el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 28 de febrero de 2026

POR FIN DE VUELTA

Se viene posteo largo, en parte para compensar los muchos días que hace que no subo reseñas al blog. Terminé de leer todo el material de historieta argentina publicado en 2025 que me interesó como para capturarlo en formato físico. El último libro fue un cuasi-clásico ochentoso, Husmeante, una obra de Carlos Trillo y Cacho Mandrafina menor en el contexto de la bibliografía compartida por ambos próceres, pero no carente de un cierto encanto. Cuando la descubrí de pibe me encantaron los guiones, pero ahora me quedo definitivamente con los dibujos de Mandrafina como principal atractivo de Husmeante. Acá se ve a un dibujante muy comprometido con las historias, que seguramente se divertía un montón a la hora de traducir en líneas y manchas las ideas y los textos de su compañero. El maestro Ariel Avilez proponía imaginar que Husmeante transcurre en el mismo universo que Morgan, otra historieta dibujada por Cacho en los ´80 (aunque sobre el final de la década), con clima detectivesco/ hard boiled y ambientada en un futuro no tan lejano, donde además de una tremenda desigualdad social tenemos mutaciones físicas grotescas en buena parte de las personas que habitan estas mega-urbes. Me cerró totalmente la idea, aunque en la comparación con Husmeante, los dibujos de Morgan casi dan lástima. Evidentemente, aquella serie escrita por Robin Wood generaba menos entusiasmo en Mandrafina, o se realizó a un ritmo que no le permitía ponerle la dedicación, la imaginación y la jerarquía que puede verse en estas páginas. Los mejores guiones de Trillo en esta serie merecen una ovación especial, porque son historias planteadas y resueltas en solo cinco páginas, lo cual es casi imposible. Ya vimos (por ejemplo) en Buscavidas y Las Puertitas del Señor López que a Trillo el tema de los espacios acotados no lo condicionaba para nada a la hora de despachar buenas historias, y acá, en varios de los nueve relatos que componen la serie (originalmente realizada entre 1982 y 1983) vamos a tener tramas sólidas, vueltas de tuerca impredecibles y resoluciones muy satisfactorias. Y en otros (por suerte no muchos) historias intrascendentes, ideas remanidas o chistes bobos estirados para que duren cinco páginas. Para bien y para mal, Husmeante es una serie a la que se le nota mucho la fecha de nacimiento: varios de los guiones de Trillo giran en torno a los dos temas que recién en 1982 se podían explorar en la historieta sin miedo a ir en cana (o algo peor), que son la política y el sexo. Husmeante está realizada al calor del destape post-guerra de Malvinas, cuando la dictadura militar ya no tenía resto para perseguir ni reprimir a nadie y la serie aprovecha a pleno ese nuevo aire de libertad. No quiero decir con esto que los resultados de intensificar las dosis de sexo y política sean geniales, para nada. Varias de las mejores historias del tomo son hard boiled clásico, sin un peso real de estos elementos, pero sin dudas son temas que a Trillo siempre le interesaron y que acá están puestos sin tapujos arriba de la mesa, siempre vistos a través de ese prisma sarcástico tan típico del guionista. Para completar 64 páginas y no quedar muy raquítico, el tomito de Historieteca tiene un montón de extras, entre los que se destaca la gloriosa "Los Héroes Están Cansados", emblemática historieta que Carlos y Cacho aportaron al nº1 de SuperHum® y que ya se había incluido también en la recopilación de Peter Kampf lo Sabía, otro clásico notable de la dupla. En síntesis, Husmeante es un trabajo quintaesencialmente ochentoso, que conserva aún hoy algo de su atractivo, y que los fans de Trillo y Mandrafina seguramente querrán tener en sus bibliotecas, ahora que vuelve a circular en una edición cuidada y accesible.
El verdadero culpable de los muchos días que tardé en volver a postear en el blog es el maestro Timothy Truman. Estuve miles de horas enfrascado en la lectura de Wilderness: The True Story of Simon Girty, the Renegade, un librazo que recopila dos novelas gráficas realizadas por Truman en los albores de los años ´90. Se trata de un comic histórico, con muchísimo texto, en el que Truman demuestra haber investigado a fondo no solo la vida de Simon Girty, sino también la época en la que vivió (1741-1818). Yo nunca le había dado mucha bola a esa etapa de la historia de Estados Unidos, siempre fui más fan de la Guerra de Secesión, pero contada por Truman, me resultó una época fascinante, repleta de emociones fuertes. No me quiero poner a explicar todo el contexto histórico de la novela, porque es el núcleo mismo del laburazo que se mandó Truman. Simplemente contar que Simon Girty fue una figura clave para un proceso que en EEUU se desarrolló varias décadas antes que en Sudamérica, que es el embate de los descendientes de europeos contra los pueblos originarios para apoderarse de sus tierras en nombre del progreso. En EEUU esta guerra no fue menos salvaje que en Argentina, por ejemplo, pero sí mucho más temprana, al punto que varios de los combates más zarpados contra los aborígenes se libraron cuando los yankis todavía no se habían sacado de encima a los realistas, es decir, a los ejércitos que intentaban restaurar el dominio colonial de la corona británica sobre estos territorios. O sea que tenemos dos bandos de "caras pálidas" (ingleses y yankis) enfrentados entre sí y a su vez con los indios, en un complejo equilibrio de alianzas y traiciones que Truman explica a la perfección, con sus marchas y contramarchas a lo largo de varias décadas. Y sí, Wilderness tiene mucho texto, tira mucha data (otra vez aparece -como en From Hell- la obsesión del historietista que estudió demasiado a fondo un tema y lo quiere demostrar), pero no se hace aburrida porque está escrita a un ritmo intenso, atrapante, porque lo que cuenta es interesante, y porque Truman te destroza en mil pedazos con los dibujos, que son una gloria, sobre todo en la segunda mitad, cuando las tramas mecánicas le disputan el protagonismo a las manchas negras. Como siempre, el dibujo de Truman evidencia algunas fallas cuando enfoca muy de cerca los rostros de los personajes, y cuando los toma muy de lejos, y los define con poquísimos trazos, también hay anatomías que hacen un poquito de ruido. Pero los planos medios, las viñetas resueltas con cuerpos enteros, o las viñetas en las que no hay personajes sino paisajes, son de una belleza indescriptible. Sin hablar del trabajo monumental en la documentación histórica, que reproduce con rigor lugares, armas, vestimentas, carruajes y un largo etcétera. En un momento, la historia de Simon Girty intersecta incluso con la de Tecumseh, que (como vimos acá el 22/02/22) también apasiona al creador de Grimjack y Scout. Un motivo más para considerar a Wilderness una pieza clave en la bibliografía de Truman. Como las novelas gráficas de temática histórica de -por ejemplo- Lautaro Fiszman, Wilderness narra sucesos de una violencia y una crueldad que hoy nos resultan inadmisibles, pero en aquella época eran moneda corriente. Y Truman acierta al no juzgar a estos hombres atrapados por esta vorágine de violencia y agresión permanente, que en su mayoría terminan cagados a tiros o arruinados por el alcoholismo. Sin dudas, si te interesa la historieta como un vehículo válido para estudiar Historia, este libro te va a volar la peluca, o a hacharte el cuero cabelludo con un tomahawk. Y tengo leído un tercer librito, pero mejor lo dejo para la próxima, así no aburro con tanta sanata. Gracias por el aguante y no dejen de visitar el canal de YouTube de Comiqueando, que este miércoles estrenamos programa nuevo, como parte de los festejos de los 10 años en esa plataforma. Como dicen los profesores mala onda del secundario, "nos vemos en Marzo".

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