domingo, 15 de marzo de 2026
DOMINGO OSCURÍSIMO
Hoy tengo para reseñar dos títulos oscurísimos, dos historietas de las que jamás había oído hablar y con las que me topé por absoluta casualidad.
A fines de 1985, cuando todavía nadie se imaginaba el poco tiempo de vida que le quedaba a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la editorial argentina Cartago lanzaba una traducción al castellano de una historieta de autores rusos. Sí, hay historietas de autores rusos, aunque son mayormente desconocidas fuera de ese país. En este caso, la obra elegida se llamó "Así fue la Revolución Rusa", co-escrita por Elena Dobrovolskaya y Yuri Makarov, y dibujada por Anatoli Vasiliev. Es un comic de más de 150 páginas que nos cuenta en detalle cómo se gestó, cómo se llevó a cabo y cómo se consolidó la revolución que en 1917 terminó con el reinado de los zares en Rusia y -en un giro de 180 grados- terminó con un gobierno socialista, que abolió la propiedad privada y puso el poder político en manos de obreros, campesinos y soldados. Esto se puede hacer de muchas maneras, y los autores del libro eligen hacerlo de un modo absolutamente propagandístico y menos objetivo que los "periodistas" de La Nación +. Dobrovolskaya y Makarov tienen puesta la camiseta de la URSS y defienden todo, a rajatabla. Todo lo que hizo el socialismo es glorioso, épico y genial, y todos los que se le opusieron son unos criminales de lesa humanidad hijos de mil putas. Los hechos históricos, sin embargo, están rigurosamente investigados y presentados de manera atractiva, para que la lectura se haga entretenida. O sea que, si no te causa rechazo el marcado sesgo ideológico, aprendés un montón acerca de esa turbulenta segunda mitad de la década de 1910 (en los que a la Revolución Soviética se superpone la Primera Guerra Mundial) de un modo muy ameno.
Además de la absoluta parcialidad de los textos, lo que más me sorprendió es la gran calidad de los dibujos de Vasiliev. Un monstruo del claroscuro, con un trazo potente, un manejo de las masas negras impecable, en el que se ven cosas de autores anteriores (como Fred), contemporáneos (como Magnus) y hasta cosas de autores que se consagrarían mucho después, como Marc-Antoine Mathieu o Marcelo Frusín. En general, cuando un dibujante se encuentra con una historieta histórica, en la que todo el protagonismo recae en el texto, se limita a ilustrar pedacitos de esos textos en las viñetas. Vasiliev, en cambio, encuentra en la puesta en página la forma de que el dibujo comparta el protagonismo con el texto, en pie de igualdad. Cada página está resuelta en pocas viñetas grandes, para que las imágenes se luzcan, y para que además el dibujante pueda integrar el texto a las ilustraciones de una manera creativa y original. Además de reproducir en detalle uniformes, armamentos y locaciones de aquella época, Vasiliev se luce al elegir los enfoques y sobre todo al diagramar la forma en que acomoda en cada página los dibujos y los textos. No hay tanta narración secuencial propiamente dicha, pero eso no es óbice para que el dibujante haga gala de un notable manejo de los recursos propios del comic. Ojalá algún día me tope con otras historietas dibujadas por Anatoli Vasiliev.
Así de raro como suena, este libro tuvo una tirada grande, y aún hoy se consigue fácil y barato en los sitios de compra-venta de cosas usadas. La historia de la Revolución Rusa es traumática y violenta, pero leerla en forma de comic puede resultar una experiencia intensa y agradable (si te enganchás con los dibujos de Vasiliev), o anacrónica y panfletaria (si te quedás con los textos de Dobrovolskaya y Makarov).
Como tantas iniciativas surgidas de la editorial AfterShock, la muy interesante Out of Body pasó totalmente por debajo del radar. Se trata de una saga escrita por el maestro Peter Milligan y dibujada por Iñaki Miranda, a quien ya nos cruzamos por acá hace varios años (08/01/15), cuando lo vimos dibujar un tomo de Fairest. Esta vez, el trabajo del inconsistente Miranda lo pone en el penoso lugar de promediar para abajo la calidad de la obra. A estas páginas les sacás el color de Eva de la Cruz y se desploman, se escurren entre tus manos como un chorrito de agua que desemboca en el océano de la intrascendencia y la mediocridad. Es un comic que pedía a gritos un desborde de imaginación, dibujado por alguien sin onda, sin alma, sin ganas de inventar nada ni de sorprender a nadie. Lo de Miranda no es horrible ni obstaculiza la lectura de la historia, pero no me generó la más mínima emoción.
El guion de Milligan es atrapante y -a diferencia del dibujo- muy original. Tiene algunos elementos en común con Viajero de Gris (la de Carlos Trillo y Alberto Breccia que vimos hace muy poquito) y en algún punto dialoga también con Vertigo Pop: London, la miniserie de Milligan y Phillip Bond. Pero aquella miniserie era básicamente en joda, y esta es 100% dramática. El personaje principal y el conflicto me resultaron mucho más atractivos que los villanos... y casi te diría que si sacás a los villanos de la ecuación la trama de Out of Body no cambia demasiado. Simplemente perderíamos esa arista de thriller medio "hellblazeresco", y nos quedaría la parte más lograda, que es la de los vínculos personales entre Dan Collins y el resto de los personajes "buenos".
Ya que menciono a Hellblazer, en Out of Body el maestro Milligan hace lo mismo que en su clásica etapa al frente de la emblemática serie de Vertigo: hay peligros, hay malos y buenos, hay aventura, pero todo el tiempo aparecen subtextos que tienen que ver con cierta reflexión social, sumados a una mirada adulta acerca de la sexualidad de los personajes. Y como Dan Collins es básicamente Juan Carlos Nadie, no hay garantías de que el final sea feliz. Toda la obra se desarrolla en la cornisa entre la vida y la muerte, el amor y el desamor, la lealtad y la traición... y por ahí en el final hay más muerte, más desamor y más traición que si Milligan hubiese usado este argumento para un comic más convencional, ya sea un arco de Hellblazer, de Dr. Strange, o de cualquier otro personaje conocido que pueda separar su cuerpo de su mente en forma de una proyección astral. Más allá de lo limitado del dibujo, Out of Body es una obra que vale la pena explorar, sobre todo si (como yo) sos fan de Peter Milligan y encima lo conseguís muy barato.
Nada más, por hoy. Nos reencontramos pronto, con nuevas reseñas acá en el blog.
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