
Segundo tomo de esta antología editada por la Duendes que tiene por objeto recopilar en libro algunos de los mejores trabajos que suben día a día al blog de Historieta Patagónica.
Esta vez, primó un criterio a mi jucio más acertado que en el Vol.1: no hay cachitos de historietas. hay muchas historietas cortas, pero completas. Alguna es un prólogo a otra cosa, pero casi todas se desarrollan y terminan en las páginas que aparecen en este libro.
Como pasa muchas veces, el tema de las poquitas páginas afecta mucho menos a los autores que van para el lado del humor. Y la verdad es que entre chistes de una única viñeta y breves historietas cómicas, el librito saca la diferencia. Entre los más destacados están el siempre críptico (pero virtuoso) Taro, el gran Claudio Kappel, Toto, un Tom inspiradísimo, con muchos logros en la narrativa, Tavo, el Rey Arlequín, el prócer Alfredo Grondona White (con una historieta republicada), el glorioso Elenio Pico (radicado hace muchos años en España) y el cada vez más enorme Edmunds, de quien me gustaría tener un libro solista. También hay dibujos sueltos, muy variados, que van desde el maestro Osvaldo Laino hasta chicos que recién empiezan y muestran un nivel bastante precario.
Y después están las historietas de corte más “serio”, entre las cuales se repite bastante la combinación Buen Dibujo + Guión Flojo, o su inversa, Buen Guión + Dibujo Flojo. El Cuidador, por ejemplo, tiene un guión aceptable y un dibujo menos que flojo. La del Clan Nahualli (¿qué les pasó a estos muchachos, que pintaban tan bien?) es floja por donde se la mire: guión y dibujo. Por ahí la salvaba el color, pero acá está editada en blanco y negro y tira mucho para atrás. La de Javier Gallo es una buena idea, bien desarrollada, pero al dibujo le falta bastante. Lo mismo se aplica a la de Guillermo Ortiz, un tipo con muchos trabajos mejores que este. Lo de Fer Gris va para el lado contrario: los dibujos son excelentes y lo que tiene para contar es intrascendente. Lo de Edu Molina, brillantemente dibujado, tampoco se entiende. ¿Son chistes? ¿Son publicidades de biciicletas disfrazadas de comics? Ni idea... Daniel Mendoza es un dibujante interesante, con cositas para mejorar, pero por la buena senda. Necesita urgente un guionista que le haga la segunda. Lassie es otro guión de Pablo Barbieri (autor de El Cuidador) que no encontró un dibujante que le hiciera justicia. Bien dibujado, zafaba. Así, no. Hasta el mismísimo Alejandro Aguado, coordinador de la antología y del blog, tuvo mala suerte: se dibuja la vida en una historieta que naufraga por culpa de un guión muy apretado, mucho más ambicioso de lo que se puede contar en tres páginas.
Y por suerte hay un puñado de historietas que arman el combo Buen Dibujo + Buen Guión. La de Ricardo Ferrari y Diego Aballay (dupla ya muy aceitada, que rara vez falla), la perturbadora y maligna Angelitos (del gran Chelo Candia), la de José Massaroli (donde el guión, sin ser maravilloso, cumple decorosamente) y mi favorita del tomo, Residuos Circulares, cuatro bellísimas páginas escritas por Matías Santellán (hijo del recordado Eduardo) y dibuajdas por el cada vez más maravilloso Serafín, sin dudas un genio al que la gente de La Duendes hizo aparecer frotando lámparas herrumbrosas en alguna caverna de la Patagonia. Quiero YA una novela gráfica a todo color dibujada por Serafín, con guión de Santellán, o de quien él quiera.
El resto es bastante olvidable, así que no lo voy a analizar en detalle. La conclusión es que hay unas cuantas cosas lindas para leer, otras que sólo da para mirar y otras muy, muy logradas en todos los aspectos. Más prolija, más regular, menos errática en el rubro humorístico que en el dramático, estamos ante una antología que se anima a combinar maestros de épocas pasadas, jóvenes promesas a futuro y grossos del aquí y ahora que no son los obvios. No está mal.
