el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 15 de noviembre de 2012

15/ 11: NIJIGAHARA HOLOGRAPH

Me lo debía a mí mismo. Allá por los albores del blog me enteré de que esta obra de 2006 tenía edición en castellano y finalmente hace unos meses la encontré a un precio razonable y la capturé. Es muy loco, porque estoy leyendo a Inio Asano de atrás para adelante. En 2009 leí Solanin, en 2010 la obra inmediatamente anterior (What a Wonderful Life, comentada por acá) y ahora Nijigahara Holograph, que es de 2006. Pero bueno, es lo que hay. Cuando vea una obra posterior a Solanin, obviamente me tiro de cabeza.
Nijigahara Holograph es un manga terrible, pensado para desafiar permanentemente al lector. En principio, porque hay que prestarle mucha más atención que al manga promedio. La acción transcurre en dos tiempos, con secuencias entrelazadas de modo magistral: algunas nos muestran a los protagonistas cuando tienen 11 años, otras cuando tienen 21. O sea que sí, estamos otra vez frente a una incursión de Asano por el sub-género de “Jóvenes a la Deriva”, en el que tanta chapa cosechó. Los personajes cambian bastante de una época a otra, pero uno los identifica sin mayor dificultad, porque el tono del relato, si bien es complejo, no es críptico. Y además Asano siempre se las ingenia para que los personajes se vean bien distintos los unos de los otros.
La trama es una acumulación de situaciones tremendas, un viaje hacia atrás, una incursión por los espinosos campos de la memoria, signada por dolores, angustias, traiciones y transgresiones. Entre lo que los personajes realmente viven y lo que alucinan en sus mentes, tenemos asesinatos, mutilaciones, violaciones, incesto, suicidios, secretos mal guardados, oportunidades desaprovechadas, amores no correspondidos... Todo esto repartido entre presente y pasado, e hilvanado por un leiv motif, la invasión de mariposas, que contrasta con su vuelo poético a un clima que de tan sórdido se hace agobiante.
Asano prueba de todo y todo le sale bien. Sus bloques de texto contribuyen al clima extraño, crepuscular, al límite entre realidad y sueño (o alucinación o pura y simple mentira). Pero tal vez el recurso que mejor emplea es el corte de cada secuencia. Estas terminan siempre en el momento justo, cuando ya no hace falta decir ni mostrar nada más, o cuando –a los efectos dramáticos del guión- conviene que el lector no acopie más datos acerca de lo que está pasando entre los personajes. El resultado es una obra jodida, por momentos perturbadora, en la que el autor nos va llevando como a boludos, como a nenes con los ojos vendados, por un oscuro laberinto de pasiones, secretos, misterios y sueños hechos mierda contra el pavimento.
En la faz gráfica, Asano está inspiradísimo. Ya trabajaba muy bien las tramas mecánicas y las referencias fotográficas, ya sorprendía en la elección de los planos, ya coqueteaba con sus hoy características viñetas horizontales (widescreen) en las que las manos y los pies de los personajes suelen ser los protagonistas, ya humillaba a sus colegas de mucha más trayectoria con su talento para darle expresiones creíbles y emotivas a los rostros. Esto no parece para nada una obra de un borrego de veintipocos, y sin embargo, lo es.
Nijigahara Holograph es realmente increíble, en muchos aspectos. No es para cualquiera, hay que bancarse que el autor te sumerja en una onda tortuosa, en conflictos muy heavies, y que te tire un mensaje de desazón, en el que no rescatás ni cinco centavos de esperanza. Olvidate del Asano que bajaba línea a favor de los sueños, de la libertad, de los ideales. Acá nos encontramos con un Asano que dibuja igual de bien que en sus otras obras, pero que hace flamear las banderas del bajón, del desconsuelo, de las heridas que no cicatrizan jamás. En este manga descubrimos que de las podredumbres más abyectas de los pibes, los jóvenes y la sociedad en la que viven, Asano también obtiene materia prima para crear historias maravillosas. Y eso es parte de lo que lo hace tan genial.