el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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martes, 14 de febrero de 2023

ANT-MAN AND THE WASP: QUANTUMANIA

Mientras avanzo con la lectura de un libro que se me está haciendo infinito, es hora de mechar la reseña de una película que acabo de ver... y que también se me hizo infinita. Son apenas 125 minutos, no es una bestialidad, pero en un momento me aburrí, empecé a pensar "por favor, vayan al grano, no pelotudeen más con peripecias boludas que no van a tener ninguna consecuencia para ningún personaje". No me suele pasar esto en las películas de Marvel, y eso hace que este largometraje de Peyton Reed no se pueda poner, a mi juicio, entre las grandes entregas que nos ha dado la factoría capitaneada por Kevin Feige. A nivel visual, esto es demasiado bueno para ser real. El despliegue de imaginación más delirante, más fumado, más extremo que alguna vez haya plasmado un dibujante en una historieta, acá aparece en pantalla, con actores de carne y hueso. El diseño de producción de esta película, el laburo que hay en trajes, vehículos, escenarios, edificios, hasta en las razas de seres extrañísimos que se agolpan en la pantalla, es sencillamente glorioso. Te quita el aliento, no se puede entender. No sabés si estás viendo una película o si te quedaste dormido y estás soñando. Como siempre, los efectos especiales y la coreografía de las peleas (y las batallas) son impecables. Incluso en este film, estos genios le encontraron la vuelta a los villanos para que se vean sorprendentemente parecidos a como nos los muestran en los comics, sin verse ridículos ni payasescos. El argumento, por el contrario, nos lleva a años luz de los comics. Creo que es la peli de Marvel que menos toma del material original (o sea, las historietas). No solo porque en los comics Janet es la Wasp titular, y jamás formaría pareja con un tipo como Scott, ni ocultaría los secretos zarpados que oculta el personaje de Michelle Pfeiffer en el film. Acá prácticamente no hay elementos que nos resultan familiares a los comiqueros. Los muy eruditos notarán que el universo subatómico al que acá llaman "el Quantum Realm" no es otro que el que visitamos varias veces en los comics de Hulk, llamado K´ai en el material original. Pero acá Jarella tiene otro nombre, y visualmente (en parte por el accionar del villano) el universo se parece bastante poco a lo que hemos visto en K´ai. Esta conexión con los comics no está para nada enfatizada, y eso tampoco es óbice para que el argumento (si bien se excede, como ya dije, en peripecias que no aportan demasiado) funcione bien y se haga llevadero durante la mayor parte del metraje. Durante largos tramos del film, sentí que estaba viendo una de Star Wars, pero bien hecha. O una de Flash Gordon con un presupuesto generoso. Quantumania es eso: un grupete de humanos (en este caso con poderes) que viaja a un universo extraño sometido por un tirano que va por todo, y al que le van a hacer la vida imposible. Sacalo a Kang, ponelo a Ming, y es todo más o menos lo mismo. Como en las buenas películas de Star Wars, los chistes no son demasiados y están puestos en los lugares correctos. Y como en unas cuantas de las últimas pelis de Marvel, alguien se dio cuenta de que Paul Rudd tiene más de 50 años y en cualquier momento tiene que colgar el casquito, y ya le empiezan a dar mucha chapa a quien será su sucesora: obviamente su hija Cassie, que acá ya tiene unos 14 años. Dentro de 10 años, los Avengers van a ser todas pibas: Cassie, Shuri, la nena a la que adoptó Thor, la nueva Hawkeye, Ironheart, Miss Marvel y donde te distraés, te inventan una Captain America adolescente. En fin, Quantumania es una maravilla visual, con buen desarrollo de personajes, mucha acción y buenos diálogos, a la que le sobran por ahí 15 minutos de persecuciones, caídas, peleas y giladas varias. Espectaculares las dos escenas post-créditos, así que quedate hasta el final. Y ahora sí, es la hora de los SPOILERS (podés dejar de leer si no querés enterarte de nada). Era obvio que Lord Krylar los iba a cagar. Era obvio que Cassie tenía una armadura. Era obvio que Hank iba a formar un hiper-ejército de hormigas. Era obvio que quienes exiliaron a Kang habían sido los propios miembros del Consejo de los Kangs. Nada más. Gracias y hasta pronto.

martes, 3 de julio de 2018

ANT-MAN AND THE WASP

Si te fuiste del cine donde viste Infinity War medio bajoneado, o directamente indignado porque Ant-Man no apareció ni en un mísero cameo, acá tenés tu revancha. Si seguís sin perdonarle a Marvel Studios ese pecado original (y bestial) que fue imponer masivamente una versión de los Avengers en cuya formación no participaron Hank Pym y Janet Van Dyne, acá tenés una reivindicación, un intento de reparar ese error grosero.
En esta película, el director Peyton Reed y sus geniales guionistas siguen la línea del film anterior (ver reseña del 13/07/15): acción y comedia de la mano, y a llevarse el mundo por delante. Esta vez hay dos elementos novedosos, que le juegan muy a favor a la película: por un lado, la situación heredada de Civil War (y mencionada en Infinity War): Scott Lang tiene que cumplir un arresto domiciliario, mientras que Hank Pym y su hija Hope están prófugos de la justicia por haber facilitado la tecnología con la que Lang violó los protocolos de Sokovia. El guión le saca un jugo riquísimo a este estado de cosas (que se modificará recién en los últimos minutos de la cinta) y hasta se da el lujo de usarlo como disparador de algunas de las secuencias más cómicas de la película.
Por otro lado, esta vez todo es mucho más personal: la misión de los protagonistas no es robar tecnología, ni infiltrarse en lugares inexpugnables, ni siquiera derrotar a un villano: esta vez todo pasa por tratar de reencontrarse con Janet Van Dyne, la Wasp original, interpretada por Michelle Pfeiffer. O sea que es un conflicto 100% privado, del ámbito de la familia de Hope. Por supuesto, el plan de Pym y su hija va a intersectar en más de un punto con los planes de más de un antagonista, como para garantizar una buena dosis de conflictos que se puedan resolver por la vía de violencia, como en cualquier historia de superhéroes que se precie de tal. Pero la motivación pasa por el amor de un hombre y su hija a una mujer cuya ausencia marcó drásticamente sus vidas… y cuya presencia puede volver a cambiar todo para siempre.
La película tiene un ritmo frenético, casi no da respiro. Reed ya entendió que no hace falta frenar la acción para meter chistes grandiosos y por momentos no sabés si estás viendo una de superhéroes o una comedia de enredos. Y eso es parte de lo que hace tan atrapante el visionado de Ant-Man and the Wasp. El único personaje que está 100% concentrado en resolver los conflictos que motorizan a la trama es el de Hope, la única que no se deja llevar por el frenesí de los chistes y seguramente el personaje con más crecimiento entre la primera y la segunda entrega. Todo el tiempo los guionistas parecen decirnos “guarda con la nueva Wasp, que se toma MUY en serio esto de ser superheroína y no se come ni la punta”.
Los efectos especiales están más pasados de rosca que en la peli anterior, con momentos pensados para asombrar a los espectadores más curtidos en este género. En cuanto a las actuaciones, Michael Douglas una vez más la rompe, pero lo más destacable está en el elenco femenino: Evangeline Lilly respalda con un gran trabajo actoral el crecimiento de su personaje y Hannah John-Kamen (a quien no conocía) me sorprendió con una labor formidable en el rol de Ava. Y atenti también con Abby Ryder Fortson, la nena que interpreta a Cassie Lang, que tiene un potencial enorme. Si yo fuera Kevin Feige, ya le estoy haciendo firmar un contrato con Marvel Studios por 15 años, mínimo. ¿Y qué onda Laurence Fishburne? La verdad que yo esperaba un poco más, no tanto de su actuación (que es correcta), sino del rol en la trama de Bill Foster, que está un poquito desaprovechado.
¿Se hacen cargo Payton Reed y sus guionistas de los sucesos de Infinity War? Te tenés que quedar hasta la secuencia entre los créditos para averiguarlo. Y al final de todo, cuando terminan de pasar tooooodos los créditos, hay una breve secuencia más, que realmente no aporta nada y si te la perdés, te ahorrás varios minutos de embole viendo pasar letritas.
Al igual que en 2015, me reí mucho, me divertí horrores y me fui cebadísimo con la onda y la chapa que le están dando a estos personajes supuestamente “menores” de la mitología marveliana. Si sos fan de Pym, de Janet, de Scott Lang, de Cassie, de los personajes inventados para la peli anterior, o de la ciudad de San Francisco, preparate para vivir dos horas y cinco minutos repletos de acción, emociones y risas a un nivel altísimo (o subatómico, como vos prefieras).