Mostrando entradas con la etiqueta Crack Bang Boom. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crack Bang Boom. Mostrar todas las entradas
jueves, 18 de agosto de 2022
CRACK BANG BOOM: TRES IDEAS PARA MEJORAR
Después de dos años de paréntesis forzado por la pandemia, Crack Bang Boom volvió y volvió en plena forma. No solo no se desarmó el equipo de producción, sino que se lo vio muy afilado, muy bien ensamblado. Y por si la gran convocatoria de público y la alta calidad de la propuesta no alcanzaran, se sumó también la noticia (la bomba, en realidad) de que la organización y la Municipalidad de Rosario firmaron un convenio que garantiza la realización conjunta de DIEZ ediciones más del evento.
Claramente se inicia una nueva etapa para Crack Bang Boom, que probablemente incluya la "mudanza" a otro predio dentro de Rosario, con las posibilidades que brinda este compromiso de largo plazo entre una organización privada (liderada por el maestro Eduardo Risso) y una estatal, el municipio de la ciudad que funciona como sede del evento.
En ese contexto, me parece que es un buen momento para proponer tres ideas que podrían elevar aún más la calidad de este evento que desde 2010 es pasión de multitudes y que tiene más que ganado un lugar de privilegio entre los fans y los profesionales de la historieta, dentro y fuera de Argentina.
1) SUMAR ACTIVIDADES APUNTADAS AL PÚBLICO INFANTIL
Crack Bang Boom es un evento de marcado perfil familiar, y sobre todo los sábados y domingos, asiste una gran cantidad de familias con chicos chiquitos. Hasta hoy, con once ediciones a sus espaldas, la convención no contempló a ese segmento etáreo en su programación. Las opciones para los más chiquitos parecieran ser participar del cosplay, ver el cosplay, o instar a sus padres a que les compren cosas en los stands. Me parece que la propuesta se enriquecería mucho si se incorporaran talleres de dibujo, concursos con preguntas sobre dibujos animados, pequeñas obras de teatro (con actores o con títeres), performances de narradores que cuenten cuentos, o cualquier otra de las típicas actividades que suelen verse en la grilla de la Feria del Libro Infantil, por poner un ejemplo cercano.
2) DEPURAR EL ÁREA COMERCIAL
Resulta increíble que, año tras año, las autoridades de la ciudad de Rosario brinden sus espacios públicos para que se venda con total impunidad una amplísima variedad de merchandising trucho. En los pabellones que CBB dedica a los stands comerciales, se ven invariablemente juguetes, mochilas, prendedores, tazas, posters, indumentaria y muchos otros productos realizados en forma clandestina por gente que vulnera los derechos de reproducción de franquicias internacionales como Star Wars, Harry Potter, Stranger Things, Los Simpsons, DC Comics, Marvel Comics y decenas de series de manga y animé de origen japonés, entre otras. Esto debería estar prohibido en un evento 100% privado, y mucho más en un evento donde un estado municipal forma parte de la organización. Sin dudas, es una práctica que debería alarmarnos, no solo por su carácter ilícito, sino porque no se condice con la jerarquía internacional del evento.
3) RECUPERAR LOS ESCENARIOS PARA EL ÁREA CULTURAL
Con el correr de las ediciones, cada vez más libros se lanzan en las fechas de Crack Bang Boom y las presentaciones de los mismos hegemonizan la programación que se puede ver en los escenarios previstos para las charlas. Gradualmente, la programación de las charlas se fue "tercerizando", en el sentido de que la grilla se llena con propuestas formuladas ya no por la organización, sino por los propios expositores: todos quieren un espacio en los escenarios para promocionar sus nuevos lanzamientos. Así, el área comercial coloniza espacios que deberían estar reservados a actividades culturales o de entretenimiento.
Con la cantidad de artistas, editores, comerciantes y demás profesionales vinculados al mundo de la historieta que asisten cada año a la convención, en estos escenarios se podrían generar charlas, debates, espacios de reflexión que enriquezcan la experiencia de los asistentes, y dejar que los expositores promocionen sus lanzamientos cada uno en su stand. De hecho, cuando desde la programación se proponen debates, o charlas temáticas donde los panelistas pueden exponer distintos puntos de vista sobre alguna problemática puntual, el público suele responder de modo entusiasta y los resultados son muy positivos. Las presentaciones de libros, en cambio, salvo honrosas excepciones, rara vez concitan el interés del público asistente.
NADA MÁS
Este es el aporte que me gustaría hacer, como alguien que asistió a 10 de las 11 ediciones de Crack Bang Boom: en las siete primeras fui expositor, en las tres primeras colaboré con la organización, y en las tres últimas fui simplemente como asistente. Desde distintos lugares observé distintos detalles y encontré estos tres puntos en los que -en mi opinión- todavía hay espacio para mejorar.
Contento por la vuelta de la única convención de Argentina a la que me resulta atractivo asistir, y agradecido por el buen trato que se nos brinda tanto a los profesionales como al público en general, celebro que haya Crack Bang Boom para rato y espero que algunas de estas ideas se puedan llevar a la práctica en esta nueva etapa.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
