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miércoles, 26 de febrero de 2025
TARDE DE MIÉRCOLES
Estoy muy congestionado, y en un rato tengo que conducir la nueva emisión de Agenda Abierta. No sé con qué falopearme para parar de moquear como un gil. Pero bueno, primero las reseñas...
En 2015, después de muchos años de no trabajar juntos, los cuatro integrantes del grupo La Penya (Albert Monteys, Álex Fito, Ismael Ferrer y José Miguel Álvarez) se volvieron a reunir para producir la novela gráfica Mondo Lirondo Returns, una obra breve, de poco más de 50 páginas.
Lo más loco es que no vuelven los personajes de Mondo Lirondo. Los que vuelven son los autores mismos, caricaturizados como funny animals, a partir de una propuesta de un editor para revivir el título con el que se hicieron conocidos en la segunda mitad de los ´90. Esta vez, hay una única aventura protagonizada por Álex (un pajarito), Ismael (un monito), Albert (un insecto) y José Miguel (una rata), en la que los vemos reencontrarse y ponerse (más o menos) de acuerdo para volver a trabajar juntos en un comic. La historia de quién y cómo los contrata, cómo se reúnen, cómo crean la nueva obra y qué pasa finalmente con esa historieta constituye el esqueleto de la novela gráfica y -hay que aclararlo rápido- es una joda totalmente descontrolada. Hay ironías, groserías, momentos totalmente delirantes, gags visuales geniales, chistes de una incorrección política escalofriante y -fundamentalmente- una mirada satírica, totalmente despiadada, al mundo de la historieta, sus editores y sus artistas.
Como en la Mondo Lirondo de los ´90, la historia está estructurada en capítulos, que a menudo marcan el cambio de dibujante, pero esta vez se nota menos. De alguna manera, los cuatro autores lograron homogeneizar más sus estilos para esta obra, lo cual es muy loco si vemos otros trabajos Álex Fito de este siglo, en los que se separa muchísimo del estilo que ensayó en los ´90 cuando era parte de La Penya. Quizás haya sido Monteys quien desplegó en sus trabajos post-Mondo Lirondo un estilo más afín al de la miniserie original, pero es notable cómo los cuatro logran ese punto de encuentro gráfico y narrativo, de modo que en Returns se hace mucho más difícil señalar qué páginas dibujó Fito, cuáles Monteys, etc..
Pero eso es como un jueguito muy secundario. Lo principal es lo mucho que se disfruta la historia, lo que te cagás de risa con las tropelías de estos cuatro delirantes, más los personajes secundarios, que tampoco se quedan atrás. Ni siquiera hace falta pescar todas las referencias meta-comiqueras para entender la trama, ni para reirse a carcajadas con los chistes. Obviamente si leíste la Mondo Lirondo original, o si tenés una idea de qué hicieron después los cuatro miembros de La Penya, vas a disfrutar de un plus, porque hay varios guiños para ese lado. Pero si no, Mondo Lirondo Returns igual te envuelve en un tsunami de humor muy zarpado, y te cautiva con su mirada ácida y punzante a la industria de la historieta.
Después de este regreso, los muchachos (ya grandecitos) de La Penya no volvieron a trabajar juntos, pero no perdamos las esperanzas. En 2015 a nadie se le ocurría que Mondo Lirondo iba a volver, y sin embargo volvió. Con esa vuelta de tuerca rara, de desplazar el foco de los personajes a los propios autores, pero con la calidad intacta y la mala leche bien espesa, bien corrosiva. O sea que ahora cuando me dicen "Mondo Lirondo", en vez de pensar en una gema del comic español, pienso en dos.
Retomo la lectura de Monstress, y ahora sí, toca un Vol.3 con mucha más machaca que el anterior. La epopeya de Maika Halfwolf atraviesa una etapa turbulenta, en la que distintas facciones enemistadas entre sí hacen sus movidas, una más funesta que la otra, y la joven protagonista debe liberar su lado más oscuro y jodido para sobrevivir. Por suerte no desaparecen la runfla política, ni la intriga palaciega, ni esos diálogos picantes en los que Maika clava unas puteadas filosas como dagas. Marjorie Liu se anima a subir al apuesta, con personajes más poderosos, más extremos, que depositan a Monstress en las fronteras del horror cósmico. Estas criaturas medio lovecraftianas, insertas en un mundo fantástico que tiene más que ver con Game of Thrones o Lord of the Rings, dan como resultado un espectáculo visual sumamente atractivo, que Sana Takeda lleva a la página con verdadera maestría.
El problema que tiene Monstress es que -para ser un comic de fantasía épica, machaca, monstruos, batallas y poderes zarpados- es demasiado complejo. Pasan muchas cosas, se acumulan muchos subplots, mucho lore, se desparraman por todas partes puntas argumentales que siembra Liu, y que tienen que ver con el pasado o el futuro de este mundo, que se nota que está mapeado al más mínimo detalle por las autoras. Eso por un lado está buenísimo, y por el otro hay momentos en que el lector tiene que prestarle atención a muchas cosas que suceden al mismo tiempo. Y si -como yo- te quedás absorto, estupefacto o atónito con los maravillosos dibujos de Takeda, por momentos se complica seguir todas esas tramas y sub-tramas paralelas.
No digo que si lo hicieran más lineal, o más cabeza, lo disfrutaría más, pero así como está, por momentos siento que me estoy perdiendo cosas... Que me aparecen personajes que no me acuerdo quiénes son ni de qué juegan... cosa que no me pasa -por ejemplo- cuando leo Saga, que es otra serie con un elenco cuasi-infinito y un world building de la hostia. Por ahí tiene que ver con que Saga está narrada a un ritmo más pausado y Monstress va más rápido, suma más misterios, conflictos y personajes en menos páginas.
Me faltan varios tomos para completar Monstress, y si los veo baratos, los voy a comprar. Por ahora cierro acá, ya que el Vol.3 ofrece una especie de final en el que queda colgado un solo plot importante, que es el de la desaparición de Kippa.
Nada más, por hoy. Nos vemos a las 22:30 en el canal de YouTube de Comiqueando, para una nueva emisión de Agenda Abierta. Gracias y hasta pronto!
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sábado, 15 de febrero de 2025
HERMOSO SÁBADO
Podría haber escrito estas reseñas ayer, pero me dio fiaca y las dejé para hoy, que por suerte tengo menos cosas para hacer.
Empiezo con Gemidos en las Cañerías, otro compilado de historias cortas de Junji Ito editado por Ivrea. Este tiene una novedad y es que, de los ocho relatos incluidos en el tomo, seis son historias de 60 páginas. Me parece que 60 páginas es un gran formato para este tipo de historias, de misterio sobrenatural, porque obliga al autor a que pasen más cosas, a llevar el conflicto no sé si al límite, pero por lo menos a algo más que mostrar la puntita. En 20 páginas, cualquier mangaka experimentado se puede dar el lujo de tirar una idea al voleo, y rellenar todo ese espacio sin desarrollar nada, o por lo menos sin profundizar. Acá en 60 páginas Ito nos cuenta más o menos lo mismo que un comic yanki de los ´60 o ´70 te contaba en 12 páginas. Muchas de historias me hicieron recordar enseguida a las de misterio/ terror de DC, que aparecían en revistas tipo Tales of the Unexpected, Ghosts, House of Secrets y demás títulos hoy poco recordados por la muchachada. Por supuesto que casi siempre aparece ese toque tan personal de Ito, que eleva los niveles de asco a lugares donde los atildados guionistas de DC de los ´60 no se hubieran metido jamás. Pero las historias van para el mismo lado, a veces más oscuras, a veces más bizarras.
La primera es re de DC de los ´60. Está bien, es tan rara que te engancha. La segunda (la que le da el título a la antología) está un toque estirada, pero la idea es excelente, oscura, violenta, cruel, con una hermosa mala leche. La tercera triunfa a la hora de establecer el clima, el misterio, ese espiral de intriga que se va tensando, pero es medio chota la explicación de por qué pasa lo que pasa. La cuarta, Los Globos Colgantes, es una bizarreada fascinante, que empieza con una trama medio de thriller y en un momento se va al carajo y más allá. Es una historia que le hubiese encantado poder publicar a los editores de DC de los ´60 y ´70, un disparate macabro, sumamente ganchero, donde ni hace falta ninguna explicación para los fenómenos paranormales que nos muestra Ito.
La mejor historia, la más compleja, la que tiene más desarrollo de personajes, la mejor dibujada incluso, es la quinta: La Mansión de los Títeres. Podría ser una novela gráfica, tranquilamente, si no fuera por un detalle: en la página 20 ya sabés cómo va a terminar, o por lo menos quién va a ser el responsable de todos los horrores que vamos a presenciar en las siguientes 40 páginas. Igual se disfruta muchísimo. Y la última novelita de 60 páginas está buena, es jodida y truculenta, pero esta muuuuy estirada. Me hizo acordar mucho a un unitario de Charles Burns que remata una idea parecida en... menos de 10 páginas. Y como complemento, el libro trae dos historias cortitas, de 10 páginas cada una, que están bien, se apoyan en ideas copadas, y podrían haber aparecido tranquilamente en las clásicas antologías de misterio de DC.
El dibujo de Ito, siempre muy parejo y muy arriba (pareciera que todas estas historias son de la primera década de este siglo), y la traducción de Martín Parle, muy eficaz, muy sólida. Hay mucho más Junji Ito para este año, acá en el blog.
Hace poquito más de cinco años, el 04/02/20, cerraba la reseña del Vol.1 de Monstress con la frase "espero conseguir pronto los tomos siguientes para enterarme cómo avanza la estremecedora epopeya de Maika Halfwolf". Bueno, lo de "pronto" no se pudo concretar, pero finalmente pude conseguir dos tomos más de esta serie de Marjorie Liu y Sana Takeda y retomar la saga.
Me va a quedar breve la reseña, porque no voy a hablar de nuevo del dibujo de Sana Takeda (SanaTa, para los amigos). Vale repasar lo que escribí en la reseña del Vol.1, que se aplica sin ningún inconveniente a lo que muestra la dibujante en este segundo tomo.
Este es un tomo relativamente tranquilo, pausado, con menos de una escena de acción por episodio. Liu se hace cargo de que en el Vol.1 abrió un montón de puntas, nos generó un montón de preguntas, y ahora es hora de empezar a responderlas. Para eso aparecen en escena varios personajes cuya función es básicamente "pasar en limpio" cosas que se mencionaron al pasar en el primer tomo, y poner sobre la mesa el complejo entramado de poder y de intereses que rige al mundo en el que se mueve Maika. Felizmente todo esto se resuelve en diálogos que no aburren en ningún momento, donde siempre llaman la atención las guarangadas que dice Maika, que no se come ni la punta cuando alguno de estos personajes "sabios" le quiere bajar línea.
Hay conspiraciones, hay viajes, hay secretos, y de vez en cuando hay machaca. En esos momentos, aparece el costado del horror, encarado de un modo bastante lovecraftiano por las autoras. Parte de lo que hace irresistible a Monstress es que acá conviven personajes bonitos y tiernos que parecen de una peli de Disney con criaturas espantosas que parecen sacadas del Necronomicon. El mundo que crearon Liu y Takeda da para todo, y está bueno que cada tanto aparezcan tomos como este, donde la idea parece ser explorarlo y explicarlo un poco más, para darle más sentido y más solidez a la trama de aventura.
Tengo el Vol.3 en la pila de los pendientes, así que seguramente no van a pasar otros cinco años para que vuelva a reseñar un tomo de Monstress. Es cuestión de bancar unos días, nomás.
Y nada más, por hoy. Gracias por el aguante y nos reencontarmos pronto con nuevas reseñas.
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martes, 4 de febrero de 2020
MARTES SOFOCANTE
Un día de emociones
fuertes entre el calor inhumano y la muerte de ese no-humano, de esa rata
inmunda corrupta y asesina, ese íncubo putrefacto y maligno al que conocimos
como Claudio Bonadío. Pero vamos con unas reseñitas, a tratar de bajar un
cambio.
Cibercultura Mi Amor es un
álbum que reúne 44 planchas realizadas por Lewis Trondheim a razón de una por
semana, para una publicación que no incluía otras historietas. Hay una trama
general que recorre todo el álbum (publicado en este formato en 2001), pero
además cada página plantea, desarrolla y remata una idea en una cantidad de
viñetas que fluctúa entre 8 y 12, según la puesta que elige el autor. O sea que
el álbum ofrece 44 mini-relatos, lo cual puede empantanar la experiencia de
leerlo todo de un saque. Yo recomiendo ir de a poco. No de a una página por
semana, pero por ahí leer 10 u 11 páginas, parar, leer otra cosa, bajarse otras
10 páginas y así.
Básicamente la trama gira
en torno a dos adultescentes, Felix y Patrick, que después de malgastar años de
su vida jugando videojuegos finalmente desarrollaron uno propio y una empresa
se los quiere comprar. Esta punta argumental avanza de a poquito página a
página y Trondheim la toma como esqueleto de la serie. Pero la mayoría de los
chistes tienen que ver con la transformación tecnológica del cambio de milenio:
internet, modems, juegos en red, CD-ROMs, computadoras obsoletas, e-mails,
celulares, consolas, mp3, cámaras digitales, GPS… todas esas garchas que nos
iban a cambiar la vida, vistas en clave satírica por Trondheim de la mano de
los amigos del (por entonces) finado Lapinot.
Esta temática está muy
presente, pero nunca logró distraerme de lo más importante: los diálogos
afiladísimos, las situaciones reales vistas desde una óptica mordaz y el
talento del autor para –además de llevar cada página hacia un remate cómico-
sembrar toda la historieta de gags y momentos llenos de humor. Y claro, la
bestial calidad del dibujo. Trondheim no permite que su línea chunga sea
obstáculo para tratar de dibujar los fondos realistas, complejos, repletos de
detalles. Como si fuera Hergé, pero con una estética que lo único que tiene en
común con la de Hergé es que calza perfecto con el color plano (acá puesto por
Brigitte Findakly, la esposa del autor). Probablemente ninguno de los álbumes
de “Las Increíbles Aventuras sin Lapinot” se suba al podio de lo mejor de Lewis
Trondheim, pero Cibercultura Mi Amor me hizo pasar varios ratos de estupenda
diversión.
Salto a EEUU, año 2016,
cuando Image empieza a reeditar en TPBs la galardonada serie Monstress, escrita
por Marjorie Liu y dibujada por Sana Takeda. Ya desde la portada, con esa cita
laudatoria de Neil Gaiman prometiendo magia y gloria en grandes cantidades,
entré preparado para sumergirme en una gran historieta. Y felizmente, Monstress
no me defraudó.
Este primer tomo ofrece
muchas páginas de una aventura fuerte, por momentos arrolladora, con ínfimas
pinceladas de humor y cero trama romántica. Y lo más importante: la
construcción por parte de las autoras de un mundo fantástico cautivante,
complejo y consistente, donde todo va más allá de una lucha de “buenos contra
malos”. Si leíste mucha literatura fantástica o mucho comic (o manga) de este
estilo, quizás no encuentres en Monstress demasiados elementos que no hayas
visto nunca. Pero la gracia es cómo Liu y Takeda arman la ensalada, cómo la
condimentan, el ritmo al que te la van mostrando, dónde te clavan los
flashbacks, los sacudones definitivos, las revelaciones impactantes, las
secuencias en las que la machaca (y hasta por momentos, el terror) se llevan
puesto cualquier intento de sutileza. El resultado es muy satisfactorio y te va
a dejar –no tengo dudas- pidiendo más.
El dibujo de Sana Takeda es
bellísimo, realmente glorioso. En los primeros planos se le nota el DNI
japonés, los rasgos “manguescos” en las caras de los personajes. Pero arma la página
y dibuja la acción como cualquier artista yanki y se mata en los decorados y
los paisajes como los mejores autores europeos. Además se colorea a sí misma,
lo cual le permite añadirle al dibujo toda una dimensión de elegancia y
sofisticación, o de fuerza primal recontra-expresiva, según la secuencia. Es
algo así como la síntesis entre tres escuelas, y de todas toma elementos que
funcionan a la perfección para esta historia.
Monstress es una aventura
violenta, jodida, que coquetea con el terror y con la runfla política. Pero
tiene resquicios por los que se cuelan la poesía, el amor por la cultura y un
mensaje de esperanza, coraje y redención. Espero conseguir pronto los tomos
siguientes para enterarme cómo avanza la estremecedora epopeya de Maika
Halfwolf.
Y nada más, por hoy. Si
mañana tengo un rato, publico la reseña de la peli de Birds of Prey + Harley
Quinn. Si no, la prometo para el jueves. Gracias y nos encontramos el finde con
tod@s l@s que asistan al EPAH! en la maravillosa Mar del Plata.
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