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viernes, 25 de octubre de 2024
VIERNES CON LLUVIA
Se viene un finde que promete estar muy bueno, pero antes un par de reseñas.
Terminé uno de los libros largos que estaba leyendo: el integral de Las Reinas de Sangre: Catalina De Médici, que reúne tres álbumes de 56 páginas realizados por el mismo equipo al que vimos contar la historia de la reina Alienor. Finalmente aquella saga se publicó en España (traducida como "Leonor") y ni bien los autores terminar de recorrer la vida de otra reina polémica, la editorial española Yermo lanzó esta segunda saga en un integral lujoso, pesado y carísimo, con los tres álbumes franceses adentro.
Pero claro, otra vez tenemos a Carlos Gómez al frente de los dibujos, y eso garantiza que nos vamos a encontrar con una cantidad de maravillas visuales que justifican cualquier esfuerzo que haya que hacer para obtener el libro. Tuve la suerte de ver algunas de estas páginas en blanco y negro y estoy en condiciones de afirmar que, sin los colores de José Luis Río y Salvo, esto también es glorioso. Los coloristas saben lo que hacen y están muy lejos de estropear o tirar para abajo los fastuosos dibujos de Gómez. Pero si sacás los colores, la historieta también te deslumbra.
Esta vez es muy importante el dibujo, porque el guion no es tan atrapante como el de la saga de Alienor. A la hora de contarnos la vida de Catalina, los guionistas Arnaud Delalande y Simona Mogavino se exceden en la cantidad de información histórica que meten en la historieta, y la misma adquiere un tono demasiado didáctico, se parece demasiado a un manual de Historia, repleto de data acerca de alianzas y runflas entre reinos, principados, ducados, papas, ministros, consejos de ministros, líderes de la incipiente religión protestante, etc.. Un bolonki de nombres y banderas que Catalina respira desde los ocho años y entiende a la perfección, pero que para el lector al que no le interesa demasiado la Historia europea del Siglo XVI puede resultar bastante agobiante. Muchísimas cosas (algunas muy relevantes) pasan sin que Catalina tenga ninguna intervención en las mismas, con lo cual hay muchas páginas en las que la protagonista deja esa centralidad para ser simplemente una narradora. No es que los autores no hayan investigado a fondo la vida de la reina, sino que las cosas que efectivamente le pasan a ella no son tan atractivas en términos de una historieta que siente la necesidad de impactar al lector con sucesos "aventurables" (por usar un término del maestro Juan Sasturain).
El resultado es una saga lenta, donde se habla mucho y se brinda en los diálogos muchísima información acerca de cosas que, si en vez de mencionarse se mostraran, desplazarían por completo a Catalina del foco de la trama. Creo que lo que más me gustó fue el primer álbum, donde Gómez dibuja otra vez... el saqueo de Roma. Allá por mediados de 2013 vimos en el blog los tres tomos de Dago en los que el justiciero creado por Robin Wood y Alberto Salinas se veía envuelto en esos sangrientos sucesos, y deliramos con la forma en la que Gómez le daba vida a ese auténtico tsunami de crueldad y desmesura. Ahora nos lo vuelve a mostrar desde otra óptica, varios años después, con otra experiencia, con otros guionistas, con otra puesta en página y con nuevos recursos para impactar al que ya lo vio dibujar este episodio y cree que sabe con qué se va a encontrar. Después, es todo intriga palaciega. Prácticamente un siglo de Historia europea donde Catalina es una jugadora importante, pero no imprescindible, porque (a diferencia de Alienor, o de la historia de los Borgia que nos contaran Alejandro Jodorowsky y Milo Manara) mucho de lo que sucede, sucedería igual aunque ella no estuviera ahí. También a diferencia de Alienor, Delalande y Mogavino no ponen a la protagonista en el rol de villana, sino de una mina muy inteligente, habilidosa para la estrategia política, la runfla y la difícil tarea de gobernar a Francia a través de tiempos difíciles. Hay luces y sombras, buenas y malas, y queda abierta la posibilidad de que el lector banque o no las decisiones que toma Catalina. Más allá de la magia inverosímil que tira Carlos Gómez, me parece que es un comic que van a disfrutar solo aquellos que sean muy fans de la temática, o del personaje, o de la época que recorre la obra. Y el resto por ahí se aburre...
Hace justo seis años, el 25/10/18, me tocó leer Beatnik Buenos Aires, de Diego Arandojo y Facundo Percio, y dije en la reseña: " uno quiere ver mucho más de lo que nos muestra el libro. Muchas de las 13 historias son anécdotas chiquitas, muy bien investigadas, pero que se quedan en eso, en la anécdota". Y me pasó lo mismo hoy con El Río Oculto: me doy cuenta de que Arandojo conoce bien el tema (esoterismo, ocultismo y misticismo en la ciudad de Buenos Aires y cercanías), que lo investigó, que se entusiasmó... pero no comparto la decisión de -una vez más- armar las historietas a partir de anécdotas inconexas, en lugar de crear desde cero una trama de ficción que pueda nutrirse de las mismas.
Obviamente, cuando un autor hace dos veces lo mismo, no estamos ante un error, sino ante una búsqueda. Y podemos afirmar que a Arandojo le interesa esto: contar en forma de comics anécdotas, con distinto grado de verosimilitud, pero cuya circulación es real y consta en documentación a la que accede el guionista. ¿Está mal? Y, depende. Yo lo que encuentro en El Río Oculto es que a varias de las anécdotas les falta lo más importante para que tenga sentido contarlas, que es un buen conflicto. Sin un buen conflicto, son simplemente acumulación de datos, como le pasaba a veces a las historias que venían en los Big Books de Paradox (obviamente si alguna vez se hace el Big Book del Ocultismo Argento, lo tienen que llamar a Arandojo para que aporte estos relatos). Pero no se ve por parte del guonista una intención dramática, un tratamiento de la anécdota que la "maquille" para darle introducción, nudo y desenlace consistentes a algo así como un conflicto atractivo. Y esas páginas entre anécdota y anécdota en las que vemos al narrador bañarse, caminar o fumar, me descolocaron un poco, por lo poco que aportan. Si tienen una función narrativa, no la entendí. Pareciera que solo están ahí para rellenar y engordar al libro.
El dibujo de Jorge Fantoni está bien. Le falta lo que a mí más me gusta de Fantoni, que es el filo más underground, más salvaje. Este es un Fantoni más tranquilo, más domesticado, que entiende de composición, de puesta en página, de equilibrio entre blancos, negros y grises y que se esfuerza para que, cuando Arandojo introduce a personajes que existieron en la vida real, los rostros conserven una resemblanza aceptable. Esperaba más del dibujo, pero si pensamos que el 85% de las escenas son gente hablando, la verdad que no se le puede pedir al dibujante que haga magia.
Me intrigaba El Río Oculto, porque venía con la chapa de haber sido publicado en EEUU por Fantagraphics, y la "antichapa" de haber rebotado en varias editoriales del medio local. Finalmente le doy la derecha a los editores que dijeron "no, gracias" cuando vieron el trabajo. La investigación de Arandojo (me queda clarísimo al leer el prólogo) es una bomba atómica, para presentarla en forma de libro periodístico, no para adaptarla a historietas cortas, hilvanarlas así nomás con un personaje que no tiene ningún tipo de desarrollo y armar una especie de novela gráfica. Ojalá algún día ese libro se materialice, porque el tema es sumamente interesante y la data que juntó el autor es tremenda.
Nada más, por hoy. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas acá en el blog, y el miércoles 30 con una nueva emisión en vivo de Agenda Abierta en el canal de YouTube de Comiqueando.
martes, 7 de abril de 2015
07/ 04: ALIENOR: LA LEGENDE NOIRE Vol.3
Final para esta interesantísima trilogía… que en realidad no termina. Me comí el amague de que en el tercer y último tomo Arnaud Delalande y Simona Mogavino me iban a contar el desenlace definitivo de esta historia, es decir, la muerte de la reina Alienor. Y no. El relato llega hasta un punto, y si bien pasan un montón de cosas, no hay nada ni remotamente parecido a un final.
En la reseña del Vol.2 yo me preguntaba si en este último tramo Alienor iría en busca de la redención, y algo así es lo que efectivamente sucede. La joven reina quiere rectificar el rumbo, mejorar la letra… pero no le sale. En estas 56 páginas Alienor baja un par de cambios, un ratito. A la larga, terminará gobernada por sus pulsiones, sus impulsos, sus caprichos, cada vez más enfrentada a un Louis VII que ya está bastante podrido de que esos pelos que tiran más que una yunta de bueyes lo lleven de un papelón a otro. Y empiezo a pensar que realmente este es un tratamiento muy parcial de la biografía de Alienor, y que también existe una corriente historiográfica más “alienorista”, a la que la versión plasmada por Delalande y Mogavino le debe haber dado por las pelotas. Digo esto porque el tomo arranca con un “disclaimer”, donde la editorial explica en base a qué fuentes se construyó el guión, qué personajes son reales y cuáles ficticios, qué libertades se tomaron los autores a la hora de llenar baches o zonas oscuras de la historia, y pone paños fríos al aclarar que se trata de “una interpretación novelizada de la vida de Alienor basada en hechos históricos verídicos”. No es ilógico pensar que así como existe una leyenda negra, podría existir una leyenda blanca, en la que la reina salga muchísimo mejor parada que en esta obra.
En cuanto al argumento en sí, en este tomo el foco se desplaza un poquito. La intriga palaciega, las roscas y los garches siguen presentes, pero ahora la historia toma un perfil más bélico, ya que los reyes de Francia se suman a las Cruzadas y se ponen al frente de un poderoso ejército que marchará hacia Oriente, con flojísimos resultados. Las figuras de Louis VII, el sacerdote Suger y la hermana de Alienor pierden bastante protagonismo, en detrimento de Rançon, uno de los lugartenientes al frente de las tropas, y de Vincent, el caballero italiano enamorado de Alienor, el único personaje 100% ficticio de la saga. Y como decía la principio, el final no es un final, sino un “volver a empezar” luego de un cambio heavy en el status quo. De hecho el tomo termina con la palabra maldita: “a suivre”, o “continuará”, en criollo. Todo el tiempo Delcourt nos vendió esta obra como una trilogía, y cuando llegás al final te enterás que no, que eventualmente saldrán más historietas centradas en la vida de Alienor.
No tengo mucho más para agregar. Ni siquiera quiero extenderme repitiendo elogios para con el trabajo de Carlos Gómez al frente de la faz gráfica. La verdad que es un orgullo para todos los argentinos lo que hace Carlos para las editoriales europeas y en este libro (de 2014) se lo ve incluso mejor que en los anteriores. Si no me hubiese atrapado para nada la historia de Alienor, igual la habría bancado hasta el “final” por el placer que me produce el dibujo de Gómez.
Y a la gente a la que sí le entusiasma el tema de los reyes europeos del medioevo, sus triunfos, sus fracasos, sus roscas con la iglesia, con las otras potencias, con sus vasallos, etc., no puedo menos que recomendarle esta saga en la que –sesgada y todo- se nos brinda la posibilidad de meternos a fondo en la vida y la leyenda (negra, blanca, no calienta) de un personaje realmente apasionante como fue Alienor.
En la reseña del Vol.2 yo me preguntaba si en este último tramo Alienor iría en busca de la redención, y algo así es lo que efectivamente sucede. La joven reina quiere rectificar el rumbo, mejorar la letra… pero no le sale. En estas 56 páginas Alienor baja un par de cambios, un ratito. A la larga, terminará gobernada por sus pulsiones, sus impulsos, sus caprichos, cada vez más enfrentada a un Louis VII que ya está bastante podrido de que esos pelos que tiran más que una yunta de bueyes lo lleven de un papelón a otro. Y empiezo a pensar que realmente este es un tratamiento muy parcial de la biografía de Alienor, y que también existe una corriente historiográfica más “alienorista”, a la que la versión plasmada por Delalande y Mogavino le debe haber dado por las pelotas. Digo esto porque el tomo arranca con un “disclaimer”, donde la editorial explica en base a qué fuentes se construyó el guión, qué personajes son reales y cuáles ficticios, qué libertades se tomaron los autores a la hora de llenar baches o zonas oscuras de la historia, y pone paños fríos al aclarar que se trata de “una interpretación novelizada de la vida de Alienor basada en hechos históricos verídicos”. No es ilógico pensar que así como existe una leyenda negra, podría existir una leyenda blanca, en la que la reina salga muchísimo mejor parada que en esta obra.
En cuanto al argumento en sí, en este tomo el foco se desplaza un poquito. La intriga palaciega, las roscas y los garches siguen presentes, pero ahora la historia toma un perfil más bélico, ya que los reyes de Francia se suman a las Cruzadas y se ponen al frente de un poderoso ejército que marchará hacia Oriente, con flojísimos resultados. Las figuras de Louis VII, el sacerdote Suger y la hermana de Alienor pierden bastante protagonismo, en detrimento de Rançon, uno de los lugartenientes al frente de las tropas, y de Vincent, el caballero italiano enamorado de Alienor, el único personaje 100% ficticio de la saga. Y como decía la principio, el final no es un final, sino un “volver a empezar” luego de un cambio heavy en el status quo. De hecho el tomo termina con la palabra maldita: “a suivre”, o “continuará”, en criollo. Todo el tiempo Delcourt nos vendió esta obra como una trilogía, y cuando llegás al final te enterás que no, que eventualmente saldrán más historietas centradas en la vida de Alienor.
No tengo mucho más para agregar. Ni siquiera quiero extenderme repitiendo elogios para con el trabajo de Carlos Gómez al frente de la faz gráfica. La verdad que es un orgullo para todos los argentinos lo que hace Carlos para las editoriales europeas y en este libro (de 2014) se lo ve incluso mejor que en los anteriores. Si no me hubiese atrapado para nada la historia de Alienor, igual la habría bancado hasta el “final” por el placer que me produce el dibujo de Gómez.
Y a la gente a la que sí le entusiasma el tema de los reyes europeos del medioevo, sus triunfos, sus fracasos, sus roscas con la iglesia, con las otras potencias, con sus vasallos, etc., no puedo menos que recomendarle esta saga en la que –sesgada y todo- se nos brinda la posibilidad de meternos a fondo en la vida y la leyenda (negra, blanca, no calienta) de un personaje realmente apasionante como fue Alienor.
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viernes, 27 de marzo de 2015
27/ 03: ALIENOR: LA LEGENDE NOIRE Vol.2
Bueno, de a poquito va quedando claro que Alienor, además de ser la protagonista de esta saga, es también la villana. En esta segunda entrega de 54 páginas, los guionistas Arnaud Delalande y Simona Mogavino se regodean casi con crueldad en las operetas que arma la joven reina para manipular a su marido, el también joven e inexperto rey Louis. Ambiciosa, lujuriosa, belicosa, intrigante, con menos escrúpulos que un puntero macrista de Cristian Ritondo, Alienor sigue hablando de justicia y dignidad pero lo único que le interesa es el poder, la sumisión de reyes, obispos y nobles a sus veleidades y caprichos. Por momentos me hizo acordar a cómo hablaban de Eva Perón mis abuelas gorilas.
Acá, en esta Francia feudal del año 1140, sobran los descamisados, los marginados, los excluídos, pero la tarea de incluirlos y darles dignidad no va a recaer en Alienor, para nada. A ella sólo le importa mandar, digitar, imponerse siempre, a como dé lugar, y estar sexualmente bien atendida. Si sus deseos y ambiciones le traen desgracias y derrotas al rey Louis, a sus súbditos o a sus aliados, poco le importa. Y de eso se trata en buena medida este Vol.2: de los costos que paga este rey ingenuo, convertido en un pollerudo sin voz ni voto por los encantos y las maquinaciones de su avasallante esposa. Llega un punto en el relato donde uno se quiere meter adentro del comic (como en aquel inmortal videoclip de A-Ha) para cagarlo a sopapos a Louis al grito de “¡Infeliz, date cuenta de que te estás mandando una cagada atrás de otra por culpa de esta conchuda!”. No existe esa posibilidad, lamentablemente. Sólo queda presenciar cómo Louis la pasa cada vez peor, se queda cada vez más solo, se vuelve cada vez más débil por darle todos los gustos a esta hija de puta.
Como en todas las historias de reyes y nobles, la intriga palaciega está a la orden del día: Delalande y Mogavino nos enroscan en conjuras, secretos, romances prohibidos y negocios por abajo de la mesa, que crean un clima muy denso, muy atrapante. Para el final de este tomo, caen algunas máscaras y quedan al descubierto algunos garcas que eran casi tan garcas como Alienor, aunque la jugaban de cayetano. Una vez más, entre todas estas runflas subrepticias y la acción, que no escasea, tenemos 56 páginas en las que pasan muchas cosas y las tramas avanzan muchísimo. Por eso no jode para nada que casi todas las páginas tengan muchas viñetas y una cantidad de texto medio zarpada. Hay que sentarse con tiempo, porque acá hay para ver y leer bastante más que en los típicos álbumes de este formato.
Falta un dato importante y es que la reina Alienor, el rey Louis, la gran mayoría de los personajes de la historia y casi todos los sucesos que aparecen en el comic EXISTIERON en la realidad. La historieta no sólo está anclada a una época histórica específica, sino que se sustenta en un monumental trabajo de documentación por parte de los guionistas y el dibujante. Y hablando del dibujante, una vez más tenemos al maestro cordobés Carlos Gómez en una cátedra memorable. No me quiero repetir, por eso recomiendo repasar la reseña del Vol.1, pero realmente acá hay páginas de Gómez que merecen pasar a la historia por la cantidad descomunal de laburo que le deben haber representado. Esta vez el colorista es José Luis Rio, muy acertado a la hora de acompañar con la paleta y los efectos digitales los distintos climas por los que transita el guión.
Me falta leer el final de la saga, a ver si finalmente Alienor se redime, o si pasará a la historia de Francia como una reina despiadada, venal y egomaníaca. Por ahora, su “leyenda negra” me tiene muy enganchado y el dibujo de Carlos Gómez me está haciendo cambiar de ropa interior varias veces por tomo. Prometo entrarle pronto al Vol.3.
Acá, en esta Francia feudal del año 1140, sobran los descamisados, los marginados, los excluídos, pero la tarea de incluirlos y darles dignidad no va a recaer en Alienor, para nada. A ella sólo le importa mandar, digitar, imponerse siempre, a como dé lugar, y estar sexualmente bien atendida. Si sus deseos y ambiciones le traen desgracias y derrotas al rey Louis, a sus súbditos o a sus aliados, poco le importa. Y de eso se trata en buena medida este Vol.2: de los costos que paga este rey ingenuo, convertido en un pollerudo sin voz ni voto por los encantos y las maquinaciones de su avasallante esposa. Llega un punto en el relato donde uno se quiere meter adentro del comic (como en aquel inmortal videoclip de A-Ha) para cagarlo a sopapos a Louis al grito de “¡Infeliz, date cuenta de que te estás mandando una cagada atrás de otra por culpa de esta conchuda!”. No existe esa posibilidad, lamentablemente. Sólo queda presenciar cómo Louis la pasa cada vez peor, se queda cada vez más solo, se vuelve cada vez más débil por darle todos los gustos a esta hija de puta.
Como en todas las historias de reyes y nobles, la intriga palaciega está a la orden del día: Delalande y Mogavino nos enroscan en conjuras, secretos, romances prohibidos y negocios por abajo de la mesa, que crean un clima muy denso, muy atrapante. Para el final de este tomo, caen algunas máscaras y quedan al descubierto algunos garcas que eran casi tan garcas como Alienor, aunque la jugaban de cayetano. Una vez más, entre todas estas runflas subrepticias y la acción, que no escasea, tenemos 56 páginas en las que pasan muchas cosas y las tramas avanzan muchísimo. Por eso no jode para nada que casi todas las páginas tengan muchas viñetas y una cantidad de texto medio zarpada. Hay que sentarse con tiempo, porque acá hay para ver y leer bastante más que en los típicos álbumes de este formato.
Falta un dato importante y es que la reina Alienor, el rey Louis, la gran mayoría de los personajes de la historia y casi todos los sucesos que aparecen en el comic EXISTIERON en la realidad. La historieta no sólo está anclada a una época histórica específica, sino que se sustenta en un monumental trabajo de documentación por parte de los guionistas y el dibujante. Y hablando del dibujante, una vez más tenemos al maestro cordobés Carlos Gómez en una cátedra memorable. No me quiero repetir, por eso recomiendo repasar la reseña del Vol.1, pero realmente acá hay páginas de Gómez que merecen pasar a la historia por la cantidad descomunal de laburo que le deben haber representado. Esta vez el colorista es José Luis Rio, muy acertado a la hora de acompañar con la paleta y los efectos digitales los distintos climas por los que transita el guión.
Me falta leer el final de la saga, a ver si finalmente Alienor se redime, o si pasará a la historia de Francia como una reina despiadada, venal y egomaníaca. Por ahora, su “leyenda negra” me tiene muy enganchado y el dibujo de Carlos Gómez me está haciendo cambiar de ropa interior varias veces por tomo. Prometo entrarle pronto al Vol.3.
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martes, 17 de marzo de 2015
17/ 03: ALIENOR: LA LEGENDE NOIRE Vol.1
Hasta hace un par de años, el Dago de Robin Wood y Carlos Gómez no se publicaba en Argentina y todos puteábamos porque la única forma de acceder a ese material era a través de las ediciones italianas. Ahora que tenemos todos los años dos o tres tomitos de Dago, es hora de seguir puteando: Gómez abandonó las aventuras del veneciano y se fue a trabajar para Delcourt, en una serie que no se publicó nunca fuera de Francia. Alienor: La Légende Noire es una saga de tres tomos que salió como parte de la colección Les Reines de Sang, y es una de las tantas historietas de temática histórica que pueblan las bateas de las librerías francófonas.
Lo que diferencia a esta saga de las demás es, precisamente, que Gómez dibuja a lo Gómez, no se disfraza nunca de dibujante franco-belga. La idea original (si es que contar en historietas la vida de un personaje histórico puede ser considerado original) le pertenece a Simona Mogavino, quien co-escribió el guión con Arnaud Delalande. También hubo un artista, Erwan Le Saëc, encargado del storyboard. Supongo que habrá hecho los bocetos, o planificado la puesta en página. Después llegó el turno de Carlos Gómez, que dibujó y entintó las 54 páginas del álbum y finalmente Claudia Chec fue la encargada de colorear con muchísima onda y muchísimo criterio los dibujos del cordobés.
El guión nos ubica rápidamente en la corte del rey Louis VII, un chico que asciende al trono de Francia con apenas 15 años y al que casan medio de prepo con Alienor, una chica de su misma edad que de pronto se convierte en reina. Delalande y Mogavino van a dedicar la mayoría de este primer tomo a las intrigas que tienen lugar dentro de la corte, con roles muy importantes para la madre del joven rey y para Suger, su consejero. De a poquito, todos se darán cuenta de que esa jovencita a la que humillaban y ninguneaban es en realidad una persona de increíble sagacidad, coraje y ambición, que los va a terminar manipulando a todos estos supuestos capos de la rosca para que se imponga siempre su voluntad.
Lo que menos me atrapó es el tono de los diálogos, muy solemne, muy protocolar, y a la vez acorde con una historia que transcurre en una corte real en el año 1138. Me imaginaba a los personajes hablando en español antiguo (“vosotros me habéis traicionado”, etc.) y me aburría un poco más. Lo bueno es que en 54 páginas repletas de viñetas pasan muchas cosas: hay protocolo y franela pero también acción y hasta algunos pasajes en los que predomina la machaca. Y el principal logro de los guionistas es que nos presentan a Alienor como un personaje que no es ni bueno ni malo. Hace turradas, es fría, es calculadora, es bastante atorranta, pero está movida por valores respetables, como la dignidad, la compasión y la pulsión por llevar a buen puerto el reinado de su inexperto marido. Veremos cómo evoluciona la caracterización en los próximos tomos, y si Delalande y Mogavino terminan por darle la razón a los personajes que afirman que esta reina adolescente es una criatura endemoniada, que ha poseído al pobre Louis para llevarlo por la senda de la atrocidad y la ruina. La verdad que es una etapa de la historia de Francia que desconozco profundamente, así que estoy abierto a las sorpresas.
Y hablando de sorpresas, me sorprendió lo poco que cambió el dibujo de Carlos Gómez para adaptarse al formato de álbum francés. Obviamente se acabaron las páginas de cuatro viñetas que tantas veces vimos en Dago, pero en todo lo demás, el dibujante mantiene en alto las banderas que le vimos en sus trabajos para Italia: muchos (y excelentes) primeros planos, algunos detalles de composición y de lenguaje corporal de los personajes heredados de los maestros norteamericanos, otros detalles emparentados con la tradición argentina de Alberto Salinas, Lito Fernández y otros referentes de nuestra historieta clásica de aventuras… y sí, en todas las páginas hay por lo menos una toma “de lejos”, un plano bien panorámico, en el que los personajes se ven de cuerpo entero, o muy chiquitos porque Gómez nos muestra un paisaje, un edificio, o un gran salón. Esto que Gómez trataba de hacer poco en las historietas de Dago, acá le sale muy, muy bien. Se nota el rigor en la documentación, la pasión por los detalles y las ideas para que estas tomas no se parezcan mucho entre sí, a pesar de que casi siempre nos muestran las mismas locaciones. Por supuesto ayuda mucho la paleta de Claudia Chec, que le encuentra a cada escena un clima distinto y lo plasma desde el color.
Magnífico debut de Carlos Gómez en el mercado francés, con un tomo dibujado a un nivel impresionante y un guión que, a priori, puede no parecer muy ganchero, pero al que no le faltan los momentos interesantes, los giros impredecibles y los hallazgos en materia de caracterización. Prometo entrarle pronto al Vol.2.
Lo que diferencia a esta saga de las demás es, precisamente, que Gómez dibuja a lo Gómez, no se disfraza nunca de dibujante franco-belga. La idea original (si es que contar en historietas la vida de un personaje histórico puede ser considerado original) le pertenece a Simona Mogavino, quien co-escribió el guión con Arnaud Delalande. También hubo un artista, Erwan Le Saëc, encargado del storyboard. Supongo que habrá hecho los bocetos, o planificado la puesta en página. Después llegó el turno de Carlos Gómez, que dibujó y entintó las 54 páginas del álbum y finalmente Claudia Chec fue la encargada de colorear con muchísima onda y muchísimo criterio los dibujos del cordobés.
El guión nos ubica rápidamente en la corte del rey Louis VII, un chico que asciende al trono de Francia con apenas 15 años y al que casan medio de prepo con Alienor, una chica de su misma edad que de pronto se convierte en reina. Delalande y Mogavino van a dedicar la mayoría de este primer tomo a las intrigas que tienen lugar dentro de la corte, con roles muy importantes para la madre del joven rey y para Suger, su consejero. De a poquito, todos se darán cuenta de que esa jovencita a la que humillaban y ninguneaban es en realidad una persona de increíble sagacidad, coraje y ambición, que los va a terminar manipulando a todos estos supuestos capos de la rosca para que se imponga siempre su voluntad.
Lo que menos me atrapó es el tono de los diálogos, muy solemne, muy protocolar, y a la vez acorde con una historia que transcurre en una corte real en el año 1138. Me imaginaba a los personajes hablando en español antiguo (“vosotros me habéis traicionado”, etc.) y me aburría un poco más. Lo bueno es que en 54 páginas repletas de viñetas pasan muchas cosas: hay protocolo y franela pero también acción y hasta algunos pasajes en los que predomina la machaca. Y el principal logro de los guionistas es que nos presentan a Alienor como un personaje que no es ni bueno ni malo. Hace turradas, es fría, es calculadora, es bastante atorranta, pero está movida por valores respetables, como la dignidad, la compasión y la pulsión por llevar a buen puerto el reinado de su inexperto marido. Veremos cómo evoluciona la caracterización en los próximos tomos, y si Delalande y Mogavino terminan por darle la razón a los personajes que afirman que esta reina adolescente es una criatura endemoniada, que ha poseído al pobre Louis para llevarlo por la senda de la atrocidad y la ruina. La verdad que es una etapa de la historia de Francia que desconozco profundamente, así que estoy abierto a las sorpresas.
Y hablando de sorpresas, me sorprendió lo poco que cambió el dibujo de Carlos Gómez para adaptarse al formato de álbum francés. Obviamente se acabaron las páginas de cuatro viñetas que tantas veces vimos en Dago, pero en todo lo demás, el dibujante mantiene en alto las banderas que le vimos en sus trabajos para Italia: muchos (y excelentes) primeros planos, algunos detalles de composición y de lenguaje corporal de los personajes heredados de los maestros norteamericanos, otros detalles emparentados con la tradición argentina de Alberto Salinas, Lito Fernández y otros referentes de nuestra historieta clásica de aventuras… y sí, en todas las páginas hay por lo menos una toma “de lejos”, un plano bien panorámico, en el que los personajes se ven de cuerpo entero, o muy chiquitos porque Gómez nos muestra un paisaje, un edificio, o un gran salón. Esto que Gómez trataba de hacer poco en las historietas de Dago, acá le sale muy, muy bien. Se nota el rigor en la documentación, la pasión por los detalles y las ideas para que estas tomas no se parezcan mucho entre sí, a pesar de que casi siempre nos muestran las mismas locaciones. Por supuesto ayuda mucho la paleta de Claudia Chec, que le encuentra a cada escena un clima distinto y lo plasma desde el color.
Magnífico debut de Carlos Gómez en el mercado francés, con un tomo dibujado a un nivel impresionante y un guión que, a priori, puede no parecer muy ganchero, pero al que no le faltan los momentos interesantes, los giros impredecibles y los hallazgos en materia de caracterización. Prometo entrarle pronto al Vol.2.
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