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viernes, 22 de abril de 2022
LECTURAS DE LARGA DISTANCIA
Aproveché unas cuantas horas de viaje a Córdoba para leer un par de libritos más, y estas son las reflexiones surgidas de esas lecturas.
Los Locos del Gekiga es una novela gráfica autobiográfica de Masahiko Matsumoto, serializada muy de a poco entre mediados de los ´80 y principios de los ´90, obviamente en Japón. Matsumoto cuenta básicamente el período de incubación y el surgimiento del movimiento renovador del manga conocido como gekiga, con el foco puesto en los años 1956 y 1957, y en el grupito que formó él junto a Takao Saito y Yoshihiro Tatsumi. Por supuesto que esto se pisa por momentos con A Drifting Life, el manga autobiográfico de Tatsumi que cuenta su vida desde que descubre el manga hasta... fines de los años ´60, más o menos. La obra de Tatsumi abarca muchos más años en las vidas de los "locos del gekiga", pero claro, tiene muchas más páginas que la obra de Matsumoto.
Al ser más específica, Los Locos del Gekiga es mucho más incisiva, tira más data y más precisa, y te da un panorama mucho más completo de esa etapa puntual. E incluso brinda respuestas a preguntas ineludibles, como por qué el gekiga prescinde de los chistes y de los elementos fantásticos. Matsumoto se abstiene (con buen tino) de meterse con la interna entre Tatsumi y su hermano, pero se embarra hasta la cintura en las miserias y mezquindades de los editores y expone situaciones de la vida familiar de varios personajes secundarios. Al igual que en A Drifting Life, el secundario al que más atención le presta Matsumoto, el que más le disputa el protagonismo a los tres mangakas centrales, es el sensei Takigawa, una especie de mentor del trío, al que en un punto no entendés cómo no le hacen la cruz y se lo sacan de encima, porque se convierte en un tipo de buenas intenciones pero pésimas actitudes. Y si bien la narración de Matsumoto es prolija, y en general está todo muy bien explicado, en un momento aparece de la nada un nuevo personaje (Uki) que cobra bastante protagonismo, pero al que el autor no se toma ni un bloquecito de texto para contarnos quién es, de dónde sale y por qué los "locos del gekiga" le dan tanta pelota.
Como suele suceder en el comic documental, o pensado para recrear situaciones de la vida real, el dibujo no es lo más importante. Sin embargo, y sobre todo después de haber leído la autobiografía de Tatsumi, acá el dibujo es tan choto que molesta. No sé cómo hizo Masahiko Matsumoto para convertirse en un mangaka importante en los años ´50, a la par de Tatsumi o Saito. Por ahí era bueno en ese entonces y fue empeorando en las décadas posteriores, ni idea. Lo cierto es que llega al momento de dibujar Los Locos del Gekiga en un nivel muy precario, no carente de cierta chispa o de cierta expresividad, pero muy limitado a la hora de dibujar personas, objetos, decorados... y ni siquiera lo compensa con ideas novedosas en materia de puesta en página, onomatopeyas, aplicación de los grises o algo que ayude a decir "no, pará, tan malo no es...". Al que viene en busca de dibujos deslumbrantes, no le puedo recomendar este manga, ni a palos. Pero al que le interesa la historia del comic japonés y quiere conocer a fondo el "secret origin" de la corriente estética y temática conocida como gekiga, ver cómo se gesta ese embrión que años más tarde explotaría en la revista Garo y sus sucedáneas, o sufrir y gozar con los primeros éxitos y sinsabores de autores tan icónicos como Takao Saito y Yoshihiro Tatsumi, esta novela gráfica seguramente lo va a atrapar, pese a lo croto de la faz gráfica.
Me vengo a Argentina, año 2021, para leer Spectro S.A., un trabajo de Diego Arandojo, Luis Santamarina y Alfredo Retamar que se esfuerza por presentarnos a personajes y situaciones claramente pensados para seguir más allá de estas páginas. La consigna es medio pobretona: "una joven y su hermano resuelven casos paranormales medio de pedo, usando objetos mágicos que no saben bien cómo funcionan". Pero a partir de ahí, Arandojo y Santamarina se van a deslomar para que las aventuras sean entretenidas, para que uno se deje cautivar por esta extraña guerra entre entidades sobrenaturales que tiene como escenario a nuestro país, y sobre todo para que nos caigan bien estos personajes. A través de un gran trabajo en los diálogos y en el timing de comedia que atraviesa toda la obra, uno rápidamente se encariña con Ismael y Merlina y quiere ver y saber más acerca de lo que está sucediendo.
El libro está estructurado en cuatro episodios de 22 páginas, y el único que tarda un poquito en arrancar es el primero. Después las tramas encuentran un ritmo muy ágil, que las hace divertidas sin renunciar al impacto que tienen los elementos vinculados al terror. Al final aparece una historia un poco más breve, que es la única que me resultó totalmente predecible. Para cuando termina el cuarto episodio, todavía quedan muchos objetos mágicos sin usar, y sigue en marcha la ominosa conspiración que involucra a seres demoníacos y que busca eliminar a los poseedores de estos objetos. Así que seguramente habrá nuevas aventuras de Ismael y Merlina en futuros tomos de Spectro S.A.
En cuanto al dibujo, en la historia más breve tenemos a J.C. Thomas, que no se luce demasiado. Lo más lindo a nivel visual es la aplicación de las tramas, que está a cargo de Alfredo Retamar. Y el propio Retamar dibuja los cuatro episodios más extensos, en un estilo que busca acercarse al de Salvador Sanz, con un éxito relativo. De nuevo, en las páginas de Retamar lo más destacable es la aplicación de las tramas, un rubro en el que este artista despliega un verdadero talento. El resto es cumplidor, pero no deslumbrante. Las imágenes de la tapa y contratapa prometen un nivel que adentro del libro, lamentablemente, no vamos a encontrar. Pero este trabajo de Retamar es bastante mejor que otros que habíamos visto antes (me acuerdo sobre todo de La Sombra de Alec Foster), así que se puede confiar en que siga evolucionando y depurando su estilo hasta convertirse en un referente del estilo realista.
Nada más, por hoy. Ya empecé el Vol.5 de Thor para clavar reseña de eso y alguna otra gilada en los próximos días. Gracias y hasta pronto.
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sábado, 5 de junio de 2021
31 de MAYO al 6 de JUNIO
Esta semana pude leer un poco más, porque ya se terminó la tarea colosal que fue armar el nº2 de Comiqueando Digital. Posta, creo que es lo más grosso que hicimos en nuestras miserables vidas. Una revista de 285 páginas, con material 100% inédito, con contenios audiovisuales exclusivos (entre ellos un podcast de TRES horas en el que participan Horacio Altuna, Enrique Breccia, Cacho Mandrafina, Eduardo Risso, Juan Bobillo, Lucas Varela, Pablo Túnica y Alejandro Dolina), y con un nivel del que estamos realmente muy orgullosos. Hay una mega-nota de 90 páginas dedicada a recorrer la vida y la obra de Carlos Trillo, una sobre Valérian, una sobre todas las historietas que escribió Frank Miller ambientadas en el universo del Dark Knight, la biografía de Hirohiko Araki, una exploración del universo de las historietas de Star Wars, notas completísimas sobre personajes grossos como Popeye, Shang-Chi y el Dr. Mortis, una sobre historietas que abordaron el tema del anarquismo, una sobre la historieta alemana durante los años en los que el Muro de Berlín partió al país en dos… De verdad, quedó un numerazo demoledor, que deja muy chiquito al nº1 y sube mucho la vara con miras al nº3. Recomiendo muchísimo que tod@s quienes quieran saber mucho más sobre historietas de todo el mundo se descarguen la revista en https://comiqueandoshop.blogspot.com/. Vale $ 380, una guita con la que hoy no te comprás ni media docena de sánguches de miga, y tiene material como para leer durante los tres meses que faltan para que salga la próxima. El lunes, en el sitio web, vamos a recorrer el índice de manera más detallada, como para que los indecisos se terminen de decidir y corran a descargarla.
Como siempre, en la tienda virtual también sumamos material de descarga gratuita, que se pueden llevar sin poner un sope. Pero si pueden aportar unos pesitos, mucho mejor. Ah, y esta semana arrancamos con una nueva idea, un nuevo canal a través del cual vamos a brindar contenidos 100% gratuitos: entrevistas en vivo en el Instagram de Comiqueando, con grandes autores del habla hispana. El primer episodio es el jueves 10 a las 18 hs (de Argentina), y voy a estar conversando con el maestro mexicano Humberto Ramos.
Ahora sí, vamos con las lecturas. Me divertí mucho con Deathwest, una historieta de Luis Santamarina, que antes firmaba como “Ziul Mitomante”. Es una especie de versión deforme de La Divina Comedia de Dante Alighieri, sin trama romántica y con elementos que tienen que ver con el western, con el terror y hasta con la escatología. Y sobre todo con mucho humor. Es una trama supuestamente dramática, con pasajes épicos, pero que todo el tiempo te tira guiños, onda “tranqui, que es todo una joda y lo importante es cagarnos de risa un rato”. Sin dudas esa es la principal virtud del guion: no tomarse nunca en serio a sí mismo. Porque si lo pensamos friamente, lo que le sucede a Kowalski es bastante jodido, y hasta descorazonador. Pero la forma en que Santamarina lo cuenta, hace que uno se deje llevar por la acción, el delirio y los chistes, y la pase muy bien a lo largo de las 53 páginas que dura la historieta.
En materia de dibujo, me queda clarísimo que Santamarina no es un virtuoso, pero la rema muy decorosamente. Para darme cuenta de que esa cosa cuadrúpeda era un coyote, me lo tuvo que aclarar en los textos. Pero está todo bien envuelto en un trazo original, no exento de un cierto atractivo bizarro, y muy enriquecido por la aplicación de las tramas mecánicas, que son sin dudas la estrella dentro de la faz gráfica de Deathwest. Predomina una narrativa muy clásica, muy accesible, y cuando aparece algún recurso un poco más sofisticado, está bien resuelto. El balance del librito es muy positivo, porque la edición está bien cuidada y la historieta banca con solidez la propuesta (humilde, poco pretensiosa) de contarnos una aventura extraña y grandilocuente, con situaciones y criaturas que no vimos en obras anteriores, siempre con el foco puesto en la diversión y con momentos de alto impacto, en lo que respecta tanto a la acción como a la comedia.
Y hay más, pero lo dejamos para mañana. Sí, mañana domingo me voy a vacunar y a la vuelta sale otro posteo con la segunda parte. Prometido.
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