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lunes, 19 de diciembre de 2011

19/ 12: JACK KIRBY´S OMAC


Este libro me provocó sensaciones encontradas, como cuando tenés hambre y –al mismo tiempo- ganas de cagar. Por ahí porque esperaba mucho, de tanto que reivindican a OMAC genios vanguardistas como Paul Pope, Grant Morrison y algún otro. Lo cierto es que, si bien no puedo calificar a estas historietas de bosta hecha por kilo, tampoco puedo decir que me hayan gustado.
Hay muchos problemas y uno es que, durante su etapa en DC, Kirby estaba obligado por contrato a entregar 15 páginas por semana. El Rey escribía y dibujaba y más o menos se bancaba ese ritmo demencial, sólo opacado por las proezas de Osamu Tezuka y sus infinitos asistentes. El libro muestra varias páginas a lápiz de Kirby y la verdad es que el tipo conservaba casi intacto el power que lo mega-consagró en los ´60. Pero a veces, el que no aguantaba el ritmo era el entintador, Bruce Berry, y se ve claramente cómo este pobre pibe le estropea algunas viñetas al Rey, en las que se nota demasiado el apuro, cuando no la impericia. El resultado son unas cuantas páginas bastante por debajo del nivel que uno esperaba de una bestia salvaje como Kirby.
Ojo, hay un montón de dibujos fastuosos. Unas splash y unas doble splash para enmarcar y colgar en el Louvre (bueno, mejor en el MOMA). Pero también hay otros donde el cansancio de dibujante y entintador se cobran un precio bastante alto.
Igual el principal problema es que a Kirby lo dejaron escribir. Esto está definitivamente mal escrito, y como Kirby era su propio coordinador, nadie le decía nada (fuera de “Maestro, invente otra serie para mañana porque esta no vende una chota y la acabamos de cancelar”). El personaje de OMAC es chatísimo: un tipo sin onda, sin personalidad, sin vida privada, que no se cuestiona nada. Un cana tuneado, el miembro más pulenta de una agencia “de paz global” que cada vez que OMAC está en problemas manda a sus tropas a reprimir al villano de turno. Que por otra parte son siempre distintos villanos y bien podrían ser uno sólo, porque ninguno tiene personalidad ni motivaciones mínimamente exploradas. Los guiones son apenas una excusa para que rápidamente estalle la acción, que es donde Kirby se luce a full, y la verdad es que el resto tiene poco sustento.
Lo más choto son los diálogos. Cuanto más leés al Kirby “solista”, más reivindicás a Stan Lee. Los diálogos de Kirby son torpes, obvios, inverosímiles. Los bloques de texto a veces se limitan a un “Then...”, o un “Suddenly...”. Eso ya atrasaba muchos años en 1974. No jodamos: en 1974 ya existían el Deadman de Neal Adams, el Swamp Thing de Wein y Wrightson, Green Lantern/ Green Arrow... y eso sin salir del mainstream, porque también existían Robert Crumb, Richard Corben... muchísimas instancias de superación de esta fórmula clásica y predecible, que se podría sintetizar como “El Bueno descubre el plan del Malo, lo enfrenta, al principio pierde, después algo le habilita más poder y al final gana”.
Y lo más interesante son las ideas, los conceptos extremos, casi delirantes que pela Kirby. Creo que eso es lo que ceba a Morrison, por ejemplo. Cada bomba, cada rayo, cada máquina que hacía aparecer Kirby era novedosa, rara, impredecible, amenazante, familiar y original a la vez. Concedo que en los ´70 no era fácil generar una atrás de otra todas esas ideas bizarras, que le sacan excelente jugo al contexto de ciencia-ficción de la saga. Hoy, en cambio, me parece que cualquier salame que haya consumido bastante Cartoon Network de pendejo y bastante marihuana de adolescente puede limar al nivel de Kirby sin mayores inconvenientes.
Puteame de arriba a abajo si querés, pero de todo lo que hizo Kirby en DC yo rescato apenas a Kamandi y algunos numeritos de Demon. Lo del Cuarto Mundo se pasaba de pretencioso y OMAC parte de bases tan endebles que –predeciblemente- en los ocho numeritos que se llegan a publicar, no llega a ningún lado. Aguante el OMAC de John Byrne, que ese sí es papa MUY fina.