el blog de reseñas de Andrés Accorsi
Mostrando entradas con la etiqueta Kiriko Nananan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kiriko Nananan. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de junio de 2011

29/ 06: EL AMOR DUELE


Esto es finoli de verdad. En este hermoso librito con 23 historietas cortas, la alucinante Kiriko Nananan (autora de aquel magnífico anti-shojo titulado Blue) nos invita a explorar varios sentimientos que tienen que ver con el amor y la sexualidad, desde una óptica claramente femenina. Tenemos parejas gays y heterosexuales, chicos que se acuestan con señoras mayores por un billete, chicas que hacen lo propio con señores, relaciones en las que tiene mucho peso la violencia (verbal, psicológica y física), relaciones que empiezan o se terminan, o que desembocan en casamientos, cuernos, mentiras, o embarazos no deseados. Incluso una crítica muy filosa al clásico relato romántico que solemos ver en cientos de shojos adocenados, clonados los unos de los otros.
Nananan va para el lado contrario de todos los demás comics centrados en el amor. Sus historias proponen rodajas de vida (slices of life), cachitos de historias, como si espiáramos a los vecinos por la cerradura. Con esos breves fragmentos le alcanza para meternos en las historias, para que muchas veces logremos identificarnos con alguno de los personajes, que nunca se repiten a lo largo de las 23 historietas. El arma clave para seducirnos es el alto grado de realismo: la gente de Kiriko habla como nosotros, ama como nosotros, se manda las mismas cagadas que nosotros y trata de emparcharlas igual que nosotros. Sus personajes se emocionan, se enojan y se calientan por los mismos motivos que los lectores y viven situaciones que muchos de nosotros alguna vez vivimos. El tono es parecido al de los comics de Adrian Tomine, pero con más intensidad, no tan frío.
Como en aquellas viejas historietas que hacía Maitena en los ´80, el erotismo está planteado de modo muy femenino, o sea, mucho más sutil y menos grotesco que en los comics eróticos creados por y para varones. Lo cual no significa que no haya unos cuantos momentos (y muchísimos diálogos) pensados para levantar temperatura. Pero los garches de Nananan son finos, elegantes, “cuidados”, incluso cuando garchan personajes que no se aman ni mucho menos.
Por supuesto, entre 23 historietas hay mejores y peores. Argumentos que te hipnotizan a la segunda viñeta y argumentos con los que nunca llegás a conectar y pasan sin pena ni gloria. Pero la mayoría de las historias son fuertes, atrapantes, tan originales en los planteos como en las resoluciones. Estamos ante una guionista implacable, con un gran manejo del tempo narrativo, de los silencios y de los diálogos, que incluso traducidos al español (con coños, pollas, tíos y cosas que molan mogollón) suenan muy, muy reales. Habrá que ver qué hace contando en otro registro, pero en este, el de la historia minimalista, intimista, con mucha introspección, mucha observación y bastante mala leche, lo de Kiriko Nananan es absolutamente intachable.
Visualmente, el planteo de El Amor Duele es más raro. Además de parecerse a esos comics de Maitena, hay muchas secuencias que me recordaron al maestro italiano Guido Crépax, aquel innovador de la narrativa gráfica que tanto pegó en los ´60 y ´70. Kiriko es igual de vanguardista que Crépax (no por nada empezó publicando en la Garo). Trabaja un claroscuro puro, con tramas mecánicas, pero totalmente limpio, sin sombras, como si fueran dibujos vectoriales. Por momentos, en vez de a los personajes enfoca objetos, o manos o pies. Cada tanto elige (con gran criterio, como hacía Crépax) momentos en los que los fondos desaparecen y los personajes quedan casi siempre solos, en silencio, contra una viñeta despojada, para expresar angustia, soledad, carencias. A primera vista, el de Nananan es un dibujo poco historietístico (y cero “manguístico”), pero ni bien te metés en las historias, te re-cierra y lo empezás a decodificar (y a disfrutar) sin la menor dificultad.
Otro manga que no se parece a nada. Otra autora dispuesta a todo. Otra batalla ganada contra el más de lo mismo. Otra obra cautivante, irresisitible y riquísima para el análisis cuando cerrás el librito. Así da gusto que el amor duela.