el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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lunes, 22 de diciembre de 2025

TRES MUNDOS DE FANTASÍA

Casualmente, este elemento se repite en las historietas que tengo para reseñar. Veamos. Un muy lejano 13/05/20, teníamos en este espacio la reseña del Vol.1 de Descender, de Jeff Lemire y Dustin Nguyen. En ese momento no suponía que iba a tardar tanto en leer el Vol.2, pero puede pasar. Por lo menos me queda la tranquilidad de que en el medio leí un montón de obras más de este prolífico canadiense. Cuando leí el Vol.1, sentí a Descender emparentado con Sweet Tooth. Ahora también le veo puntos en común con Saga (de Brian Vaughan y Fiona Staples), y no me refiero solo al género de ciencia ficción. Descender replica lo mejor que tiene Saga, que es la capacidad de combinar una aventura de proporciones épicas con una gran humanidad, un gran laburo para convencer al lector de que estos personajes y sus emociones son realmente importantes para que la trama avance. Y además, toda esa vasta exploración de un universo fantástico, con razas, planetas, culturas, tecnologías y demás, que -bien hecho- siempre resulta fascinante. En la reseña del Vol.1 yo hablaba del "riesgo de irse por las ramas, de que algunas de esas buenas ideas que nacen en este tomo se diluyan en los que vienen después". Bueno, la chota. En este segundo tramo se incorporan nuevos personajes, locaciones y conceptos, pero Lemire no pierde para nada el foco y la narración se mantiene 100% ajustada a las consignas que nos atraparon en el Vol.1. El final del tomo llega en un momento áspero, un cliffhanger jodido como enema de chimichurri, que te ceba como para salir de tu casa a las 3 AM a buscar un dealer que te venda YA el Vol.3, al precio que sea. Y eso no se debe a que Descender sea un torbellino de acción y machaca, sino a que los autores se matan para que los personajes nos importen y los vínculos entre ellos se vuelvan el elemento central de la saga. El dibujo y el color a cargo de Nguyen siguen muy arriba, aunque ahora son más las excusas para no dibujar fondos, y están más presentes los primeros planos. Cuando dibuja fondos, naves, satélites, asteroides agujeros negros y demás, la rompe toda. Pero -de nuevo- el énfasis está puesto en las emociones de los personajes, y eso se resuelve fácil y rápido con un buen trabajo en los primeros planos. Nguyen ofrece un menú muy amplio de grillas, para que cada puesta en página sea única y sobre todo muy efectiva. Una vez más, me la baja un poco la extensión de la serie, sobre todo cuando uno arranca tan de atrás. Pero por ahora, Descender justifica plenamente no solo la cantidad de TPBs que hay que comprar, sino todos los elogios que recibió mientras se publicaba. Ni bien pueda, voy por más.
Me voy de EEUU a Argentina, y de los remotos confines del cosmos a un reino medieval, para internarme en La Gloriosa Historia, primer trabajo conjunto de dos autores que me gustan mucho. El guion es de Alejo Valdearena y los dibujos de Agustín Paillet. Y sí, el combo entre dos capos dio como resultado una historieta sumamente disfrutable. La Gloriosa Historia tiene comedia, aventura, romance, batallas entre ejércitos, un toquecito de sexo, una sátira despiadada al absolutismo y los caprichos criminales de quien se sabe enormemente poderoso, y por si fuera poco, nos presenta otro mundo fantástico en el que caben muchas más historias, con estos u otros personajes. ¿Qué se le puede criticar? En mi caso, creo que esto se vería mucho mejor publicado a color, más allá de que el trabajo de Paillet en blanco, negro y grises (aplicados con tramas) sea impecable. El principal argumento para sostener esto me lo da la propia portada del libro, que es a todo color y se ve espectacular. Y después, y en mucha menor medida, capaz que llega un poco tarde, cuando muchos lectores están ya muy cansados de que el personaje de "la minita" sea la Guacha Pistola, la que tiene todo claro, la que resuelve todo, la que le gana a todos, la que hace que -en la comparación- todos los personajes masculinos que la rodean se vean como imbéciles. Ya está, ya pasó, ya entendimos que está bueno subvertir esas reglas de la aventura clásica en las que "la minita" era parte del decorado, o estaba ahí solo para que el héroe (varón) la rescatara de algún peligro. Pero esa vertiente empezó... no sé, en 1984 con la primera Terminator... y hoy está un toque gastada. Estaría bueno agarrar para otro lado, así no se pierde la sorpresa. El resto es una fiesta, 100 páginas a pura diversión, con buenos personajes, conflictos entretenidos y variados, una narración gráfica muy tradicional, pero a la vez muy dinámica y muy fluida, los clásicos diálogos llenos de ingenio a los que nos tiene acostumbrados Valdearena (pero ahora en castellano antiguo) y -como ya señalé- un trabajo magnífico de Paillet en el diseño de los personajes, el mundo que habitan y la forma en que se mueven. Sin dudas, La Gloriosa Historia merece un lugar entre las mejores historietas argentinas de 2025.
Y cierro con una breve mención a Gauchobots, primera historieta del experimentado animador y diseñador de videojuegos Martín Eschoyez. La idea de un mundo de androides y robots en el que sobreviven las tradiciones de los gauchos argentinos es una genialidad absoluta. Es algo que habría funcionado maravillosamente como un serie humorística, en entregas de dos o tres páginas en cada número de Fierro. Historias cortas, en joda, muy basadas en la exploración de este universo fantástico. El tema es que Eschoyez plantea una aventura "larga", de 26 páginas, y ahí ya no alcanza con el world building: tiene que "pasar algo". Lo que pasa es una típica pelea entre el héroe y un monstruo, en la que Jote (el héroe) repite frases y hasta poses que ya vimos miles de veces en otros comics de machaca con monstruos ("¡esto se termina... ahora!"... ¿en serio? ¿Otra vez sopa?). Menos mal que el dibujo de Eschoyez es alucinante de punta a punta, porque el guion, al abordar la aventura de una manera tan remanida, pierde un poco del atractivo que tiene en las primeras páginas. Nada más. Estén atentos al sitio web y el canal de YouTube de Comiqueando, así se enteran cuándo está disponible la nueva revista Digital en https://comiqueandoshop.blogspot.com/. Calculo que habrá como mínimo una entrada más en el blog antes de fin de año. Gracias y hasta entonces.

miércoles, 13 de mayo de 2020

MIERCOLES DE CIENCIA-FICCION

Bueno, seguimos acá, en casa. Y con algunas lecturas más para comentar en este espacio.
Efectivamente, ni bien terminé de leer el Vol.9 de Valérian, me fijé en la biblioteca a ver si estaba el Vol.10, que es la segunda parte de la historia que comentamos el viernes. Lo tenía. Y mejor aún: lo leí y sentí la sensación mágica de no haberlo leído nunca. El álbum empieza con un muy breve resumen de lo sucedido en el tomo anterior, así que sospecho que yo debo haber frenado ahí el hipotético intento de lectura, hace mil años, cuando lo conseguí (por supuesto no me acuerdo ni cuándo ni dónde). 
Creo que nunca fui tan feliz leyendo Valérian como con este díptico. Muchas cosas que en Metro Chatelet no terminaban de cerrar, acá los maestros Pierre Christin y Jean-Claude Meziéres lo cierran perfecto. ¡Y hasta tiran puntitas de sagas que vendrán después! Acá se resuelve el misterio, hay acción, comedia, traiciones, engaños, seducción, violencia, misticismo, teorías conspiranoicas, runflas entre mega-corporaciones, celos entre amigovios… Ah, y una bajada de línea maravillosa acerca del saqueo colonialista que invade a culturas menos avanzadas y les impone una religión trucha mientras le chorea las riquezas. No se le puede pedir más a 46 páginas de una aventura apuntada al público adolescente, de verdad.
Lo único que no me pareció taaaan genial es el debut de Laureline en el rol de yiro manipulador, de femme fatale, que volverá a interpretar en álbumes posteriores. Se hace demasiado larga la secuencia en la que se viste, peina y maquilla para verse MUY zorra y detonarle las hormonas a dos giles que supuestamente son muy malos, pero Christin los muestra como víctimas del ardid de esta chica otrora casta y mojigata, ya virada en sex symbol. Atenti fans de Sin City, que en esa secuencia van a encontrar un par de viñetas que sin ninguna duda Frank Miller “tomó como referencia” para algún episodio de esa saga de los ´90. Pero bueno, el dibujo de Meziéres en este tomo es tan zarpado, alcanza picos tan sublimes, que debe ser difícil que un dibujante lea esto y no se quiera “llevar algo de recuerdo”.
Brillante, absolutamente satisfactorio y con muchos toques de genialidad este arco de dos álbumes (aparecidos en 1980 y 1981, respectivamente) de la saga de Valérian. El día que se me prenda fuego la colección, ya sé cuáles son los tomos que hay que rescatar sí o sí de entre las llamas.
Sigo en el terreno de la ciencia-ficción, pero ahora en EEUU y en 2015, para empezar (tarde, como siempre) con Descender, la muy elogiada serie escrita por Jeff Lemire y dibujada por Dustin Nguyen. Hace poco leí (online, claro) Gotham Sirens, una serie con guiones de Paul Dini, cuyos primeros episodios dibujaba Nguyen. Y me pareció una garcha, inclusive el dibujo bajaba el nivel número a número hasta llegar a extremos bochornosos. Acá, todo lo contrario. Arranca muy arriba y va mejorando. No sé si Nguyen trabaja realmente con acuarelas, o si logra ese efecto con herramientas digitales, pero la verdad que la idea de ilustrar todo un comic de recontra-ciencia-ficción con esta estética es alucinante y me hizo revivir los años de gloria de las revistas tipo 1984 y Zona 84. Por momentos Nguyen dibuja tan bien, que parece una especie de Scott Hampton, con una narrativa más sólida. Para el final se relaja un poquito, se le ocurre una excusa bastante legítima para que las últimas… 40 páginas tengan pocos fondos, pero se gana ampliamente la ovación.
¿Dije “el final”? No, esto no tiene final. El libro trae seis episodios y deben ser… más de 30. Y si bien el argumento me re-enganchó, si bien hay varios personajes realmente fascinantes, sin bien Lemire pone en marcha una dinámica entre ellos muy atractiva… me da la sensación (ojalá me equivoque) de que la idea que tuvo el canadiense funcionaría mejor en una historia infinitamente más acotada. 200 páginas, a lo sumo. Planteada en el formato de serie de más de 30 episodios de 20 páginas, Descender corre el riesgo de irse por las ramas, de que algunas de esas buenas ideas que nacen en este tomo se diluyan en los que vienen después.
Ojalá me equivoque y esto esté tan bien escrito como los 40 episodios de Sweet Tooth, que es la obra de Lemire con la que más puntos de contacto le veo a Descender. Acá también hay aventuras, héroes, antihéroes y villanos, momentos de ternura, momentos de mala leche muy al límite, dilemas morales, fenómenos que la ciencia no logra controlar… y además momentos en los que Lemire, como todos los grandes autores de ciencia-ficción, usa al futuro como metáfora crítica del presente. Hasta ahora, la lectura Descender justifica las muy buenas críticas que había leído. Así da gusto irse al Descenso.

Y nada más por hoy. Se me tiene que ocurrir algo para hacerme millonario, porque la comiquería de mi barrio recibió un envío de material de España y hay unos libros gloriosos… a precios de lesa humanidad. Mientras tanto, sigo leyendo lo que tengo acovachado, como para que no falten las reseñas acá en el blog.

martes, 28 de julio de 2015

28/ 07: AMERICAN VAMPIRE Vol.5

Retomo esta serie que tenía colgada desde el 12/10/14. Este quinto tomo ofrece dos sagas ambientadas en 1954: una (editada originalmente como miniserie por afuera de la colección principal) está situada en Europa, y la otra en EEUU. Las dos sagas escritas por Scott Snyder tienen el mismo problema: como aventuras, son flojas, sobre todo la primera. Les falta sorpresa, les sobra machaca y casi todo lo que sucede parece ser parte de un festival bastante obvio de excusas para que los vampiros pelen garras y colmillos y se den con tutti. ¿Por qué, aún así, se hace llevadera la serie? Por dos motivos.
El primero es la consigna: American Vampire va avanzando a la par del Siglo XX, lo cual le da a Snyder la posibilidad de reflejar en cada arco argumental un punto interesante en la historia más o menos reciente de los EEUU. El guionista investiga, recrea estas décadas del siglo pasado con mucha agudeza y desliza una mirada crítica, muy atractiva, acerca de los procesos sociales y políticos de cada época. Cada situación de vida cotidiana, de gente normal, enriquece los relatos con información muy bien mechada acerca de cómo se vivía en cada momento del Siglo XX en alguna ciudad de EEUU. Sólo por eso, uno banca ese culebrón sangriento entre estas criaturas pesadillescas que –como son no muertos- pueden sobrevivir sin drama al paso de las (muchas) décadas.
Y además hay un segundo elemento atractivo: el desarrollo de personajes. Con el correr de las sagas y las décadas, los protagonistas cambian, evolucionan muchísimo. Pearl Jones, su marido Henry, Calvin Poole, los Vasallos del Lucero, los distintos integrantes de la familia Book… hasta el nefasto Skinner Sweet tiene en cada arco argumental una nueva posibilidad de asumir nuevos roles, o pegarle giros interesantes a su relación con el resto del elenco.
Casualmente eso sucede en el segundo arco incluído en este tomo: Skinner Sweet sigue siendo el sorete irredimible, la escoria vampírica más abyecta del planeta, pero Snyder urde tramas que lo llevan a adoptar (aunque sea un rato) otra actitud, y eso abre posibilidades que nutren mucho a este segmento de la obra, y lo ponen bastante por encima de la saguita en Europa. A esta altura, ya es hiper-obvio que ni Skinner ni Pearl van a morir mientras exista esta serie, pero las vueltas que encuentra Snyder para mantenerlos atractivos son más que válidas.
La saguita en Europa, mientras tanto, naufraga en un argumento bastante pobre, con escaso sustento, pero también se anota sus porotos con el desarrollo de un personaje hasta ahora demasiado clavado en el estereotipo: Linden Hobbes, el circunspecto líder de los Vasallos del Lucero.
Este arco cuenta con los dibujos de Dustin Nguyen, en un estilo muy suelto, donde se nota la velocidad con la que el dibujante se sacó de encima estas páginas. No está mal, para nada, pero no esperes esa elegancia que supo mostrar Nguyen en los trabajos que hizo para las distintas series de Batman. Y después llega el titular, Rafael Albuquerque, el que conoce de taquito a los personajes, el que entiende perfecto los climas que sugieren los guiones de Snyder, el que se lee la mente con el colorista Dave McCaig. Como en el tomo anterior, Albuquerque nos mete en un vértigo repleto de acción y violencia… que te puede llegar a cansar por su excesiva estridencia, o por la grosera escacez de fondos. Por suerte la narrativa es tremendamente ágil y el estilo de Rafael hace que la onda impactante y pochoclera se haga sumamente tolerable.
Y acá se termina la primera parte de American Vampire. Después vienen dos especiales (compilados como Vol.6) y recién después, en lo que sería el Vol.7, el primer arco de la segunda serie regular, titulada Second Cycle. Habrá que buscarlos a ver cómo siguen las historias, porque la verdad que Snyder logró engancharme con varios de los personajes y el dibujo de Albuquerque es una adicción jodida de frenar…