el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 29 de noviembre de 2012

29/ 11: EL MUNDO DE EDENA: LOS REPARADORES

Los ladris de Norma editaron este libro como el “Vol.6” de El Mundo de Edena, pero no les creas nada. Dicha saga termina en el Vol.5 (Sra) y ya fue. Este tomo lo que hace es rejuntar varias historietas que interesectan (algunas muy con lo justo) con ese fantástico universo creado en los ´80 por Moebius. Veamos qué es lo que se reunió en este “hors série”, que es como le dicen los franceses a estos álbumes de historias cortas, accesorias a las sagas centrales:
La historieta que da título al libro es una muy corta, de ocho páginas, que data de 1996. Es un relato mudo, en el que Stel y Atan acuden a “reparar” o a auxiliar al mismísimo Moebius, que se dibuja a sí mismo como en los ´60, pero aparece en la casa que habitó en los ´90. El guión es mínimo y los dibujos son de un nivel apabullante. Colores y texturas, luces y sombras, toda la magia visual del Genio Eterno explota en estas ocho paginitas repletas de composiciones fastuosas y asombrosas.
La siguiente es Ver Nápoles, una historieta de 1987, aún más corta que la anterior, de sólo cuatro páginas, y la única que tiene diálogos. No tiene un choto que ver con la saga de Edena, excepto por el detalle de que acá aparece por primera vez un “Nariz Larga”, o “Pif Paf”, esos seres que tendrán mucho peso en la saga, con esas máscaras atravesadas por una especie de cilindro. El argumento no reviste mayor interés y el dibujo, si bien no tiene ni a palos la calidad (ni la dedicación por parte del autor) que vimos en Los Reparadores, sigue siendo de muy bueno para arriba.
De alguna manera, a Moebius le quedó picando el tema de Nápoles, y en 2000 realizó una nueva historia corta, ahora titulada “Morir y ver Nápoles”. Son 27 viñetas de idéntico tamaño y sin textos, que nos cuentan cómo el Mayor Grubert (otro personaje emblemático del Genio Eterno) emprende un viaje a Nápoles durante el cual es capturado, encerrado en un ataúd, lanzado a un volcán que hace erupción y lo propulsa hacia el mar, que lo lleva precisamente a las playas de dicha ciudad italiana. ¿Cómo engancha esto con Edena? Simple: los que lo capturan, encierran y arrojan al vacío son tres Pif Paf. Acá vemos al Moebius más minimalista, más frío y encima sin ganas de jugar con la narrativa. Hay imágenes hermosas, como siempre, pero nada para decir “oooooh!”.
Y guardo para el final una historieta de 1990 que Moebius realizó para un especial de Dark Horse (Concrete Celebrates Earth Day). En su momento se publicó en papel choto, con unos colores chatos, opacos. Publicadas en álbum y recoloreadas por el maestro, las 23 páginas de The Still Planet (acá traducida con dudoso criterio como “El Planeta Todavía”) rankean con comodidad entre las obras mejor dibujadas de toda la carrera de Moebius. La trama es casi anecdótica: Stel y Atán exploran un planeta que parece estático (“still”), petrificado, atávico, hacen unos ajustes en un artefacto y pronto empiezan a ver manifestaciones vitales cada vez más intensas. A pesar de ser muda, The Still Planet le canta a la vida, al caos, a lo impredecible. Las imágenes fluyen a lo largo y a lo ancho de unas páginas magistralmente planificadas, dibujadas por Moebius apenitas por debajo de las maravillas de Los Reparadores. Esto es como la cumbre de la producción ochentosa del Genio Eterno: una historieta que combina experimentación y tradición, poesía y epopeya, aventura y bajada de línea, todo dibujado y coloreado a mano, en la era pre-photoshop, por un Moebius inspiradísimo.
Lógicamente, el principal problema que tiene este álbum es que se lee demasiado rápido. Es el costo a pagar cuando un autor se entusiasma con la onda de narrar sin palabras. El otro problema, el de los guiones medio blanditos, muy virados al lirismo o a la fumanchereada críptica, la verdad que no me parece para nada grave, porque en ese terreno Moebius se desenvuelve con inmensa cancha y porque en definitiva, esas licencias son las que le permiten al grosso entre los grossos volar a full con el dibujo, que acá es la estrella definitiva. Una estrella única, inalcanzable, que brilla con un fulgor de imponente majestad y deja a su paso una estela de belleza y magia en estado puro.