el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 20 de marzo de 2026

TIEMPO PARA RETOMAR

Otra semana en la que tuve poquísimo tiempo para leer comics y menos todavía para escribir reseñas. Vamos ya con el material que pude leer, antes de que me olvide y lo tenga que leer de nuevo :P El copado de Jeff Lemire arranca el Vol.3 de Black Hammer con un breve recuento de lo sucedido en los primeros TPBs (los vimos acá el 27/06/19 y el 12/01/23, respectivamente) y -para mi sorpresa- me acordaba de casi todo. Hasta de los nombres de algunos personajes. Acá arranca un arco extenso, llamado Age of Doom, que continúa en el Vol.4 (que está ahí, en el pilón de las futuras lecturas) y que nos trae un montón de revelaciones para los misterios que construyó Lemire en los dos primeros tomos. ¿Cómo cayeron a ese pueblo rural estos superhéroes tan parecidos a los de DC? ¿Por qué no pudieron salir de ahí durante 10 años? ¿Era todo real, todo mentira, un plan maligno de algún villano? Acá están todas las respuestas y son sumamente impactantes. Toda esa tensión acumulada entre un relato costumbrista, casi pastoral, protagonizado por ex-superhéroes y ese misterio zarpado, donde parecían estar implicados elementos de misticismo y/o ciencia ficción, explota en estas páginas. Quizás no de modo tan orgánico, porque a Lemire parece incomodarlo la decisión más importante que tomó en el TPB anterior, que fue hacer aparecer en la granja a Lucy, la hija del Black Hammer original, ahora convertida en una nueva superheroína que continúa el legado de su padre. Entonces, en un pase de manos digno de René Lavand, se saca de encima a Lucy y la manda... a una especie de universo Vertigo, por donde se pasea junto a una especie de Deadman, visita a una especie de Endless y hasta se cruza en una viñeta con Sweet Tooth. Todo esto es entretenido, pero en el contexto global de la saga, parece más un chiste largo que un elemento importante en la trama. Los avances realmente relevantes llegan unos episodios después, cuando Lucy llega por segunda vez a la granja y confronta con... los responsables de todos estos extraños sucesos. De nuevo, Black Hammer es un comic logradísimo, que no necesita abusar de la machaca para atraparnos en una historia que solo podía ser protagonizada por superhéroes. Que aparecen retratados como seres humanos creíbles y tridimensionales (sobre todo Abe, Gail y Max) y que sobre el final del tomo se van a reencontrar con algo que en sus vidas es fundamental y que creían haber perdido para siempre: la épica. Pero ese reencuentro se va a explorar más a fondo (supongo) en el Vol.4. Y no, Dean Ormston no es de esos dibujantes que uno asocia con el relato épico, grandilocuente e incluso estridente en el que se mueven con tanta comodidad los superhéroes. Pero acá demuestra que puede dibujar de todo muy bien, no solo las escenas de gente charlando. La trama lo lleva de los paisajes bucólicos a la gran urbe, al Infierno, al espacio exterior, a esa dimensión "conceptual" donde habitan los falsos Endless, y Ormston no flaquea nunca y sale bien parado en todas las secuencias. Y sí, claro, tiene en el mazo un as de espadas que es el color de Dave Stewart, que tampoco falla jamás. Espero poder entrarle al Vol.4 antes de fin de mes, porque este me dejó muy cebado.
En mi recorrida por la historieta latinoamericana reciente, me devoré Escuta, formosa Márcia, una novela gráfica del maestro brazuca Marcello Quintanilha que apareció por primera vez en 2021, en Francia, y que pude conseguir en la lujosa edición de Fantagraphics, en inglés. Estos ilusos se creyeron que podían vender un montón de ejemplares de una obra totalmente alienígena en el mercado yanki, al precio disparatado de u$ 30... y así es como Listen, Beautiful Marcia terminó en el sector de ofertas de la tienda virtual en la que yo cada tanto compro material. Pero vamos a lo importante: más allá de los premios que ganó, Escuta, formosa Márcia es hasta ahora la mejor obra en la imponente trayectoria de Marcello Quintanilha. El dibujo es sublime, los personajes parecen estar tomados (al igual que los fondos) de referencias fotográficas, pero tienen una plasticidad, una vida, increíbles. Nada que ver con lo que vimos el 26/06/21 en Talco de Vidrio. El color es espectacular y el contraste entre la línea finita y lo brutal, lo grotesco del argumento, es un hallazgo formidable por parte del autor. Escuta, formosa Márcia es por momentos un drama familiar profundo, la historia de una mujer de clase baja con un corazón y unos ovarios inmensos, dispuesta a luchar contra todo para tener una familia más o menos feliz, mientras se desloma (en serio) trabajando. Pero lo interesante es que, para contarnos esto, Quintanilha no se abstiene de recurrir en varios pasajes a un tono grotesco, caricaturesco, como si estuviéramos en un sketch de Antonio Gasalla, con gritos y puteadas al límite de la carcajada. Sumémosle que buena parte de la historia transcurre en una favela de Río de Janeiro, donde gangsters y policías están entongados en una red de narcotráfico y corrupción, y de ahí salen elementos de acción, peligro y corchazos sin renunciar nunca al realismo. Quintanilha nos introduce en un submundo en el que la marginalidad está totalmente normalizada y es parte de la vida cotidiana de Márcia y de miles de personas más. Algo que a los argentinos también nos resulta mucho más cercano que a los franceses o los yankis, pero que rara vez nuestros autores toman para darle espesor dramático (o cómico) a sus historietas. En general, las historias que exaltan el amor y los valores familiares me dejan un poco frío, pero en Escuta, formosa Márcia hay tanto más que eso, y está todo tan bien ensamblado, que me hipnotizó, me fascinó al punto de no querer que se terminara nunca. Marcello Quintanilha me ametralló con más de 100 páginas repletas de emociones, y encima con uan evolución en su estilo que levantó muchísimo una vara que ya venía muy alta, porque a nivel gráfico la rompe desde sus primeros trabajos. Una obra altamente recomendable y que le suma signos de interrogación y de exclamación a la pregunta (ya casi en tono de alarido que te desgarra la garganta) de por qué en Argentina no se conocen las historietas más importantes y más bellas que producen nuestros hermanos de Brasil. Hasta acá llegamos, y ni bien tenga nuevos libros leídos, retomamos. Perdón por lo espaciado de las reseñas, pero -posta- estoy hasta las pelotas con otras obligaciones. Buen finde extra-large per tutti.

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