el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 29 de agosto de 2024

JUEVES SANGRIENTO

Últimas reseñas de Agosto, supongo yo, y el mes que viene va a ser raro, porque coincide con dos de las tres semanas que me voy a tomar de vacaciones. No esperen muchas entradas para Septiembre, porque no las vamos a tener. Llegué al noveno y último tomo de Innocent, el manga de Shin´ichi Sakamoto, y de nuevo siento que me cagaron. Obviamente la frustración es parcial, porque sé que estas tramas (algunas, por lo menos) continúan en Innocent: Rouge, la secuela mucho más breve a cargo del mismo autor, que en una de esas Ivrea publica antes de fin de año. Pero si esta fuera realmente la última vez que tenemos noticias de la familia Sanson, sería un auténtico bochorno, porque esto termina en cualquier lado. En realidad, todo el Vol.9 es muy raro. Las primeras 15 páginas resuelven bastante rápido el conflicto jodido entre Charles-Henri y Marie-Josephe con el que terminó el tomo anterior. Después tenemos una escena tremendamente heavy en la que Charles-Henri tortura a su propio hijito de seis años y después viene una larga secuencia ambientada en el palacio de Versailles, 90 páginas que están narradas de una manera muy extraña, como si fuera un largo cuadro de una comedia musical. ¿Qué esto? ¿Qué necesidad había? ¿Quién asesoró a Sakamoto, o le dio el okey para hacer esta bizarreada? ¿Por qué Charles-Henri aparece vestido de mujer, así, de la nada? No tiene sentido. Ojo, tampoco es horrible. Visualmente es todo muy grosso, y finalmente el subplot de María Antonieta llega a un final razonable. Nos queda el subplot del casamiento de Marie-Josephe, y Sakamoto lo resuelve rápido, en las mejores 20 páginas del tomo, con un as bajo la manga que nadie se imaginó que iba a pelar. Pero quedan 70 páginas, y son suficientes para pegarle otro volantazo bizarro a la trama. De la nada aparece Alain, un nuevo personaje, interesante y carismático, lo más parecido a un "héroe" que tiene Innocent, y Sakamoto le da tanto protagonismo que Charles-Henri queda totalmente desplazado del foco de la narración. Al toque nos injerta un flashback para revelar que hace muchos años hubo un vínculo entre Alain y Marie-Josephe, y después el reencuentro, una trama que tiene que ver con la injusticia social de esta París decadente y de brutales contrastes entre ricos y pobres. Y cuando uno ya se hizo hincha de Alain, chau: es boleta. ¿Qué va a hacer Marie-Josephe al respecto? Hay que leer la secuela para enterarse. ¿Y qué onda la aparición de la guillotina? ¿Cómo va a alterar la labor de estos verdugos especialistas en decapitar gente de un espadazo? También, hay que leer la secuela. Y bueno, es así. Te dan la golosina y después te la ponen. Por suerte el dibujo sigue en ese nivel de belleza inexplicable, a años luz de lo que se ve normalmente en los mangas más pochocleros. Ni bien se edite Rouge en Argentina, me tiro de cabeza, a ver cómo termina la saga de los Sanson, y a ver si finalmente estalla la Revolución. En Francia de 1789, no acá, que ya sabemos que la gente tiene un témpano en el pecho y se banca que la forreen con mansedumbre bovina.
Hablando de Francia, fue en ese mercado que en 2022 se editó Les Yeux Perdus, una novela gráfica de los argentinos Diego Agrimbau y Juan Manuel Tumburús (Tumbu, para los amigos). Son 80 páginas a todo color en formato grande, de álbum europeo cheto, con lo cual veo muy difícil que esto se publique alguna vez en nuestro país. Y es una pena, porque se trata de una muy buena historia de guerra, muerte, canibalismo, muerte y atrocidades varias. La trama nos lleva a la Primera Guerra Mundial, a un páramo perdido en Europa donde tres pibitos de entre siete y once años sobreviven como pueden en una mansión abandonada. Ahí van a pasar cosas muy horribles, muy truculentas, y Agrimbau va a tener la crueldad y la sangre fría necesarias para contar todo ese espanto desde la mirada inocente de uno de los chicos, lo que le permite matizar las bestialidades que narra con ese toque de fantasía infantil, de juego de niños. Pero nada mitiga la desolación que transmite la historia, ni el estupor que provocan las escenas más zarpadas en materia de sangre y violencia. El elemento sobrenatural no es decisivo en la trama (de hecho, el guionista deja abierta la puerta a que sea fruto de la imaginación de los chicos), pero le permite introducir variantes, emociones y sensaciones imprevistas para impactar al lector, y climas nuevos para el mayor lucimiento de un Tumburús prendido fuego. No quiero ahondar en la trama, porque hay muchas sorpresas. Pero es oscura, perturbadora y te pone muy nervioso. En Les Yeux Perdus, Agrimbau corre los límites de lo que se puede hacer en una historieta protagonizada por huerfanitos a los que la guerra les arrebató la infancia y los condenó al abandono. Y lo hace con los tapones de punta, sin concesiones, dispuesto a todo. De hecho, hasta llama la atención que una editorial grande (y un toque conservadora) como Dargaud se haya jugado a publicar esto. En general, los editores franceses son muy estrictos con el tema de no mezclar violencia y sangre con niños y niñas. Acá no se salva nadie. No quiero cerrar la reseña sin destacar el trabajo de Tumbu, capo imbatible del ping-pong, que acá despliega todo su talento, todo el oficio de años de darle a la Wacom, para insuflarle vida y onda a esta historia. Experto en ilustración de libros infantiles, Tumbu capta como pocos las expresiones de los chiquitos y además se luce con los fondos, y sobre todo con los climas y las iluminaciones. Hasta las escenas más gore y más revulsivas tienen algo de ese vuelo, de esa frescura, de esa magia que les agrega el trazo de Tumbu y que levantan muchísimo toda la faz gráfica del álbum. Además, como Agrimbau no es amigo de los bloques de texto ni de los diálogos muy extensos, la página grande le permite al dibujante plantar viñetas también bastante grandes (nunca más de ocho por página) y organizar los elementos dentro de cada una de ellas con muy buen criterio, con espacio y con un olfato infalible para potenciar el impacto de lo que está planteando el guion. Les Yeux Perdus no es una historieta para cualquier tipo de lector, porque requiere bastante estómago. Pero es un gran trabajo de una dupla de autores argentinos con nivel internacional que nos representa muy pero muy bien en un mercado hiper-competitivo como es el de Francia. Y nada más, por hoy. Gracias por el aguante y nos reencontramos pronto, con nuevas reseñas acá en el blog.

lunes, 5 de agosto de 2024

ENTRE FRANCIA Y JAPÓN

Por fin tengo un ratito para reseñar un par de libros que leí en estos días. Uno es de un mangaka japonés que cuenta una historia ambientada en Francia y otro es de un autor francés que publica en Japón. Empiezo con el Vol.8 de Innocent, un tomito absolutamente fundamental para esta serie creada por Shin´ichi Sakamoto. Acá avanza muchísimo el arco argumental centrado en María Antonieta, la princesa austríaca que llega a París para casarse con Luis Augusto, el príncipe de Francia. Sakamoto le va a dar un relieve increíble a este personaje, y la va a vincular muy hábilmente con Marie-Joséphe Sanson, quien para esta altura de la serie ya creció tanto dejó de ser un personaje secundario y ahora co-protagoniza la serie con su hermano Charles-Henri. Todas las tramas se profundizan de manera armónica, sin descuidar ni las escenas románticas, ni la intriga palaciega, ni esa arista "de denuncia" en la que el autor subraya con increíble agudeza las enormes diferencias sociales entre estos reyes y su corte de aristócratas y un pueblo andrajoso que se caga de hambre. Hasta ahora, uno de los temas centrales de Innocent era el cuestionamiento a la idea del crimen, la justicia y el castigo tal como la entendían estos nobles acomodados de fines del Siglo XVIII, pero acá ya aparece con fuerza el tema de los géneros fluídos. Marie-Joséphe (ya una señorita de 19 años) aparece como un personaje de sexualidad ambigua, que se viste como y se comporta como un varón, y además se suma un personaje nuevo, el Chevalier d´Eon, que es hombre pero se viste y actúa como mujer, una especie de versión "en espejo" de Lady Oscar, la protagonista de La Rosa de Versalles, el hiper-clásico de Riyoko Ikeda. El sexo tiene bastante importancia en este tramo de la obra, y está retratado de manera muy original, entre dramática y fina, por la pluma maestra de Shin´ichi Sakamoto. No voy a hablar de nuevo de los prodigios gráficos de este mangaka y su equipo de asistentes, pero sí subrayar de nuevo el ritmo ultra- descomprimido del relato, que le permite a Sakamoto meterle poesía y emoción a todo tipo de escenas, incluso a las ejecuciones más truculentas. El hecho de que tanto Marie-Joséphe como Charles-Henri son verdugos esta vez es crucial para la trama, a tal punto que las diferencias "de estilo" entre ambos, y la compleja rosca palaciega en la que se ven envueltos, los lleva a enfrentarse en un duelo que ocupa el tramo final del tomo y que yo jamás me vi venir. Sin dudas es el pico de tensión en lo que va de la serie, y menos mal que tengo ahí en el estante el Vol.9, por si me mata la ansiedad de saber cómo carajo se resuelve. ¿Puede llegar a morir uno de los dos hermanos? Sí, porque el Vol.9 es el último. Sin dudas es el momento de arriesgar fuerte. Y lo que no llegue a pasar en ese tomo (la mismísima Revolución Francesa, ya a esta altura, dudo que llegue a entrar en las próximas 200 páginas) quedará para la secuela que -si no me equivoco- Ivrea todavía no anunció. Picantísimo y adictivo, Innocent es un manga realmente único, por su apabullante belleza visual, por lo bien que retrata una época fundamental de la Historia de Occidente y por el trabajo magistral de Shin´ichi Sakamoto en la construcción de estos personajes y los conflictos en los que los envuelve. Lo recomiendo a full y prometo liquidarme el último tomito en las próximas semanas.
La Republique du Catch no es un manga, pero casi, porque es una historieta del ídolo francés Nicolas De Crécy, originalmente serializada entre 2014 y 2015 en las páginas de la antología japonesa Ultra Jump, de la editorial Shueisha. De todas las concesiones que podría haber hecho De Crécy para conquistar al público japonés, hace una sola, que es entregar 25 páginas por mes, una cantidad inusitada para los autores franceses. Pero no se nota, no son páginas a las que se les vean las costuras, ni el apuro por sacarlas con fritas. El dibujo del maestro está al altísimo nivel de siempre, su imaginación es siempre fértil, generosa, su particular forma de dibujar los edificios, su magia para aplicar los grises, su línea chunga... todo lo que nos hace amar a este monstruo del Noveno Arte está presente en La Republique du Catch y en todo caso la diferencia es que De Crécy piensa en un formato más chico (el del tomo japonés) y por eso no hay páginas de 10 ó 12 viñetas, como cuando trabaja para las editoriales francesas. Las páginas rara vez tienen más de siete cuadros, y a veces tienen solo dos o tres, pero son cuadros complejos, repletos de elementos visuales o de líneas con las que De Crécy define las texturas y la iluminación con su habitual maestría. La trama se apoya principalmente en el carisma y la onda de los personajes y -como en otras obras de De Crécy- arranca tranqui y rápidamente empieza a incorporar elementos surrealistas que rompen la lógica del género aventurero. Todo el relato se estructura en torno a un enfrentamiento entre buenos y malos (en el seno de una misma familia), pero pasan cosas tan limadas que uno nunca sabe para dónde puede rumbear la cosa. En un momento, el protagonista (Mario) suma como aliados a una banda de freaks entrañables, con unos poderes loquísimos, que parecen una sucursal de la Doom Patrol de Grant Morrison. Las peripecias se suceden, los personajes se acumulan en un bando y en el de enfrente, hay revelaciones impactantes, muertos que no están tan muertos, situaciones delirantes al borde de la carcajada, momentos de más violencia y más intensidad dramática y un pingüino que toca el piano como los dioses. El mundo alocado, enrevesado, profundamente idiosincrático de De Crécy cobra una vida espectacular en estas páginas, narradas a un ritmo muy ágil, casi hipnótico, casi como si fuera el storyboard de una película, pero con un trazo infinitamente más rico en detalles. La única cagada es el punto en el que De Crécy decide terminar la obra: el plan de los villanos fracasó, pero está claro que perdieron una batalla, no la guerra. Y en las últimas páginas los vemos urdir un nuevo plan... que no sabemos si va a triunfar, o siquiera si se va a llevar a cabo, porque en la página 216 llega el punto final. La Republique du Catch es una de esas obras que no necesitan un final definitivo para pasar a la historia, porque acumula tantos méritos a lo largo de su devenir, que la verdad que ver morir a Mario, o a Enzo, o a cualquiera de los secundarios, no aportaría mucho más de lo que ya nos dio la saga. Dudo mucho que la decisión de cortar la historia ahí responda a una intención de De Crécy de lanzar eventualmente una secuela: lo más probable es que los editores japoneses le hayan dicho "hasta acá llegamos, cerrá todo lo que puedas", y el francés se cagó en ellos y cerró poco y nada. Pero es una conjetura mía. Recomiendo mucho esta obra (que tiene edición en castellano) a los fans del glorioso Nicolas De Crécy y a quienes les resulte atractiva la atípica combinación de "autor francés que trabaja para una revista de manga contratado por editores ponjas". Nada más, por hoy. Gracias totales, nos vemos pronto, y si son fans de DC Comics, no se pierdan el regreso de Distinguida Competencia, el podcast que hacemos con Gonzalo Ruiz.

martes, 16 de julio de 2024

PRIMAVERITA EN INVIERNO

Hoy tuvimos una mañana y una tarde preciosas en el invierno de Buenos Aires, y ahora toca dedicarle un rato a las reseñas. Finalmente, el número de Nosotros Somos los Muertos que tenía sin leer era el Vol.11. Bueno, ya lo leí, y no quedó entre lo más notable de esta mítica antología creada por Max y Pere Joan. La tapa, la contratapa y varias ilustraciones interiores están a cargo del increíble Gary Baseman, una referencia ineludible a la hora de pensar en la vertiente más pictórica y más limada de Liniers. Y también hay magníficas ilustraciones de Álex Fito, Arnal Ballester, Samuel Casal... por supuesto son todos monstruos a los que me gustaría ver dibujando historietas, pero bueno... esta es una antología donde los límites entre lo narrativo y lo meramente ilustrativo no están tan marcados. Historietas copadas para destacar: la paginita de Tamayo, las dos historias mudas (una más genial que la otra) del alemán Nicolas Mahler, la de Chris Ware, ponele que la de Miguel B. Núñez... y después el resto son grandes dibujantes contando cosas muy crípticas, o directamente con nada para contar. Dentro de ese paquete, sin dudas Keko saca mucha ventaja, con una historieta muy rara, pero muy atractiva, que no sé si entendí o no, pero seguro que me conmovió. Otra bestia es Matti Hagelberg, que pone su línea muy atractiva al servicio de cuatro historias, una "principal" y tres más chiquitas que pasan por abajo de la principal en forma de tiras... A nivel secuencial es un experimento que no me terminó de cerrar, pero las ideas son buenas, los diálogos son cómicos y el dibujo (como ya dije) me gustó mucho. El resto de las historietas quedó en el intento (perdón Paco Alcázar, Guillem Cifré, Juan Berrio, Javier Olivares... los quiero mucho, pero así no) y lo más loco y a la vez lo más notable de este número es una sección llamada "Cómo Dibujar Cómo Alternativo", la parodia de un fascículo tutorial, realizada de manera colectiva por un montón de autores que aportan textos, viñetas y pequeñas historietas muy cómicas. Esto es una joda al propio medio en el que se desenvolvía NSLM, una mirada irónica a la poca bola que se le da a la historieta experimental, al contraste entre prestigio y éxito comercial, etc.. En este contexto desopilante, brillan la historieta de Carlo Hart y las colaboraciones (chiquitas pero despiadadas) de Albert Monteys y Javier Olivares. Y obviamente la ilustración de Max que encabeza el "suplemento". No mucho más. Me quedan sin leer los dos últimos números de NSLM, así que antes de fin de mes se termina esta experiencia (por lo menos hasta que consiga el Vol.9, que es el que me falta).
Vuelvo a Japón, pero en realidad nos vamos a Francia, a seguir recorriendo junto a Shin´ichi Sakamoto la previa a la Revolución Francesa en el Vol.7 de Innocent. Este es un tomo de transición, en el que no pasan tantas cosas. Más de la mitad está ocupada por una anécdota (menor en el contexto global de la serie) que le permite a Sakamoto indagar un poco más en el vínculo entre la familia de verdugos y los nobles del palacio de Versailles, establecer un poco mejor al personaje de Luis Augusto y enfatizar de todas las maneras posibles que Charles-Henri, a pesar de ser el encargado de decapitar criminales, es un ser de luz, un pibe divino, copado, más bueno que Lassie, que solo quiere que se terminen el horror de las torturas y las ejecuciones. Y que encima, con los años, se volvió menos pusilánime y más corajudo para cantarle las 40 a esos aristócratas perversos (en todos los sentidos) que se creen los dueños del mundo. Todo eso en más de 100 páginas, que podrían haber sido 24, pero bueno, el ritmo narrativo de Innocent es así: de cada boludez se hace una bola de tensión, una escalada de conflictos que involucra emociones, miradas cruzadas, reacciones, especulaciones... y finalmente llega una resolución que está muy bien. El resto del tomo es básicamente la presentación de un nuevo personaje que va a cobrar protagonismo en los tomos que quedan (que no son tantos): la historia salta unos años para adelante, al momento en que se viene desde Austria nada menos que Marie Antoniette, una joven por ahora muy inocente, destinada a ser la esposa de Luis Augusto. Sakamoto dedica unas cuantas páginas a presentarnos a la futura reina, su pasado, su "secret origin" hasta llegar a ser la designada por su familia para casarse con el futuro rey de Francia y es otro segmento largo pero muy disfrutable de este apasionante manga. Para el final, un sacudón fuerte, potencialmente decisivo: nos enteramos de quién está realmente enamorado Luis Augusto. No, no es de la princesa de Austria. Che, ¿y Marie-Joséphe, qué onda? La hermana de Charles-Henri parece poco en este tomo, pero Sakamoto la hace crecer muchísimo, y no solo porque pasan varios años. Sin dudas es el personaje que más gana en complejidad, el que más tridimensional resulta con el correr de los tomos. Es totalmente lógico que la secuela de Innocent tenga a Marie-Joséphe como protagonista indiscutida. Como ya es costumbre, empapé de baba varias páginas del tomito por culpa de los dibujos de Sakamoto y su equipo de colaboradores, genios totales en esto de ponerle vuelo, poesía y belleza a una historia cada vez más sórdida de romances a contramano, intriga palaciega, dilemas morales espesos y la constante presencia de esa tensión asfixiante entre los lujos y los privilegios de un puñado de nobles y la gran masa del pueblo postergada, sometida y cagada de hambre. Cada vez falta menos para que esos parias andrajosos den vuelta la tortilla y sin dudas, es parte de lo que me mantiene totalmente enganchado (adicto, casi) a este manga que no deja de sorprenderme, incluso en sus tomos de pre-temporada. Gracias totales a l@s que ya se descargaron la nueva Comiqueando Digital, si todavía no lo hiciste, date una vuelta por https://comiqueandoshop.blogspot.com/ que no te vas a arrepentir, y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

domingo, 30 de junio de 2024

GEMAS DE FIN DE MES

Sigo a full con el nº9 de Comiqueando Digital (disponible muy pronto en comiqueandoshop-blogpsot-com) y con poquísimo tiempo para leer comics, pero no quería que se me fuera Junio sin clavar una entrada más. La verdad es que me tocaron dos maravillas del Noveno Arte. Retomé la lectura de Innocent, a partir del Vol.6 (el 5 lo comentamos el 04/01/24) y creo que llegué al mejor momento de esta serie escrita y dibujada por Shin´ichi Sakamoto. O por lo menos, este tomo me gustó más que los anteriores, que ya venían muy arriba. Esto es realmente de una calidad muy, muy elevada. Desde obviedades como el aprovechamiento que hace Sakamoto de período histórico que elige para ambientar la obra, hasta sutiles toques en el desarrollo de los personajes, que los hace cada vez más complejos y cautivantes. La trama crece con ellos y ellos impulsan la trama en un esfuerzo mancomunado y armonioso. El autor potencia los dilemas morales lógicos de alguien que se gana la vida decapitando criminales, y le agrega un espesor que viene de las propias personalidades de Charles-Henri y Marie-Josephe. Los hermanos Sanson son personajes tridimensionales, muy distintos entre sí, con distintas reacciones a la profesión que les tocó en suerte, e incluso a las injusticias de las que son testigos en esta París de fuertes contrastes entre un pueblo hambriento y empobrecido y una nobleza opulenta, acostumbrada a satisfacer sus placeres terrenales más extremos y más obscenos con total impunidad. Este festival de inequidades ejercidas con total crueldad por quienes gobiernan llevan a Sakamoto a cuestionar incluso el concepto de "crimen"... y eso hace tambalear toda la estructura de quienes (como los Sanson) se encargan de castigar a quienes lo practican. En el medio de todo esto, tenemos vínculos cada vez más perversos y retorcidos, que incluyen sexo con menores de edad, entre otras cosas hoy absolutamente inaceptables. Todo suma en esta trama de sangre y muerte donde -una vez más- el talento de Sakamoto hace que las atrocidades que cometen los personajes aparezcan frente a nuestros ojos de manera casi poética. El dibujo (repartido entre el creador de la serie y un equipo de asistentes) hace gala de un preciosismo sin parangón y con el correr de los tomos se ajusta cada vez más a las necesidades del relato. Sí, obvio que cuando ves esas viñetas con ese nivel de detalle y ese nivel de belleza estética, te colgás mirándolas y babeando como un subnormal, y por ahí te olvidás del argumento que venías siguiendo... Pero es una consecuencia lógica de una faceta visual absolutamente demoledora que -además de contarte la historia- te acaricia las retinas con un trazo mágico, que desafía toda explicación. Recomiendo muchísimo este manga, muy bien editado por Ivrea, que si no es gekiga pega en el palo. Y que si además sos más o menos fan de la historia europea del Siglo XVIII, te parte el cráneo en millones de pedacitos.
Tenía colgada Jupiter´s Legacy desde el 09/03/17 y por fin pude leer el segundo tomo, en el que termina la saga creada por Mark Millar y Frank Quitely (en realidad había otro arco llamado Jupiter´s Requiem, que se anunció pero nunca se publicó). Sinceramente, no me acordaba absolutamente nada de lo que pasaba en el Vol.1, y por suerte no hizo falta. En parte porque el conflicto principal (la pica entre Skyfox y Utopian) está muy presente en el Vol.2 de Jupiter´s Circle, que leí hace muy poquito, y en parte porque este segundo tomo se explica a sí mismo. No es mucho lo que tenés que tener en claro para entenderlo. Hay ocho mil personajes yirando por ahí que podrían tranquilamente no estar, y los tres o cuatro importantes están bien presentados, al igual que el clivaje que va a impulsar la trama. Si el Vol.1 me había hecho acordar todo el tiempo a Kingdom Come, el segundo me trajo una y mil reminiscencias a la maxiserie del Squadron Supreme de Mark Gruenwald. Por momentos, parece una remake de aquella historia publicada en Marvel a mediados de los ´80, mil veces mejor dibujada y con unos diálogos mucho más zarpados. También hay ideas originales, no es simplemente un choreo de Millar. Los poderes de varios de los héroes y villanos son geniales, los vínculos entre ellos están muy bien desarrollados, todo tiene bastante coherencia, hay bajada de línea política a cuatro manos (como en Jupiter´s Circle) y si no te molesta la deconstrucción de la ética, la estética y el lore superheroico clásico, vas a encontrar unos cuantos momentos gloriosos, más allá de la machaca, con niveles de violencia muy idos al carajo. Una vez más, el trabajo de Quitely deslumbra y brilla por encima de cualquier emoción que puedan transmitirte los diálogos o la trama en sí. El trazo finito y expresivo del ídolo escocés, combinado con la paleta sutil de Sunny Gho, da como resultado un comic muy hermoso a la vista. Quitely combina con destreza viñetas en las que los fondos brillan por su ausencia con otras en las que se mata en las máquinas, las naves, la arquitectura o los paisajes en los que transcurre la acción. Por ahí, en promedio, hay algunos fondos menos que en All-Star Superman y muchos menos que en We3. Pero en ningún momento sentí que el dibujante se estuviera tirando a chanta, decidido a mezquinarnos su talento a los que compramos cualquier garcha que venga dibujada por él. Jupiter´s Legacy es tan buena que hasta podés entrarle al Vol.2 sin tener mucha idea de lo que pasó en el Vol.1. Acá está todo lo querías que pasara, las escenas estremecedoras, el estallido de violencia que es consecuencia de decisiones morales, políticas y hasta sentimentales por parte de los protagonistas de una trama que (si le sumás la fundamental Jupiter´s Circle) abarca 50 años de épica superheroica, con infinitos guiños al canon de DC, pero con la infaltable vuelta de tuerca novedosa e impredecible que ya es marca de fábrica de Millar cuando incursiona en este género. Si sagas como Kingdom Come o Squadron Supreme te resultaban interesantes pero un poquito pecho frío, un poquito carentes de los huevos que hacían falta para llevar esas ideas al extremo, con Jupiter´s Legacy vas a alucinar fuerte. Gracias por el aguante, feliz segundo semestre y hasta la próxima.

jueves, 4 de enero de 2024

JUEVES DE GLORIA

Ah, bueno... Tengo para reseñar tres libros y los tres son gemas del infinito... Así vale la pena. Empiezo por el más esperado: Inodoro Pereyra: Inéditos, un álbum en formato grande que rescata un montón de planchas del Renegáu que (andá a saber por qué) no se habían incluido en ninguno de los libritos recopilatorios que durante años republicaron (en un formato chotísimo) las historietas del glorioso Roberto Fontanarrosa. Acá hay material de todas las épocas, desde planchas bien setentosas hasta entregas del año 2006, cuando la enfermedad que se llevó al Negro ya no le permitía dibujar ni rotular las historietas. No sé si están bien ordenadas, me parece que parte de las planchas que aparecen en el capítulo titulado "1980" en realidad son de los ´70... pero por ahí son justo de la bisagra, del año 1980 o 1981, previas a ese estadío en la evolución del dibujo del Negro que asociamos con los ´80. Obviamente es MUY bizarro que de las 184 páginas que ofrece el libro sólo 80 sean historietas. Pero me imagino que si en las páginas pares también se hubiesen puesto planchas de historieta, el libro quedaría como muy saturado, muy abigarrado... lo cual en general no me molesta. La verdad, no sé si prefiero esto (un libro grande con infinitas paginas en blanco) o la otra mierda, el librito cuadrado con las viñetas remontadas. Creo que esto es mejor, o menos malo. Algunas de las páginas que no tienen historietas recuperan frases que Fontanarrosa soltó en alguna entrevista, que no están mal. Y el prólogo de Rep es exquisito. En cuanto a las historietas, ¿qué puedo decir sobre Inodoro Pereyra que ya no se haya dicho? Nada. Esto es una cima absoluta del comic humorístico, que no trascendió fuera de Argentina porque está escrito como hablaban los gauchos, porque acumula una infinidad de referencias a la coyuntura argenta de los años en los que se publicó y porque le pone mucho énfasis a los juegos de palabras que son imposibles de traducir a otros idiomas. El dibujo de Fontanarrosa cambia muchísimo entre las primeras planchas y las últimas y -para mi gusto- alcanza su punto más alto en la segunda mitad de los ´80, para empezar la cuesta abajo en los albores de este milenio. En un 2023 que tuvo mucho laburo en el rubro Rescate Editorial, la movida de Planeta, de recuperar TODO Inodoro Pereyra en tres álbumes, no puede ser menos que gloriosa. Ojalá hagan lo mismo con todas las obras del Negro, en este mismo formato pero con planchas de historieta en todas las páginas... o por lo menos en el 75% de las páginas.
Breve paso por Japón para comentar sensaciones que me dejó la lectura del Vol.5 de Innocent. Acá no sólo Shin´ichi Sakamoto nos propone un "time-skip", sino que durante casi todo el tomo el foco pasa a Marie-Joseph, la hermanita menor de Charles-Henri Sanson, protagonista de las dos secuencias más estremecedoras de este quinto tankoubon. Me pareció magistral la idea de Sakamoto de graficar con una muñeca de porcelana la escena (tremenda) en la que un adulto se coge a una nena de nueve años. Y hermosa la escena del garche entre Charles-Henri (que hasta ahora sólo se había sentido atraído por varones) y Marie-Jeanne. El resto, lo de siempre: intriga palaciega, crueldad, atrocidades, injusticias que una elite perversa y decadente comete con total impunidad, y el talento desmedido de Sakamoto y sus asistentes para ponerle belleza y vuelo poético al horror y al dolor. Este es un manga áspero en la temática y en la forma de abordarla y absolutamente cautivante desde lo visual, aunque avance lento y tenga mucho más desarrollo de personajes que trama propiamente dicha.
Finalmente vuelvo a Argentina para recomendar enfáticamente un libro fundamental, que creo que está en los Top Five de 2023 de tod@s mis colegas: La Gran Estaca, la primera novela gráfica del imposible Tony Ganem, a quien ya habíamos visto en historias cortas incluidas en distintas antologías. Ahora este talentoso hincha de Racing va por la gloria y se despacha con casi 180 páginas de una aventura vibrante, intensa, ambientada en una Buenos Aires de los años ´50 alucinada y poblada por personajes antropomórficos de un carisma arrollador. La Gran Estaca es una historia de ciencia ficción con mechas a lo Evangelion, con combates graficados como si fueran dibujos animados de las Powerpuff Girls, con personajes que tienen cada uno su personalidad y su background (como en la película Sing, que aprovecho para recomendar, ya que estamos) y con unos diálogos magníficos en los que Ganem reproduce de manera muy acertada ciertos giros del habla de los porteños de los ´50. Hay referencias a toda la cultura argenta de aquellos tiempos: el lunfardo, el tango, el futbol, el gobierno de Perón, el machismo que le negaba igualdad de oportunidades a las mujeres, cierta "normalización" de la joda nocturna en su versión extrema de falopa, escabio y descontrol... Y si bien uno no vivió esa época y la conoce más que nada por películas, novelas y relatos de padres o abuelos, se siente lo más real que puede sentirse un comic protagonizado por ovejas, gatos y chanchos. Creo que de todos los hallazgos que tiene La Gran Estaca, el más potente es la capacidad de Ganem para hacer queribles a los personajes. Me parece que ahí reside buena parte de la magia de esta historia zarpada en miles de aspectos. El dibujo es indescriptible, repleto de riesgos en el diseño de los personajes (¡y los mechas!), en la puesta en página (acá hay logros maravillosos y asombrosos) y hasta en la elección de la paleta de colores, que prescinde por completo del azul. Acá se ve una integración muy notable de elementos dibujados a mano con imágenes logradas con la computadora, y el resultado es un combo devastador entre una ambientación claramente retro y una estética muy moderna, hasta adelantada a lo que hoy suele verse en las historietas. Por ahí el hecho de que haya animalitos que combaten al mal adentro de robots te puede transmitir la idea de que se trata de una historieta para chicos. No te dejes engañar: no descarto para nada que un pendejito de 11 años lea La Gran Estaca y enloquezca de emoción, pero sin dudas se trata de una obra pensada para ser disfrutada plenamente por los adultos, que entienden los subtextos sociopolítcos de la trama y la línea que (con bastante sutileza) baja el autor. Obviamente cuento los días como un preso hasta que vea la luz el próximo trabajo de Tony Ganem, que con La Gran Estaca da la vuelta olímpica que nuestra querida Academia nos viene mezquinando desde 2019. Nada más, por hoy. No te olvides de pasar por https://comiqueandoshop.blogspot.com/ y descargar la nueva Comiqueando Digital. Si nunca le diste una oportunidad, estoy seguro que este número te va a enganchar y vas a decir "¿esto era la Comiqueando Digital? Está buenísima, ¿cómo nunca la había leído antes?". Ahí te esperamos con 270 páginas de artículos inéditos, un episodio especial del podcast, dos videos exclusivos, mucha merca de gran nivel, de verdad. Mil gracias a l@s que ya la descargaron y nos reencontramos pronto, acá en el blog.

martes, 26 de septiembre de 2023

LA MAGIA DEL DIBUJO

A veces aparecen en los comics dibujantes tan brutales, tan categóricos, tan definitivos, que uno tira esa ya gastada frase de "esto podría no tener guion y aún así habría que comprarlo". Y algo muy loco es que estoy tentado de usar la frase para hablar de los dos comics que tengo para reseñar en el día de hoy. El Vol.4 de Innocent tiene un argumento tan chiquito, que cualquiera capaz de estirarlo para que abarque 200 páginas es un genio, o un delincuente. Básicamente tenemos el final del plot que había quedado inconcluso en el tomo anterior (la truculenta ejecución de Robert-François Damiens) y las consecuencia de algo que sucede durante la ejecución y que potencia enormemente al personaje secundario más atractivo de la saga: Marie-Josephe Sanson. Con eso solito, Shin´ichi Sakamoto te tiene hipnotizado 200 páginas, gracias a la magia del dibujo. La calidad gráfica que alcanza Innocent en este tomo es lisa y llanamente sobrenatural. No puede haber seres humanos en el numeroso equipo que secunda a Sakamoto. Son todos ángeles, djinns, duendes, hadas, marcianos... no sé qué corno son, pero el trabajo que ofrecen está a años luz de lo que se ve en el manga promedio. Acá vemos, ni más ni menos, a la atrocidad más abyecta convertirse en la belleza más sublime. Sólo un genio (o un equipo de genios) pueden hacer eso. La forma en que Sakamoto nos muestra el desmembramiento del pobre Damiens, seguido de la escena en la que Anne-Marthe tortura a su nieta, es algo que ningún fan de la narrativa gráfica puede olvidar jamás. Es sangriento, es truculento, es escabroso, sí, obvio. Pero es hermoso, es poético, es emotivo, te desarma todo por dentro y te deja pidiendo más. Se ve que el material que quería meter Sakamoto en este tomito era poco, por eso al final vienen 20 páginas de texto, repletas de información. El autor y su equipo (tiene gente especializada en investigar el aspecto histórico de la época en la que transcurre el manga) nos brindan un montón de datos acerca de la vida real, perfectamente documentada, de la familia Sanson, y de cómo funcionaba a grandes rasgos esa justicia francesa que tenía a los verdugos como principales ejecutores de las sentencias que requerían la muerte de los acusados. Son más o menos los mismos datos que nos ofrece el manga a lo largo de la lectura de estos primeros cuatro tomos, pero presentados de manera más lineal, más compacta y más clara, como para que nadie diga "no entendí bien el contexto en el que está ambientada la saga". La verdad que no quiero contar mucho más del argumento, y -como ya dije- el tomo consiste básicamente de dos secuencias muy extensas, a las que nada de lo que yo diga les puede hacer justicia. Recomiendo cada vez más Innocent y me alegra mucho que Ivrea haya confirmado la edición en Argentina de su secuela.
Y me voy a EEUU, año 2022, cuando se recopila en TPB la maravillosa Step by Bloody Step, la serie de Simon Spurrier, Matías Bergara y Matheus Lopes que antes se había publicado en simultáneo en ese país y en Francia. Acá el tema de "comprarla por el dibujo" está acentuado por un detalle bastante conspicuo: se trata de una saga de unas 160 páginas sin texto, donde todo lo que sucede está narrado con las imágenes. ¿Qué onda Spurrier? ¿Es un ñoqui que cobra por no trabajar? No, el británico imaginó a los personajes y trazó la historia, además de entregar un guion detallado, que explica cuadro a cuadro qué es lo que se va a ver. Y es una historia atrapante, con machaca, misterio, ternura, cierto vuelo poético... En general uno supone que las historias sin texto son bastante más básicas y sencillas que la que se propone contar Spurrier en Step by Bloody Step. Acá hay una trama ambiciosa, un world-building zarpado y un vínculo entre los protagonistas de la saga que no necesita palabras para ser profundo, creíble y vital. Para contar una historia de 160 páginas sin palabras, necesitás que tu dibujante sea un maestro ninja del arte secuencial. Alguien que maneje perfectamente el armado de la página, el flujo de las secuencias, la elección de las angulaciones, la composición de las viñetas, las expresiones de los personajes... Y bueno, Spurrier ya se había sacado la lotería en Coda, cuando formó equipo con Matías Bergara, y acá una vez más el crack uruguayo demuestra por qué es uno de los historietistas más completos y talentosos que tiene el arte que más nos gusta. Potenciado como si fueran una sola persona por la paleta mágica y majestuosa de Matheus Lopes, Bergara se lanza a darle vida a este mundo fantástico y carnadura a estos dos personajes (la nena y el guerrero) a los que descubriremos a través de aventuras y ordalías clásicas, pero no obvias ni predecibles. Al no tener texto, se supone que uno va a prestarle muchísima atención a cada viñeta de Step by Bloody Step... y cómo no hacerlo cuando la faz gráfica alcanza estas cotas de belleza, este despliegue de magia, imaginación y talento. Me encontré con imágenes que me remitieron a Moebius, a Philippe Druillet, personajes secundarios que me hicieron flashear Alfonso Font, secuencias que me hicieron sentir que estaba viendo una película de animación... La conjunción entre Bergara y Lopes me transportó por completo a este mundo, me hizo sentir en carne propia esos climas, vibrar con esas batallas, emocionarme con esas miradas, esos gestos... Realmente era el pedo ponerle palabras a este relato: en las imágenes está todo, y se disfruta enormemente, como cada vez que guion, dibujo y color se ensamblan de un modo tan increíble. Si no leíste Step by Bloody Step te estás perdiendo una gema del Noveno Arte, de verdad. Bueno, nada más. Perdón por postear tan espaciado, pero estoy con muy poco tiempo libre. De acá a fin de año voy a poder postear realmente muy poco, así que también pido disculpas por adelantado, por lo que (no) va a suceder en los próximos meses. Nos vemos mañana a las 22:30 en vivo en el canal de YouTube de Comiqueando, y en persona los días viernes, sábado y domingo en el FIC de Santiago de Chile. Y ni bien pueda, reaparezco con nuevas reseñas acá en el blog.

viernes, 25 de agosto de 2023

VIERNES EN BLANCO Y NEGRO

Bueno, voy lento con la lectura, es una garcha, pero es real. Hoy tengo para reseñar en primer lugar el Vol.3 de Innocent, el manga de Shin´ichi Sakamoto centrado en la familia de verdugos que tenía a su cargo las ejecuciones públicas de delincuentes en los años previos a la Revolución Francesa. En este tomo en particular pasan dos cosas que no me coparon en lo más mínimo: 1) no aparece el mejor personaje del Vol.2, que era la hermanita menor de Charles-Henri; y 2) si el ritmo narrativo hasta acá era lento, ahora es definitivamente parsimonioso. Parece a propósito, como si el autor no quisiera llegar nunca al siguiente punto importante de la historia. Desde el principio del tomo tenemos como conflicto central la inminente ejecución de Robert-François Damiens, un personaje que fue presentado de manera magistral en el tomo anterior, y que acá saca una chapa infinita. Pero son 200 páginas de amagues, porque la muerte de Damiens no llega a incluirse en el Vol.3 de lo lento que Sakamoto narra "la previa". Como mencionaba en la reseña del tomo anterior, lo más interesante de Innocent es cómo se aleja del concepto de la aventura para ahondar en la psiquis de los personajes y en el contexto histórico de esa Francia de la segunda mitad del Siglo XVIII, rica en injusticias y desigualdades. Este tomo recorre a fondo la primera de esas vertientes, la indagación en la personalidad y las motivaciones de Charles-Henri, Nicolas, Anne-Marthe y el ya mencionado Damiens. Y cuando digo "a fondo" es a fondo, posta. Uno siente que conoce muy bien a estos personajes, sufre y goza con ellos y sabe cómo va a reaccionar cada uno frente a los distintos sucesos (muy pocos, cabe aclarar) que presenta el desarrollo de la trama. Y obviamente, aunque todo eso no te interese en lo más mínimo, Innocent es un manga que se puede comprar simplemente para babearse con los dibujos, que tienen una calidad realmente majestuosa. Los personajes masculinos están un poco muy afeminados (los de clase alta, el resto no), pero todo lo demás es glorioso. Los detalles en la ropa, en los muebles, en los carruajes, los paisajes, los palacios, las ciudades, esas escenas más oníricas... Sakamoto y su equipo le ponen belleza hasta a las torturas. Llega un punto en que ya deja de importar que la trama avance a la velocidad de un caracol tullido, ciego y con 52º de calor, porque si te colgás con los dibujos, encontrás magia tanto en las páginas splash como en las viñetas más chiquititas y eso -posta- justifica todo. Innocent es un manga lírico pensado para contar el horror. Algo que parece una contradicción o un oxímoron, se convierte en un atractivo irresistible, incluso en un tomo en el que la historia avanza poquísimo. Tengo un par más, ahí esperando su turno, así que ya volveremos a esta París que de a poquito empieza a mostrar esa inestabilidad que va a explotar con fuerza en 1789.
Me vengo a Argentina, porque encontré otro título de 2022 que me faltaba leer y reseñar: Guanaco Blanco, un libro con unas 140 páginas de historieta escritas y dibujadas por Omar Hirsig, el autor oriundo de Tierra del Fuego de quien ya vimos otro trabajo allá por el 03/10/16. El planteo de la saga no es super original: un pibe se intenta suicidar, pero es salvado por una entidad mística ancestral que lo empodera para que se convierta en un justiciero, destinado a vengar los crímenes cometidos contra la tierra en la que vive. Hasta ahí, nada que no hayamos leído varias veces. El detalle que cambia todo es que la historia de Guanaco Blanco transcurre en Río Grande, Tierra del Fuego, en el extremo sur de Sudamérica, donde los pueblos originarios fueron masacrados sin piedad para que llegara una "modernidad" que resultó rentable para muy pocos. Entonces, esta enigmática figura pondrá sus poderes al servicio de una cruzada que es básicamente una venganza letal y despiadada contra quienes encarnan la corrupción y la injusticia en esa región remota de nuestro país. La historia está muy bien contada, hay muy buenos personajes secundarios, buenos villanos, buenos diálogos y los flashbacks en los que Hirsig explica qué corno está pasando y por qué están puestos en momentos muy acertados. La historia genera intriga y tensión, entre otras cosas porque el autor encuentra la forma de que incluso este espectro justiciero, claramente más ágil y más fuerte que cualquier ser humano, pueda ser vulnerable y esté cerca de morir en combate. Eso, más el buen ritmo al que avanza la trama, garantiza un buen rato de diversión y emociones fuertes, a menos que te espante un toque la violencia, que está muy presente en todo el relato. El dibujo de Hirsig está mucho mejor que en sus trabajos anteriores. Sigue muy jugado al claroscuro, pero lo maneja a la perfección, con trazos que recuerdan a Jok, a Eduardo Risso, a Lauri Fernandez y -en los tramos más hermosos del comic- a José Muñoz. La narrativa es diáfana, muy fluida, los textos se complementan con las imágenes de modo orgánico, los personajes son perfectamente reconocibles, los planos son variados... Claramente ya no estamos frente a un principiante, sino a un autor ya consolidado, con un gran manejo de la técnica tanto gráfica como narrativa. Si no te aburre la temática de "el justiciero que vuelve del Más Allá para vengarse de los garcas" y no te molesta el alto grado de violencia, no tengo dudas de que Guanaco Blanco te va a cautivar. Es una historieta bien escrita, muy bien dibujada, con sutiles toques de comedia, de terror y de denuncia socio-política. Por si faltara algo, la edición del libro está muy prolija, muy cuidada, al nivel de cualquier lanzamiento de las editoriales de Buenos Aires, Rosario o Córdoba. Bien por Omar Hirsig y a esperar con ansias su próxima obra. Nada más, por hoy. Espero tener un rato durante el finde para avanzar con nuevas lecturas, así las comentamos pronto acá en el blog.

jueves, 25 de mayo de 2023

FERIADÍSIMO

No tengo la menor idea de por qué me desperté a las 7:45 de la mañana, pero bueno... acá estamos... Veremos cómo me trata este horario ímprobo a la hora de escribir reseñas. Arranco con el Vol.2 de Innocent (el Vol.1 lo vimos el 19/01/23), el manga ambientado en Francia a fines del Siglo XVIII y firmado por Shin´ichi Sakamoto. Tenía miedo de que, una vez superado el impacto que me provocó el dibujo en el primer tomo, el segundo me interesara menos. Por suerte no fue así: la temática es tan atrapante, la época histórica está tan bien reflejada, el "countdown" hacia la revolución de 1789 está tan bien sugerido, que al final con este tomo me enganché más que con el primero. Creo que lo único que no me cierra es que los personajes son un poco extremos, casi al filo de la caricatura. Charles-Henri es demasiado sensible, su madre es demasiado desalmada, la hermanita también va para el lado del estereotipo... Tal vez eso sea lo único que desentona un poco con la sutileza, la elegancia e incluso la cuota justa de ambigüedad con la que se maneja Sakamoto para contar la historia de los verdugos más temidos de París. Este tomo se mete mucho con el tema de las desigualdades sociales, explora de modo descarnado la miseria, la vulnerabilidad extrema a la que está sometida la inmensa mayoría de la población francesa, en obsceno contraste con el lujo y los privilegios de los que gozan las minorías acomodadas. No hay muchos mangas que se internen en ese pantano, por eso me resulta tan valioso. La trama, centrada en el camino que recorre Charles-Henri para convertirse en el legítimo sucesor de su padre, avanza lento y deja mucho aire para la introspección, y para explicar a fondo un contexto político y social que el lector muy probablemente desconoce. Así es como Innocent se aleja definitivamente del concepto de "aventura" y se parece más a una novela histórica, lo cual también me llama positivamente la atención. Y por supuesto, lo más alucinante es el dibujo. Las cosas que hacen Sakamoto y su legión de asistentes en Innocent no las vas a ver en ningún otro manga. Esto es una cátedra de cómo mostrar la crueldad, la violencia, el horror y la sordidez de la manera más bella imaginable. En cada página hay algo que te hace decir "no, pará, esto es mucho". O una expresión facial, o un efecto de iluminación, o la reproducción de un edificio histórico, o una escena de acción, o una escena de sexo, o primeros planos de órganos de un cuerpo diseccionado. Todo es desmesuradamente hermoso, gracias a un virtuosismo gráfico pocas veces visto en un manga comercial. Ante semejante festín visual, lo que menos me importa es que la historia avance lento. Ni bien consiga el Vol.3, habrá más Innocent acá en el blog.
Me vengo a Argentina, año 2022, cuando se publica en libro Nathaniel Fox y la Tumba de Humayun, de Rodolfo Santullo y Manu Loza. Ese empaste marrón horroroso que se ve en la portada, en la que lo único legible son las letras, por suerte adentro está coloreado como los dioses por El Santa. Hay muchas páginas engamadas en marrones, pero todas se ven mil veces mejor que esa portada piantavotos. El dibujo de Loza es muy bueno todo el tiempo, y alcanza un nivel realmente sublime cuando le toca dibujar primeros planos. Ahí cambia su impronta sintética y dinámica por una donde hay más atención por los detalles, que le queda perfecto. Me encontré con varias páginas que se verían mejor equilibradas si más viñetas tuvieran fondos, pero es un criterio muy personal. Cuando Manu pone fondos, están invariablemente bien trabajados, no los pone así nomás para sacárselos de encima. El guion de Santullo tiene todas las peripecias clásicas de este género "a lo Indiana Jones": diálogos picantes, peligros extremos, escapes imposibles... y dos problemas. Uno es sobre todo un problema mío: yo esperaba un poquito más de ambición, tal vez un subtexto más profundo que "los nazis son muy malos". En el único momento en que se ve un intento por superar esta bajada de línea tan obvia es cuando el guionista nos dice "pero ojo, los ingleses no son los buenos, para ellos el territorio que hoy conocemos como India era una colonia más". El otro problema del guion también tiene que ver con lo malos que son los nazis. Veamos: Herr Kallman, el jefe nazi, contrata a Sabrina, una sicaria, para que mate a un líder indio. La asesina a sueldo cumple con su parte y Kallman, en vez de pagarle y sacársela de encima, la traiciona... y la toma prisionera. ¿Para qué? No tiene sentido. Lo lógico era pagarle y que se fuera de la ciudad, o volarle los sesos de un escopetazo y que se fuera del mundo de los vivos. ¿Cómo vas a dejar viva a una mina que es una asesina profesional y que ni bien pueda va a tratar de vengarse de vos porque la cagaste? ¿Qué sentido tiene eso? La única explicación racional es que Santullo está haciendo un truco de manual: desactivar a un personaje en el primer acto, mantenerlo al margen de la acción en el segundo, y hacerlo reaparecer reloaded en el tercero. Efectivamente, en algún momento Sabrina se libera y va a ser quien altere el equilibrio de poder en favor de Nathaniel y sus aliados. Si la asesina no entrara en acción para cagar a los nazis, el plan de Kallman se cumpliría a la perfección, y el final sería funesto para los protagonistas. Narrativamente, que Sabrina no muera es fundamental para que la historia llegue al final que Santullo quiere darle. Desde la lógica, no tiene sentido que los nazis sean tan malos como para no querer pagarle y no tan malos como para hacerla boleta y que no joda más. Fuera de eso, Nathaniel Fox y la Tumba de Humayun es un comic muy entretenido, con un ritmo ágil, personajes queribles y locaciones asombrosas, a cargo de una dupla que entiende muy bien los códigos del relato aventurero. Si Manu y Rodolfo encaran nuevas entregas de esta serie, acá cuentan con un lector fiel que los va a bancar. Nada más, por hoy. Disfruten el finde largo y lean muchos comics. Gracias y hasta pronto.

jueves, 19 de enero de 2023

NOCHE DE JUEVES

Otros dos libritos leídos, como para mantener un buen ritmo en la subida de reseñas al blog. Empiezo con el Vol.1 de Innocent, un manga de 2013 que Ivrea empezó a publicar en Argentina en 2022. Esto me llamó la atención como para comprarlo, por tres motivos: 1) no es un shonen, 2) está ambientado en Francia, en la época previa a la revolución de 1789, y 3) el dibujo no se puede creer. El manga aparece firmado por Shin´ichi Sakamoto y cada viñeta es un delirio. La cantidad y complejidad en los detalles, las texturas, la iluminación, la recreación de palacios, carruajes, vestimenta, es algo inexplicable. A medida que pasan las páginas resulta cada vez más imposible que una persona pueda dibujar así, sostener ese nivel durante todo un tomo... y por suerte al final, cuando termina el manga, aparece una página en la que el autor da a conocer la lista de todos sus colaboradores, que son un montón. Esa página parece los créditos finales de una peli de Marvel, y la verdad que es un alivio, porque la idea de que un solo tipo hiciera todo el trabajo que se ve en este manga es realmente desoladora. Para sus colegas, sobre todo. Aunque el tema no me interesara, aunque el guion me pareciera un excremento indigno siquiera de ser arrojado al Cinturón Ecológico, creo que no me arrepentiría de haber comprado Innocent solo por el nivel visual que supo darle el Team Sakamoto a esta primera entrega. El ritmo del relato es bastante lento, se cuelga en algunas escenas oníricas que están medio al pedo, pero el conflicto central está bueno. Charles-Henri Sanson es un muchacho joven, medio emo, bastante afeminado, al que le perturba la idea de tener que seguir de prepo con la profesión de su padre, que es verdugo. Y no cualquier verdugo sino el Number One, el tipo que se encarga de ejecutar a espadazo limpio a cualquiera que sea señalado por las autoridades de París (o sea, por una elite acomodada, integrada por la Familia Real y los nobles) como condenado a muerte. Presionado y hasta torturado físicamente por su familia, a Charles-Henri no le va a quedar otra que afilar la espada y empezar a practicar y para la segunda mitad del tomo esto va a escalar a niveles de mucha tensión. El Team Sakamoto explora a fondo la psiquis de este muchacho, la vida de las familias bacanas en la París de fines del Siglo XVIII, el rol de los verdugos en el sistema de justicia de aquella época y no se anda con chiquitas, ni para retratar la crueldad de las torturas y ejecuciones ni para mostrar escenas de besos entre varones. Lo que se nos cuenta acá en 200 páginas se podría comprimir tranquilamente en 50, pero la verdad que visualmente es un manga tan hermoso, que por mí, estirámelo a 500 páginas. La edición de Ivrea es muy buena (por ahí al ser una historia ambientada en Francia y en 1755 se podría haber usado el "tú" en vez del "vos" para los diálogos) y tengo para leer en unas semanas el Vol.2, tras lo cual me decidiré a seguir o no hasta el final esta serie que por ahora es muy interesante en lo que plantea y alucinante en la forma de plasmarlo gráficamente.
Me vengo a Argentina, año 2021, y digo "la puta madre que lo parió, ¿cómo puede ser que este libro no haya ganado todos los premios Banda Dibujada, Cinder, Trillo, Oscar, Tony, Globo de Oro, Oso de Plata y Bizcochito de Grasa?". Me acuerdo que en su momento publicamos algo en el sitio web de Comiqueando, pero nunca había tenido el libro en mis manos, ni oído ningún comentario al respecto, hasta que en 2022 el dibujante me lo regaló en un evento en Mendoza en el que coincidimos. El libro se llama Vorágine y es maravilloso desde la portada. No puedo entender cómo pasó por debajo del radar de la gran mayoría de los que nos dedicamos a difundir la historieta argentina. El guion lo firma M.J. Livien (que probablemente sea un pseudónimo de alguien que en realidad se llama Pablo Alfaro) y el dibujo es obra de Nicolás Viñolo. Es una novelita corta, de 52 páginas, que se disfruta de punta a punta. Para la tercera viñeta, ya estaba convencido de tener en mis manos un comic de la Mega-San Puta. No quiero spoilear nada del argumento, pero va para el lado de un suceso extraño, tipo Twilight Zone, que no se sabe si Livien explicará por el lado mágico, científico, onírico, o si nunca se explicará. Hay que estar atentos hasta el final y prestar mucha atención. Y dejarse sorprender y emocionar. Y divertirse con los diálogos (que son brillantes), en los que participó también Guido Barsi, uno de los editores del libro. El dibujo de Viñolo es magnífico, me hizo acordar al mejor Josep Ma. Beroy, pero con una narrativa más ágil. Lápiz, tinta y grises puestos en el Photoshop le alcanzan a Viñolo para conjurar todo tipo de climas, desde momentos de comedia muy placenteros, momentos de suspenso y tensión que te ponen nervioso, hasta momentos en los que se pudre todo y explotan la machaca y el terror extremo. Me hice hardcore fan de Nicolás Viñolo, un dibujante a tener MUY en cuenta y a seguirlo de cerca en sus próximos proyectos, que ojalá sean muchos y de más visibilidad. No sé cómo recomendar lo suficiente este libro. Veo que se imprimieron solo 300 ejemplares, así que hasta me animaría a comprar los que todavía no se hayan vendido para regalárselos a mis amigos comiqueros. Y a la vez espero que se hayan vendido todos, porque Vorágine merece agotar esa edición y muchas más. Y por otro lado (ya veleteo más rápido que un diputado de la UCR) pienso que si los 300 ejemplares se agotaron, quienes descubran Vorágine gracias a esta reseña no lo van a poder conseguir y se van a quedar con una calentura importante. Qué lindo es saber que, aunque sea así, en una escala tan chiquita que casi no lo detectamos ni siquiera los que nos dedicamos a esto, Argentina sigue produciendo historietas de esta calidad. Y hasta acá llegamos, por hoy. Tengo empezado un mega-broli de chotocientas páginas y otro un toque más breve, así que en cualquier momento se vienen nuevas reseñas, acá en el blog. Muchas gracias por el aguante, y un agradecimiento especial a tod@s l@s que se suscribieron al canal de YouTube de Comiqueando (ya somos más de 5.200) y a tod@s l@s que descargaron la Comiqueando Digital en https://comiqueandoshop.blogspot.com.