A pesar de lo poco que encontré para rescatar del Vol.1 y a pedido de mi amigo Diego Jourdan (el autor de la portada) me clavé otras 180 páginas de comics de los Tres Chiflados. Si no leíste la reseña del Vol.1 (salió el 13 de Enero de este año) te recomiendo leerla antes de seguir.
¿Ya está? Bien. Pasada la sorpresa, pasada la fascinación que me produjo enterarme de cómo le cambió la vida a Norman Maurer por haber dibujado historietas de los Tres Chiflados para la editorial St. John, me metí más a fondo en las historias y descubrí dos cosas. Primero que a Maurer le interesaba más su propio personaje, Benedict Bogus, que los propios Moe, Larry y Shemp. Segundo, que este tipo era muy bueno para el momento y el lugar en el que le tocó insertarse en la industria. Yo lo traté de segundón o tercerón, pero me retracto y lo asciendo varios escalones, porque descubrí (en estas planchas mal impresas, con los colores todos fuera de registro) que Maurer sabía hacer muy bien muchas cosas que no todos los buenos artistas de su época sabían hacer.
En el tomo anterior, Maurer aportaba también unas breves aventuras infantiles, de un personaje llamado Li´l Stooge, que no tenían nada que ver con los tres torpes comediantes. Esta vez, en cambio, hay dos historias extensas, realizadas en los ´70, en los que los protagonistas son los Little Stooges, hijos adolescentes de Moe, Larry y Curly Joe, que viven aventuras más “serias”, con misterios, crímenes y una onda más cercana a la de Scooby-Doo. El trazo de Maurer se ve muy suelto, muy dinámico, como si el veterano dibujante se hubiese esforzado por aggionarse. Acá también aparecen Benedict Bogus y su hijo adolescente, y también los guiones caen fácilmente en la pavada y la intrascendencia. Pero hay una onda un poquito más innovadora, se nota que Maurer está buscando a un público nuevo, sin especular con que los fans de los Stooges le van a comprar cualquier porquería en la que aparezcan sus ídolos.
Si le ponés onda, el tramo de Maurer es soportable. Pero entre las historietas de los ´50 y las de los ´70, te tenés que fumar 80 páginas de material de 1960-61, realmente espantoso. Esta vez hay una sóla historieta del mediocre Pete Alvarado. Pero guardá los pitos, la matraca y el papel picado: el que lo reemplaza es Joe Messerli, un tipo con un currículum apabullante (metió mano en decenas de comics infantiles importantes)... que acá imita el estilo de Alvarado y lo hace lo suficientemente mal como para que los dibujos sean aún más chotos y faltos de imaginación que los de Pete. Por momentos me hizo acordar a las peores historietas de Carlitos Balá, esas que editaba en los ´70 el mítico Jorge Toro.
Las historias de Messerli (protagonizadas por Moe, Larry y el insufrible Curly Joe) no tienen la gracia de las de Maurer, ni ninguna otra. Es material claramente hecho por kilo, para facturar, sin ninguna ambición artística ni ningún cuidado por nada. La editorial Dell suponía que la foto de los Chiflados en la portada alcanzaba para vender la revista, y supongo que el truco habrá funcionado un tiempo. Lo que venía abajo de esas portadas, hoy, más de 50 años después, no se puede leer, no se sostiene ni cuatro viñetas.
Si sos fan de los Tres Chiflados, mirá los mediometrajes en blanco y negro hasta que te den náuseas, hasta que termines por autoinfligirte los tormentos que Moe les infligía a sus compañeros. Pero no seas tan malo con vos mismo como para cebarte con las historietas de los Chiflados, porque cuando llegues a las de Pete Alvarado y Joe Messerli vas a quedar al borde de la muerte cerebral. Estás advertido.
Mostrando entradas con la etiqueta The Three Stooges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Three Stooges. Mostrar todas las entradas
martes, 8 de octubre de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
13/ 01: THE BEST OF THE THREE STOOGES Vol.1
Entre muchas otras películas, en 2012 se estrenó una de los Tres Chiflados, que por supuesto no vi. Para coincidir con ese estreno, Papercutz (el sello “para todo público” de NBM) reeditó en un lujoso libro varias historietas de los Stooges originalmente publicadas entre 1953 y 1961, o ´62. Jamás se me hubiese pasado por la cabeza leer este material, pero un amigo (Diego Jourdan, gran dibujante y autor de la portada del libro) me lo mandó de regalo y así fue como cayó a mi pilón de lecturas.
La verdad que lo que más me interesó fue la biografía de Norman Maurer, autor de los tres primeros comic-books que trae el broli: el tipo era dibujante, socio de Joe Kubert, y a raíz de que la editorial St. John lo puso a dibujar estas historietas, el tipo conoció a los Tres Chiflados, se puso de novio con la hija de Moe y se casó con ella. Y no sólo eso: años más tarde se convirtió en el manager del trío y hasta llegó a producir y dirigir algunas de sus películas, ya de la última (y bastante patética) etapa. Una historia realmente increíble.
Como historietista, Maurer es un Bill Elder de la B Metropolitana, o un Sheldon Mayer de la B Nacional. Correcto, esmerado, pero para nada genial. Sus aventuras, protagonizadas por Moe, Larry y Shemp, nos muestran a los Chiflados como tres tarados con mucha suerte. En todas ellas aparece un personaje al que Maurer labura muchísimo: el avechuchesco Benedict Bogus, que urdirá planes para estafar a los Chiflados y quedarse con guita o propiedades. La suerte y las casualidades más improbables jugarán siempre para los Chiflados y Bogus terminará siempre tan pobre como empezó. Esa es la dinámica que movilizará a estas historietas, que lamentablemente están reproducidas de revistas impresas en los ´50, con el color, la tipografía y los puntos de impresión de aquella época. Esto mismo, laburado a partir de mejores materiales de reproducción, seguramente se vería bastante más lindo, y hasta más moderno.
Lo más flojo de esta mitad del tomo son las breves historietas de Lil Stooge, un nene cualquiera, sin ninguna conexión con los Chiflados, que vive mini-aventuras no muy distintas de las de Tubby, el amigo de Little Lulu, ambientadas en un barrio cualquiera de EEUU. No sé por qué Maurer firma estas historietas con pseudónimo, porque los dibujos son iguales o mejores que los de las historietas de los Stooges. Será por lo intrascendente de los guiones, digo yo...
La segunda mitad del tomo ofrece tres comic-books de principios de los ´60, cuando los derechos de la franquicia los tiene la editorial Dell y cuando el trío –ya en decadencia- está integrado por Moe, Larry (ya veteranos, bastante baqueteados) y Curly Joe. Es la época en la que los Chiflados se dedican a hacer largometrajes y shows en vivo, mientras en la tele se emiten una y otra vez los 190 mediometrajes en blanco y negro que originalmente se proyectaban en los cines. Guiados por un autor bastante mediocre llamado Pete Alvarado, los Chiflados del comic trataban de hacer lo que los de carne y hueso ya no podían hacer por estar viejos y chotos: guerra de pasteles, guerra de manguerazos disfrazados de bomberos, luchas con boxeadores pulentosos, gorilas y osos, gente que atraviesa vidrios y los hace añicos... todas cosas que eran moneda corriente en los cortos con Curly (y por ahí con Shemp) y después se dejaron de ver. Por supuesto, además de ser viejos y remanidos, los chistes no tienen la misma gracia dibujados que actuados por gente de carne y hueso. Y tampoco ayuda el dibujo de Alvarado, chato, obvio, falto de imaginación. Estas historietas también están levantadas de publicaciones de la época, pero aparecen mucho mejor impresas, más limpitas, más nítidas que las de Norman Maurer.
La excelente calidad de la edición de Papercutz, las tapas duras, el papel de primera, incluso los muy buenos dibujos de Maurer, no alcanzan para ocultar lo evidente: estas son historietas pensadas para ser vendidas como merchandising de los Tres Chiflados a pendejitos con bajísimo nivel de exigencia, que caían al kiosco muy cebados por las desopilantes animaladas que les veían hacer en la tele (o el cine) a estos íconos del humor del Siglo XX. Leídas en frío, y más de 50 años tarde, no es mucho lo que te pueden aportar.
La verdad que lo que más me interesó fue la biografía de Norman Maurer, autor de los tres primeros comic-books que trae el broli: el tipo era dibujante, socio de Joe Kubert, y a raíz de que la editorial St. John lo puso a dibujar estas historietas, el tipo conoció a los Tres Chiflados, se puso de novio con la hija de Moe y se casó con ella. Y no sólo eso: años más tarde se convirtió en el manager del trío y hasta llegó a producir y dirigir algunas de sus películas, ya de la última (y bastante patética) etapa. Una historia realmente increíble.
Como historietista, Maurer es un Bill Elder de la B Metropolitana, o un Sheldon Mayer de la B Nacional. Correcto, esmerado, pero para nada genial. Sus aventuras, protagonizadas por Moe, Larry y Shemp, nos muestran a los Chiflados como tres tarados con mucha suerte. En todas ellas aparece un personaje al que Maurer labura muchísimo: el avechuchesco Benedict Bogus, que urdirá planes para estafar a los Chiflados y quedarse con guita o propiedades. La suerte y las casualidades más improbables jugarán siempre para los Chiflados y Bogus terminará siempre tan pobre como empezó. Esa es la dinámica que movilizará a estas historietas, que lamentablemente están reproducidas de revistas impresas en los ´50, con el color, la tipografía y los puntos de impresión de aquella época. Esto mismo, laburado a partir de mejores materiales de reproducción, seguramente se vería bastante más lindo, y hasta más moderno.
Lo más flojo de esta mitad del tomo son las breves historietas de Lil Stooge, un nene cualquiera, sin ninguna conexión con los Chiflados, que vive mini-aventuras no muy distintas de las de Tubby, el amigo de Little Lulu, ambientadas en un barrio cualquiera de EEUU. No sé por qué Maurer firma estas historietas con pseudónimo, porque los dibujos son iguales o mejores que los de las historietas de los Stooges. Será por lo intrascendente de los guiones, digo yo...
La segunda mitad del tomo ofrece tres comic-books de principios de los ´60, cuando los derechos de la franquicia los tiene la editorial Dell y cuando el trío –ya en decadencia- está integrado por Moe, Larry (ya veteranos, bastante baqueteados) y Curly Joe. Es la época en la que los Chiflados se dedican a hacer largometrajes y shows en vivo, mientras en la tele se emiten una y otra vez los 190 mediometrajes en blanco y negro que originalmente se proyectaban en los cines. Guiados por un autor bastante mediocre llamado Pete Alvarado, los Chiflados del comic trataban de hacer lo que los de carne y hueso ya no podían hacer por estar viejos y chotos: guerra de pasteles, guerra de manguerazos disfrazados de bomberos, luchas con boxeadores pulentosos, gorilas y osos, gente que atraviesa vidrios y los hace añicos... todas cosas que eran moneda corriente en los cortos con Curly (y por ahí con Shemp) y después se dejaron de ver. Por supuesto, además de ser viejos y remanidos, los chistes no tienen la misma gracia dibujados que actuados por gente de carne y hueso. Y tampoco ayuda el dibujo de Alvarado, chato, obvio, falto de imaginación. Estas historietas también están levantadas de publicaciones de la época, pero aparecen mucho mejor impresas, más limpitas, más nítidas que las de Norman Maurer.
La excelente calidad de la edición de Papercutz, las tapas duras, el papel de primera, incluso los muy buenos dibujos de Maurer, no alcanzan para ocultar lo evidente: estas son historietas pensadas para ser vendidas como merchandising de los Tres Chiflados a pendejitos con bajísimo nivel de exigencia, que caían al kiosco muy cebados por las desopilantes animaladas que les veían hacer en la tele (o el cine) a estos íconos del humor del Siglo XX. Leídas en frío, y más de 50 años tarde, no es mucho lo que te pueden aportar.
Etiquetas:
Norman Maurer,
Pete Alvarado,
The Three Stooges
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

