Hoy cortito, que tengo poco tiempo.
Entre tantas antologías, el guionista Damián Connelly encontró un tiempo para mandarse una nueva novela gráfica, esta vez junto a Matías San Juan. Como tantas historias cortas del guionista, esta está ambientada en la ciudad “vale todo” de Winchester, que uno supone quedará en algún lugar de EEUU.
Esta obra propone una novedad para los seguidores de Connelly, acostumbrados a ver cómo el guionista toma un género tradicional, lo subvierte, o le mete varios giros extraños hasta que la historia tome otro cauce, para nada tradicional. Acá, por el contrario, elige un género y lo banca hasta el final, sin transgredir el canon, sin salirse de los lineamientos clásicos. Las Chicas de Nadie es un comic de suspenso y lo es hasta el final. No se hace romántico, no se hace porno, no se hace de terror, ni derrapa hacia el slice of life. En vez de experimentar por ese lado, Connelly arma una estructura clásica, en la que todo pasa por un tipo que busca a una chica que desapareció. Lo interesante es cómo el guionista construye a este protagonista y las situaciones en las que este se verá involucrado a causa de su búsqueda no tan frenética, pero sí bastante obsesiva.
El misterio es interesante, está bien llevado y no avanza ni se resuelve a fuerza de casualidades medio traídas de los pelos. Pero el sustento principal de la novela es el desarrollo de Emmet Leech, un personaje muy interesante, de gran tridimensionalidad, al que Connelly define con pocos diálogos y elocuentes silencios. Es tan improbable que un tipo como Emmet se convierta en héroe, que eso hace que uno no pueda dejar de leer la novela hasta que llega el final. Y al final, todo cierra de modo sumamente satisfactorio, a años luz de lo predecible.
El dibujo de Matías San Juan (a quien ya habíamos visto en varias antologías) es sobrio, elegante, impecable. Su línea combina realismo, expresividad y la dosis exacta de sordidez que requiere una trama por momentos perturbadora, espesa de verdad. El principal mérito de San Juan es la forma en que aplica los grises. Ahí es donde saca chapa de maestro y donde demuestra con categoría que fue un acierto plantear esta historieta en blanco y negro. Un trabajo muy, muy sólido por parte de este joven talento argentino.
No te quiero mentir: Las Chicas de Nadie no te cambia la vida, ni mucho menos. Pero cuenta una historia jodida, la resuelve muy bien y da testimonio del talento de Connelly para elaborar a un protagonista complejo y cargarle sobre las espaldas el peso de una trama turbia y cautivante a la vez. Y si comprás historietas por los dibujos, preparate para flashear con el magnífico desempeño de Matías San Juan.
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domingo, 16 de febrero de 2014
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