Mi credibilidad está por el piso. Parezco IBOPE, o los “periodistas” de la Corpo diciendo que ganaba Aecio Neves por afano… La última vez que comenté una novela gráfica de Ted McKeever (29/11/13) me fui afirmando que “no compro más obras del ídolo escritas por él mismo, por lo menos por un largo tiempo”, porque venía de dos obras muy fumancheras, muy retorcidas, que me habían dejado gusto a poco en materia de guiones. Y sin embargo, cuando salió Miniature Jesus me acordé de horas de felicidad que me regaló McKeever a lo largo de los… 25 años que hace que lo sigo, y dije “Y bue… ¿qué le hace una lancha más al Tigre?”. Así que acá estoy, un año después de aquel “nunca más”, de nuevo frente a frente con 110 páginas escritas y dibujadas por esta bestia salvaje del Noveno Arte.
Del dibujo ya no tiene sentido hablar. Sería redundar en los conceptos vertidos cuando comentamos las dos obras anteriores de McKeever realizadas para Image: Mondo y Meta 4. Entre estas obras y las anteriores hay un quiebre grosso en la estética, como si McKeever buscara un nuevo camino, con nuevos recursos y un nuevo sello gráfico. Ese sello, el que vimos en Mondo y Meta 4, está sumamente presente en Miniature Jesus. Por eso es medio al pedo repetir lo ya dicho en esas reseñas.
Pero hete aquí que esta vez, me gustó mucho el guión. Por supuesto que es MUY raro. Pasan cosas zarpadísimas, que podrían cambiar el curso de la historia de la Humanidad, pero las ven… dos tipos. No es muy lógico que todo lo que pasa tenga cero repercusión a nivel mediática. McKeever fuerza un poco la historia para contenerla en una escala mínima, menos que barrial, en grotesco contraste con la magnitud de los sucesos que narra. Porque uno de los protagonistas de la novela… es Dios. Y el Jesús en miniatura al que hace mención el título es un cristo chiquito que está en la cruz, en el típico adorno que hay en cualquier iglesia, y de pronto se baja de la cruz, se mueve, actúa… cobra vida.
Si leíste mucha historieta y te cuentan que Dios y Jesús son parte del elenco protagónico, seguramente pensarás que se viene una lucha a muerte con las huestes del Infierno para impedir un apocalipsis, o algo así. Bueno, nada que ver. Todo este clima de apoteosis, de sucesos tan grossos que el propio Dios toma cartas en el asunto, tiene que ver con un conflicto interno, con una guerra muy chiquita, que se libra en un fuero muy íntimo: Chomsky, un ex-alcohólico, lucha a muerte contra esa parte de su psiquis que depende a full del escabio y que lo quiere quebrar para que vuelva al whisky.
Me dirás “Es todo chamuyo. El tipo este está en pedo y flashea con que Cristo se baja de la cruz y Dios viene a la Tierra”. No. Eso pasa POSTA. Lo que lima Chomsky en su mente es la existencia de un demonio horrendo, que es el que lo quiere hacer volver a chupar. Y además habla con un gato muerto, que le contesta. El gato es el personaje más raro del comic, el que menos lógica tiene, si se le puede pedir lógica a un relato de estas características. Después tenemos a un cura que no entendió muy bien el mensaje de Dios, a un cana que cumple el rol de villano (aunque dura poco) y a una mamá y su hijito, que tienen papeles chiquitos, pero importantes.
Dentro de este clima extraño, lleno de cosas muy impactantes y muy difíciles de explicar sin spoilear, McKeever se luce sobre todo en dos items: los diálogos, muy afilados, con un nivel de puteadas que no recuerdo haber leído en sus otros trabajos; y la caracterización de Chomsky, la exploración de su mundo interior, la posibilidad que nos da el guión de verlo evolucionar a partir de las bizarras experiencias que lo vemos atravesar. La verdad es que el guión me dejó muy satisfecho, me emocionó, me parece que McKeever usó el delirio davidlyncheano para bajar una línea muy piola, para decir cosas muy interesantes, muy valientes.
Una vez más, McKeever corrió la frontera de lo que se puede hacer en las historietas y al hacerlo honró su ilustre trayectoria como Autor con mayúsculas, como autor que deja las vísceras en cada obra. Y si a eso le sumamos la inhumana calidad del dibujo, estamos en condiciones de hablar de un comic realmente imprescindible para los que buscamos buenas lecturas por afuera de las fórmulas de siempre. Amén.
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lunes, 27 de octubre de 2014
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