las mujeres con las curvas exageradas, cinturas ínfimas y pechos gigantes, es un detalle menor al lado de los latigazos, las trompadas, los sartenazos y los paseos con correa, como si fueran mascotas, a los que se someten las mujeres en estas historias. Estos y otros abusos son totalmente exagerados, y presentados por Thomas en clave 100% humorística. Y por supuesto, Stan también es víctima de la "cartoon violence" y más de una vez la liga feo. Pero, pese a la risa que generan guion y dibujos, es imposible no sentir un poco de cringe cuando vemos este tipo de situaciones con ojos de 2026. Como la historieta se publicaba en Pilote, que no era una publicación restringida a lectores adultos, se habla bastante de sexo, y el sexo está ahí, latente, como una fijación en la mente perversa de Stan. Pero no lo vemos en las viñetas: los genitales brillan por su ausencia y si Stan y Nicephore garchan con estas bombas de destrucción hormonal, Thomas no lo explicita ni en los diálogos ni en los dibujos.
Y sí, los dibujos son lo que hacen absolutamente irresistible a este álbum. François Thomas es un maestro de la línea clara posmoderna, una cruza perfecta entre Micharmut, Serge Clerc y Mique Beltrán. Su pincel destila magia y elegancia, incluso en las escenas más pasadas de rosca en materia de violencia. Su paleta de colores (planos, por supuesto) es brillante, bien arriba, sin miedo a la estridencia. Sus páginas son dinámicas, con personajes en constante movimiento (porque en cuatro páginas cuenta muchas cosas), con cuerpos y rostros sumamente expresivos y unas onomatopeyas gloriosas. Si te gusta la línea clara ochentosa, seguro lo tenés a Thomas entre los grandes referentes europeos del Noveno Arte.
No sé si me compraría más álbumes de Stan Caïman, porque para deleitarme con los dibujos, este alcanza y sobra. Y los guiones son un delirio pasado de rosca en materia de violencia y misoginia, un chiste muy zarpado que causa gracia si te lo cuentan una vez, no seis. Con Stan Caïman contre les Pin-Up! me divertí un rato y me saqué las ganas de sumar a mi biblioteca un álbum de un autor cuyo dibujo me fascina y que lamentablemente no tiene muchas obras en circulación. Tengo entendido que Thomas colaboró muchos años en la revista Penthouse francesa, y eso sí me interesa: historietas 100% eróticas de este autor, claramente apuntadas al lector varón adulto, me compraría un par para ver qué onda.
Volvemos a Argentina, al Siglo XIX, para disfrutar de otra historieta de ambientación rupestre con gauchos, indios, caballos, milicos y demás. El otro día con Pampa nos adentramos en el terreno de la fantasía, y ahora, con Andresito, el enorme Lautaro Fiszman nos invita (una vez más) a descubrir un pedazo de la historia argentina (y uruguaya, paraguaya y brasileña) en la que es, hasta ahora, la mejor obra de su ilustre trayectoria. Andresito es una historieta brillante, que parte de una exhaustiva investigación histórica y, gracias al arte de Fiszman, se eleva a unas alturas a las que ningún libro de historia va a llegar jamás. Como para compensar, es poco probable que Andresito se convierta en un texto de lectura obligatoria en las escuelas o en las cátedras de Historia en las universidades.
Lo bien contada que está la historia, el nivel de los dibujos (cada viñeta podría enmarcarse y exhibirse sin ningún problema en cualquier museo del planeta)... es realmente descomunal. Conmovedor, incluso. En pocas páginas pasás de decir "¿quién carajo es Andresito?" a pedir que le hagan un monumento en cada plaza de Latinoamérica. A lo largo de las 120 páginas que dura la novela entran y salen de escena varias facciones de argentinos, proto-uruguayos, paraguayos, españoles, brazucas, portugueses, algún inglés medio perdido... y Fiszman logra explicar todas esas idas y vueltas de manera clara, amena, sin abusar de los bloques de texto. Las batallas son electrizantes, con unas imágenes explosivas, brutales, de un impacto tremendo. Y además, por si faltara algo, en la secuencia en la que Ansina canta su "secret origin" Fiszman cambia totalmente de estilo y adopta un trazo similar al de los libros infantiles. Una locura.
Ya hemos leído en este blog varias obras en las que se recrean momentos importantes de la vida de José Gervasio Artigas y se exploran sus complejas vinculaciones con los distintos mandatarios de Buenos Aires y de Paraguay. En este libro, Fiszman nos aporta otra arista de esa historia, más centrada en su principal lugarteniente, este aborigen corajudo, habilidoso en el combate y con unas ideas clarísimas de cómo gobernar con equidad y justicia las tierras que las distintas revoluciones sudamericanas le fueron arrebatando al decadente imperio español en aquel turbulento primer tercio del Siglo XIX. Y aunque te chupen un huevo la historia, las revoluciones, Artigas y todos los caudillos habidos y por haber, Andresito tiene la magia irresistible de los pinceles y la paleta de un Lautaro Fiszman en estado de gracia, decidido a regalarnos las páginas más hermosas que podamos imaginar.
La historieta está publicada en un formato grande, con papel lujoso, grueso, pesado, y -lógicamente- el libro no debe ser barato. Pero de verdad, justifica ampliamente el esfuerzo que hagas por tenerlo. Y ya vimos que cuando se publicó una obra de Fiszman en tamaño chico y papel del montón, los resultados no estuvieron ni cerca del nivel artístico de esta bestia. Andresito no solo es uno de los mejores libros del año, sino que es un orgullo para tod@s l@s argentin@s que obras de esta jerarquía se produzcan para nuestro mercado, sobre todo en el contexto actual.
Y nada más, por hoy. Ni bien tenga más material leído, nos reencontramos en este espacio con nuevas reseñas. Si querés leer más, ya sabés: por muy poquita plata te podés descargar la Comiqueando Digital nº12 en https://comiqueandoshop.blogspot.com/ y ser muy feliz.
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