el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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viernes, 18 de septiembre de 2020

POLAR: LA CAIDA DEL KAISER

Hoy me toca reseñar el tomo final de esta maravillosa serie de Víctor Santos, que vendría a ser la quinta aventura y el Vol.4, porque hay un Vol.0, que es la historieta que vimos el 10/02/12. La Caída del Kaiser viene después de Ojo por Ojo (la vimos el 25/07/18) y está planteada como el final de la saga del Black Kaiser por motivos que no pienso spoilear. Al igual que las tres aventuras anteriores, esta fue pensada por Víctor Santos para ser serializada en un sitio web, por eso está editada en formato apaisado. También como las entregas anteriores, Santos trabaja toda la novela en blanco, negro, grises y rojos, a veces plenos, a veces con tramas mecánicas y a veces sin la línea negra para definir los contornos. Si seguís hace un tiempo este blog, sabés que yo soy MUY fan de los autores que se van al carajo con el manejo del claroscuro extremo, y claramente Santos es uno de esos. Acá hay verdaderas animaladas visuales, en las que el valenciano tira contrastes absolutos y composiciones jugadísimas a los efectos de impactarnos con su técnica visceral y fascinante. Esta vez suma el truquito (perfectamente integrado a su grafismo) de la trama mecánica, que se ve intencionalmente antigua, se nota que Santos busca reproducir el efecto que los dibujantes de los ´80 lograban con el letraset. Con las tramas de puntos digitales, Santos incorpora también algunos degradés, para compensar las áreas blancas que le quedan en algunas viñetas y crear la ilusión de que hay fondos que en realidad no están. Y además hay fondos realmente exquisitos, puestos con criterio y elegancia para apuntalar la que quizás sea la más realista de las historias de Black Kaiser. Como siempre, el estilo extremo de Santos tiene resabios del Frank Miller de Sin City, pero también hay cosas de Rafael Grampá, de Darwyn Cooke, de Paul Grist, de Matt Wagner, algún detalle que me hizo acordar a Eduardo Risso… Me queda claro que a Santos le gustan los autores que, además, de hacer magia con el claroscuro, la rompen en la narrativa. Y eso es lo más alucinante que tiene La Caída del Kaiser. La forma en que Santos piensa y vuelca en la página el relato gráfico, el armado de las secuencias para generar ritmo, suspenso, climas, y obviamente para shockear al lector en esos momentos en los que la trama explota en un pandemonium vertigionoso que salpica violencia y muerte. ¿Por qué La Caída del Kaiser me pareció incluso mejor que Ojo por Ojo? Primero porque tiene diálogos. Bastantes más que otras obras de Santos. El Kaiser es un personaje naturalmente parco, de pocas palabras, pero en esta historia la interacción con los personajes secundarios lo lleva a hablar un poco más, y en esas escenas que se apoyan en los diálogos, el autor nos regala muy buenos momentos. Y después, me pegó fuerte La Caída… porque es una historia crepuscular, en la que el protagonista ya no es el guacho-winner que resuelve todo sin despeinarse, sino un viejo bastante baqueteado que vive en Miami y que está alejado de la vida de chumbos, espionaje y misiones suicidas. La aventura y la violencia lo van a venir a buscar a su casa y el Kaiser va a tener que dejar todo en la cancha, esforzarse al límite de lo que su anciano cuerpo le permite, para llegar vivo al final de la obra. Y para ese final, Santos nos reserva una sorpresa más, un giro final sumamente emotivo, tenso, potente, casi poético. La Caída del Kaiser es mucho más que un comic de machaca, tiros y sangre. No es el enésimo remedo de Kill Bill o de Sin City. Es un thriller de alto impacto y de altísimo vuelo, que te hipnotiza en la primera viñeta y te suelta recién en la última, para dejarte en un estado de conmoción que pocas historietas logran producir en los lectores muy curtidos. Lo malo: dudo mucho que Santos nos cuente nuevas aventuras de este personaje. Lo bueno: Black Kaiser se despide muy arriba, con la mejor de sus historias y con un pico en la notable carrera artística de este autor prolífico y en constante evolución que es Víctor Santos. Si no te causan rechazo la sangre, los tiroteos donde vuelan cachos de cráneo y las luchas de gente que se atraviesa con cuchillos, katanas y destornilladores, acá vas a encontrar un comic realmente maravilloso, del que dificilmente te puedas olvidar una vez que llegás al final. Nada más por hoy. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

viernes, 10 de febrero de 2012

10/ 02: BLACK KAISER

Hora de reencontrarme con otro fetiche de este blog, el maestro valenciano Víctor Santos, esta vez con una novela gráfica de 2009 que no conecta con ninguna de sus epopeyas anteriores. En Black Kaiser, Santos retoma la onda del comic de acción, fuerte, trepidante, sin concesiones. Es una saga violenta, oscura, zarpada, con un ritmo que no da respiro y que te hace vibrar al ritmo de las peleas, los tiros, las explosiones y los garches.
Black Kaiser también es el nombre del protagonista, una especie de Nick Fury pero del bando contrario, nacido en Berlín pero convertido en una máquina de matar por los rusos durante la Guerra Fría. Bah, en realidad se parece más al Winter Soldier que a Nick Fury.... y con algo de Golgo 13, también, porque es un tipo duro, despiadado, casi sin emociones. Lo más parecido a un talón de Aquiles que va a mostrar Black Kaiser va a ser Irina, la joven y atractiva especialista en chumbos (y en acostarse con tipos que la duplican en edad), y por supuesto Santos va a explotar esa debilidad para poner en apuros a este recio entre los recios.
Además de deleitarnos con la abundante machaca, Santos se esfuerza por tejer una trama compleja, ambientada en los días de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Black Kaiser queda “pegado” en una runfla muy heavy que involucra a los petroleros saudíes y a una especie de gabinete de las sombras llamado Iniciativa Damocles. Tanto estos grupos como el propio Pentágono enviarán a sus sicarios a operar para eliminar a los rivales y el protagonista tendrá que jugarse el ojo que le queda en una partida muy brava entre avechuchos que juegan sucio y no tienen reparos en matar ni a sus propias madres.
El clima arranca espeso como cucharada de alquitrán ya en la primera secuencia y no se relaja nunca. A todas estas runflas y black ops habrá que sumarles más y más muertes, corrupción, lujuria, torturas y mentiras flagrantes de esas que vienen muy de arriba, tan de arriba que se nos terminan vendiendo como “la verdad”. Santos, por supuesto, está en su salsa. Este cóctel
-explosivo y perverso por donde se lo mire- le permite lucirse en los ambientes sórdidos que le encanta dibujar, esa atmósfera tipo Sin City que tan bien logró plasmar en sus obras enroladas en el género noir.
En realidad, toda la faz gráfica está plagada de logros increíbles por parte del valenciano. Las luchas con artes marciales son estremecedoras y memorables, las escenas de sexo son electrizantes, las composiciones son saltos al vacío de imponente belleza y elegancia, su claroscuro fuerte y expresivo potencia el power de todo lo que sucede. Este es el Santos maduro, el que no erra un disparo ni aunque lo intente. El que maneja de taquito la síntesis, el que combinó la estética de Frank Miller en Sin City con un laburo magistral de tramas mecánicas y los yeites narrativos de Matt Wagner o Bruce Timm. Seguramente habrá por ahí alguna historia de conspiraciones y asesinos internacionales mejor escrita, o con alguna vuelta de tuerca más impactante. Pero es poco probable que esté mejor dibujada que Black Kaiser. Que además, a nivel guión, tampoco es moco de pavo. Si nunca leíste nada de Víctor Santos (a pesar de mi insistencia, a esta altura medio insufrible), este es un gran comic para empezar.
Y dicho todo esto, de acá a fin de mes vamos a aflojar con el comic europeo para tratar de ponerme al día con el material yanki y argentino, que tengo muchísimo acumulado. Por ahí se cuela un manga, pero europeo y latinoamericano, por ahora se van un rato al freezer.