el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 15 de diciembre de 2022

HOY SALIMOS DE A CUATRO

Vengo bastante bien en este loco sprint dedicado a las historietas de autores argentinos publicadas en 2022. Hoy tengo para reseñar cuatro títulos, nada menos. Empiezo con Mancha, la obra que marca el regreso de Damián Fraticelli, esta vez con dibujos de Maximiliano Amici. Se trata de una serie de historias cortas protagonizadas por nenes de unos nueve años, pero con un filo muy oscuro, muy deforme y muy perturbador. El primer guion es excelente, trece páginas a puro asco y bizarreada. El resto, se ve un poquito más forzado: me lo imaginé a Fraticelli esforzándose fuerte por encontrar una idea que pudiera desarrollar en el universo de Mancha y Leo y que a la vez se pudiera rematar en menos de 12 páginas. Y sin ser pavadas ni fumanchereadas sin pies ni cabeza, las otras cuatro historias no están al apabullante nivel de la primera. El dibujo de Amici está jugado a un claroscuro extremo, que remite todo el tiempo al estilo de Charles Burns, como sucedía con el de Ezequiel Couselo, co-equiper de Fraticelli en la recordada Putefacción (ver reseña del 07/10/17). Amici propone una narrativa muy clara y una puesta en página tradicional, y si bien su estilo no es muy original, su trabajo no tiene fisuras y refleja a la perfección esos climas retorcidos y perversos que proponen los guiones de Fraticelli. No te pongo a Mancha entre las historietas más destacadas del año, pero la pasé bien con el librito (al que, como sucedía con Putrefacción) le sobran carátulas, separadores y páginas en blanco.
De la dupla de guionistas integrada por Emilia y Emiliano Plissken tenemos un libro más, The Purple Oblivion, esta vez con dibujos del maestro Diego Simone. Esta es una saga bien de body horror, extrema en su planteo y en su realización, con un problema fundamental: a lo largo de casi 100 páginas narra una historia que se podría condensar en menos de 35. El ritmo del relato está tan descomprimido que parece una joda, un desafío para ver hasta dónde se puede llegar, cuál es el límite de páginas que se pueden ocupar con una idea atractiva, pero muy chiquita. Es una lástima, porque es un libro de impecable factura técnica, bien impreso, a todo color, bien rotulado, con un color alucinante y los dibujos de Simone que jerarquizan cualquier cosa. Esta vez no apareció el cartelito de "fin del Vol.1" en la última página, con lo cual supongo que se trata de una obra completa, autoconclusiva, que termina en esa última escena ida al recontra-mil carajo. Y una vez más, tenemos esos diálogos que imitan al doblaje centroamericano de las series y películas yankis. Sin dudas lo mejor de The Purple Oblivion es la faceta visual, donde entre todas esas splash-pages innecesarias, Simone saca a relucir su chapa de gran dibujante y gran narrador gráfico. Al guion le falta profundidad y le sobran, básicamente, un montón de páginas.
Breve glosa para Casting de Gatos, una historieta infantil creada por Gustavo Sala. Esta edición es extraña en dos sentidos: 1) ¿En serio le quieren vender a los chicos historietas en blanco y negro? Lo veo dificilísimo. Ojalá me equivoque y esto sea un éxito, pero para mí es un suicidio comercial. 2) Cada página del librito trae una sola viñeta, o sea que la historia está contada en 27 cuadritos iguales, uno por página (el libro ofrece 32). O sea que si Sala rearmara este material en una grilla de 9 cuadros por página, Casting de Gatos podría ocupar TRES páginas de una revista. De todos modos, y a pesar de estas decisiones medio extrañas, estamos ante una muy buena historieta, que me hizo reir bastante y que está muy bien dibujada. Sin dudas a los menores de 10 años, si no los ahuyenta el tema del blanco y negro, les va a encantar. Y a los mayores sospecho que también, sobre todo a los fans de Sala.
A menos de dos meses de haber leído el tercer librito, me devoré el cuarto de Roque & Gervasio Pioneros del Espacio, de Federico Reggiani y Ángel Mosquito. Creo que hasta ahora "En el planeta Culo" es la más graciosa de las aventuras que integran esta magnífica serie en la que puede pasar cualquier cosa. En un contexto de ciencia ficción, los autores te impactan con escatología, bizarreadas, vueltas de tuerca impredecibles y un humor basado en la berretada, la chantada y la truchada más argenta que te puedas imaginar. Lo único que me resultó un poco forzada es la casualidad por la que Helena (gran personaje secundario) justo está en el mismo planeta que los protagonistas al mismo tiempo que ellos. Pero esas trampitas que hace Reggiani son totalmente funcionales al relato, están ahí para sumarle picante a las historias y para garantizar, además de la diversión, que el elenco de la serie se siga desarrollando. El dibujo de Mosquito, impecable, con unas onomatopeyas gloriosas (pensar que hay autores y autoras que se niegan a usar onomatopeyas...), un gran trabajo de aplicación de grises y un par de splash-pages para la inmortalidad. Nunca es suficiente el material que hay publicado de Roque & Gervasio. Esto es tan bueno, tan entretenido, tan original y tan eficaz en su mixtura de peripecias espaciales y humor de pésima leche, que a pesar de la excelente periodicidad (dos o tres libritos al año sin mezquinar un ápice de calidad) uno siempre quiere más. Y hasta acá llegamos. Vamos Argentina el domingo y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas acá en el blog.

domingo, 29 de enero de 2017

DOS DE DOMINGO

Che, venimos muy bien en cantidad de entradas en el blog. Estamos cerrando Enero con 9 entradas, es decir, al mismo nivel que Diciembre de 2016, que fue el mes de ese año con mayor cantidad de entradas. No sé si podré mantener el ritmo de 9 entradas por mes los 11 meses que nos quedan por delante, pero de ser así, estaríamos arrimando a las 108 entradas a lo largo de 2017, que serían un montón comparadas con las 67 de 2016. Pero por ahora eso es ciencia-ficción, como las paritarias del 18% con las que deliran los gorilas. Vamos a la realidad, que son dos nuevas reseñas.
¿Lo tenías a Junji Ito en la comedia costumbrista? Uno de los grandes mangakas de la actualidad, muy identificado con el género del terror, se tomó un respiro de tanta oscuridad y en 2009 se mandó una historieta autobiográfica en la que nos cuenta cómo cambió su vida cuando se mudó con su actual pareja a una casa grande en la que se vio obligado a convivir con dos gatos, Yon y Mu. Y no, El Diario Gatuno de Junji Ito no se parece mucho a las otras obras del autor, pero tampoco se parece mucho a otras historietas autobiográficas, y eso es lo que la hace fresca, novedosa y sorprendente, más allá de que te interese o no el tema de “historietista forzado por su mujer a convivir con dos gatos”.
Ito está tan pasado de rosca y es un narrador tan formidable, que se las ingenia para contarnos anécdotas cotidianas de una pareja y sus gatos sin renunciar a la intensidad, la tensión, la acción, el delirio y la bizarreada que uno asocia con sus historietas de terror. Cambia la temática, cambia la estética (acá las escenas son más luminosas, no hay tanta presencia de las masas negras) pero se mantiene la esencia, la impronta de un autor que supo evolucionar para distinguirse fácilmente del resto. Si sos fan de las historias más atroces de Junji Ito, dale una posibilidad a El Diario Gatuno. Y si sos fan de las comedias costumbristas, la autobiografía o los gatos, acá tenés la oportunidad perfecta de descubrir a un mangaka sencillamente brillante.
Me vengo a Argentina, a 2016, a sumergirme en Guro, el primer relato extenso de Diego Simone, un autor con el que ya nos cruzamos en varias antologías. Estéticamente, esto es irresistible. Tenemos tipos y minas con antifaces como los que usaban los Green Lanterns en los ´60 y ´70, interactuando con seres deformes con fístulas y pústulas, en un mundo entre putrefacto y surrealista con mucha reminiscencia al Black Hole de Charles Burns, y con una notoria proliferación de pijas y conchas. Creo que antes de empezar a leer el libro lo recorrí página a página no menos de tres veces, para dejarme llevar por el influjo visual de Simone, que me sorprendió totalmente, no sólo porque yo lo asociaba con otras estéticas (recuerdo trabajos suyos más en la línea de Tony Sandoval) sino también por la calidad de los dibujos, la complejidad de los montajes y la originalidad de la propuesta en su conjunto.
La historia en sí, sin embargo, una vez leída me pareció bastante menos original. Se trata de un argumento hiper-remanido (unos pocos elegidos luchan para salvar a la Humanidad de una raza de seres superiores y malignos que la controlan y la quieren llevar a la destrucción total) pero contado de un modo novedoso, con personajes muy atractivos y con una idea para evitar la clásica confrontación entre Malos y Buenos por vía de la violencia que le hubiese gustado imaginar al mismísimo Grant Morrison para The Invisibles.
Si le sacamos el ornamento, Guro es una aventura tradicional, no obvia, pero para nada revolucionaria. El tema es que el ornamento funciona tan bien, está tan bien puesto, suma tanto para posicionar a esta historia en un lugar distinto al de la típica aventura, que para cuando empezás a sospechar de que esto que te está contando Simone ya lo leíste antes (no menos de 50 veces), estás totalmente perdido en esa vorágine, esa belleza crepuscular, transgresora, sexy y revulsiva a la vez, que es el mundo en el que está ambientada la trama. Mundo al que Simone haría muy bien en revisitar en alguna próxima obra, porque la verdad que personajes como Espectra o el Señor Narciso resultan tan fascinantes que te dejan pidiendo a gritos sus respectivos spin-offs.
Gracias por el aguante y retomamos pronto.