el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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miércoles, 25 de diciembre de 2013

25/ 12: EL VECINO Vol.3

Final para esta ambiciosa obra de Santiago García y Pepo Pérez. O casi, porque sobre el final de este tomo me entero de que en la revista El Manglar salieron varias historias cortas de El Vecino, que van entre el Vol.2 y este, y que no están recopiladas en libro.
Lo importante es que el final me gustó bastante. Por lo menos el guión. Si el Vol.1 se jugaba bastante a la comedia y el Vol.2 se volcaba fuertemente hacia el drama, para este tomo final Santiago García opta por un camino intermedio y convierte a El Vecino en un slice of life, con cuatro protagonistas (Javier, José Ramón, Lola y Rosa) a los que vemos preocuparse básicamente de lo mismo que nosotros: laburar, llegar a fin de mes, encontrar un rumbo copado para sus vidas, pasarla bien, ponerla de vez en cuando... El hecho de que Javier sea además un famoso superhéroe (dato que manejan los cuatro protagonistas) pasa a ser sumamente menor.
Cuando García empieza a explorar la veta de la explotación comercial de Titán y entra en escena el fabricante de merchandising del superhéroe, la trama levanta muchísimo. Cuando se centra en las escenas más intimistas y habla de inseguridades, celos, histeriqueos y cuernos, tampoco está mal. Ojo, no cobra barato: hay que fumarse MUCHAS páginas de gente hablando para llegar a las escenas más fuertes. Pero por suerte los diálogos están muy bien y el guionista los usa para darle más tridimensionalidad a los personajes, tanto a los cuatro protagonistas como a los secundarios, entre los que se destacan Fermín y Daniela. En general, si te olvidás de que Javier es Titán y te dejás llevar, te vas a sentir cómodo, como si fueras un amigo más de este grupito, y vas a compartir las alegrías y las angustias de estos pibes y minas muy reales (en parte por sus defectos), con los que es muy fácil identificarse.
Lo que más tira para atrás no es el hecho de que en casi 130 páginas la gran mayoría sean diálogos. El tema es que a Pepo Pérez se le ocurrió cambiar bastante su estilo gráfico y el que eligió... me gusta bastante menos que el de los tomos anteriores. Para empezar, todo el tomo está en blanco y negro, excepto algunas secuencias en las que aparece Titán y ahí sí, le pintan el traje de rojo. Un bajón, porque el color de los dos primeros tomos estaba muy bien y se complementaba perfecto con esa onda Dupuy-Berberian-Peeters que tenía el dibujo de Pérez. Por otro lado, esa estética no está más! Pérez la abandona en favor de un estilo más sucio, más suelto, que le permite liquidar mucho más rápido cada página. Pérez entra en la onda de dibujar poquísimos fondos y de plantear el entintado como si no hubiera lápiz previo, eso que le queda tan bien a Joann Sfar y tan mal a tantos otros. Los personajes no pierden expresividad, pero ahora son menos lindos, menos redonditos y más crudos. La faz gráfica de este tomo no es precisamente bajonera ni chota, pero me queda claro que es un salto que Pérez se anima a dar porque le fue bien con los tomos anteriores y especula con que el lector va a querer comprar el final de la historia, aunque el dibujo no tenga el mismo cuidado (inmenso) que veníamos disfrutando hasta ahora.
Como conjunto, como balance de los tres tomos, El Vecino terminó por resultarme más raro que bueno. No está nada mal y por momentos es realmente excelente. El tema es que tanto Santiago García en el guión como Pepo Pérez en el dibujo saltan sin red más de una vez y pegan volantazos que no sé si eran necesarios, con los que me cuesta estar de acuerdo. El viraje al drama urbano en el Vol.2, el pase a blanco y negro en el Vol.3... entiendo que son riesgos que los autores eligen asumir convencidos de que eso les va a aumentar el potencial expresivo de la obra. Sin embargo, me parece que lo que mejor funcionaba era el planteo (gráfico y temático) del principio y que no hacía falta ni pegarle esos sacudones ni estirarlo más de 250 páginas. “Son decisiones”, diría Miguel Angel Russo.

jueves, 19 de diciembre de 2013

19/ 12: EL VECINO Vol.1+2

Este hermoso libro editado por Astiberri reúne los dos primeros tramos de esta trilogía escrita por Santiago García y dibujada por Pepo Pérez. El Vol.3, al ser más extenso, está editado en un libro aparte.
El primer tramo de El Vecino se podría definir como “el Astro City español”. Se trata de una muy buena historia, con personajes muy reales, muy queribles, y con el detalle de que uno de ellos además es superhéroe. A García no le interesa contarnos las peleas entre Titán y el Dr. Tentáculos, sino indagar en cómo estas alteran la rutina y le complican la vida cotidiana a Javier López (el periodista del diario Cosmos que se transforma en Titán) y a su vecino y amigo José Ramón, a menudo encargado de encubrir al enmascarado para proteger el secreto de su doble identidad. Estas primeras 50 ó 52 páginas, en las que se forma el vínculo entre los vecinos y nos metemos a fondo en sus vidas, es lo que más me gustó del libro. Ver cómo Javier gana como Titán y pierde en su identidad civil porque Lola, la minita que le gusta, desconfía todo el tiempo de él, cómo el retraído José Ramón logra levantarse a Rosa, la vecina copada del edificio, cómo los amigos se complican y se enredan a medida que se acumulan las mentiras para tapar el tema de que Javier es Titán... todo eso me pareció muy divertido, y a la vez bien planteado, creíble (a pesar de los superpoderes), profundo, original, muy satisfactorio.
El segundo tramo pega un giro bastante arriesgado, y ahora García nos invita a seguir a Javier en su descenso hacia el ostracismo y la marginalidad. De a poco, el superhéroe abandona su trabajo, su departamento, a sus amigos, sus combates con los villanos, y sobre el final hasta abandona a las píldoras que le dan sus superpoderes. Para cuando toca fondo, Javier vive en la calle, entre los indigentes, come de los tachos de basura y garcha de vez en cuando con una prostituta heroinómana. Uno de los crotos, el veterano y astuto Martín (otro personaje MUY bien trabajado por García) deducirá el enigma de Javier, mientras que José Ramón, Lola y Juan (su actual novio) buscan la forma de ayudar al superhéroe caído en desgracia. El drama desplaza a la comedia, las peleas ya no aparecen ni de fondo y la historia cobra un cierto cariz de denuncia, busca shockearnos con un testimonio (también muy realista) de lo mal que viven los expulsados de la sociedad. Si en el primer tramo García borroneaba con criterio las fronteras entre buenos y malos, acá directamente las hace desaparecer.
Pepo Pérez se luce en un estilo sumamente francés. En cada página y en cada viñeta se sienten las influencias de Dupuy y Berberian, Gregory Mardon, Christophe Blain... Por supuesto en la pelea grossa entre Titán y el bicho alienígena que mata a su antecesor, la estética le rinde homenaje a la de Jack Kirby. Pero todo el resto de la novela está impregnada de los trazos de estos maestros franceses. Como el típico álbum francés, El Vecino está repleto de páginas con 10 viñetas, y a veces más, muy chiquitas, con poco espacio para el lucimiento de Pérez, y –esto sí es novedoso- con muchos primeros planos y planos medios, y muchas páginas de nueve cuadros con la clásica grilla de Watchmen. Pérez se banca con categoría las páginas de 8.000 cuadritos diminutos, le pone todo a las expresiones faciales y levanta muchísimo toda la faz gráfica de El Vecino cuando incorpora el color, que también nos remite a Dupuy y Berberian, y además está perfecto en todos los tramos del libro, los más luminosos y los más sombríos.
Me falta un dato interesante y es que tanto García (a quien ya nos cruzamos el 09/11 de este año) como Pérez son especialistas en historieta, con muchísimos textos publicados en varias de las revistas “teóricas” más importantes de España. Esto refuerza la sensación que transmite El Vecino de ser una obra en la que todo está pensado de punta a punta y nada está librado al azar. Se trata de dos eruditos, dos tipos que han leído y reflexionado a fondo sobre los géneros con los que decidieron jugar. El resultado es un comic muy intenso, que por cantidad de viñetas y cantidad de texto requiere de más esfuerzo por parte del lector que el típico álbum de 130 páginas, y que me dejó con muchas ganas de entrarle al Vol.3, porque hasta acá los autores mostraron mucha solidez, varias ideas inquietantes y ganas de escaparle al “más de lo mismo”, incluso cuando parten de una premisa tan... básica como “¿qué harías si descubrieras que tu vecino de al lado es un superhéroe?”. Prometo leer pronto el tomo final de la saga.