lunes, 30 de marzo de 2026
TARDE TRANQUI
Vengo de días tan enkilombados, que hoy me tocó una tarde tranqui en casa y no me puedo sacudir la sensación de que tendría que estar en otro lado, haciendo otra cosa. Pero creo que no, que no estoy faltando a ningún compromiso. Así que me relajo y les cuento qué me parecieron las últimas historietas que leí.
Después de buscarlo casi 10 años, conseguí Testament, una novela gráfica en la que el guionista estadounidense Jim Krueger recuenta brevemente las historias más conocidas del Antiguo Testamento. La verdad que nunca di un mango por Krueger, nunca fui muy fan de sus obras, ni siquiera cuando trabajaba en equipo con Alex Ross o con John Paul Leon. Pero acá me entrega un trabajo muy eficaz, muy convincente. Rápidamente encuentra un tono para contarnos estas historias que funciona, que te engancha, que está a años luz de la solemnidad y la grandilocuencia del típico relato bíblico. Krueger revisita las historias de siempre desde un lugar más distendido, más desacartonado, sin tratar de enfatizar la impronta épica de los relatos como lo haría (por ejemplo) Stan Lee. En su versión del Antiguo Testamento no está tan enfatizado el conflicto entre buenos y malos. Es más bien la historia de gente que hace lo que puede, y de un creador ("el autor") que a veces mete más mano en la trama y a veces menos. Cada vez que "el autor" decide intervenir, tenemos esos sucesos impactantes que caracterizan a este tramo de la Biblia, con plagas, genocidios, diluvios, destrucción y mares que se convierten en autopistas.
Lo mejor que hace Krueger es no zarparse con la cantidad de texto que escribe en cada secuencia. ¿Por qué? Porque entiende que la mayoría de los que compramos Testament lo hacemos por los dibujantes. ¿Por qué? Porque en 100 páginas de historieta el libro te ametralla con el arte de Bill Sienkiewicz, George Pratt, Kent Williams, Phil Hester, John Van Fleet, Scott Hampton, Tommy Lee Edwards, Teddy Kristiansen, Jason Alexander, Rudy Nebres y Sergio Aragonés. Posta. Todos esos monstruos (y un par de artistas más de menor envergadura) bajo una misma portada, que encima la dibuja Steve Rude,
Cualquier guionista que tenga el OJETE CÓSMICO de trabajar con la mitad de esos dibujantes, se tiene que hacer creyente de TODOS los dioses de TODAS las religiones y hacer sacrificios humanos día por medio como forma de agradecimiento eterno. La propia dinámica del libro requiere poco laburo de planificación de secuencias, y eso hace que los dibujantes puedan ponerle todo a cada imagen. Muchos son dibujantes del palo pictórico, más cercanos a la plástica o a la ilustración y dejan la vida en cada pincelada, pero ninguno va para atrás a la hora de la narrativa, y algunos (como Nebres o Zack Howard) pelan unos recursos nivel Dios en el armado de la página y la secuencia.
La experiencia de leer Testament es única. Hay que vivirla para creerla y (con un poco de suerte) digerirla. Esto lo publicó en 2003 la ignota editorial Metron en EEUU, obviamente en inglés, y nunca se tradujo a ningún otro idioma. No me pregunten por qué, porque no podría explicarlo.
Retomo mi paseo por la historieta latinoamericana y me voy a México, donde el maestro Pavel Ortega recopila unos libros bien power las tiras de Nina & Dondó. Cada página trae una tira, en formato de cuatro viñetas iguales, y son 272 páginas, o sea que hay MUCHAS tiras. Y también algunas ilustraciones, a modo de separador. Obviamente muchas de estas tiras son las mismas que publicamos hace ya cuatro años todas las semanas en el sitio web de Comiqueando, con lo cual a) muchas ya las había leído y b) es obvio que mi valoración del trabajo de Ortega va a ser ampliamente positiva, si no, no lo habría invitado a publicar en el sitio de Comiqueando.
Pero también hay tiras que Pavel nunca mandó para publicar en Comiqueando, supongo yo que porque los chistes son muy locales, hacen referencias a cosas que, si no sos mexicano, por ahí no las entendés. De todos modos, a mí lo que me fascina de Nina no son tanto los chistes. Hay muchos muy buenos, claro, porque Ortega aprendió de maestros como Quino, Rius o Bill Watterson y hasta de dibujos animados "incómodos", tipo South Park o Family Guy. Y la galería de personajes que construyó el autor a lo largo de los años (y que en este libro se sigue expandiendo) es alucinante, tanto en el diseño visual de cada uno de ellos como en el entramado de vínculos y personalidades.
Pero lo que pone a Nina & Dondó muy por arriba de la tira promedio es la inverosímil calidad de los dibujos. En cuatro cuadritos siempre del mismo tamaño, Ortega no solo plantea una situación, la desarrolla y la resuelve: también da cátedra de composición, y exhibe un trazo y una paleta de colores realmente formidable. En esas ilustraciones que aparecen en el libro, aparece el talento del autor mexicano en todo su esplendor... y obviamente querés más. Por lo menos una novela gráfica de 80 ó 100 páginas, donde no tenga que respetar una única grilla para las viñetas ni rematar un chiste cada cuatro cuadritos. Por ahí estoy diciendo pelotudeces y en México existen las historietas extensas de Pavel Ortega, la verdad que no lo sé. Lo que sé es que es un dibujante realmente versátil, con un manejo brillante de las expresiones faciales y corporales y con una atención por los detalles que deja muy chiquito al típico "monero" (que es como le dicen los mexicanos a los dibujantes que hacen humor gráfico).
Si no sos mexicano, difícilmente puedas acceder a los libros que recopilan las tiras de Nina, pero bueno... de a una por semana, las podés disfrutar también en el sitio web de Comiqueando. O te podés bajar de un saque las 200 que ya están publicadas en el sitio, de manera totalmente gratuita y ver cómo evolucionó Ortega en los últimos cuatro años.
Nada más, por hoy. Este miércoles estrenamos nuevo episodio de Opiniones Meméticas en los canales de YouTube de Comiqueando y La Batea, y el sábado y domingo nos encontramos para celebrar lo mejor de la historieta argentina en el evento de los Premios Cinder. Gracias y hasta pronto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario