Hoy arrancamos una recorrida por algunos clásicos semi-ocultos de la historieta europea, con énfasis en España, Italia y Francia. Por supuesto, vamos a mechar reseñas de comic norte y sudamericano y en una de esas, más cerca de fin de mes, se cuela algún manga.
La primera parada es en España, pero paradójicamente la idea es reseñar la que tal vez sea la única obra de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet pensada desde el vamos para el mercado francés. En 1989, la dupla hitazo de Torpedo 1936 creó esta novela gráfica de 55 páginas llamada Parlez-moi de Mort, más tarde publicada en España con el nombre que ya conocemos. La verdad es que, en el trabajo del guionista, no se nota para nada que no estaba trabajando para una antología de Toutain o de Norma. Sánchez Abulí urde una de sus clásicas tramas de lujuria, traiciones y mala leche, de esas en las que se complica deducir quién es “el bueno”. Por ahí no descolla tanto con sus siempre logrados juegos de palabras, pero la rompe en el armado de los personajes, en el planteo y la resolución de la trama y sobre todo en cómo logra estructurar toda la historia en torno a ideas muy, muy visuales, en las que la acción (y no el diálogo) es la que lleva adelante la narración, de un modo sumamente efectivo, con muchas escenas de alto impacto, pensadas para que se luzca la magia gráfica de Bernet.
Básicamente la historia plantea un juego sumamente perverso entre una chica joven y tremendamente atractiva, casada con un viejo choto y millonario, un rústico ex-boxeador convertido en leñador, un chico con un serio retraso mental, y el ya mencionado septuagenario, a quien obviamente su curvilínea mujer le meterá los cuernos con el boxeador. Hasta la página 36, Abulí toma el camino obvio: la bella Abigail manipulará al tosco Tom para que este asesine a su marido y así convertirse en una viuda libre y acaudalada, como sucede en miles de relatos sobre todo en el género noir. El plan de Abigail es a prueba de boludos, pero involucra a Toby, que no es boludo, sino retrasado mental. Y a partir de ahí, la historia se torna impredecible, gana en espesor, en suspenso y termina por volverse tensa, asfixiante, jodida de verdad. El final es estremecedor y pone a este libro entre lo más destacado de la producción (que en los ´80 fue tan abundante como brilante) de este as del comic español nacido en Francia en 1945.
Al maestro Bernet se le nota un poquito más que no está laburando para las publicaciones de su país, en las que habitualmente metía series y unitarios tanto con Abulí como con Antonio Segura o Carlos Trillo. Por un lado, el catalán acomoda su grafismo para el color, porque piensa desde el vamos a esta historieta como una obra que se publicará a color. Eso explica la menor proliferación de masas negras, por ejemplo. Sin renunciar a su manejo del pincel ni a la creación de climas ominosos co el mismo, Bernet trabaja con una línea muy marcada y con menos “lagunas” de tinta negra, para que el colorista pueda meter más tonalidades y texturas en la viñeta. Y también dibuja páginas de MUCHAS viñetas, algo que en sus trabajos para España no habíamos visto nunca. Acá tenemos unas cuantas páginas de 9 cuadros y hasta algunas de 10 y 11 cuadros, a veces dispuestos de modos... raros, en planificaciones en las que se ve el esfuerzo del autor, la dedicación extra a un aspecto del relato gráfico que en sus obras anteriores (esas en las que primaban las páginas de 6 viñetas) dominaba de taquito. Hechas estas salvedades, el dibujo de Bernet está tan afilado y tan expresivo como siempre y en esas secuencias mudas, o basadas en la acción, en las que Abulí le habilita un mayor lucimiento, el ídolo lo aprovecha al 110%.
La Naturaleza de la Bestia por ahí no tuvo la trascendencia de Torpedo, o de algunos de los trabajos de Bernet con otros guionistas grossos, pero si sos fan de esta dupla zarpada e imbatible, no dejes de darle una oportunidad. Te esperan crímenes aberrantes, corrupción policial, torturas escalofriantes, garches de todo tipo, discriminación racial, maltratos y castigos a un pobre pibe subnormal y sobre todo una trama sórdida y contundente, que le permite a los maestros deleitarnos con su habitual mezcla entre drama y comedia, al condimentar todas estas atrocidades con su característico (y magnífico) humor negro.
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domingo, 3 de noviembre de 2013
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